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Visión Cuántica en el Mundo

por: WebMaster
 
Visión Cuántica en el Mundo
 

Autor Wilson Francisco
wilson153@gmail.com

Traducción de Teresa
teresa_0001@hotmail.c10903.jpgom

Jesucristo dejó, en la Parábola del Buen Samaritano, una visión cuántica de cómo podemos percibir las cosas del camino.

Esa parábola trae, a quien la lee con alma y corazón, una comprensión profunda acerca de la luz interior que el ser humano puede desarrollar para percibir dónde, cuándo y con quién actuar.

O sea, como dice Jesús: tener ojos de ver. Oídos de oír.

“Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó cuando fue asaltado y herido por ladrones”.

Presta atención a la simbología de la parábola.

Jerusalén es la ciudad donde están los Templos. Cuando ellos suben a esa ciudad, el objetivo es orar, ¡hablar con Dios!

La subida e ida al Templo significa que tú subes tu frecuencia vibracional. Ir al Templo de tu alma en busca de actitudes e inspiraciones superiores que aquí abajo, en el mundo terreno, no siempre encuentras.

Jericó es una ciudad portuaria, donde se realizan los negocios.

Esa “bajada” significa hacer una inmersión en las cosas terrenas.

Siempre que el ser humano se implica nada más que en las cosas terrenas, permite la acción de los agentes del mal.

¡Ah! Wilson, entonces ¿no se puede concentrar atención en el trabajo profesional?

Sí, se puede y se debe. Cumplir obligaciones humanas también representa una acción divina, porque tú eres un ser espiritual.

Es preciso entender, con Campell, que el trabajo material representa una oportunidad de desarrollo de talentos intelectivos, morales y emocionales.

Cito aquí el caso de un amigo mío, dirigente espírita, que insistía en decir que trabajo es trabajo y las acciones espirituales se llevan a cabo tan sólo en el Centro Espírita.

Y he visto asimismo a religiosos que en el Templo son estupendos y en casa o en las empresas proceden con hostilidad.

Dircinha, gran amiga, me decía hace cuarenta años, que no le gustaba trabajar con espíritas, porque eran insensibles. ¿Habrá cambiado el escenario? Espero que sí.

Una amiga tuvo una sorpresa desagradable, que le produjo un desarreglo emocional, cuando fue a trabajar en una empresa dirigida por personas ligadas a un grupo religioso muy expresivo aquí en el Brasil. Esa experiencia es reciente. Ellos procedían de manera completamente contraria a lo que enseñaban en el Templo.

A partir de ese panorama fue como Jesús, en la parábola, advierte que al “bajar” tú a Jericó, o sea, a cuidar de tus negocios, te puedes desligar de tu esencia e implicarte exclusivamente en las “cosas del mundo terreno”.

Y con esa actitud, perder tu poder de percepción del sufrimiento humano y afectar a tu propio camino.

El hombre fue asaltado, y herido quedó tendido a la vera del camino, sin poder levantarse. Él había hecho la “bajada”.

Un sacerdote hacía el mismo camino y pasó de largo, sin fijarse en el hombre.

Bajaba por allí también un Doctor de la Ley. No vio nada y siguió su jornada.

Uno representaba la Fe. El otro, el Conocimiento.

Ambos “bajaban”, por eso nada vieron.

Más tarde pasó por allí un Samaritano. Vio al hombre, lo encaminó a una posada, recomendó que fuese atendido y se fue.

¿Quién es el Samaritano? Es el que vive en Samaria, ciudad de la Luz. En ella estaban instalados los reflectores que iluminaban e indicaban el camino a las embarcaciones.

El Samaritano es el que viene de la Luz y pasaba por allí. ¡No bajaba!

Mientras que el conocedor de la Ley, el Levita, y el Sacerdote, ¡BAJABAN!

La reflexión es que cuando tú desvías tu atención, intereses o camino hacia “abajo”, pierdes la frecuencia vibracional superior y no “ves” el dolor ajeno.

Ser portador de la luz representa estar en conexión “alta” y ver con amplitud y profundidad.

Además del procedimiento indicado, o sea, estar actuando en frecuencia vibracional alta, se deben evitar las “bajadas mentales/emocionales”.

La vida terrena es una oportunidad que Dios nos da para el desarrollo de nuestras cualidades.

Negocios y empleo son etapas de bendición. Tú estás en el lugar adecuado, con las personas necesarias a tu desarrollo personal y espiritual.

Administra con Amor, ejecuta las tareas con Alegría. Esas actitudes atraen la prosperidad.

Allí donde estés, en Jericó o en Jerusalén, procede con respeto, acoge con cariño. Tú eres el Samaritano, portador de la Luz.




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