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Alma de los Animales tras la muerte del cuerpo físico

por: WebMaster
 
Alma de los Animales tras la muerte del cuerpo físico
 

Autor Íris Regina Fernandes Poffo
irisp@uol.com.br

Traducción de Teresa
teresa_0001@hotmail.com

El señor XY estaba triste, vivía solo y no aceptaba la ayuda de nadie. Quería a su perro de vuelta, pues se le había perdido. Como por milagro el perrito apareció rozando las piernas del dueño y saltando después en su regazo, lamiendo cariñosamente su cara. En llantos, señor XY lloraba de alegría abrazando a su querido compañero.

Este relato es casi igual a muchos que conocemos, con un pequeño detalle. Ambos están desencarnados, dueño y perro. Hemos presenciado esta escena durante trabajos de asistencia espiritual en la Casa Espírita, en marzo de 2013. ¡Créanlo si quieren! Él no era consciente de que ya había pasado al otro lado de la vida. Creía que estaba ingresado en alguna clínica para restablecer la salud. Permanecía sentado en el porche llamando por su perrito hasta que la espiritualidad hizo posible este reencuentro feliz.

El investigador italiano metafísico Ernesto Bozzano (1862 – 1943) deseaba demostrar la existencia de “un cuerpo espiritual animal, absolutamente análogo al del ser humano”. En el libro “El Alma de los Animales”* empleando métodos científicos analizó 130 relatos de casos sobre sensibilidad extra-física en animales domésticos, tales como identificar la presencia del dueño dentro de casa sin que nadie supiese que había fallecido recientemente. También estudió casos de visiones de animales fallecidos cerca de sus dueños, demostrando los lazos de ternura y amistad que unen a ambos, ya estén encarnados o desencarnados. Veamos tres ejemplos:

caso 117 (p. 168) – un matrimonio de la nobleza de Moscú fue a visitar a la viuda de un amigo en París, en 1887. En cierto momento ésta (que era clarividente) dice: “percibo, a vuestro lado, a un gran perro de raza terranova, blanco, con las patas y las orejas negras y una estrella negra en la frente. Alrededor del cuello lleva un collar de plata con el nombre del perro y de su dueño. Él está mirándole ahora, señor, haciéndole mimos”. ¡Imaginad cuál no sería la sorpresa de este hombre que no había visto nunca tal cosa en su vida! ¡Pero no había cómo negarlo! Él realmente había tenido cuando era niño un perro idéntico al descrito por la médium, y estaba feliz por saber que continuaba a su lado.

caso 118 (p. 170) – en 1906 un niño de tres años estaba jugando en su cuarto, cuando de pronto se asustó y corrió hasta su padre diciendo que había visto dos grandes perros que miraban para él. El padre no criticó a su hijo. Percibió que el pequeño podría haber tenido alguna clarividencia (muy común en niños hasta los 6 o 7 años). Para tranquilizarlo le dijo que eran amigos y no le harían daño. Pero el chaval continuaba asustado. Entonces el padre silbó y chascó los dedos llamando a los perros para que se acercasen. Hizo gestos como si los estuviese acariciando en la cabeza. El pequeño creyó que los “veía con los ojos físicos” y quiso acariciarlos como el padre. ¡Cuál no sería su sorpresa al darse cuenta de que no eran de carne y hueso! Poco a poco se acostumbró a su presencia y ya no se volvió a asustar. Se trataba de dos setters de la familia que habían muerto meses antes del nacimiento del niño.

caso 128 (p. 190) – la gata persa gris Smoky, pura-sangre, fue atacada por un perro de la vecindad en 1906 y tuvo algunas costillas rotas, dejándola coja. Meses más tarde ella enfermó debido a las heridas sufridas y murió. Fue enterrada en el jardín y plantaron una hermosa flor sobre “su tumba”. Al cabo de más de 30 días la gata fue vista por su dueña y la hermana de ésta. Fueron detrás de ella, llamándola por el nombre sin que les diese atención. Más tarde fue vista por otra persona dentro de la casa, aparte de la cocinera, quien al verla le ofreció un platillo de leche. Ella no lo tomó. El jardinero fue hasta el lugar donde la había enterrado para comprobar si su cuerpecito estaba o no allí. Y sí estaba. Tras analizar los relatos de las cuatro personas que vieron a la gata, el investigador concluye así sus relatos: “somos forzados a concluir que el episodio en cuestión es ciertamente un ejemplo auténtico de aparición del fantasma de un animal difunto”.

En otras palabras, los casos de los perros y la gata demuestran que los animales domésticos que tuvieron fuerte vínculo de apego amoroso con sus dueños, aun después de la muerte del cuerpo físico, continúan cerca de ellos durante cierto tiempo. Bozzano deduce que “ciertamente los animales domésticos que amamos sobreviven a la muerte del cuerpo y volveremos a verlos un día en el mundo espiritual, en el que creo piadosamente”.

* A Alma dos Animais: manifestações metapsíquicas. Ernesto Bozzano. Trad. Gabriela de França Nanni. Golden Books. SP/SP. 223 pp. 2007.

Por Iris R. Fernandes Poffo – São Paulo/SP – 2017


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