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Cuatro Toques Espirituales

por Wagner Borges
Publicado dia 09/02/2008 22:49:57 em STUM WORLD

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Traducción de Teresa - [email protected]

I: FUEGO DEL ALMA

Visualiza una llama en tu pecho.
O, si quieres, piensa en una bola de fuego ardiendo intensamente, justo en medio de tu caja torácica interna.
Desliza tu consciencia para dentro del fuego.
Siente que estás presente y consciente dentro del pecho.
Quema tus tonterías y tristezas en el fuego del alma.
Hazte uno con el fuego que está dentro de ti.
Su calor te anima; su luz te guía...
En las llamas internas, purifica tus energías.
Piensa en lo mejor de ti. Siéntete protegido. Quédate bien.
El fuego eres tú; tú eres el fuego.
En tu pecho, un paraíso de luz y calor tierno.
Tórnate un sol.

II: CAMPO DE LUZ PACÍFICA

Cierra tus ojos, junta tus manos y piensa en lo Alto.
Toca lo infinito con tu corazón.
Viaja en alas de la plegaria silenciosa, en favor de todos.
Transforma tu aura en un campo de luz pacífica.
Haz que tus energías suaves besen otras auras, en algún lugar...
Piensa que tus manos están unidas con otras manos de luz...
Siéntete ligado, en espíritu, a las conciencias elevadas que ayudan a todos.
Abraza a todos los seres, incondicionalmente.
Agradece el don de la vida y quédate bien.

III: EN LA ALBORADA DEL ESPÍRITU

Para alcanzar la alborada del espíritu, el iniciado espiritual ha de atravesar las tinieblas de la noche del ego.
Y esto sólo puede realizarse con discernimiento, firmeza de ánimo y gran amor y dedicación a los valores que lucen en el horizonte de la consciencia cósmica.
Atravesar el desierto árido, dentro de sí mismo, es tarea dura; sólo los fuertes de espíritu vencen tal emprendimiento. Esos llevan el triángulo del discernimiento en la frente y la estrella del amor en el corazón.

IV: EN LA LUZ DEL TODO

Cuando el hombre siente las olas del océano de amor del Supremo besar las playas secretas de su corazón espiritual, todo se transforma.
Surge el deleite de sentir la marea de luz inspirando sus sentimientos más sublimes.
Cada ola canta al Eterno y hace pensar en la grandiosidad de la existencia.
Con la luz del Todo en su corazón, el hombre se siente como espíritu consciente e imperecedero y copartícipe de la vida universal.
Y, allá por donde fuere, portará esa Luz en sus pensamientos y en sus actos.
¡Él sabe que el Todo está en todo!
Él comprende...

(Textos extraídos del Libro “Flama Espiritual” – de Wagner Borges).

PRÁCTICA DE LUZ Y SEMILLAS CONSCIENCIALES

(Cuando la Luz Encuentra a la Luz, de la Cabeza a los Pies)

Con los ojos cerrados, eleva los pensamientos y abre el corazón en una sintonía de amor muy profunda; deja nacer, por dentro, una manifestación de alegría.
Presta atención a la música, para que ella sea la banda sonora de tus mejores propósitos.

Sirviéndote de tu capacidad de imaginación, visualiza, pairando algunos centímetros sobre tu cabeza, una gran bola de luz dorada.
Esa esfera luminosa está casi tocando con tu coronilla – el área del chakra coronario – pairando suavemente, como una bola energética de oro, linda, grande, sobre tu cabeza.
Al mismo tiempo, una segunda esfera luminosa se forma bajo tus pies, como si ellos estuviesen casi tocando con ella.
O sea, hay una esfera por arriba y otra esfera por abajo, y tú te encuentras entre ambas.

Si el color dorado de las esferas cambiase, puedes dejarlo así. Lo importante es que ellas sean brillantes y llenas de vivacidad y pulsación energética.
Imagina que recibes el sonido de la música por las dos esferas: el sonido atravesando la esfera de arriba y entrando por la coronilla; y el sonido atravesando la esfera de abajo y entrando por tus pies.
Lleva ahora la atención a la región pectoral; visualiza una tercera esfera – que está dentro de tu pecho.
Entonces, interconecta la luz de la esfera del centro pectoral con las otras dos esferas, irradiándola, por dentro, desde el pecho hacia arriba – atravesando la región pectoral, el cuello y la parte interna de la cabeza, hasta llegar a la esfera allí arriba – como, si del pecho, chorrease la luz hacia lo alto; como si toda la parte superior del tórax se iluminase intensamente, para encontrarse con la esfera de arriba.
Y, al mismo tiempo, de la misma esfera de luz pectoral, brota un flujo de luz hacia abajo – atravesando la barriga, el vientre y los pies, hasta llegar a la esfera de abajo.
O sea, la misma esfera pectoral interna arroja luz hacia arriba y hacia abajo, para encontrarse energéticamente con las dos esferas de fuera.
Presta atención a las dos corrientes luminosas; una que sube y la otra que baja. A medida que esas corrientes van fluyendo, todo tu cuerpo se va convirtiendo en luz.
Del pecho hacia abajo, luz; del pecho hacia arriba, luz.
Entonces, el interior de tu cuerpo va diluyéndose en la luz y tú ya no percibes la esfera pectoral, porque la luz ha ido hacia arriba y hacia abajo y se ha diseminado como un todo. El cuerpo entero se ha vuelto luz.

Y, finalmente, imagina que el brillo de ese cuerpo de luz se propaga suavemente, creciendo, y el aura irradia una atmósfera psíquica sana.
Sin que hagas ningún esfuerzo para eso, irradia la luz tranquilamente; piensa en tu familia y en tu casa; piensa en las mascotas que viven contigo e incluso en las plantitas de tu ambiente. Que cualquier ser que se encuentre en esa área, físico o extra-físico, mejore con esa luz que emana de ti suavemente...
Piensa en tus padres, aunque ellos ya estén viviendo “en el lado de allá”, en el plano extra-físico; piensa en ellos y agradece por ellos, pues han permitido que arribases a la vida carnal, para aprender y crecer.
Piensa en los mentores espirituales, que tanto inspiran a los hombres y ayudan a todos, sencillamente, sin exigir jamás nada a cambio.
Piensa, también, en la gran masa humana que vive en el planeta Tierra – tus compañeros de jornada planetaria – que se arrastra por la vida sin otros horizontes... Y en aquella otra masa, desencarnada, que también se arrastra allende la vida, en otros planos vitales...
Presta atención a la música e imagina que ella también irradia luz, que se encamina a todos los seres, por esos mundos de Dios...
De corazón, agradece al Gran Arquitecto del Universo, por todo.
Quédate bien. Sé feliz.

P. D.: Estos escritos son la transcripción de una práctica espiritual realizada con un grupo de alumnos, durante el curso “Luz y Semillas Conscienciales”, realizado en el salón del IPPB.

Paz y Luz.
(Texto extraído del Libro “Flama Espiritual” – de Wagner Borges).


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Sobre o autor
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Wagner Borges é pesquisador, conferencista e instrutor de cursos de Projeciologia e autor dos livros Viagem Espiritual 1, 2 e 3 entre outros.
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