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Como aprendemos a valorizar el sufrimiento


por Andre Lima - [email protected]

Traducción de Silvana Partucci - [email protected]

Recientemente, escribí un artículo hablando sobre la diferencia entre sentir pena y sentir compasión y una lectora me envió por e-mail un texto del psicoanalista Rubem Alves sobre el tema. Pondré algunos trechos a seguir:

“…Camila estaba en la sala de tv sola, llorando. Fui a conversar con ella para saber lo que estaba sucediendo. Y esto fue lo que me dijo: “Abu, cuando veo una persona sufriendo, sufro también. Mi corazón está junto al suyo”…

…Percibí que el corazón de Camila conocía aquello que se llama ‘compasión’. Compasión en su sentido etimológico, quiere decir ‘sufrir con’. No estoy sufriendo. Pero veo una persona sufrir. Ahí sufro con ella. Pongo al otro dentro de mi. Ese es el sentido del amor: tener al otro dentro de nosotros… La compasión es una manera de sentir. Es de ésta que brota la ética… Si tengo compasión nada de malo podré hacer a quien quiera que sea.

…La falta de compasión es una perturbación de la mirada. Miramos, vemos, pero las cosas que vemos quedan fuera de nosotros. Miro a los viejos y puedo escribir una tesis sobre ellos, si fuese un profesor universitario. Pero la tristeza del viejo es solo de él, no entra dentro de mí. Duermo bien. Nuestros bosques van de a poco transformándose en desiertos, pero eso no me hace sufrir. No las siento como una herida en mi carne. Veo a los niños mendigando en los semáforos pero no me siento un niño mendigando en un semáforo. Veo a mis alumnos en las salas de clase, pero mi deber de profesor es dar el programa y no sentir lo que mis alumnos están sintiendo”.


Tal vez en el diccionario, pena y compasión sean sinónimos. Pero en el sentido espiritual más profundo, sentir compasión es algo que va más allá del sufrimiento, y es muy diferente que la pena.

Ese texto, a mi modo de ver, habla sobre el sentimiento de pena como si fuese compasión. Y revela la creencia de que solo hacemos algo por el otro en sufrimiento o solamente respetamos al otro (o a la naturaleza) si también sufrimos junto a ellos. Caso contrario, seremos insensibles y no haremos nada. Resumiendo, solo es posible ser bueno de verdad si sufrimos junto a los otros.

Pasamos, entonces, a valorizar el sufrimiento pues queremos ser vistos por nosotros mismos y por los otros como personas de buen corazón, y no como personas sensibles. Eso acaba siendo muy saboteador y terminamos inconscientemente generando sufrimiento en nuestras vidas de forma innecesaria.

¿Será que es posible no sufrir junto al otro y aún así ayudar y no ser insensible? Claro que si.
La insensibilidad es una capa de protección que las personas usan para no tener que lidiar con los sentimientos incomodos de la pena, culpa, tristeza al ver al otro sufrir. Así, las personas comienzan a volverse frías para no sufrir junto a los otros. Quien siente compasión, no precisa de esa capa de insensibilidad pues ya está en paz. Estar en paz es muy diferente a ser insensible. El insensible es frío, a veces grosero y arrogante y tal vez no haga nada para ayudar al prójimo.

La persona que está en estado de compasión reconoce el sufrimiento del otro, tiene una mirada amorosa, pero no sufre junto a ella. Y si está a su alcance, hará lo que sea posible para ayudar y, caso no sea posible, estará en paz comprendiendo profundamente que el sufrimiento es una parte del aprendizaje de cada uno.

Imagina un médico que, en la emergencia de un hospital, recibe un niño como paciente, accidentado en estado grave, que viene siendo traído por sus padres en estado de desesperación. El ideal es que él mantenga la serenidad para que pueda ayudar al niño de la mejor manera posible. En ese estado de serenidad, puede ser al mismo tiempo atento con la familia y enérgico para tomar las providencias que tengan que ser tomadas. Cuanto más en paz se mantenga, mejor. ¡Imagínate si él comienza a sufrir junto con los padres de este niño! Probablemente, no tendrá condiciones de prestar una buena atención. Su salud seria afectada. Y él acabará también llevando tristeza a la casa, causando sufrimiento a su familia.

Al estar en paz, ese médico puede al mismo tiempo mantener una mirada amorosa sobre esta familia. La conjunción de esos dos sentimientos es lo que define con mayor propiedad la compasión en el sentido más amplio de la palabra: estar en paz al ver el sufrimiento de alguien al mismo tiempo que se mantiene una mirada amorosa.

Muchos médicos, por no conseguir lidiar con su propio sufrimiento al ver el sufrimiento del otro, acaban por adoptar una armadura de insensibilidad y algunos tratan mal a sus pacientes y familiares de los mismos. Pueden parecer fríos, arrogantes, distantes, pero, en realidad, es un mecanismo de defensa para no entrar en contacto con la tristeza, pena, impotencia. Esa capa esconde una gran fragilidad.

Comprendí mejor sobre la compasión, cuando comencé a atender personas con *EFT (técnica de auto limpieza emocional, fíjate como recibir un manual gratuito al final del artículo). Llegan los más diversos tipos de problemas emocionales, muchos de ellos muy densos. Durante las consultas, estoy lo más posible en paz, pues se que puedo ayudar profundamente. Y, así, resulta más fácil conducir un buen trabajo y traer bastante alivio a quien está siendo atendido.

La mayoría de los alumnos que acompaña las consultas que realizo en los cursos consigue entender que ese es el estado ideal. Pero ya oí algunos cuestionar, como si reclamasen una reacción emocional mía de sufrimiento. Como si estuviesen juzgándome como una persona fría e insensible. ¡Imagina se en cada consulta, yo fuese a sufrir junto con cada alumno! Sería difícil atender bien, y enseguida me enfermaría.

La valorización y enaltecimiento del sufrimiento está presente de diversas formas en nuestra cultura. Es necesario estar muy atento para no dejarnos envolver por esa trampa. Cada vez que entramos en sufrimiento, ayudamos a fortalecer la nube de negatividad del inconsciente colectivo y generamos más dolor en el mundo. Cuanto más felices y en paz, más dejaremos de contribuir con el sufrimiento colectivo y ayudaremos a crear más felicidad.

André Lima - EFT Practitioner. *EFT - Emotional Freedom Techniques –
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