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El método Ho´oponopono y la aceptación


Autor: Patricia Marques Barros - [email protected]

Traducción de Teresa - [email protected]

El Dr. Hew Len y Joe Vitale nos enseñan que al practicar el Ho'oponopono debemos desapegarnos de los resultados. Pensando sobre ello tuve una percepción interior: el método Ho'oponopono tiene todo que ver con la aceptación. ¡Esto tiene mucho sentido! Cuando decimos o pensamos “te amo” debemos aceptar el problema, acoger los sentimientos negativos que puedan surgir…

Esta es la energía del verdadero amor: acogimiento y aceptación. Si estoy practicando el Ho'oponopono, pero mi foco está en los resultados que puedo obtener, entonces estoy rechazando la realidad. Debemos simplemente aceptar que las cosas son como son. Lo cierto es que el bien y el mal no existen, la dualidad es una ilusión. El símbolo del Tao lo deja claro: en la oscuridad está la semilla de la luz y en la luz está la oscuridad. Así es nuestra realidad. Por ejemplo, podemos considerar la ansiedad o el miedo como sentimientos negativos, pero estas emociones nos ponen en alerta en situaciones en que esto puede ser necesario.

El maestro Osho nos enseña lo siguiente: “Sólo cuando logramos alcanzar un estado de consciencia en el cual percibimos de modo claro que todas las situaciones que vivimos están dispuestas por la existencia, porque constituyen lecciones esenciales para nuestro crecimiento interior, el proceso de la aceptación empieza a volverse natural.”

Otras enseñanzas del maestro respecto de ese tema:
“Primero, intenta comprender el significado de la expresión: Aceptación de aquello que Es”.
Buda siempre empleaba mucho esta expresión. En su idioma, la palabra es tathata, aceptación de aquello que es.

Toda la orientación budista consiste en vivir esa palabra, en vivir con esa palabra con tal profundidad que la palabra desaparece y tú te conviertes en la aceptación de aquello que es.
Por ejemplo, te pones enfermo. La actitud de aceptación de aquello que es consiste en aceptar la dolencia y decirte a ti mismo: “Tal es el camino del cuerpo” o “Así son las cosas”.

No luches, no te pongas a entablar batalla. Después de aceptar, después de dejar de protestar y de reñir, la energía pasa a ser una sola por dentro. La ruptura se deshace y mucha energía empieza a ser liberada, pues deja de haber conflicto y la propia liberación de la energía se convierte en fuerza de sanación.

Algo está mal en el cuerpo: relaja, acéptalo y simplemente di para ti mismo, no sólo con palabras, sino sintiéndolo profundamente: Tal es la naturaleza de las cosas. El cuerpo es un conjunto, muchas cosas se combinan en él. El cuerpo nace y está propenso a morir. Se trata de un mecanismo complejo y hay todas las posibilidades de que una u otra cosa vayan mal. Acéptalo y no te identifiques. Cuando aceptas, te pones por encima, trasciendes. Cuando luchas, desciendes al mismo nivel.

Aceptación es trascendencia. Cuando aceptas, te sitúas en una colina y el cuerpo se deja atrás.
Dices: “Sí, tal es su naturaleza. Lo que nace tiene que morir; y si tiene que morir, a veces se pone enfermo. No es preciso preocuparse tanto”. - Dilo como si esto no te estuviese pasando a ti, sólo sucediendo en el mundo de las cosas.
Esta es la belleza: cuando no estás luchando, tú trasciendes y dejas de estar al mismo nivel. Esa trascendencia se convierte en una fuerza de sanación. De pronto el cuerpo empieza a cambiar.

El mundo de las cosas es un flujo; nada es permanente allí. ¡No esperes permanencia! Si esperas permanencia en este mundo donde todo es temporal, provocarás inquietud. Nada puede ser para siempre en este mundo; todo lo que pertenece a este mundo es momentáneo. Esa es la naturaleza de las cosas.

Si eres remiso a aceptar un acontecimiento, vivirás todo el tiempo en el dolor y en el sufrimiento. Si lo aceptas sin quejas –no en un estado de impotencia, sino de comprensión -, se trata de aceptación de aquello que es.

Desde ese momento dejas de estar preocupado y ya no hay más problema.

El problema surgió no a causa del acontecimiento, sino porque tú no lo aceptabas de la manera en cómo estaba sucediendo. Tú querías que él siguiese tus pensamientos.
Recuerda, la vida no va a seguirte a ti, tú eres quien tiene que seguirla. Con mala voluntad o con alegría, la elección es tuya.
Si la sigues con mala voluntad, sufrirás. Si la sigues con alegría, te convertirás en un buda y tu vida será un éxtasis.”

Osho en “Todos los Días”


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