El poder de la plegaria sobre los espíritus obsesores

El poder de la plegaria sobre los espíritus obsesores

Autor Osvaldo Shimoda

Assunto STUM WORLD
Atualizado em 26/10/2010 15:58:01


Traducción de Teresa - [email protected]

Los lectores asiduos de mis artículos en el Somos Todos Uno y en mi Website personal ya se habrán dado cuenta de que la oración del perdón (impreso que entrego a mis pacientes) es un instrumento, un recurso terapéutico indispensable por su eficacia en el tratamiento de la desobsesión espiritual.

Según mi estadística, en el 95% de los pacientes que vienen a mi consulta, si la obsesión espiritual (un ser desencarnado, desafecto del paciente, ya sea de esta o de otras vidas, que por haber sido perjudicado, movido al odio y al deseo de venganza, quiere, a toda costa ajustar las cuentas con el paciente) no es la causa primaria, es siempre una causa secundaria, agravante de su(s) problema(s).

Y tan solo en el 5% de los casos la causa es puramente psicológica, sin que por lo tanto haya ninguna interferencia espiritual que provoque o agrave su(s) problema(s).

Ese porcentaje altísimo del 95% de los casos de pacientes con interferencia espiritual obsesora en mi consultorio se explica, obviamente, porque somos espíritus en evolución, por tanto, susceptibles de cometer errores, fruto de la ignorancia, de la falta de esclarecimiento acerca de las leyes universales.

Siendo así, debido a las malas acciones practicadas en el pasado, hicimos enemigos que pueden reencarnarse junto a nosotros en nuestra convivencia familiar, social, profesional, o bien continuar en el astral inferior, en las tinieblas, como obsesores desencarnados (los peores enemigos son aquellos que no vemos, pues se aprovechan de su condición de invisibilidad para perjudicarnos).

Esos seres espirituales son – en la mayor parte de los casos – quienes sabotean, dificultan al máximo el que vengan los pacientes a mi consultorio, o incluso durante el tratamiento, no dejándoles concentrarse en las sesiones de regresión, sembrando dudas para que no den crédito a la eficacia de esta terapia.
Por eso pongo empeño en recordar a mis pacientes la máxima de Cristo: “Orad y Vigilad”.

De esta forma, para que el paciente tenga éxito en esta terapia, la TRE, es imprescindible la fe, la plegaria, principalmente si el obsesor espiritual es un espíritu endurecido, rencoroso y vengativo.
Por tanto, cuando el paciente tiene fe y de corazón hace la oración del perdón, con humildad y buenos sentimientos, llegará a amainar el odio de ese ser espiritual. Y eso lo estimulará a pedir ayuda a los espíritus amparadores de luz, que lo conducirán al astral superior.

Vencidos por el cansancio (muchos vienen obsediendo al paciente desde hace siglos) y deseosos de rehabilitarse, aceptan ser conducidos a la luz.
Pero antes de pedir al paciente que haga la oración del perdón, es necesario en esta terapia que él mantenga una conversación con su obsesor espiritual en las sesiones de regresión, para que sepa qué fue lo que le hizo en la vida pasada.

Sin embargo, es el mentor espiritual del paciente quien determina si éste volverá o no a vivenciar lo que hizo al obsesor. En muchos casos, el mentor espiritual prefiere revelarlo, no dejándole volver a vivenciar escenas de cómo lo perjudicó, por ser fuertes, impactantes. Pero cuando es necesario, en la regresión le hace volver a vivenciar el pasado.
Recuerdo un paciente a quien en una de las sesiones de regresión su mentor le mostró, y asimismo a su obsesor espiritual – presente en el consultorio – una escena de una vida pasada.

Tras ver toda la escena, el obsesor espiritual, en llantos, pidió perdón al paciente, pues vino a enterarse de que éste no había sido el causante de su muerte. Le parecía que el paciente lo había delatado en la vida pasada, y a causa de ello había sido ahorcado.
Lloraba, pidiendo perdón por el error cometido (el obsesor espiritual lo había perseguido implacablemente, haciéndolo objeto de obsesión durante 300 años).

Después de que el paciente le hubo perdonado, aceptó prontamente ser conducido a la luz. Por tanto, en la mayor parte de los casos, es preciso que el paciente sepa qué es lo que hizo al obsesor para que haga la oración del perdón de corazón, consciente del mal que le causó en el pasado, pues una plegaria hecha con arrepentimiento sincero, proveniente del corazón, sin duda, es mucho más eficaz.

Caso Clínico:
Sin rumbo en la vida
Hombre de 42 años casado.


El paciente acudió a mi consultorio tratando de saber cuál era su verdadero propósito de vida. Pese a tener éxito en lo económico y lo profesional, estaba perdido, sin rumbo en la vida. Antes sabía lo que quería, trazaba metas claras y las concretizaba. Pero se dio cuenta de que había canalizado toda su energía solamente hacia la parte material, o sea, a lo económico y profesional, olvidando la parte espiritual. Por eso sentía cierto vacío, insatisfacción (el alma es despiadada, nos reclama cuando nos despistamos de nuestro verdadero propósito, para lo que hemos venido en la encarnación actual).

Ya había pensado en hacer una terapia de regresión, pues le llamaba la atención esa parte espiritual. Solo después de leer mis artículos en mi Website personal tomó la firme decisión de acudir a mí.
Quería comprender también por qué las personas más cercanas – padre, hermanos y primos – eran tan dependientes de él en todos los aspectos. Debido a eso acababa por ser “el padre” de todos.

Al hacer regresión me relató: “Veo un extenso césped, el sol al fondo, y un lago en medio de ese jardín. Hay también una piedra enorme delante del lago, con un dibujo tallado… no consigo ver ese dibujo. Veo cantidad de mariposas en ese jardín. Siento mucha paz… Ahora aparece un león, surge ante mí… Es algo bien feroz (en esta terapia es común que el obsesor se plasme en forma de animal feroz – lo que llamamos zoantropía – para atemorizar al paciente).
Él no quiere que yo continúe con esta terapia. Es algo ruin, descolorido, negro y blanco”.

- Mira a ver quién es ese ser espiritual.
“Es mi enemigo… Dice que yo lo ahorqué en una vida pasada (pausa). Le digo que no deseo su mal, sino su perdón por haber hecho justicia con mis propias manos… Él se ha demudado, está llorando”.

- Pregúntale si quiere buscar la luz.
“Contesta que sí… Veo ahora una mujer muy bonita, viste túnica blanca, irradia mucha luz. Ella revela que es mi mentora espiritual. Dice que va a ayudarlo, a llevarlo a la luz (pausa).
Veo flores, continúo en ese jardín (el paciente describe el jardín del astral superior), me acerqué al lago, tenía sed… El agua es bien limpia, cristalina. Tengo ganas de beber de esa agua (pausa). Veo dos ángeles encima de aquella piedra enorme. De ellos emana una fuerte luz, es muy bonito, transmiten mucha paz. Dicen que van a ayudarme… Les doy las gracias de corazón. Afirman que van a ayudarme en todo lo que yo haga de ahora en adelante (pausa).Ahora ha cambiado el escenario… estoy en Roma, en otra encarnación, encima de una biga (carro romano de dos o cuatro ruedas atraillado con dos caballos). Hay unas puntas de lanza en las dos ruedas. Soy alto, voy vestido con una falda de cuero, soy un soldado romano. Llevo casco, sandalias también de cuero, con las tiras entrelazadas por las piernas. Estoy en la arena… las personas aplauden… Mi adversario está entrando también a la arena. Vamos a luchar… Le corté la cabeza con la espada, el público cae en delirio, me aplauden. A mi izquierda está el público, a la derecha se sitúan el rey y la nobleza. No quería hacerlo, salgo triste de la arena, fui obligado a hacer aquello, pues habían tomado a mi familia como rehén (pausa).

Regreso nuevamente a la escena de aquel jardín, en el lago. Los ángeles me tomaron del brazo, estoy volando, me llevan… Veo una luz muy fuerte por mi lado derecho… Es un grupo de espíritus de luz.
Veo sus siluetas en forma humana; son hombres y mujeres, me saludan… Presiento (intuyo) que todos ellos forman parte de mi familia espiritual (nuestra familia de origen, de la cual hemos venido en el astral superior y a la cual retornaremos después de nuestra desencarnación).
Mi mentora espiritual revela que he venido a la consulta de usted para aprender, para evolucionar espiritualmente. Dice que ha llegado la hora de evolucionar, que tengo muchas cosas que hacer aún en esta encarnación”.

- Pregúntale qué es lo que tienes que hacer.
“Ayudar a mucha gente, y todavía tengo que descubrir cómo. Dice que me lo revelará más adelante. Me pide que haga la oración del perdón por aquel ser que fue llevado a la luz y por otros que todavía siguen en las tinieblas”.
En la sesión siguiente (3ª y última), el paciente me relató: “Veo nuevamente aquel lago límpido y cristalino de la sesión pasada. Mi mentora espiritual está al otro lado de ese lago. Me pide que vaya nadando hacia allí. Tengo miedo a entrar en ese lago, pero ella me pide que no tenga miedo, dice que el agua me ayudará a limpiar mi periespíritu (envoltorio que cubre nuestro cuerpo espiritual).
Atravesé el lago, llegué hasta ella… Y me dice que soy bienvenido, que me esperaba desde hace tiempo”.

- Pregúntale cuál es tu verdadero propósito de vida.
“¡Tú lo sabes, hijo mío! Estás aquí para ayudar a las personas en torno a ti, dándoles amor, cariño. Pero no se reduce solo a tu familia, es bastante más amplio. Has acabado por despistarte de tu verdadero propósito”.

- Pregunta a tu mentora espiritual de qué forma te has despistado.
“Trabajando mucho, ateniéndote sólo a la parte material. Tú no eras así, has dejado de pensar en la espiritualidad, en el amor, en el bien, en fin, en todo aquello que te hace feliz. Todos tus parientes de hoy sufrieron mucho en tus manos, en varias encarnaciones. Por eso estás aquí en esta jornada para rescatar el mal que les causaste. Los has maltratado de todas las formas, pero no será útil revelarte cómo”.

- Pregúntale por qué los tratas como si fueses su padre.
“El padre es aquel que da el mayor amor. Así es como habrás de revertir lo que les hiciste en el pasado, por no haberles dado amor” (pausa).

- Pregunta a tu mentora espiritual si tiene algo más que decirte respecto de ellos.
“De ellos, nada más tengo para decirte. Demos un paso de cada vez. Estoy aquí para mostrarte lo que necesitas saber, pero en el momento oportuno”.

- Pregunta en relación a nuestro tratamiento, si tiene algo más que revelarte.
Dice que por el momento, no, que quizá sea preciso volver más adelante a esta terapia. Caso sea necesario, ella me orientará. Afirma que va a comunicarse conmigo en sueños. Me ruega que continúe haciendo la oración del perdón por otros dos meses. Revela que no solo aquel obsesor fue llevado a la luz, sino además otros seres obsesores, gracias a la oración del perdón que vengo haciendo.

Asimismo dice que mi nuca ya no se calienta tanto como antes (los obsesores provocan sensación de peso, opresión, dolor y, muchas veces, quemazón en la nuca), pero afirma que todavía hay otros seres que tendré que ayudar a que los lleven a la luz. Por eso me pide que siga haciendo la oración del perdón. Revela que su nombre es Marta, que estará siempre ayudándome; dice que soy una persona muy buena. Ya se despide y se marcha”.

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Shimoda
é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida. Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos)
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