¿Cómo lidiar con el dolor de la pérdida?

¿Cómo lidiar con el dolor de la pérdida?

Autor Osvaldo Shimoda

Assunto STUM WORLD
Atualizado em 24/09/2010 12:39:16


Traducción de Teresa - [email protected]

El 17 de junio de 2007 un Airbus de la TAM atravesó la pista del Aeropuerto de Congonhas, en São Paulo y chocó contra un edificio, matando a 199 personas. En un periódico de SP leí recientemente el testimonio de una madre que perdió en ese accidente a dos hijos adolescentes: “El recado que la vida me dio al ver aquel avión quemándose con mis hijos sin que yo pudiese hacer nada fue: ‘tú no mandas en nada’. Aprendí a dejar de ser arrogante con la vida. Me vestí de mi impotencia. Pero descubrí el poder de cuidar de mí. Lidiar con la pérdida es la construcción de una nueva vida. Vivo de añoranzas, pero no me pauto por la tristeza. Lo que me da serenidad es creer en que me reencontraré con mis hijos. Leo libros Espíritas, voy a misa los domingos y hago terapia”.

El relato de esa madre ilustra claramente el dolor de la pérdida en una experiencia significativa y bastante dolorosa como es perder a dos hijos al mismo tiempo de forma trágica.
No hay modo de impedir determinados acontecimientos – solo comprender las lecciones que debemos extraer de las experiencias dolorosas de la vida.

No podemos cambiar determinados acontecimientos de la vida, pero sí modificar la forma en cómo vamos a reaccionar frente a las vicisitudes, los obstáculos que la vida nos impone. O sea, lo que más importa para nuestro perfeccionamiento espiritual – en cuanto seres espirituales en evolución – son las lecciones que debemos extraer frente a las adversidades de la vida, en lugar de rebelarnos y volvernos agresivos, amargados, infelices, etc. Por lo tanto, lidiar con el sufrimiento es un aprendizaje, una oportunidad.
No es por casualidad que la palabra crisis dentro del ideograma chino es Wei – Ji, y tiene un doble sentido: Peligro y Oportunidad, para dar un volteo, un período crucial, decisivo para que algo se cambie en la vida.

Observe el apreciado lector que todo cambio viene precedido de una crisis. La crisis, por tanto, invita a todos a cambiar, a revisar sus actitudes frente a la vida. Aunque si contemplas la crisis como enemiga, como algo nefasto, si te niegas a revisar tu forma de pensar, acabas cerrándote a la vida y te vuelves rígido, inflexible.

En cierta ocasión una paciente, al final del tratamiento, me regaló un retoño de bambú y me dijo que había sido su mentor espiritual (ser desencarnado de elevada evolución espiritual, responsable directamente por nuestro perfeccionamiento espiritual) quien le había pedido que me la entregase.

Agradecido, le pregunté por qué motivo su mentor espiritual me daba de regalo ese retoño de bambú. La paciente me contestó que él le había dicho lo siguiente: - Dile al doctor que el bambú es resistente, no se rompe fácilmente porque es flexible, se adapta conforme a la fuerza del viento; por tanto, él le ruega a usted que proceda tal como el bambú ante las adversidades de la vida.
Emocionado y profundamente agradecido por el recado, juntando las manos me incliné, con un gesto de reverencia al su mentor espiritual.

Caso Clínico:
Hombre de 40 años, viudo.


El paciente acudió a mí para comprender por qué había tantas pérdidas en su vida, y me relató lo siguiente: - No conocí a mi padre, pues tan pronto como mi madre quedó encinta él se marchó, y a los tres años de mi nacimiento falleció mi madre. Fui criado por mis abuelos, después por los tíos, y así, crecí sin una familia definida.

Por ello mi mayor sueño era constituir una familia, y cuando cumplí los 22 años me casé y tuve dos hijos gemelos. La vida en pareja era muy difícil por mis condiciones económicas y, para empeorarlo, mi esposa era muy enferma, no podía trabajar, y además tenía que cuidar de los niños, pues no teníamos recursos para dejarlos en una guardería.

Cuando ellos cumplieron 5 años mi esposa falleció; yo me desesperaba, no comprendía por qué Dios la había llevado. Me preguntaba: - Soy un hombre honrado, cumplidor de mis deberes, entonces ¿Por qué Dios la llevó?
Mi patrón se enteró de la muerte de ella y me preguntó si yo no quería dejar los niños con él, ya que su esposa no podía tener hijos, y él ciertamente, iba darles lo mejor a mis hijos. Fue con gran sufrimiento como se los entregué.

Tras entregárselos, volví a casa deseando irme de este mundo, y pensaba: -¡Cuánta injusticia!

Lloraba mucho, mal comía, recordaba a mi esposa a quien tanto amaba y que había sufrido a mi lado. Me di cuenta de que yo era una “fruta podrida”, pues donde yo ponía la mano, las personas sufrían. Tomé la decisión de no apegarme a nadie más, pasé la guarda de mis hijos a mi patrón y pedí la dimisión en aquel empleo.

Desde ese día vivo solo, evito al máximo envolverme, para no hacer daño a nadie más. Hoy soy analista de sistemas, trabajo con el computador. He conocido el trabajo de usted a través de Internet y me gustaría saber qué es lo que fui realmente en el pasado, por qué sufro tanto, por qué he tenido tantas pérdidas.

Fueron necesarias 4 sesiones de regresión con ese paciente, pues él tenía muchas dificultades de concentración, y solo en la 3ª sesión empezó a traer algo, o sea, a sentir escalofríos y muchos dolores por el cuerpo y la cabeza (en esta terapia esas sensaciones físicas suelen indicar una presencia espiritual obsesora o varias). A continuación, me dijo: - Dr. Osvaldo, veo una casa muy grande, de color gris, con muros altos… Es una escena de una vida pasada.

- Entra en esa casa – Ruego al paciente.
Estoy entrando, pero ahora ya no me parece una casa, sino un hospital… Es un hospital psiquiátrico. Llevo pantalón, blusa y chaleco blanco. Soy un médico, un joven médico, entro en el hospital, los pacientes me aguardan… Parece que soy un médico respetado, pese a ser bastante joven.

- Avanza más en esa escena y mira a ver qué sucede – pido al paciente.
Entro en una sala donde están otros médicos, todos me esperan. Acabo de traer una nueva técnica de tratamiento para esos enfermos mentales, es lo que llamamos coma insulínico; esto ocurrió en 1927. Fue descubierto por un amigo médico en Berlín, yo traje esa técnica para que fuese aplicada en mi ciudad (el coma insulínico, es decir, la terapia por choque con insulina para el tratamiento de las psicosis fue descubierta en 1927 por un joven neurólogo y neuropsiquiatra polaco llamado Manfred J. Sakel. Él provocó un coma superficial en una mujer adicta a la morfina, y obtuvo una notable recuperación de sus facultades mentales. Actualmente esa técnica ya no se aplica por ser totalmente ineficaz.

Verdaderamente, lo que yo quería era ser director de aquel hospital, entonces, convencí a los otros médicos de que esa técnica tenía que aplicarse a todos los enfermos mentales, no solo a los pacientes esquizofrénicos. En honor a la verdad, yo los utilizaba para que me sirviesen de cobayas.No les permitía irse a casa, decía a sus familiares que lo mejor era dejarlos en el hospital, pues allí tenían todo el tratamiento adecuado. Además de utilizarlos como cobayas, yo los maltrataba mucho; por eso era odiado por los pacientes, y muchos allí cometieron suicidio. Por eso venía siendo perturbado y obsedido espiritualmente por aquellos pacientes desencarnados.

Dr. Osvaldo ¿cómo pude haber sido así tan ruin, un médico que había jurado salvar vidas, haciendo eso con aquellas personas, tratándolas como animales? (Pausa).
Un ser espiritual de luz está aquí en el consultorio… Dice que todo lo que hoy estoy pasando, las pérdidas, fue elección mía. O sea, antes de reencarnar en la vida actual decidí en el Astral pasar por esas experiencias de pérdidas para poder librarme de todo aquello que hice en esa vida pasada, pues muchos pacientes sufrieron en mis manos.
No se lo he dicho en la entrevista, pero desde que me conozco por gente vienen a mi cabeza pensamientos e ideas suicidas. En aquella existencia pasada los espíritus de aquellos pacientes que se mataron hablaban en mi cabeza todo el tiempo.

- Avanza en esa escena y ve al momento de tu muerte – Pido al paciente.
Habiendo llegado para un nuevo día de trabajo en el hospital, un paciente se me echó encima con una barra de hierro y me mató; él me golpeaba, gritando: - Listo, nuestro sufrimiento se ha terminado; el enfermo es él y no nosotros; ¡muere, desgraciado! (pausa).
Entonces, para librarme de ese fardo, de lo que hice con aquellos pacientes, he querido venir en la vida actual y pasar por todas esas pérdidas, pues fue una forma de castigarme. (Pausa).

Estoy viendo aquí en el consultorio a un señor de barba y cabellos grises, túnica también blanca… Dice que es mi mentor espiritual. Dice que es preciso que me perdone y también que pida perdón a aquellos pacientes a quienes perjudiqué. Me ruega que de corazón haga la oración del perdón, pues solo así esos seres espirituales obsesores (los pacientes) podrán irse a la luz. Está dando por terminado nuestro tratamiento, dice que está muy feliz por el hecho de que yo haya venido a esta terapia. Ahora se despide, se está marchando.

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Shimoda
é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida. Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos)
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