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Cómo aprovechar tu Encarnación


Traducido por Teresa - teresa_0001@hotmail.com

Este texto tiene la intención de dar a conocer a la gente lo que he aprendido en las sesiones de regresión con pacientes, iniciadas hace diez años, que suman, hasta este año de 2005, cerca de 5.000 sesiones.
He escuchado sus relatos de vidas en siglos pasados, en los cuales me cuentan su historia personal, son ellos mismos allá y permiten comprobar el pilar básico de la Psicoterapia Reencarnacionista: la Personalidad Congénita. Escuchando estos relatos, observando, reflexionando al respecto, vengo aprendiendo bastante sobre el aprovechamiento, o no, de las encarnaciones. Y descubro las repeticiones de determinados patrones en todos nosotros, encarnación tras encarnación. Es como si estuviésemos todos nosotros - durante algunos siglos - sintonizados con una franja de comportamiento y vamos pasando por las encarnaciones con la intención de aprender sobre aquel tema, evolucionar en aquel asunto, para liberarse de aquello. Es como un alumno que va repitiendo año tras año aquella materia en la que aún no ha conseguido aprobar. La diferencia es que aquí, no son años, son miles de años. Darme cuenta de esa tardanza en nuestra evolución es uno de los principales motivos que me llevan a escribir libros sobre ese asunto, en el sentido de auxiliarnos a todos a realmente aprovechar una encarnación.
Este libro que pronto lanzaré no es un libro espirita ni un libro religioso, sino un libro sobre la Reencarnación dentro de una propuesta de expansión de la Psicología, para que ésta abra sus fronteras tanto para antes de nuestro nacimiento como para después de nuestra muerte.

Es importante que procuremos entender las leyes que rigen la Reencarnación, el cómo y el por qué ésta ocurre, cuál es su finalidad y, principalmente, cómo saber aprovecharla, desde el punto de vista de nuestro Yo Superior. El primero de los pre-requisitos para que aprovechemos una encarnación es saber que la estamos viviendo, que no somos nuestra "cáscara" y sí un Espíritu en ella. Pero el hecho de creer en la Reencarnación no garantiza automáticamente su real aprovechamiento, así como el no creer no implica estar desperdiciándola. Lo que determinará el aprovechamiento, o no, de un paso por la Tierra es que consigamos alcanzar una ascensión, cuando menos satisfactoria, en nuestro grado espiritual, es decir, un perfeccionamiento de nuestras características personales, dentro de un trabajo de purificación y en cumplimiento de nuestra misión individual.

Quiero repasar en este libro aquello que aprendí sobre la Reencarnación en las sesiones de regresión con mis pacientes, con los relatos de sus vidas pasadas. A los que no crean en la Reencarnación, a los que echen mano de este libro por curiosidad, a los que tengan dudas sobre este asunto, quiero sugerir que procuren pensar por sí mismos y no basándose en lo que dicen antiguos libros milenarios que no tienen ninguna garantía de qué fue lo verdaderamente dicho por sus autores en aquella época, de quién realmente ha escrito los textos y cuánto han sido modificados y manipulados en los siglos subsiguientes por las Iglesias que se han apoderado de ellos.

El que la Psicología oficial no trabaje con la Reencarnación se debe a la acción del Emperador Justiniano en el año 553 d.C. que al conclamar el Concilio de Constantinopla, invitó solamente a los obispos de oriente (no-reencarnacionistas), decretando que no existe la Reencarnación, bajo la influencia de su esposa Teodora, una ex-cortesana, que para liberarse de su pasado, mandó matar a sus antiguas colegas y a fin de no sufrir las consecuencias de esa orden cruel en una otra vida como preconiza la ley del Karma, se empeñó en suprimir la magnífica Doctrina de la Reencarnación. Ese Concilio fue solamente un encuentro que excomulgó y declaró maldita la doctrina de la preexistencia del alma, bajo las protestas del Papa Virgilio, secuestrado y mantenido prisionero por Justiniano durante 8 años, ¡por haber rehusado participar en ese Concilio! De los 165 obispos presentes, 159 eran de la Iglesia oriental, y esto garantizó a Justiniano los votos de que necesitaba para decretar que la Reencarnación no existe. De este modo la Iglesia Católica se ha tornado una iglesia no-reencarnacionista y, más tarde sus disidencias también han llevado consigo ese dogma. Al predominar en occidente estas iglesias no-reencarnacionistas, se ha creado en el Consciente Colectivo occidental la idea de que la Reencarnación no existe, y en esta idea se han formado la Psicología y la Psiquiatría, que así, por coherencia, tampoco trabajan con la reencarnación. Es decir, la Psicología no trabaja con la Reencarnación por culpa de Teodora...

Sin embargo, lo que importa es que busquemos, dentro de nosotros mismos, una convicción personal respecto de la Reencarnación y es fundamental que cada cual encuentre su propia verdad interior, no por libros u opiniones, no por lo que está escrito o por lo que le dicen, sino a partir de sus propias vivencias y experiencias. De este modo puede seguir el camino que juzgue más adecuado para sí, porque tendrá la seguridad que da la experiencia propia, la vivencia personal. La opinión sobre un asunto, sin esa participación interna es como si fuese ciega. Si no se consolida en la experiencia propia, si apenas se basa en lo que viene de afuera, sin base interna sólida, generará fanatismo, que es la manera más corriente de manifestarse la inseguridad.

Espero que este libro nos ayude a todos a proporcionar a nuestro Espíritu una oportunidad de aprovechamiento real de esta encarnación, ya que solemos repetir el mismo error, encarnación tras encarnación, siendo que volvemos con las mismas características de nuestro Espíritu expresadas en la personalidad, a que llamo Personalidad Congénita, la misma manera de sentir y reaccionar a los hechos de la vida terrena, teniendo entonces tendencia a repetir los mismos raciocinios y las mismas acciones equivocadas.
La clave para el aprovechamiento de una encarnación es la Personalidad Congénita y tener claro que somos un Espíritu y no la "cáscara" que sólo sirve para hacerlo visible. El Espíritu viene a la Tierra para purificarse, llevar a cabo su evolución y necesita de una "cáscara" para ser visible, pero esto lo lleva con frecuencia a creer que es la "cáscara" y, en consecuencia, aprovecha poco esa oportunidad.Quiero transmitir un método que he aplicado en mí mismo desde hace algún tiempo y que me ha dado resultado. En resumen, consiste en eliminar nuestros defectos e imperfecciones, lo cual ha de realizarse en la práctica, en el día-a-día, en el momento en que surgen, aunque creamos tener razones para sentirlos y exteriorizarlos, pues la tarea de purificación, anhelada por nuestro Espíritu, es infinitamente más importante que los raciocinios de nuestro Yo encarnado. La infancia no es el comienzo de la vida sino su continuación y, por lo tanto nuestra personalidad no se forma durante la infancia, nacemos ya con una personalidad. Una familia no es un grupo aleatorio de personas, sino de Espíritus que han encarnado próximos con arreglo a Leyes.

Hemos venido para evolucionar espiritualmente, encarnamos para que nuestras inferioridades salgan a la superficie y puedan así mejorar o ser eliminadas, lo que no ocurre cuando estamos en el Astral, por falta de las dificultades, de los "gatillos" que las hagan emerger. Los hechos de la vida terrena son los hechos, reencarnamos para pasar por hechos y lo que importa es aquello que aflora de inferior desde dentro de nosotros mismos ante ellos, ¡aquí está la finalidad de la encarnación! Todo conspira a nuestro favor, aun cuando hayamos nacido pobres, en una familia desestructurada, con padre agresivo, con madre problemática, etc. Todo constituye una oportunidad, una lección, todo tiene una finalidad y se basa en la Ley del Retorno.

Muchas personas se han quedado presas, por amargura, por rabia, a los hechos negativos de su vida, sin darse cuenta de que éstos son potencialmente positivos para su evolución espiritual. Se olvidan de ver sus propios defectos, suponen que brotaron de los hechos y de este modo pierden ocasión de evolucionar más. Y se quejan de su padre, de su madre, olvidándose de los lazos kármicos que les unen, de los rescates... se quejan de su marido, de su esposa, de sus hijos, sin saber qué es lo que han sido en vidas pasadas, por qué razón se han vuelto a encontrar...

La encarnación tiene la finalidad de buscar la evolución espiritual, y aquí está el sentido de la vida.
Esto ha de ser realizado por la "cáscara" y he ahí la misión de cada uno de nosotros. Sin la creencia en la Reencarnación, que son las sucesivas venidas del Espíritu a la Tierra en busca de su propia purificación, la vida no tiene sentido y no creer en esto es una de las causas del racismo, de las desigualdades sociales, de la depresión, de los suicidios y de tantos otros males que afligen a los seres humanos cuando viven nada más que para esta vida material y para sí propios, no para su Espíritu y para la eternidad. Si una persona blanca, racista, se enterase de que no es blanca, sino que está en una "cáscara" blanca, no estaría a disgusto con personas de "cáscara" negra, pues éstos no son negros, están negros. Yo mismo ya me he visto negro en una encarnación pasada; de esta vez, estoy blanco. Y en mi próxima encarnación, ¿vendré como hombre o como mujer? ¿Blanco o negro? ¿Brasileño o de alguna otra nacionalidad? Estas son algunas de las ilusiones de la vida encarnada, a las que debemos estar atentos.

Esta nueva Psicología, a la que llamamos Psicoterapia Reencarnacionista, es la Psicología de la evolución espiritual, a través del tiempo. Mis otros libros tratan sobre ello, pero éste pretende ser un manual práctico que ayude a la gente a aprovechar realmente su paso actual por aquí.


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clubestum Mauro Kwitko é médico auto-licenciado do Conselho de Medicina para poder dedicar-se livremente ao seu trabalho como psicoterapeuta reencarnacionista. Em 1996, começou a elaborar e divulgar a Psicoterapia Reencarnacionista. É fundador e presidente da ABPR. Ministra Cursos de Formação em Psicoterapia Reencarnacionista e Regressão Terapêutica há muitos anos, tendo formado centenas de psicoterapeutas reencarnacionistas.


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