De tanto oír hablar del maestro Ramakrishna, decidí ir en su busca.
Primero, me dijeron que estaba en un determinado templo, haciendo oblaciones. Sin embargo, no lo encontré por allá.
En la solera del templo, un deva me dijo: ‘Él está en el Astral de África, ayudando invisiblemente a los niños de aquel continente tan sufrido’.
En otro momento, me informaron de que él estaba participando en una asamblea con un grupo de, rishis en el Astral de la India. Fui hasta allí, pero él ya se había ido.
Uno de los sabios me dijo: ‘Fue a ayudar a un espíritu a desprenderse de la materia y a realizar su tránsito final, rumbo a los sitios espirituales del Eterno’.
Posteriormente, alguien me dijo que estaba en el Astral del Brasil, visitando a un discípulo. Rápidamente, me desplacé al gran país soleado y lleno de esperanza; con todo, solo encontré a su discípulo, que, aprovechándose de los momentos de descanso físico, se había proyectado fuera de su cuerpo y fluctuaba en las corrientes energéticas extra-físicas.
Sonriente, éste saludó y dijo: ‘Mira, él estuvo aquí rápidamente, me abrazó y me transmitió aquella energía maravillosa, llenándome de contentamiento y apaciguando mi añoranza. Pero tuvo que irse enseguida. Y es que hubo una matanza en un barrio de esta ciudad, motivada por el tráfico de drogas, y él se acercó al lugar para ayudar espiritualmente a aquella gente en momento tan difícil.
‘Yo también quise ir, pero él no lo permitió y me sugirió quedarme por aquí, meditando en la sabiduría de Ganesha e irradiando luz silenciosa en favor del bien de todos los hombres. Sabes, muchos lo imaginan viviendo en los altos planos espirituales, pero lo cierto es que él trabaja mucho en los niveles extra-físicos densos, siempre transmitiendo energías suaves y secretas y ayudando a todos.
‘Él es muy sencillo y alegre y su toque espiritual transmite levedad, curación y serenidad. No juzga a nadie y abraza de corazón abierto, a quien quiera que fuese.
‘Ah, él ríe como un chiquillo travieso…
‘Si quieres encontrarlo, búscalo en las ondas de la asistencia espiritual’.
Entonces, seguí el consejo del muchacho y me deslicé por las ondas del amor hasta él.
A decir verdad, fue incluso fácil. Solo tuve que seguir la senda de luz por entre los planos…
Finalmente, lo encontré por encima de un lugar oscuro y sucio, donde aplicaba pases energéticos a un espíritu atormentado. Y allí vi cómo trabaja un maestro en los bastidores espirituales del mundo.
Lo vi cuando abrazó a ese espíritu y lo envolvió en luz suave, apaciguándolo. Después, abrió un portal luminoso y envió a aquella entidad sufriente a través de él, hacia otros planos, para la debida asistencia en los centros de cura del Astral.
Admirado con su sencillez, me quedé sin saber qué decir ni qué hacer ante él. Y entonces, rió, me abrazó y me llenó de contentamiento, y dijo: ‘He sabido que andabas buscándome. Aquí estoy. ¿Quieres acompañarme? Entonces, abre tu corazón y llena tus manos de luz, en nombre del Amor Divino.
‘Ven conmigo, hijo mío. Vamos juntos a bendecir el alma del mundo. La luz de la Madre Divina y de Ganesha guiará nuestra jornada’.
Y yo fui con él, en las ondas de la asistencia espiritual…
Así fue como me he convertido en trabajador de las huestes espirituales de Ramakrishna.
Más que un maestro, es una presencia generosa y sencilla, que abraza a todos, sin juzgar a nadie. Él no está en algún paraíso ocioso creado por la fantasía de los devotos, ¡no!
Él vuela en el Astral de la Tierra, ayudando a hombres y espíritus, riendo y abrazando, y dando gracias al Supremo Amor, que es su inspiración constante.
Él es el viento de la esperanza barriendo secretamente los dolores del mundo.
P.D.: Así fue como uno de los amparadores del grupo extra-físico Los amigos de Ramakrishna me contó sobre su primer encuentro con Paramahamsa Ramakrishna.
Y ahora yo lo cuento a los lectores, mientras recuerdo las risas y el abrazo de él, a quien debo tanto. Ojalá que su viento de esperanza pueda orear otros corazones por esos mundos de Dios.
¡Om Ramakrishna!
Paz y Luz.
Obs.: Para más detalles sobre Ganesha, se ruega ver los textos Rompiendo la Barrera del Pasado I y II y Divinidad Elefantoide, publicados en mi columna de la revista on-line del Sitio IPPB, en esta dirección específica.