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¿Cómo diferenciar una relación tóxica de una normal?

por Silvia Malamud em STUM WORLD
Atualizado em 15/08/2017 08:21:01


Traducción de Teresa
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Aunque los medios hoy día nos adviertan incesantemente sobre los gravísimos peligros que envuelven el universo de las relaciones cuando éstas se vuelven abusivas y tóxicas, aún así, fácilmente podemos incurrir en errores de percepción si acaso estamos envueltos en ese tema.
Una tenue línea roja de difícil detección es el gran divisor de aguas entre lo que puede ser normal en una relación y lo que es patológico.

Aquí serán dados algunos diferenciales esclarecedores teniendo por objetivo auxiliarte en tu discernimiento:
Siempre que nos relacionamos, es cierto que en determinado momento alguna demanda de quehaceres surgirá en la relación. Para reconocer si las cuestiones que vendrán son de orden tóxico o no, en primer lugar es necesario saber el por qué del nombre 'relación tóxica' y, en segundo, saber cómo funcionas tú, sí, cómo es tu estilo de personalidad. ¿Ya te has cuestionado al respecto?

La palabra tóxico por sí misma significa cualquier sustancia que cause efectos nocivos al organismo. Pero yendo más allá de esa referencia, tóxico también puede significar algo que actúa en ti como una droga. Algo que cuando entras en contacto te hace daño, se va convirtiendo en un vicio y destruyéndote, pero como en cualquier drogadicción, tú no te das cuenta de ese movimiento, pues tienes la ilusión de que estás recibiendo algún beneficio que te causa placer y, quién sabe, confortación. Con eso, cada vez más te vas drogando, hundiendo y autodestruyendo.

Si percibes que estás viviendo una situación así en una relación, lo mejor que puedes hacer es promover un alejamiento total de la situación/persona tóxica. Y ten por seguro que incluso si el alejamiento te causase el famoso síndrome de abstinencia, ese acto te valdrá la vida. Advirtiendo también de que durante y después del período de rescate de ti mismo, no pocas veces será necesario pasar por un tratamiento psicoterápico a fin de sanar, tanto los posibles daños emocionales devastadores que dejó esa relación, como también los motivos que te hicieron caer en las redes del abusador, protagonista del teatro macabro existente en las relaciones tóxicas.

Por otra parte, pregúntate a ti mismo si eres de los que estiman sobre todo la armonía en cualquier relación o ambiente donde te encuentres y, si fuese así, qué espacio suele tomar ese presupuesto en todas las áreas de tu vida y en tu manera de ser para con los demás. Las personas que viven dentro de esa pauta suelen ser proactivas y por lo regular son bastante solícitas. Entonces, para saber si estás o no en una relación tóxica, observa si tu compañía afectiva, en sus demandas, te seduce hasta el punto de que tú cumplas sus deseos de modo excesivo y si tú frecuentemente sobrepasas todos tus límites personales intentando agradar. Observa asimismo si es corriente sentirte culpable cuando no satisfaces las necesidades de los otros, si temes oír críticas contra ti, o si todo esto te ocurre sólo en esa relación. Fíjate en si es una cuestión tuya ser solícito en demasía o si es una especie de exigencia velada que viene mediante la creación de ciertos climas dentro de la relación en que estás. Observa si, al mismo tiempo que te encanta seduciéndote para que hagas lo que “se debe hacer”, coexiste un algo amenazador que permanece flotando en el aire. Permanece atento para percibir si la relación activa en ti sentimientos de culpa juntamente con aprensión y miedo a ser rechazado y abandonado.

Por otra parte, en una relación no tóxica, la pareja puede incluso estar algo mohína si tú no cumples alguna demanda, pero esto no será el fin del mundo, siendo que se propondrá alguna otra solución creativa y el clima de amor y de compañerismo continuará prevaleciendo incluso después de eso. La sensación que queda es de levedad.
Otra clave importante es analizar si generalmente tienes duda sobre cuál es tu límite de tolerancia en varias situaciones de tu vida, así como cuánto sueles abrir mano de ti mismo en favor de los deseos e incluso de los posibles humores del otro, corriendo el grave riesgo de perder tu propia identidad.
Tú no estás en una relación abusiva cuando continúas con tu destino en libertad y alegría, pudiendo compartir tus logros con una pareja que tiene opinión propia, que puede muchas veces no ser compatible con la tuya, pero aún así te respeta en todo aquello que es verdadero para ti.

Tú no estás en una relación abusiva cuando cada uno preserva su individualidad sin la sospecha de que cuando no están juntos, uno eventualmente puede estar traicionando al otro.
En fin, en una relación tóxica la sensación es de que pierdes fuerzas físicas, energía y discernimiento para sacar jugo a la vida y a tus logros personales y pasas a funcionar como un verdadero autómata deprimido y asustado. En relaciones normales la sensación que queda es exactamente la opuesta a esta. La energía es abundante y el clima es de paz.
En fin, es bueno saber que los protagonistas de la mayoría de las relaciones tóxicas se encuadran en las categorías de narcisistas perversos/psicópatas y, sí, pueden poner sus miras en personas totalmente desavisadas y sin tendencia alguna interna a envolverse en eso.

Si bien en una relación tóxica exista una oscura y violenta forma de manipular al otro a través de coerción y amenazas emocionales veladas, es bueno saber que no toda relación que pasa por conflictos ha de ser de esta categoría. Observa, reflexiona, conoce más sobre el asunto y sobre ti mismo y saca tus propias conclusiones dentro de este delicado e importante tema de nuestra actualidad.
Hay cierta tiranía velada en la época de lo políticamente correcto, pero no todo el mundo funciona así en relaciones que tienen cuestiones que trabajar. Lidiar con determinadas frustraciones y posibles limitaciones que fatalmente podrán surgir en las relaciones, sin acusar al otro de inmediato, también forma parte del crecimiento individual de cada uno.
¡Cuanto más despiertos, mejor!


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silvia
Silvia Malamud é colaboradora do Site desde 2000. Psicóloga Clínica, Terapias Breves, Terapeuta Certificada em EMDR pelo EMDR Institute/EUA e Terapeuta em Brainspotting - David Grand PhD/EUA.
Terapia de Abordagem direta a memórias do inconsciente.
Tel. (11) 99938.3142 - deixar recado.
Autora dos Livros: Sequestradores de almas - Guia de Sobrevivência e Projeto Secreto Universos

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