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Conoce los diez síntomas físicos característicos de la mediumnidad aflorada

por WebMaster

Autor Nadya Prado - nadyaprado@uol.com.br

Traducción de Teresa - teresa_0001@hotmail.com

Imagina ahora que estás cómodamente en medio de la naturaleza, sentado en un sitio tranquilo, escuchando el canto de los pájaros, percibiendo la caricia del sol en tu piel, apreciando el deslumbrante paisaje de matices variados. Las sensaciones son tan agradables, que expresas en tu fisonomía la suavidad del momento, con una sonrisa serena. Inspirando profundamente, sueltas un suspiro de agradecimiento y canturreas una canción que te llega al corazón.

Los cinco sentidos nos ponen en contacto con la vida terrena. Tú estás en comunicación con el ambiente y con todas las cosas. Tu cuerpo y tu mente sienten y reaccionan a los estímulos externos. Así te sirven tus cinco sentidos. Sin embargo, no es esto solamente lo que sentimos. Hay algo más, un sexto sentido que nos lleva más allá.

Intermediando la comunicación entre el plano sutil y tú, la mediumnidad es el sexto sentido, un puente que une los mundos material y espiritual. Ella está presente en tu encuentro con la naturaleza, en el trabajo, en el supermercado, las veinticuatro horas del día, tanto como tus cinco sentidos. Pero mientras estamos encarnados, no tenemos cómo adentrarnos en las sensaciones sutiles, si no a través del propio cuerpo. Sus síntomas son percibidos e interpretados en el plano material.

Recibimos las influencias del mundo astral que provocan una serie de reacciones en nuestra fisiología, en el cuerpo y en la mente. No siempre lo que sentimos en el cuerpo está causado por estímulos materiales, al igual que no siempre nos pertenecen los pensamientos que surgen en nuestra mente.

En innumerables casos, síntomas mediúmnicos son confundidos con problemas de naturaleza física y psicológica. Tratados erróneamente como trastornos y enfermedades, hacen proliferar los desequilibrios mediúmnicos.

La mediumnidad nos hace sentir las emanaciones de origen sutil, en contacto con las energías y espíritus de nuestro alrededor. Tocando nuestro cuerpo áurico, un espíritu desencarnado puede comunicarse con nosotros.

Entre la variedad de médiums y la diversidad mediúmnica, los espíritus desencarnados se expresan a través de todos los sentidos físicos, que se ven aguzados con su toque, y por la intuición e implicación mental. Podemos sentir su dolor, su sufrimiento o su bienestar y sentimiento de amor.

El acercamiento de un espíritu provoca una tensión natural en las fibras áuricas, que como cuerdas, vibran alcanzando el cerebro y el cuerpo, lo cuales reaccionan según el estímulo recibido. A un médium desavisado, los síntomas pueden parecerle un tanto desagradables. Sucede que al sensibilizarnos, el sistema endocrino pasa a actuar, el metabolismo se altera por la presencia del espíritu comunicante.

Los diez síntomas principales que aquí describo son una síntesis que reúne el conocimiento que he adquirido con mi experiencia mediúmnica personal, por experimentos en grupos y en consultorio, y con base en estudios realizados tanto en libros espíritas como en otras literaturas esotéricas.

Son síntomas referentes a los médiums más aflorados y ostensivos, que tienen la condición mediúmnica para la incorporación, la forma más intensa de contacto mediúmnico con el cuerpo y la mente del médium.

Incorporación es un término que no explica literalmente el proceso. El médium no deja su cuerpo para que otro espíritu lo asuma totalmente. Lo que hay es tan sólo el alejamiento de uno y el acercamiento del otro, que le imprime en el aura, chakras y plexos nerviosos, la tensión necesaria para el fenómeno. El proceso puede ser consciente, parcial y raramente inconsciente.

Todas las modalidades mediúmnicas pueden estar presentes a partir de la incorporación. El habla, la audiencia, la psicografía, los fenómenos de manipulación de ectoplasma para la sanación, entre otros. Entonces, miremos la incorporación como el intercambio más asertivo entre un espíritu desencarnado y un encarnado.

No hay un consenso en la clasificación de la mediumnidad, incluso dentro del espiritismo. Recuérdese que tanto cuanto somos todos humanos, al mismo tiempo somos personas únicas y con características que nos hacen diferentes. La mediumnidad también es particular, según el modo especial que cada médium tiene de sentirla e interpretarla.

Edgar Armon en su libro 'Mediunidade – Seus Aspectos, Desenvolvimento e Utilização', dice con propiedad que: (…) no hay obra completa entre las realizadas por mano humana (…)

Sin resquebrajar los cimientos de la doctrina espírita, Armond admite la posibilidad de revisión en sus detalles, según puntos de vista más actuales. A fin de cuentas, todo cambia y evoluciona, inclusive lo concerniente a la mediumnidad, asunto tan complejo. Por tanto, no tengo la intención de afirmar que estos sean los únicos síntomas o que aquí se halle la mejor descripción.

En términos generales, los diez síntomas mediúmnicos que caracterizan el acercamiento y contacto del espíritu para incorporación en un médium con alto grado de sensibilidad, son:

1 – Estremecimientos con ráfagas de sensación de frío o calor en ciertas regiones del cuerpo.
2 – Hormigueo en los miembros, principalmente en las manos.
3 – Temblores incontrolables por el cuerpo, que pueden surgir como sacudidas.
4 – Pesadez en la región de la espalda entre las escápulas, en piernas y brazos.
5 – Aletargamiento general de los sentidos habituales, con sensación de despersonalización e irrealidad.
6 – Mareos, náuseas, dificultad para respirar, latidos cardíacos acelerados.
7 – Sensación de nudo en la zona de la garganta para la psicofonía.
8 – Sueño, movimiento acelerado de los ojos y pesadez en los párpados, como en sueño REM.
9 – Sudor frío en las manos.
10 – Bostezos y ojos lacrimosos.
Son síntomas físicos provenientes de causas mediúmnicas y que urgen a la toma de conciencia por parte de los médiums que desconocen su sexto sentido, ya que en este ámbito se hallan a merced de acosos de todo orden.

La gran mayoría desconoce la naturaleza orgánica de la mediumnidad y su mecanismo. La sintomatología mencionada, en forma alguna determina la categoría vibracional del espíritu comunicante. Los instructores espirituales, cuando se hace necesario, operan una disminución vibracional para poder alcanzar nuestra sintonía.

La mediumnidad ha existido siempre, lo que nos falta es admitirla. Negarla es como extirpar parte de nuestro ser y reprimir nuestra conexión con la espiritualidad y con el Todo.

Ante todo, debemos incorporarnos a nosotros mismos, porque andamos perdidos de nuestra esencia. Comprender el sexto sentido es traer a la superficie el espíritu inmortal que nos habita en la breve experiencia terrena.

El médium que se olvida de su mundo interno deja su mediumnidad a la deriva.

¡Sé Amor!

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