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¿Cómo dejar de repetir los patrones dolorosos de tu familia?

por WebMaster em STUM WORLD
Atualizado em 19/03/2014 11:07:56


por Alex Possato - [email protected]

Traducción de Teresa - [email protected]

En los años 90, tras una temporada ininterrumpida de tres años en Japón, volví lleno de confianza y con la autoestima muy alta. Dos años más tarde, estaba yo atollado en mi desesperación emocional, casado, con una hija de pocos meses, luchando para conseguir algún dinero para la supervivencia, ahogando mis penas en vasos y vasos de cerveza y bebidas destiladas. Racionalmente, puedo afirmarlo: yo buscaba confort, vida financiera estable y paz de espíritu. Pero sentía como una fuerza invisible que me llevaba a tomar decisiones absolutamente ineficaces, a sufrir un estado de espíritu que sólo atraería situaciones complicadas y a vivir con un sentimiento de que “la vida es muy difícil” y “necesito sobrevivir”. ¿Qué sería lo que me llevó a atraer tal situación? ¿Por qué repetí el patrón de relaciones infelices con mi familia?

Hoy, como terapeuta, atiendo a decenas de personas plenamente capaces, inteligentes, con mucha experiencia de vida, pero que también acaban repitiendo situaciones que no desean en absoluto: por ejemplo, entran siempre en episodios en que un jefe, socio o compañero ofrecerá ayuda al principio, para más tarde convertir la relación en una competición y juegos de humillación.

O trazan bellos planes, llenos de creatividad y potencial, pero en algún momento las cosas se tuercen. A veces, una persona llena de brillo, como tú o como yo, vive tan sólo para “cargar con el piano”, sintiéndose responsable por el sufrimiento de personas cercanas, y lo que es peor, no tan cercanas. Es aquella postura del mártir: me sacrifico por una “buena causa”, aunque esto signifique mi infelicidad.

Veo que ciertas personas abandonan la posibilidad de una vida sana e íntegra, por ir en busca de relaciones afectivas destinadas al fracaso. Gente inteligente, que cae en los vicios del alcohol, drogas, sexo, juego, o incluso perdiendo su tiempo precioso con inutilidades y chismorreos.

¿Cuál es tu programación interna?

Al igual que un computador, tú tienes instalados dentro de ti una serie de programas, provenientes de tu sistema familiar. Eso es lo que ha descubierto Bert Hellinger, terapeuta alemán que trajo la constelación sistémica hasta nosotros. Ciertos programas te dan muchas habilidades, dones, talentos, facilitando tu jornada en esta vida. Pero otros te encaminarán a situaciones difíciles donde honrarás, con tu sufrimiento, algunas pérdidas, exclusiones y dolores emocionales ocurridos en tu pasado familiar.

La cosa funciona así: digamos que un bisabuelo tuyo dejó Italia a principios del siglo XX, y todavía jovencito, lo abandonó todo en aquel país para afincarse en Brasil. Dejó una novia totalmente enamorada y con el corazón en lágrimas, dejó su idioma, sus tierras, su cultura, sus hermanos, tíos, parientes, amigos… todo.

Hellinger percibió que todos los acontecimientos extremadamente emocionales que hay en todas las familias arrastran un “fardo”, una energía que permanece en el sistema familiar, no importa si hemos tenido contacto con esa historia o no. Así, tomando el ejemplo de nuestro inmigrante italiano, vamos a imaginar que la novia y él, debido a las circunstancias, no pudieron concretizar este amor profundo que hubo entre ellos. Y la separación no tuvo su “duelo”, es decir, el tiempo necesario para que las energías y emociones se asentasen, pese al dolor. El joven llegó al Brasil, y pasados algunos años, se casó, tuvo hijos, nietos, biznietos, y así la vida continuó. Pero aquel amor que se ha roto permanece en el sistema familiar. A menudo un descendiente viene identificado con este dolor, e inconscientemente, desea recordar esta separación. A veces, este descendiente se ve siempre desplazado al papel de amante, de tercero en la relación, honrando de forma distorsionada a aquella novia (de cuya existencia nunca ha sabido) que quedó abandonada en suelo italiano.

En ese descendiente hay una programación interna que dice: yo no puedo ser feliz en una relación. O bien: yo no merezco vivir un amor que florezca en una relación duradera.

De la misma forma, es común traer en nuestro sistema interno las cargas sistémicas de situaciones traumáticas, como abortos, pérdidas de hijos prematuramente, o separación entre padres e hijos, golpes y desfalcos, violencia, manipulaciones diversas, exclusiones de personas con diversos tipos de deficiencias, criminales…

No existe una familia en el universo que no tenga todos los tipos de personajes en su seno. Es una cuestión de estadística. La cuestión no es tener una familia acertada o equivocada, sino simplemente aceptar la propia familia tal como es, y dejar que el pasado descanse en paz.

Esto se hace mediante la vivencia sistémica de la situación, que no será totalmente comprendida por la mente racional, pues entraremos en contacto con una parte de la familia que desconocíamos. Tenemos que sumergirnos en emociones profundas y sentir toda la energía de las exclusiones en nuestro sistema. Pese a ello, el efecto de liberación de estos patrones dolorosos es sorprendente.

Salir del piloto automático y abrirse a la inclusión emocional

Considero que vivimos en un universo justo y sabio, donde cada acontecimiento de la vida resulta de un engranaje invisible, eficiente, y que nos muestra un camino hacia el amor. Veo que nos acercamos a las personas correctas, a los trabajos correctos, e incluso los accidentes, dolencias y tragedias que se abaten sobre nosotros en la vida, son lecciones extremadamente importantes y sabias. Y… también difíciles, muchas veces.

Sería muy infantil imaginar un mundo donde sólo ganásemos dinero, tuviésemos un amor perfecto, una salud indestructible, ningún conflicto, familia armónica, trabajo que diese placer y satisfacción… Quizá en este momento que vive el universo, esto realmente no sea posible. ¿Quién sabe, en el futuro?

Por eso, las grandes lecciones que podemos aprender con las repeticiones de los patrones que nos traen problemas, son:

1 – Aprender a identificar el patrón. Pregúntate: ¿dónde, en que área de mi vida, están sucediendo las mismas situaciones, que ya no deseo más? ¡Ser consciente de esto te librará de un montón de embrollos!

2 – Aprender a identificar la emoción interna predominante. ¿Qué emoción predomina, cuando estoy en el auge del conflicto, del problema?

3 – Permitirse incluir la emoción, el malestar, hasta que esta energía se diluya. Entonces es preciso tener coraje, porque vas a identificar miedo, ira, celos, envidia, codicia, soberbia, orgullo, avaricia… todo esto forma parte de ti y de tu pasado familiar, y para que esto deje de hacer efecto en ti, es importante mirar de frente, sin negaciones, sin quejidos ni auto-flagelo… y dejar pasar…

4 – Cambiar las costumbres y actitudes que atrajeron la repetición del patrón negativo. Aprender a enfocarse en la luz, a proyectar el crecimiento y las situaciones de paz, e ir en pos de eso, dejando las cosas antiguas atrás.

5 – Honrar y reverenciar a los padres y antepasados, sabiendo incluir todos los dolores que ellos nos trajeron, sin pintarlo de color de rosa, pero trascendiendo el malestar emocional, hasta conectarse con la luz y la fuerza que también vienen de los mismos padres y del pasado familiar. Honrar y reverenciar a los padres y a la familia es un proceso interno; no tiene nada que ver con estar pegado a la familia, interfiriendo y dejándose manipular. La conexión profunda con la familia trae libertad, y es un proceso terapéutico, espiritual y alquímico, que necesitará tiempo y perseverancia. ¡Vamos allá, ten valor!

Al soltar los patrones que nos unen al fardo sistémico de la familia, nos abrimos para recibir la fuerza, los dones y la intuición que también vienen de las raíces familiares. Si bien, como he dicho antes, vivir un paraíso en la Tierra es cosa prácticamente imposible, se puede vivir muy bien, al saber que todo en este mundo, un día acabará. Al menos en lo que se refiere a la vida material. Nuestro cuerpo se irá. Nuestros bienes desaparecerán. Nuestras amistades morirán. Nosotros moriremos. En fin, en la vida todo pasa... y esto es inevitable. Y ¿qué resta? Nuestra capacidad de sentir el amor, de forma incondicional. Lentamente, pero de forma natural, advertirás que se hace un silencio, una paz interior profunda. Y vivir consciente de este amor, en paz, marca toda la diferencia en la vida, en las relaciones, en el trabajo. Dure esta vida lo que tenga que durar.

Sólo para finalizar, mi matrimonio duró 17 años. Me aportó muchas lecciones. A través de él he logrado reconstruir toda mi trayectoria emocional y comprender diversas repeticiones en mi vida. Algunas positivas, otras que me trajeron sufrimiento. Me liberé de dolores profundos, ancestrales. No fue fácil, pero sí necesario.

Alex Possato es terapeuta de constelaciones sistémicas y conduce cursos para formación terapêutica


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