Criatura Abortada
Autor Osvaldo Shimoda
Assunto STUM WORLDAtualizado em 04/03/2009 15:39:10
Traducción de Teresa - [email protected]
El hecho de que la ciencia aún se estructura en bases materialistas,
no tiene en consideración la existencia del alma, del espíritu,
lo cual dificulta cualquier iniciativa que tenga por objeto confrontarse con la
otra realidad, la realidad espiritual.
De esta forma, para el materialismo científico, el criterio científico
es puramente organicista, contemplando al ser humano como un mero aglomerado de
carne y hueso, estudiando solamente los fenómenos físico-químicos
relacionados con el metabolismo biológico.
Para la neurociencia, el alma no es más que un producto del cerebro, que,
a su vez, está constituido por compleja combinación de innumerables
células y sustancias químicas, como por ejemplo serotonina, dopamina,
acetilcolina y otras.
El pensamiento materialista no está presente solo en la ciencia, sino también
en la política, en el régimen democrático, que no se cansa
de defender los derechos humanos de la mujer en la legalización de la práctica
del aborto, basada también en la perspectiva materialista del ser humano,
contemplándolo como un mero aglomerado de materia.
La ciencia investiga solamente las causas y los efectos materiales, no considerando
que pueda haber interrelación de causa y efecto entre el mundo espiritual
y el mundo material, ignorando, por lo tanto, una de las leyes universales, la
ley de causa y efecto, la ley del karma.
En la T.R.E. (Terapia Regresiva Evolutiva) - La terapia del mentor espiritual
- un nuevo y breve abordaje psicológico y espiritual creado por mí,
al conducir más de 5000 sesiones de regresión de memoria, he constatado
que existen tres factores que llevan a una persona a tener un determinado problema:
1º Factor interno: Psicológico; creado por el paciente de experiencias
traumáticas (infancia, nacimiento, útero materno) o de vidas pasadas
(la mayoría de los casos);
2º Factor externo: Espiritual; ocasionado por una presencia espiritual obsesora
(ser desencarnado, desafecto del pasado del paciente);
3º Factor Mixto: Psicológico y Espiritual.
Según mi estadística, en el 95% de los pacientes el factor espiritual
(espíritu obsesor) cuando no es la causa principal del problema, es siempre
un agravante y, en el 5% de los casos es puramente psicológica, no existiendo,
por tanto, ninguna interferencia espiritual obsesora en la génesis del
problema del paciente.
El alto índice (95%) de interferencia espiritual obsesora en esos casos,
se explica por nuestra inmadurez, por la ignorancia de las leyes Divinas, Universales,
en cuanto espíritus en evolución (traemos malas costumbres e imperfecciones
de vidas pretéritas).
Siendo así, cometemos errores y equivocaciones con nuestros semejantes,
generando karmas, desafectos - obsesores encarnados o desencarnados - que son
movidos por el odio, el deseo de venganza, todavía presos al pasado.
Por tanto, es praxis preguntar al paciente en la entrevista inicial de evaluación
si ha practicado algún aborto deliberado, él y/o sus padres. Confirmado
el aborto es común que el espíritu de la criatura abortada se manifiesta
en las sesiones de regresión acusando a la paciente y/o a sus padres con
mucho odio e indignación por el daño que le hicieron.
En muchos casos, la familia que tiene un hijo problemático, rebelde, que
rehúsa frecuentar la escuela, que siente odio por sí mismo y por
sus padres, que a veces intenta suicidarse, los padres lo llevan al consultorio
psicológico y/o psiquiátrico, pero nada consiguen, puede estar siendo
obsedido, influenciado, por el espíritu de la criatura abortada por los
padres.
En ese caso el hijo problemático puede estar siendo obsedido por su hermano
que no llegó a nacer y se sirve de él para agredir a los padres
y vengarse de ellos, tumultuando el ambiente familiar.
En el libro Pela Paz dos Anjinhos (Por la Paz de los Angelitos) de Kamino Kusumoto
(Seicho-no-ie), el autor esclarece que hay siete comportamientos típicos
que caracterizan cuando un crío está siendo obsedido por su hermano
abortado. Son:
1- Pérdida del ánimo, por ejemplo, en vísperas de un examen
escolar. El niño se esfuerza, pero un obstáculo poderoso (obsesor
espiritual) le impide perseverar en el esfuerzo;
2- Permanencia en lugares oscuros: de día el crío o adolescente
duerme con las cortinas cerradas y mantiene la habitación siempre en oscuridad;
por la noche deambula por las calles oscuras sin destino, muchas veces anda en
grupo, con menores que tienen los mismos problemas. Refleja el alma de la criatura
abortada que deambula por un mundo desierto y oscuro (región del umbral,
reino de las tinieblas);
3- Deseo persistente de comer dulces y tomar leche, como si fuese un bebé;
4- Manos y pies constantemente helados (siempre que no se trate de un problema
vascular, circulatorio, es frecuente que la persona obsedida sienta mucho frío,
incluso en verano);
5- Rebeldía contra los padres: el hijo se irrita contra los padres por
nada, es agresivo con ellos y tiene deseos de matarlos. Representa el rencor de
la criatura abortada contra los padres;
6- Deseo de permanecer en soledad: el hijo no atiende al amigo que va a visitarlo
y prefiere encerrarse en su cuarto o abandonar el hogar, y anda sin rumbo por
las calles, sintiendo deseos de morir;
7- Gasto excesivo de dinero: el hijo acaba gastando en juegos y en futilidades
lo que debería haberse gastado en criar al hermano abortado.
Es importante resaltar en este artículo que no siempre la causa del mal
comportamiento de un niño o de un adolescente es fruto de la influencia
de un espíritu obsesor, pues cada caso es único. Por lo tanto, hay
que distinguir un desvío de comportamiento por causa psicológica,
de los que son provocados por el alma de la criatura abortada. Aunque si un niño
o adolescente presenta algunos de estos comportamientos mencionados por el autor
citado, es bastante probable que el origen del problema provenga de un espíritu
obsesor (desafecto de vidas pasadas del obsedido) o del aborto provocado por sus
padres.
Véase a continuación el caso de una paciente, cuya transmisión
de karma era proveniente de aborto practicado por tres generaciones: abuela, madre
e hija (la paciente actual).
Caso Clínico:
Mujer de 29 años, casada.
Transmisión de karma proveniente de aborto practicado por tres generaciones
(abuela, madre e hija)
La paciente acudió a mi consultorio tratando de comprender por qué
sentía tanta rabia, tanta indignación contra la madre. Sentía
que su madre no la quería, pues desde niña daba más atención
y cariño a su hermano menor.
Tras la muerte del padre, su madre le decía que tendría que darle
más atención a su hermano y la dejaba de lado. Decía además
que no iría a su boda por no sentirse madre suya. En una ocasión,
al discutir con la paciente, su madre le dijo a gritos: Tú mereces un hijo
con Síndrome de Down.
Siempre fue una niña extremadamente agitada, crispada, insatisfecha, amargada
y malhumorada. Tenía además dificultades para dormir (hasta hoy
solo conseguía dormir cubriendo sus ojos con una banda negra).
A los cuatro años sufrió un AVC (Accidente Vascular Cerebral), le
practicaron una resonancia magnética, pero no acusó ningún
desarreglo neurológico. La madre decía que la paciente lloraba mucho,
nadie conseguía hacerla dormir, montaba rabietas, principalmente después
del nacimiento de su hermano menor. Tras el AVC desarrolló hipertensión,
debiendo tomar medicación durante cuatro años.
A los 15 años su vida dio la vuelta del revés; tenía prontos,
salía con una pandilla "extraña" (según la paciente)
y empezó a presentar síntomas de fibromialgia (sentía dolores
musculares, un nódulo en la espalda, como si estuviese cargada con un gran
peso).
Entró en depresión profunda en 2003 y tuvo que dejar la facultad.
Sentía fatiga crónica, despertaba cansada y se sentía culpable
y no merecedora de ser feliz.
Para curarse de la fibromialgia pasó por reumatólogo, fisioterapeuta,
acupuntura, terapia floral y psicoterapia, sin obtener resultado satisfactorio.
Vino a descubrir que no solo ella como también su madre y su abuela materna
habían practicado abortos.
Sentía además mucho miedo, pavor, a tener un hijo. Sentía
mucho frío por la noche y, al dormir, necesitaba abrigarse bastante con
un montón de ropas y cobertores, incluso en época de verano.
Al hacer regresión me relató:
"Está todo oscuro, me siento aprensiva, siento frío en el dorso
de la mano izquierda (en esta terapia es común que el paciente sienta frío
en el dorso de la mano, debido a que el ser de las tinieblas - región gélida
y oscura - le sujeta la mano).
A decir verdad, este frío que siento aquí en el consultorio es el
mismo que suelo sentir en casa por la noche cuando voy a dormir (pausa). En esta
oscuridad parece que hay alguien agachado, cubriendo la cabeza con las manos.
Ese ser espiritual de las tinieblas está a mi izquierda, no muy lejos de
mí, a menos de dos metros de distancia. Es un hombre, lleva camiseta, bermudas
y calza chinelas".
- Aproxímate de ese hombre - ruego a la paciente.
Yo me aproximé, me agaché frente a él y toqué su brazo.
Él tiene los brazos cruzados, cubriendo el rostro.
- Mira a ver quién es ese ser espiritual - pido a la paciente.
"La impresión que tengo (la paciente lo intuye) es que se trata de
mi hermano que mi madre abortó (pausa)
Dice que se siente indignado por haber sido abortado, cuestiona por qué
en vez de nacer él fui yo la que nació. Le digo que no he tenido
culpa, pero que he sufrido tanto como él que está en el umbral (región
de las tinieblas), pues capté sus vibraciones negativas de rebelión,
tristeza, frío, deseos de llorar y mucha rabia contra mi madre.
Ahora él ha descruzado los brazos y ha levantado la cabeza, pero no veo
su rostro. Me sonríe, dice que mi familia viene acarreando resentimiento
y rencor durante varias generaciones, que mi madre también siente resentimiento
contra mi abuela, madre suya, por haber practicado aborto también.
Dijo que yo tengo una fuerza espiritual mayor que otros familiares. Por eso estoy
siendo un canal para que las criaturas abortadas pidan ayuda.
A la sesión siguiente la paciente me relató: "Estoy en un lugar
oscuro, feo
¡Ay!! ¡Alguien ha picado mi brazo con una aguja!
Es un lugar extraño, una cueva, hay charcos de fango, voy caminando, veo
un lago de brasas, calaveras por el suelo, parece el infierno (pausa).
Noto un temblor en el ojo izquierdo, parece que alguien me ha arrojado algo caliente.
Coloco la mano en el ojo, me agacho intentando que deje de doler cubriéndolo
con la mano (pausa).
Me parece que hay un bulto oscuro muy grande detrás de mí."
- Mira a ver quién es ese bulto oscuro, ese ser espiritual - pido a la
paciente.
No puedo verlo bien, está encapuchado y lleva un cayado de madera en la
mano. Dice que ha sido él quien me ha pinchado el brazo produciendo dolor,
y que yo merezco sufrir."
- Pregunta a ese ser espiritual qué cosa le has hecho - pido a la paciente.
"Dice que lo perjudiqué. Le digo que no lo recuerdo."
- Pregúntale de qué forma lo has perjudicado - ruego nuevamente
a la paciente.
"¿No te acuerdas? Me pregunta él con sarcasmo (pausa).
Ahora está señalando mi vientre y siento un dolor fuerte
La impresión es que se trata de la criatura que aborté. Él
dice que desea que yo sufra de la misma forma que él está sufriendo
en ese lugar, en el astral inferior."
- ¿Quieres decirle algo? - pregunto a la paciente.
Me gustaría decirle que siento mucho lo que hice, porque no estaba en condiciones
de tener un hijo. Él grita y dice que esto es injustificable, condenable
y ahora quiere que yo pague por ello (pausa)
Está haciendo algo que me hace retorcer de dolor en la región abdominal
(la paciente habla gimiendo de dolor).
Quería pedir perdón, no sabía que iba a producirle tanta
angustia. Él quería que yo lo amase."
- ¿Qué cosa podrías hacer para reparar ese error? - digo
a la paciente.
"Me gustaría tener una posibilidad de quedarnos juntos. Él
grita, dice que quiere que yo sufra."
- Pregunta si le vale la pena hacerte todo eso - pido nuevamente a la paciente.
"Él está llorando, dice que lo menos que puedo hacer por él
es orar, mandarle luz. Él me aleja y me arroja en este lugar, en las tinieblas
donde estamos."
- Ruégale que pida ayuda a los espíritus amparadores de luz - pido
a la paciente.
"El está en mi regazo llorando y temblando, parece que está
pidiendo ayuda. Me pregunta por qué las mujeres de nuestra familia practican
abortos. Yo le digo que tampoco lo sé. Le digo que se enterará de
esto en el plano espiritual de luz, donde será cuidado (pausa).
Veo ahora cantidad de seres de luz en torno a él para ampararlo. Le dije
que puede irse con ellos (pausa). Los espíritus de luz están tocando
su hombro, consolándolo.
Él me dice que nunca se ha sentido tan amparado como ahora. Le explico
que nosotros nos hemos encontrado aquí en el umbral para romper el ciclo
de la práctica de abortos en nuestra familia.
Él me dice que esos seres de luz parecen bien y que se va con ellos (pausa).
Veo los seres de luz llevándolo a un portal de luz, un túnel iluminado.
Él se despide de mí, me agradece por haberle ayudado, lo veo marcharse
en dirección a la luz, junto a aquellos seres.
Veo ahora un hombre con túnica blanca, calvo y con barba muy larga. Me
tiende la mano, es mi mentor espiritual (ser desencarnado directamente responsable
por nuestra evolución y, en esta terapia, es siempre el mentor espiritual
de cada paciente quien conduce este trabajo, mostrándole la causa de sus
problemas y su resolución. Mi papel como terapeuta es abrir el canal de
comunicación para que el paciente pueda conversar con su mentor espiritual).
Él sonríe y dice que deje de cargar con tanta culpa, ya que por
eso he desarrollado la fibromialgia. Dice que todo mi sufrimiento está
llegando al fin, y que poco a poco voy a conseguir ser feliz. Dice también
que era ese ser espiritual abortado el que estaba generando toda esa culpa y también
mi temor a tener un hijo. Dice que, gracias a Dios, hemos logrado ayudarlo, que
está contento porque he cumplido una de mis misiones, que era ayudarlo
a salir de las tinieblas. Dice además que tengo mucho que aprender, y que
es preciso que crea más en mí misma. Me esclarece sobre la fibromialgia
y la fatiga crónica, una parte venía de esa culpa que arrastraba
y la otra era él quien colaboraba para reforzarla.
Aclara además que el AVC que sufrí cuando niña, yo misma
lo había provocado por mi rebeldía de no querer reencarnar en misión
de la vida actual: ayudar a mi hermano abortado a buscar la luz.
Al final del tratamiento (4ª sesión), la paciente me dijo que ya conseguía
dormir mejor y que la ira, la indignación, la amargura, la insatisfacción,
habían disminuido de forma consistente. Su relación también
había mejorado bastante, su madre ya conversaba más con ella de
forma más calma y serena - antes del tratamiento solo gritaba con ella.
Dijo además que cuando alguien la irritaba, automáticamente explotaba,
perdía la paciencia porque estaba siempre armada, dispuesta para reñir.
Ahora hacía una respiración, lo dejaba y se iba a hacer otra cosa,
pues ya se sentía más calma y centrada.








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