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Co-dependencia


Traducido por Melissa Park - meishiman@hotmail.com

Cuando una persona independiente soporta e incentiva la dependencia del otro.

Muchas veces, pensamos que somos la mejor persona del mundo porque agradamos a los otros y no a nosotros mismos. Interrumpimos nuestras actividades para atender al llamado ajeno. Hacemos siempre más de lo que los otros nos piden, y, habilidosamente, anticipamos sus deseos y abrimos mano de los nuestros con extrema facilidad. Después, quedamos molestos cuando los otros no hacen lo mismo por nosotros!

Atención, si usted se identificó con esta corta situación, lea con atención este texto, pues usted puede estar siendo un co-dependiente: alguien que cree ser responsable por la felicidad ajena, pero que poco cuida de la suya...

La semana pasada, reflexionamos sobre la dependencia sana; ahora, vamos a pensar sobre la dependencia que se convierte en un hecho negativo, esto es, cuando una persona independiente soporta e incentiva la dependencia del otro.

No es simple percibir que estamos haciendo este papel de salvador, pues los co-dependientes tienen mucha dificultad de reconocer sus sentimientos: están habituados a sacrificarse por los otros y ni se dan cuenta de que, en vez de controlar su propia vida, dedican todo su tiempo a controlar la vida de los otros.

Como co-dependientes, decimos si, pero en realidad queremos decir no; hacemos cosas que no queremos realmente hacer, o hacemos lo que cabía a los otros hacer.

Una actitud co-dependiente puede parecer positiva, paciente y generosa, pues está basada en la mejor de las intenciones, pero, en realidad, es inadecuada, exagerada e intrusa. La cuestión es que los co-dependientes están imbuidos en la vida ajena y no saben más vivir la propia. Adoran dar, pero detestan recibir, sea atención, cariño o ayuda. De esta forma, cuanto más se dedican a los otros, menos auto-confianza poseen. Al final, desconocen sus propios límites y necesidades!

La co-dependencia se inicia cuando una persona, en una relación comprometida con un dependiente, intenta controlar su comportamiento con esperanza de ayudarlo. Como consecuencia de esa búsqueda mal orientada de control de las actitudes del prójimo, la persona termina perdiendo el dominio sobre su propio comportamiento y vida.

En otras palabras, si al dedicarnos a los otros estuviéramos abandonándoos, más adelante tendremos que confrontarnos con las consecuencias de nuestra actitud ignorante.
Reconocer nuestros límites y necesidades es tan saludable como la motivación de querer superarlos.

Sentir el dolor del otro no quiere decir tener que repararlo. Este es nuestro gran desafío: sentir el dolor con la intención simplemente de aproximarnos a el, en vez de querer transformarlo de manera inmediata.

Es preciso dejar claro que tener empatía no tiene nada que ver con la necesidad compulsiva de realizar los deseos ajenos, propio de las relaciones co-dependientes.

Stephen Levine, en Acogiendo a la persona amada (Acolhendo a pessoa amada) (Ed. Mandarin), nos da un buen punto para identificar si nuestras relaciones son saludables o no: “En la co-dependencia, las balanzas siempre penden para un lado. Es frecuente que uno esté ‘por debajo’ para que el otro se sienta ‘por encima’. No hay equilibrio, solamente la temida gravedad. En una relación equilibrada no hay un ‘dominante’; los papeles están en constante cambios. Quien tenga el apoyo más estable sustentará la escalada ese día”.

El intercambio equilibrado entre ceder y reclamar, dar y recibir afecto y atención nos aproxima de modo saludable a las personas que nos rodean sin correr el riesgo de crear vínculos destructivos. Así como aclara John Welwood, En busca de una psicología del despertar (Em busca de uma psicologia do despertar) (Ed. Rocco): “Lo paradojico de la relación es que él nos obliga a ser nosotros mismos, expresando sin excitación y asumiendo una posición. Al mismo tiempo, exige que abandonemos todas las posiciones fijas, así como nuestro apego a ellas. El desapego en una relación no significa que no tengamos necesidades o que no prestemos atención a ellas. Si ignoramos o negamos nuestras necesidades, cortamos una parte importante de nosotros mismos y tendremos menos que ofrecer a la pareja. El desapego en su mejor sentido significa no identificarse con las carencias ni con las preferencias y aversiones. Reconocemos su existencia, mas permanecemos en contacto con nuestro yo mayor, donde las necesidades no nos dominan. A partir de esta perspectiva, podemos escoger afirmar nuestro deseo o abandonarlo, de acuerdo con las necesidades del momento”.

La empatía comienza con la capacidad de estar bien con nosotros mismos, de reconocer lo que no nos gusta en nosotros y admirar nuestras cualidades. Cuanto mejor hayamos sido comprendidos en nuestras necesidades y sentimientos cuando éramos niños, mejor sabremos reconocerlas cuando adultos.

Entrar en contacto con los propios sentimientos es la base para desenvolver la empatía. Como alguien que desconoce sus propias necesidades podrá entender las necesidades ajenas?

Si usted quiere leer más sobre la co-dependencia, lea el libro: Co–dependencia nunca más (Co-dependência nunca mais) de Melody Beattie (Ed. Record). Abajo, siguen algunos ítems que, según la autora, los co-dependientes adoran hacer:

- Considerarse y sentirse responsable por otra(s) personas(s) – por los sentimientos, pensamientos, acciones, elecciones, deseos, necesidades, bienestar, falta de bienestar y hasta por el destino de esa(s) persona(s).
- Sentir ansiedad, pena y culpa cuando la otra persona tiene un problema.
- Sentirse comprometido – casi forzado – a ayudar aquella persona a resolver el problema, sea dando consejos que no fueron pedidos, ofreciendo una serie de sugerencias o equilibrando emociones.
- Tener rabia cuando su ayuda no es eficiente.
- Comprometerse demás.
- Culpar a otras personas por la situación en que él mismo está.
- Decir que otras personas hacen que se sienta de la manera que se siente.
- Creer que la otra persona lo está llevando a la locura.
- Sentir rabia, sentirse víctima, creer que está siendo usado y que no está siendo apreciado.
- Creer que no es suficientemente bueno.
- Contentarse apenas con ser necesario para los demás.


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Bel Cesar é psicóloga, pratica a psicoterapia sob a perspectiva do Budismo Tibetano desde 1990. Dedica-se ao tratamento do estresse traumático com os métodos de S.E.® - Somatic Experiencing (Experiência Somática) e de EMDR (Dessensibilização e Reprocessamento através de Movimentos Oculares). Desde 1991, dedica-se ao acompanhamento daqueles que enfrentam a morte. É também autora dos livros `Viagem Interior ao Tibete´ e `Morrer não se improvisa´, `O livro das Emoções´, `Mania de Sofrer´, `O sutil desequilíbrio do estresse´ em parceria com o psiquiatra Dr. Sergio Klepacz e `O Grande Amor - um objetivo de vida´ em parceria com Lama Michel Rinpoche. Todos editados pela Editora Gaia.
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