Conversación con los espíritus
Autor Osvaldo Shimoda
Assunto STUM WORLDAtualizado em 22/11/2011 15:46:32
Traducción de Teresa - [email protected]
La barrera que separa el mundo espiritual del mundo material viene disminuyendo.
"Desde mi infancia, gracias al Padre Celeste, soy seguido por un Ser casi divino, cuya voz me interpela para esta o a aquella acción”.
- Sócrates (filósofo griego del siglo V a.C.)
“¿Has llegado a ver siluetas oscuras (espíritus de las tinieblas), blancas (espíritus de luz) o un ser espiritual nítidamente?”
“Si no los has visto ¿has notado una presencia espiritual en forma de impresión, sensación en el rabillo del ojo (un atisbo), detrás de ti, o como si alguien te pasase muy rápidamente por delante?”
“¿Has tenido alguna vez la impresión de que alguien te observaba o te espiaba?”
Cuando hago estas preguntas a mis pacientes en la entrevista inicial de evaluación (anamnesis), o bien en mis conferencias, es frecuente que la mayoría afirme que sí.
Sin embargo, muchos no creen, porque consideran que tales percepciones o impresiones son fantasiosas, fruto de su imaginación, y acaban no haciéndoles caso.
Yo mismo – a pesar de no tener una mediumnidad aflorada, ostensiva, como tienen muchos – he pasado por una experiencia espiritual interesante.
En cierta ocasión, un domingo, después de comer, me dispuse a echar una siesta en mi cuarto. Estaba en la penumbra, acostado, casi dormido (estado entre el sueño y la vigilia); no sé por qué, abrí los ojos y, de pronto, vi ante mí, suspendida en el aire, flotando, una cabeza en miniatura de un ser espiritual de las tinieblas, cubierta con un capuchón negro – al estilo franciscano.
No le vi el rostro, pues dentro del capuchón solo se veía un agujero negro. La escena surgió en un destello, en fracción de segundos apareció y se esfumó. Atónito, asustado, me parecía tener una pesadilla, o una mera fantasía, fruto de mi imaginación, pues la escena se había presentado de improviso, repentinamente.
No obstante, posteriormente, aquella cabeza con capuchón negro apareció nuevamente, en las mismas condiciones de la primera vez. Curiosamente, pese a no verle el rostro, sabía intuitivamente, estaba seguro de que se trataba de una mujer, y me daba cuenta de que la había perjudicado en el pasado, en una vida pasada.
Ciertamente, un lector de mente cartesiana, racional, lógica y escéptica, al leer este artículo, podría preguntarse: - ¿Cómo este sujeto podía saber que ese “supuesto ser espiritual” era una mujer, si no le vio el rostro?
No en vano el maestro Aurélio, en su Nuevo Diccionario de la Lengua Portuguesa, define Intuición como “un conocimiento inmediato, que independe del raciocinio”.
Lo ha definido de forma correcta, precisa, pues el fenómeno de la intuición realmente es un conocimiento que viene de forma directa, súbita, repentina, y que no forma parte del intelecto, de la razón, sino del alma, del espíritu. Explicándolo mejor: al intuir, no consigues explicar de forma lógica y racional por qué lo sabes; simplemente, lo sabes. Por tanto, es un saber que va más allá de la lógica, sobrepasa la razón. Por eso yo sabía que aquel ser espiritual era una mujer, que no quería identificarse, y a quien yo había perjudicado. Esto puede parecer ilógico, sin sentido, un absurdo para una persona incrédula, escéptica, que se sujeta, limita y circunscribe tan solo a su mente racional.
La verdad es que el término ‘absurdo’ es todo aquello que nuestros sentidos físicos no son capaces de comprender, de explicar de forma lógica. Sin embargo, hice la oración del perdón, de corazón y con humildad, para aquel ser de las tinieblas por el mal que le causé en el pasado, y ella se me apareció por tercera y última vez nuevamente en destello, pero esta vez, su imagen con capuchón negro estalló como una pompa de jabón, desapareciendo de una vez. Intuí que ella había sido conducida a la luz, pues presentí que me había perdonado.
Apreciado lector, he contado esta experiencia espiritual para esclarecer que lo cierto es que todos somos médiums (unos más, otros menos desarrollados), y que la mediumnidad es un fenómeno espiritual natural que ocurre con mucha más frecuencia de lo que muchos puedan imaginar.
Vivimos en un mundo moderno, lleno de distracciones (televisión, radio, Internet, teléfono móvil, etc.) que nos hacen extremadamente dificultoso el entrar en contacto con nuestro interior, aparte de que nuestra sociedad es tecnicista, da más valor a pensar, a la lógica racional, que a sentir, que es la intuición. Todo eso nos impide percibir las señales del mundo espiritual.
Resultado: falta de habilidad para servirnos de la intuición y establecer comunicación con los seres espirituales.
No obstante, con la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual, abordaje psicológico y espiritual breve, creado por mí – el 90% de mis pacientes entran en contacto con su mentor espiritual (ser espiritual de elevada evolución, responsable por nuestro perfeccionamiento espiritual) y reciben sus sabias orientaciones acerca de la causa de sus problemas y su resolución.
Aclaro que en esa terapia el paciente no solo se comunica con su mentor espiritual, sino además – si bien no es regla – con sus parientes, seres queridos, conocidos y amigos desencarnados, ya sea de esta o de otras vidas.
En artículos anteriores (El Portal de la Espiritualidad 1, 2 y 3) expliqué detalladamente que mi consultorio es realmente un “Portal de la Espiritualidad” (en esta terapia pido siempre al paciente que visualice un portón – que es un portal – y que lo atraviese, para entrar en contacto con seres espirituales, así como para hacer regresión a sus vidas pasadas en caso de que su mentor espiritual lo considere necesario). Por tanto, con esta terapia, la barrera que separa el mundo espiritual del material ha venido reduciéndose significativamente. Pero quiero resaltar que la TRE no es una terapia espírita como muchos creen todavía, pues esta modalidad de terapia no se sirve de un intermediario, de un médium (esto ocurre en los centros espíritas) para que el paciente pueda conversar con los seres espirituales, ya sean de las tinieblas (obsesores espirituales) o de la luz (mentor espiritual).
Y mi papel, como terapeuta, es auxiliar en esa terapia, es decir, solamente soy un facilitador y procuro abrir el canal de comunicación entre paciente y su mentor espiritual para que ambos puedan comunicarse directamente.
Caso Clínico:
¿Por qué no soy capaz de mantener una relación afectiva estable y duradera?
Mujer de 32 años, soltera.
La paciente acudió a mí deseando comprender por qué no conseguía mantener una relación afectiva estable y duradera. En su vida amorosa eran recurrentes los desencuentros, ya que los hombres se interesaban por ella, pero a ella no le ocurría lo mismo; en cambio, cuando ella se interesaba, ellos acababan desinteresándose y se esfumaban de su vida.
También deseaba comprender la causa de su baja autoestima, de sus sentimientos de desvalorización e inferioridad (le parecía que los demás eran mejores que ella). Debido a eso, sentía gran necesidad de tratar de agradar a los demás, así como dificultades para decir que no, o sea, para ser más asertiva.
Por fin, quería saber por qué no conseguía prosperar, reunir dinero, obtener bienes materiales; y asimismo, por qué había contraído endometriosis (inflamación en el endometrio – mucosa de la cara interna del útero). Con el tratamiento médico empezó a engordar y entró en un cuadro depresivo.
Tras pasar la primera sesión de regresión, me relató en la segunda:
“Veo un par de ojos… me inspiran un sentimiento desagradable, de temor (en esta terapia es corriente que se aparezcan seres desencarnados a los pacientes mostrando únicamente el rostro o parte de él – un par de ojos o un ojo)”.
- Procura identificar a ese ser espiritual – pido a la paciente.
“Ahora le veo mejor el rostro… está todo deformado (cultivar sentimientos como el odio, el deseo de venganza, la ira, hace que se deforme el periespíritu – cuerpo espiritual – de los seres de las tinieblas)”.
- Pide a ese ser de las tinieblas que se identifique – ruego a la paciente.
“Él dice que yo lo provocaba danzando de forma erótica en una vida pasada. (Pausa).
Veo la imagen de una mujer morena, hermosa, sensual, vestida de cíngara… soy yo misma en esa experiencia pasada. Veo también el bello rostro de un hombre, cabellos negros… es ese ser de las tinieblas. Él estaba enamorado de mí y yo lo provocaba danzando de forma sensual, aunque no quisiese nada con él. Dice que por eso no soy capaz de tener ningún noviazgo estable, ya que él no me deja. Dice que él era apuesto y ahora se ha convertido en esa cosa fea. Dice asimismo que me acompaña a todas partes donde voy”.
- Pregúntale cuál es su nombre – ruego a la paciente.
“Dice que se llama Sauí”.
- ¿Desde hace cuánto tiempo viene acompañándote?
“Afirma que desde que murió en esa vida pasada, en 1730. Dice además que soy suya, que me prostituía y lo provocaba saliendo con varios hombres solo por el placer de verlo sufrir. Dice que yo era muy guapa, vanidosa y altanera, que era consciente de mi belleza y me servía de ella para obtener provecho”.
- Pregúntale cómo terminó él su vida en esa existencia pasada.
“Dice que murió por mi culpa, al pelear con un hombre con quien yo salía, agrediéndole por celos. Dice que se abalanzó sobre él, y entonces el otro le clavó una puñalada en la barriga. También dice que yo me complacía al ver la escena de los dos hombres peleando por mí, y que tal cosa me proporcionaba gran placer.
Afirma que por eso hoy él aleja de mí a todos los hombres, y que también a mi último acompañante, del cual me enamoré, lo alejó de mí haciéndole volver con su antigua novia… Ahora, en lugar de su expresión de odio por mí, lo veo triste”.
- ¿Quieres decirle algo?
“Quiero pedirle perdón, pues hoy yo jamás haría tal cosa. Él era muy apuesto, pero yo no supe valorar su amor (la paciente habla llorando).
Estoy rogándole que salga de las tinieblas, que vaya para la luz y me deje seguir mi camino, ya que hoy soy otra persona”. (Pausa).
- Mira a ver si él te dice algo.
“Dice que quiere perdonarme, pero no es capaz… es como si él tuviese raíces en lugar de pies y estuviese enroscado en mis piernas, como las enredaderas”. (Pausa).
Seguidamente hicimos juntos la oración del perdón, irradiando hacia él la luz dorada de Cristo. (Pausa).
“Él ahora ya no está tan cerca de mí, alterna la imagen de aquel rostro hermoso que tenía en vida con el rostro deformado de su ser de las tinieblas”. (Pausa).
- Dile que vas a ayudarle a ser rescatado de las tinieblas para la luz, orando, irradiándole mucha luz – pido a la paciente.
“Dice que va a esperar mis plegarias… afirma emocionado que nunca le había hablado con cariño”.
En la tercera y última sesión, habiendo rogado a la paciente que atravesase el portón, ella relató: “Estoy en un jardín, veo varios seres espirituales de luz – son hombres y mujeres, todos vestidos de blanco.
Veo un lago muy bonito, voy vestida con una bata de color crema, muy clarita, mis cabellos son más largos y ondulados… Advierto que ya había estado en ese jardín, no es de la Tierra, sino del plano espiritual.
Es muy vasto, abierto, el cielo es muy azul, césped bajo, hay muchas flores, brisa amena, silencio, y las personas charlan animadamente. Algunas dejan su conversación y me sonríen. Una mujer se acerca a mí, cabellos cortos, sonrisa en los labios… Es mi mentora espiritual (la paciente habla llorando).
Ella me dice que antes de encarnarme yo vivía aquí. Por eso he reconocido este jardín. Dice además que hemos pasado mucho tiempo en este jardín planificando mi encarnación actual. Dice que he progresado mucho en la vida actual, pero que es preciso dedicarme más a mi vida espiritual, ya que había planificado venir en la vida actual para ayudar al prójimo. Dice que tengo el don de orar por una persona y ser oída y atendida, pero que he dejado de lado ese don.
Dice asimismo que tengo el don de la premonición, y que no me han dado permiso para usarlo a fin de que aprenda a ser más humilde, pero que aun así los seres de luz me intuyen, aunque no los vea.
Presiento lo que va a ocurrir, pero no veo nada. Ellos me intuyen y yo capto sus mensajes. Mi mentora espiritual tiene muy buen humor y es muy cariñosa, afirma que la encarnación más pesada fue realmente aquella en que vine como cíngara, pero todo eso forma parte de un Plan Mayor porque fue planificado - juntamente con ella - en esa vida pasada, para despertar todos los karmas y desatinos que yo necesitaba rescatar y aprender. Además, dice que en la vida actúala todo va tal como lo habíamos planificado en el Astral, y que mi misión es ayudar a los hombres con los que me envuelvo.
Ella me recuerda cierto amor con un hombre, el intercambio de mensajes con él por MSN, las palabras que le escribí le hicieron perder el temor a ser padre y hoy él está bien casado y ha constituido una familia. Revela que debido a esos amores que tuve, esos hombres nunca me olvidarán, pues están muy agradecidos a mí.
Vuelve a afirmar que esa es realmente mi misión y que otros hombres llegarán a mi vida. Lo denomina “amor de curación”, ya que les ayudaré a fin de que puedan ser curados afectivamente. Pero me ruega que no tenga miedo de hacerme daño en mis relaciones afectivas; revela que entre ser madre o ayudar a los hombres, prefiero ayudarles, y lo elijo así para reparar los errores que cometí en aquella vida como cíngara, cuando los perjudiqué.
Por tanto, aclara que esos hombres con quienes me relaciono, a decir verdad, andan en busca de la curación por el amor. O sea, los hombres que despiertan mi interés, yo misma los he elegido para ayudarles a curarse, y aquellos que no se interesan por mí, vienen intuidos por sus mentores espirituales, a fin de recibir ayuda también”.
- Pregunta a tu mentora espiritual de dónde proviene tu baja autoestima.
“Dice que una parte viene de mi espíritu, porque hoy es preciso que tenga más humildad, puesto que en aquella vida de cíngara yo era muy altanera y vanidosa; la otra parte viene de la manera tan rígida como me han criado en la vida presente… mi padre era alcohólico, por eso mi madre tuvo que ser padre y madre al mismo tiempo. Ella no tenía mucha paciencia, acababa reforzando solo aquello que yo hacía mal, y eso me ha hecho sentir rebajada, inferior. Pero afirma que ahora, ya que he tomado conciencia de la causa de mis problemas, lograré rescatar mi autoestima”.
- ¿Y esa necesidad de querer agradar a los demás, y la dificultad para decir que no?
“Dice que también está relacionado con la baja autoestima, pero asegura que eso también habrá de resolverse. Me hace otra revelación: afirma que voy a progresar en mi vida profesional, y que mi espíritu está tan ligado al amor, que todo el enfoque de vi vida está orientado hacia mi parte emocional, y siendo así, el dinero ha pasado a ser cosa secundaria, solo para sobrevivir. Por eso no soy capaz de guardar ahorros, no le doy la debida importancia, aunque si lo deseo, lograré prosperar”.
- ¿Por qué has contraído endometriosis?
“Tiene que ver con la elección de no quedar embarazada. A decir verdad, la causa de esa enfermedad ha sido más espiritual que física. Dice que un ser espiritual me pedía venir como hijo mío y yo no lo quise. Y así mi propio espíritu ha creado esa enfermedad – mi mentora espiritual la llama enfermedad psicosomática. Por eso he caído en depresión, ya que mi espíritu se entristeció por no haberle dado oportunidad a aquel ser espiritual para venir como hijo mío. Siendo así, mi espíritu, que jamás consentiría en practicar un aborto en caso de quedar embarazada, somatizó en mi cuerpo físico la endometriosis. Pero afirma nuevamente que si yo desease quedarme embarazada esto será posible, pues aquel ser espiritual que deseaba venir como hijo mío ya se ha reencarnado como quería.
Por último, revela que Sauí, el ser de las tinieblas que venía sometiéndome a obsesión, ya ha sido rescatado, está siendo cuidado, reposa dormido en el Astral Superior”.








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