¿Coincidencia o Sincronismo?

¿Coincidencia o Sincronismo?

Autor Osvaldo Shimoda

Assunto STUM WORLD
Atualizado em 29/09/2008 14:57:52


Traducción de Teresa - [email protected]

“Dos cosas son infinitas: El Universo y la estupidez humana.”
- Albert Einstein


Carl Gustav Jung, psicoanalista suizo, un gigante de la psicología, discípulo de Freud, en sus estudios sobre la psiquis humana procuró comprender mejor el fenómeno del sincronismo, o sea, de los acontecimientos simultáneos y significativos que ocurren en nuestras vidas. Para los incrédulos, escépticos, con mente cartesiana, tales acontecimientos son “mero acaso”, una “coincidencia”.
Resalto que una persona con mente cerrada es incapaz de aprender cualquier cosa nueva. Se necesita humildad, una actitud inicial de apertura y receptividad para investigar esos hechos y percibir que en la vida nada sucede de forma accidental, fortuita, aunque no sepamos sus causas.
En verdad, la mente humana aún no es lo suficientemente capaz de comprender la sabiduría de la vida, pues la entrevemos a través de la “rendija de una cerradura”. Pienso que esos hechos tienen que ser mejor estudiados por la ciencia.

Quiero compartir con el lector una experiencia de acontecimientos sincrónicos que ocurrieron conmigo. Hace tres meses recibí una invitación de un Centro Espírita de Anápolis, interior de Goiás, para impartir una charla sobre la T.R.E. (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual – abordaje psicológico y espiritual breve, canalizado por mí mediante los Espíritus Superiores del Astral.
Prontamente acepté la invitación, porque me di cuenta de que sería una buena oportunidad para divulgar este nuevo abordaje, pues es corriente incluso en los medios espíritas que muchos seguidores muestren reservas a que se descortine el “velo del olvido” (barrera de la memoria que nos impide recordar los acontecimientos de vidas pasadas) a través de la regresión de memoria. Kardec, el codificador del Espiritismo, decía que ese velo era una bendición, una providencia divina (Léase “El Libro de los Espíritus” de Kardec, capítulo VII – Olvido del Pasado, pregunta 399).
No obstante, es fundamental aclarar que el descortinar de ese velo en esta terapia no es llevado a cabo por mí en cuanto terapeuta, sino por el mentor espiritual (ser desencarnado directamente responsable por nuestra evolución espiritual) de cada paciente, que lo conoce profundamente, pues viene acompañándolo en varias encarnaciones.
Así, resalto que es él quien conducirá esa terapia, descortinando o no – según cada caso – el “velo del olvido” del paciente. Mi papel en cuanto terapeuta es procurar abrir el canal de comunicación para que el paciente pueda conversar con su mentor espiritual y beneficiarse de sus sabias orientaciones acerca de sus problemas.

Dos semanas después de la invitación, por la mañana, mientras me preparaba para ir a mi consultorio, mi esposa (ella es médium de incorporación) me alertó diciendo que había una entidad espiritual que deseaba hablar conmigo, y que no me tomaría mucho tiempo, pues sabía de mis compromisos atribulados en el consultorio, pero que solamente ahora había recibido autorización de la jerarquía espiritual para hablar.
El ser espiritual se identificó como médico del astral, y me reveló emocionado que sentía mucha nostalgia de mí, pues habíamos sido grandes amigos trabajando juntos en el Astral Superior.
Además de matar la nostalgia, alegó que había venido a conversar conmigo para darme un recado, que yo visitase a “João de Deus”, pues a través de él la espiritualidad tendría muchas cosas que transmitirme.
Sin embargo, el amigo del astral se despidió de mi sin decirme quién era “João de Deus”, ni dónde vivía, pues ni mi esposa ni yo lo conocíamos, ya que nunca habíamos oído hablar de él.
A la semana siguiente, al atender a un paciente, (antes de dar comienzo a la sesión de regresión) él me preguntó si yo conocía a “João de Deus”. Sorprendido, indagué el motivo de la pregunta. Comentó que el fin de semana había llevado a su esposa (padecía cáncer) y a su hija (tenía una cardiopatía congénita grave) a “João de Deus”, un médium brasileño – cirujano espiritual – cuyo nombre completo es João Teixeira de Faria, también conocido en el exterior como “John of God”, bastante más famoso fuera que dentro del Brasil… Además de algunos libros publicados existen dos libros escritos por autores norteamericanos sobre el trabajo mediúmnico de João de Deus: “João de Deus – El médium de cura brasileño que ha transformado la vida de millones”. Autores: Heather Cumming y Karen Leffler (prefacio del Dr. Amit Goswami), Editora Pensamento y “João de Deus – El curador y sus milagros” del Autor: Robert Pellegrino Estreich; Editora Nova Era.

El paciente me relató que João de Deus, en trance mediúmnico, practicó una cirugía espiritual a su hija, curándola de su cardiopatía, y a la esposa apenas recetó una medicación.
Al preguntarle dónde residía ese médium, el paciente dijo que vivía en Anápolis – interior de Goiás, pero hacía las cirugías espirituales en Abadiania, ciudad vecina, a 28 Km de Anápolis. Atónito, pude comprender que aquella invitación que había recibido para dar una conferencia en un Centro Espírita de Anápolis no había sido una mera casualidad. Verdaderamente, la espiritualidad lo “ingenió” todo para que me encontrase con ese famoso médium y pudiese presenciar de cerca las maravillosas curas espirituales de las Entidades del Astral (El médium João es capaz de incorporar aproximadamente 40 Entidades, una por vez).

En el próximo artículo comentaré mi gratificante experiencia con el trabajo mediúmnico de João de Deus en la Casa Dom Inácio de Loyola, local al que acuden innumerables personas de diversas partes del mundo, con problemas graves de salud, en busca de ese dedicado médium, que ha transformado la vida de millones de personas (durante más de 40 años ejerciendo su mediumnidad de cura, João de Deus ha atendido ya a más de ocho millones de personas).
Caso Clínico:
Ambiente familiar conturbado.
Mujer de 55 años, casada, 4 hijos.


Acudió a mi consultorio debido a su relación conturbada con su marido y sus hijos (tres hijas y un hijo). Las hijas la criticaban mucho (según la paciente, críticas hirientes), señalando sus defectos (a todo cuanto hacía en su casa las hijas ponían defecto).

Su marido estaba enfadado, distante e irritable con ella – no aceptaba su cariño, su abrazo, tampoco se relacionaban sexualmente. Por la hostilidad y desaprobación de sus hijas y su marido, se sentía rechazada, excluida, como si no formase parte de su familia y, con eso, comía compulsivamente, habiendo llegado a engordar bastante.
Otro motivo que la llevó a acudir a mí era el hecho de no terminar lo que comenzaba – sentía un bloqueo que le impedía realizar lo que quería. Así, cultivaba sentimientos de incapacidad, inseguridad, miedo a enfrentar la vida (estaba pensando en desistir del curso de medicina ayurvédica, pues no se sentía suficientemente capaz de ejercerla como profesión).
Era, por tanto, muy pesimista, con una visión negativa frente a la vida.

La hacer regresión me relató:
“Alguien está diciéndome: ‘¡Hija mía, estoy siempre contigo!”
- Pide a ese ser espiritual que se identifique – ruego a la paciente.
“Soy tu padre espiritual, primordial de tu familia espiritual, del jardín de los naranjos” (es la familia de origen de la paciente en el plano espiritual), me dice ella.
“Dice además que haga una limpieza profunda, mental y del ambiente de mi casa. Me ruega también que eche fuera todas las emociones que ya no me sirven. Tengo que soltar todo lo que ya no necesito, por tanto, he de llevar a cabo una limpieza general interna y externa.
Dice que me deshaga de toda esa broza. Que todo aquello que ya no utilizo es un fardo, y es esencial arrojarlo todo fuera; resalta que tengo muchas cosas guardadas en casa, y que eso impide la circulación de energía en el ambiente.
Me recuerda que el armario de casa y el garaje están llenos de atrancos, de cosas viejas de las que es preciso que me deshaga (pausa).
Estoy notando ahora un frescor… Él está energizándome con la imposición de las manos.
Al comienzo de esta sesión (era la 3ª sesión de regresión) notaba un peso, una opresión, un ardor en el pecho, pero ahora todo ha desaparecido (pausa).
Ahora siento una alegría, una voluntad, una determinación que desde hace tiempo no sentía, un deseo de salir del consultorio y llegar enseguida a casa, arreglar, tirar a la basura todos los atrancos que guardo desde hace mucho tiempo”.

En la 4ª y última sesión, la paciente me dijo:
“He limpiado, he tirado una pila de revistas y objetos viejos, entre otras cosas. Mi marido me ha ayudado sin que yo se lo pidiese; me extrañó, pues él estaba muy distante de mí. Me extrañó también mi reacción, ese deseo de hacer una limpieza completa en casa, pues andaba bastante desvitalizada, desmotivada y depresiva. Después de haber conversado con mi mentor espiritual en la sesión pasada, he salido de aquel marasmo, apatía e inmovilismo en mi vida (es corriente en esta terapia que el paciente modifique sus actitudes y sentimientos tras conversar con su mentor espiritual).
En el curso de masaje ayurvédico ahora me encuentro bien, capaz, segura al poner en práctica con mis colegas lo que estoy aprendiendo. Ya no me siento incapaz. Noto que algo ha cambiado dentro de mí, pues en casa también las cosas han cambiado. Mis hijas ya no me critican como antes, ahora logramos dialogar, sin que me sienta ofendida. Estoy consiguiendo expresar lo que pienso y siento. Mi marido está aceptando mi cariño, hemos vuelto a hacer las paces y ya nos relacionamos sexualmente.
Todo ha vuelto a lo normal, él está más agradable y amoroso conmigo. Antes, estábamos viviendo como hermanos, sin tocar el uno al otro. No servía de nada querer darle cariño, él contestaba con irritación y frialdad.
Mi mentor está diciendo: ‘¡Sigue adelante, hija mía, un ciclo ya se ha completado en tu vida! ¡Sé agradecida por todas las bendiciones recibidas!
Las trabas se han soltado, tu alma está más libre.’
Estoy notando un perfume” (los espíritus superiores suelen exhalar delicados aromas cuando están presentes).

- Pregunta en relación a nuestro tratamiento, si debemos o no continuar (En la T.R.E. - Terapia Regresiva Evolutiva – La Terapia del Mentor Espiritual siempre es el mentor espiritual del paciente quien evalúa la necesidad o no de que prosigamos con el tratamiento).
“Él contesta que esa jornada ya se ha completado, que mi vida interior está floreciendo, me dice: ‘Tienes a muchos seres espirituales cuidándote. La lección de coraje ya ha sido aprendida. Muchas otras bendiciones habrán de llegar.’ (Pausa)
Lo percibo apoyándome, sujetándome la nuca y la espalda con sus manos (la paciente estaba tendida en el diván). Él concluye diciéndome: ‘¡Nuestro trabajo ya está hecho, sigue en paz!’.”

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Shimoda
é terapeuta com mais de 40 anos de experiência e 60 mil sessões de regressão já realizadas. Criador da Terapia Regressiva Evolutiva TRE, professor e pesquisador das terapias integrativas e do desenvolvimento espiritual, com atuação dedicada ao estudo da consciência, dos processos terapêuticos profundos e da formação de novos terapeutas. Reconhecido por sua abordagem ética, responsável e acolhedora, Osvaldo Shimoda desenvolveu e estruturou metodologias terapêuticas que auxiliam pessoas em seus processos de autoconhecimento, equilíbrio emocional, expansão da consciência e desenvolvimento espiritual.
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