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Así fue como conocí a Jesús

por WebMaster
Publicado dia 15/06/2008 11:33:16 em STUM WORLD

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por Wilson Francisco - [email protected]

Traducción de Teresa - [email protected]

No tengo y no he tenido nunca restricciones en cuanto a los Espíritus que puedan participar en un proceso espiritual, allí donde yo esté, tanto en un Centro Espírita como en una casa particular. Entiendo que en la espiritualidad las fronteras se deshacen, tanto que es frecuente ver a un Terreiro de Umbanda conducido por el Dr. Bezerra de Menezes, de la misma forma que hay centro espírita cuyo Espíritu coordinador de las actividades es Brogotá, un indio brasileño.

Recuerdo una experiencia significativa, cuando vino a una reunión un espíritu con deformidades y severas trabaduras mentales terrenas. Yo era el médium de psicofonía. Él siempre se aparecía, a los médiums videntes, con una rama de ruda para llevar a cabo sus actividades de curandero y su cuerpo retorcido se reflejaba en el mío, en el intercambio mediúmnico.
En las primeras manifestaciones, un amigo que ayudaba en la dirección de la reunión intentó enderezar su cuerpo, informarle de que no necesitaba aquella forma de manifestarse ni tampoco la ruda. Después de la sesión platiqué con el amigo, le informé de que era mejor dejarlo así, era su modo de ser. El Espíritu continuó manifestándose, hasta que un día desapareció. Permaneció alejado durante unos tres meses y volvió un día, diciéndose muy feliz. Había ido a unos cursillos, a aprender algunas cosas y ya no me inducía a la postura antigua y en vez de traer en la mano la ruda, traía El Evangelio Según el Espiritismo. Nos hemos puesto felices con esa conquista suya y hemos aprendido la lección de la tolerancia y la solidaridad.

Una de las actividades espirituales que más me han encantado fue la que se llevó a cabo en la Penitenciaría del Estado, décadas atrás. Realizamos allí una sesión de desobsesión, para atender casos de presos de alta peligrosidad y otros tipos de acoso, muy corrientes en esos lugares. El dirigente era Gilberto, espírita dedicado y muy conocedor del Espiritismo, pero un tanto restrictivo en la manera de conducir una reunión. No admitía muchas cosas, entonces, nosotros los médiums teníamos que ajustarnos a lo que él determinaba. Confieso que era muy difícil recibir a un Espíritu violento, sin poder siquiera moverse en la silla cuando tenía lugar el impacto energético. Me acuerdo de haber creado una actitud que me ayudaba en esas manifestaciones. Cuando el Espíritu daba el impulso para golpear la mesa, yo colocaba una mano sobre la otra y el golpe iba a mi propia mano, evitando el ruido y naturalmente el susto de quien estuviese a mi lado. Así es, cuando te encuentras en un servicio de apoyo al semejante, tienes que saber cómo lidiar con las situaciones, evitando crear barreras para el espíritu comunicante sin que afecte a las normas del dirigente.

Por cierto, esto nos es útil para la vida, cuando tenemos que contener nuestros impulsos o dar nueva dirección a nuestros pensamientos, para no crear animosidad o enfrentamientos. En cualquier situación en que te encuentres, sírvete de tu inteligencia y en las actividades mediúmnicas no puede ser de otro modo. Cada dirigente tiene una forma de ser, una costumbre, y tenemos que respetarla, hasta el punto en que tengamos espacio y condiciones para desarrollar nuestra tarea.

Cierta vez estaba yo en un Centro Espírita para organizar las actividades de desobsesión, conocía al dirigente y a algunos médiums. Una de ellos aquel día estaba tristona, quieta. Descubrí que su hermana estaba hospitalizada, había ido a visitarla. Entonces le pregunté si había aprovechado la oportunidad para aplicar un pase a su pariente. Dijo que no, ya que la orientación del dirigente era que ella sola no podía, ya que el mismo Jesús había dicho: donde estén dos o más personas allí estaré. Me quedé pasmado ante aquella afirmación. Entonces ¿quiere decir que si estoy solo, Jesús no estará a mi lado? ¡Qué absurdo! Todo debido a una interpretación errónea o a un atavismo del dirigente. Existe aún en algunos centros espíritas la cultura del miedo, impidiendo que las criaturas puedan tener actitudes de amor hacia el semejante.
Podemos, sí, aplicar pases en los hospitales, en las escuelas, en las calles, donde nos encontremos. Por cierto, hoy día las puertas están abriéndose hacia ese tipo de actitudes. En el Hospital del Servidor Público Municipal de Sao Paulo, hacen atendimientos de Reiki; en el puesto de salud del barrio de Tucuruví, zona norte de Sao Paulo, hay una sala de meditación y acupuntura.

Uno de estos días, viajando con una persona de vuelta hacia Sao Paulo le hablé acerca de esas restricciones de los espíritas, una de ellas en lo que concierne a la cromoterapia; y lo interesante es que los espíritas aceptan a André Luiz, y en los libros de éste hay informaciones muy importantes sobre los colores. Entonces, le dije, los espíritas están perdiendo óptimas oportunidades y, a causa de eso, hoy las doctrinas alternativas han avanzado bastante, ocupando espacios en los medios de comunicación y en la salud pública que el Espiritismo, como Consolador Prometido que es, podría estar llevando a cabo.

En un CE fuera de Sao Paulo el orador, que era vidente, se extrañó de la presencia, por los pasillos, de Espíritus diversos, necesitados unos y otros en buenas condiciones, todos negros. Al final de la reunión, charlando con los dirigentes, percibió que entre ellos había prejuicio. Se quedó pensativo, no quería crear atritos; se fue al Hotel, porque la siguiente noche daría otra charla. Antes de dormirse, oró rogando inspiración para auxiliar en aquella situación.
Mientras hacía su plegaria, junto a él surgió una luz muy fuerte y se apareció un Espíritu con apariencia de negro-viejo. El Espíritu le dijo que era uno de los dirigentes de aquel CE; se extrañó: ¿pero cómo? “Sí, ante ellos me presento como un médico, pero en realidad, en mis actividades aquí en el mundo espiritual me presento siempre así, porque “así fue como conocí a Jesús”.
Al día siguiente, el orador solicitó una conversación en privado con los dirigentes, antes de la reunión, abordó ese tema e inspirado por el propio dirigente espiritual, consiguió quitar de aquellos corazones esa coraza del prejuicio. Cuando la plática comenzó, el orador estaba radiante, porque no había ningún espíritu por los pasillos, todos estaban allí sentados, con los ojos anegados de lágrimas, felices por estar en la Casa del Señor.


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