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Dinero, maldición o bendición?


Autor Roberto Debski
rodebski@gmail.com

Traducción de Teresa
teresa_0001@hotmail.com

El dinero es una energía de intercambio. En sí no es bueno ni malo.
Su uso determinará su función y generará consecuencias sistémicas, negativas o positivas.
Dependiendo de lo que hagamos con él, puede traer sufrimiento y maldiciones familiares o ser muy útil y originar múltiples bendiciones.

Podemos usarlo para tener “poder”, humillar, huir de temores, alejarnos de manera ilusoria de la seguridad, o para facilitar nuestros caminos y los de otros, ayudar con orden, contribuir con nuestra misión, generar Más para el mundo.
Las decisiones dependerán del alcance de nuestra visión y consciencia sistémica, y de que aprendamos a asumir la “mala conciencia” saliendo de las heredadas creencias familiares de que estamos impregnados acerca del dinero: “el dinero es algo sucio”, “quien es rico debe haberlo robado”, “el dinero no es importante”, “nuestra familia es pobre pero honrada” y otras, de las cuales somos prisioneros. En el alma es preciso que tengamos la autorización y el permiso para salir de los patrones de lealtad familiar a la pobreza y a las dificultades.
Todo lo que hemos dicho hasta aquí sobre el dinero puede aplicarse a la sexualidad, también una poderosa energía de vida, que debe ser usada de manera responsable y saludable para crear vínculos y hacerlos más profundos.
El dinero, al igual que la sexualidad, son energías del adulto, y los niños no deberían lidiar con ninguna de ellas, o se trata de abuso.

Cuando somos adultos presos en dinámicas infantiles, a ambos los usamos de manera enfermiza y disfuncional, generando sufrimiento y dolor, para nosotros y para nuestros sistemas.
Hay personas que sólo quieren recibir, consideran que se les debe mucho, dan poco o valoran poco el trabajo de otros, hacen de todo por no pagar. Estos todavía son “niños” en la fase oral, requiriendo de la madre (o del padre) el amor que consideran les ha sido denegado. Pueden tener dinero pero no prosperan, no tienen éxito verdadero.
La prosperidad va mucho más allá de tener dinero. Hay quien tenga dinero, más del que pueda gastar, y sin embargo sufre, es depresivo e infeliz. Éstos no hacen circular la energía de la Vida, y estancamiento es igual a muerte. Sus valores sólo se atienen a la materia, no se adueñan de su futuro, son desconectados de su (nuestra) misión divina.
De éstos oímos decir, unos con envidia, otros con compasión que: “es tan pobre que sólo tiene dinero”.
Vivir la Prosperidad es estar conectado a la energía de Vida, a la polaridad, al Dar y Recibir, sin juzgar, a todo cuanto viene de los Padres, de la ancestralidad y del Universo.

La Rueda de la Abundancia debe girar a fin de que tengamos y vivamos de manera próspera. Para ello debemos, con el alma disponible, conjugar cuatro verbos: Declarar (las declaraciones traen fuerza y determinan transformación), Solicitar (demuestra humildad y apertura para recibir), Actuar (poner la energía en movimiento) y Agradecer (hacemos nuestra parte y aguardamos lo que debe ser, está todo correcto).
Con la visión sistémica, a través de las constelaciones familiares de Bert Hellinger, desvelamos enmarañamientos familiares, nos identificamos con ascendientes que procedieron de manera perjudicial para otros y consecuentemente para nuestro sistema en relación al dinero, tuvieron actitudes no saludables, generaron exclusiones y sufrimiento. Esto clama ser visto para que podamos curar esa herida sistémica en la familia, incluir, desidentificar, respetar destinos, honrar a quien tiene derecho.
Cuando liberados, podemos en fin tomar para nosotros la Vida y la abundancia del universo.
Bendecimos el dinero y a todos cuantos saben ganarlo de manera sistémica y saludable, generando y haciendo circular la riqueza y la prosperidad.
Cuanto más damos, sin miedo, sin apego, con amor, más espacio abrimos para recibir. Energía y equilibrio de intercambio en acción. Vida que puede ser expresada con Amor.
En fin, podemos ser prósperos.

Fuentes: formación Quantum Leap T. H. Eker, Obras de Bert Hellinger; contenido del curso de formación "Consciência Sistêmica", artículo en el Sitio STUM, reflexiones del autor.

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