El Poder Transformador de las Experiencias de Muerte Cercana (EMC)
Autor Osvaldo Shimoda
Assunto STUM WORLDAtualizado em 09/02/2007 10:12:34
Traducción de Teresa - [email protected]
“Yo no creo que la mente humana muera, porque está demostrado que la mente humana no conoce pasado, ni presente, ni futuro; con todo, si ella puede prever acontecimientos futuros, está por encima del tiempo, y si está por encima del tiempo, no puede permanecer confinada en un cuerpo”.
C. G. Jung
El término “Experiencias de Muerte Cercana (E.C.M.) , traducción de “Near-death experiences”, acuñado por el psiquiatra americano Raymond Moody Jr., ha surgido con la publicación de su libro “La Vida después de la Vida”, en 1975 (Butterfly Editora).
Después de la publicación de ese libro, el Dr. Moody ha investigado más de mil casos de relatos de pacientes que han tenido una Experiencia de Muerte Cercana, o sea, de pacientes que han sufrido una parada cardio-respiratoria (muerte clínica) y que han sido resucitados por los médicos del hospital. Los relatos de esos pacientes que han pasado por la ECM, según el psiquiatra, son muy similares. Relatan que hay oído la noticia dada por el médico de que estaban muertos, han pasado rápidamente a través de un túnel en dirección a una luz y se han encontrado con seres de luz, habiendo sido invadidos por un sentimiento indescriptible de paz y serenidad.
Al entrar en el túnel - al final de él - casi siempre hay una luz. Y al entrar en esa luz, el ambiente es paradisíaco y allá se encuentran con los espíritus de parientes desencarnados. En ese lugar, ocurre una recapitulación rápida, pero nítida, de toda su vida actual como si estuviesen mirando la película de su vida. La mayoría de esos pacientes se niega a querer volver para su cuerpo físico en el hospital, porque las experiencias de ECM realmente son muy agradables. Muchos se han enfadado con sus médicos por haberles traído de vuelta.
La mayoría de los pacientes ha llegado a relatar al Dr. Moody que sólo han regresado porque tenían hijos para criar o porque sus cónyuges o sus padres podrían echarles de menos. Pero lo que más ha intrigado al Dr. Moody en los relatos de estos pacientes es que la mayoría de ellos han vuelto profundamente transformados, habiendo modificado su visión acerca de ellos mismos, en relación a las personas y al mundo, perdiendo el miedo a la muerte y pasando a vivir con más alegría, ética y coraje.
En la revista The Lancet (renombrada revista médica internacional) ha sido publicado un relato de un médico que ha participado en una investigación científica holandesa sobre ECM. El médico que se encontraba de guardia nocturna en la unidad coronaria, atendió a un paciente de 44 años a las puertas del servicio de urgencias (la ambulancia había traído al paciente), en coma, cianótico (con las extremidades moradas) y en paro cardíaco. Recibió ventilación artificial, masajes cardíacos y desfibrilación. Cuando el médico iba a intubarlo, su dentadura se cayó y el médico la recogió del suelo y la colocó rápidamente sobre el carrito. Tras una semana – después de haber conseguido resucitar su corazón – el médico se encontró nuevamente con el paciente, esta vez restablecido, en el lecho de su habitación del hospital.
El paciente, al ver al médico, le preguntó: “Doctor ¿dónde está mi dentadura? Cuando la ambulancia me trajo al hospital y V. fue a intubarme, la dentadura se cayó y V. rápidamente la recogió y la colocó sobre el carrito”.
Estupefacto, el médico interrogó al paciente, tratando de saber cómo se había enterado de esos detalles, estando en coma profundo, con el corazón parado…
El paciente le informó de que se había visto a sí mismo en la hamaca – con una perspectiva desde arriba -, y al equipo médico intentando reanimar su corazón. Describió correctamente, con detalles, la pequeña sala en que había sido atendido.
Dijo que había intentado desesperadamente y sin éxito demostrar que todavía estaba vivo y que el equipo médico debería proseguir con las maniobras de resucitación. El paciente relató al médico que estaba profundamente impresionado con su experiencia y que ya no tenía miedo de morir.
Cuatro semanas más tarde, obtuvo el alta en buenas condiciones de salud.
Una investigación realizada en 1982 por el Instituto Gallup de los EUA señaló que cerca de ocho millones de norteamericanos han pasado por la experiencia de la muerte súbita interrumpida, la EMC.
A pesar de las innumerables pesquisas realizadas en relación a las Experiencias de Muerte Cercana, muchos médicos y científicos afirman que la EMC, en verdad, está causada por la insuficiencia de oxígeno en el cerebro (hipoxia).
Por tanto, para ellos, la EMC es un fenómeno fisiológico cerebral, y esto explicaría las imágenes que los pacientes tienen de seres de luz, túneles, experiencias extra-corpóreas (salida del cuerpo), etc.
Se ve que es una teoría que no tiene lógica. ¿Cómo un paciente que ha sufrido una parada cardiaca durante varios minutos, en estado de coma, ha descrito detalladamente las maniobras realizadas por el equipo médico antes mencionado? ¿Podría una mera alucinación visual resultante de una falta de oxigenación cerebral ser capaz de provocar en la mayoría de los pacientes una modificación tan profunda en sus valores de vida y creencias?
Quiero aquí reiterar mi apoyo a la pesquisa del Dr. Raymond Moody Jr. sobre la EMC como una experiencia enriquecedora y transformadora, porque se corresponde con los relatos de mis pacientes que se han sometido a la Terapia Regresiva Evolutiva (TRE) y que han tenido muchas experiencias similares a las de los pacientes que se acercaban a la muerte entrevistados por el Dr. Moody.
Los lectores que vienen acompañando los relatos de mis pacientes (casos clínicos) en el site ‘Somos Todos Um’ pueden percibir que en las sesiones de regresión ellos pasan por algunos de los síntomas de la EMC (sensación de estar fuera del cuerpo, sensación real de paz, región oscura o llena de niebla, seres de luz – mentores espirituales -, parientes desencarnados, revisión de la vida (el mentor muestra sus vidas pasadas y la actual como en una película), ascensión rápida al cielo (tras vivenciar nuevamente su muerte en una vida pasada, muchos pacientes se sienten flotar y suben rápidamente a los cielos, al mundo espiritual de luz – región bucólica, paradisíaca y muy verde).
En los relatos de los pacientes del Dr. Moody que han pasado por la EMC, todos narran encuentros con una entidad bondadosa y acogedora que irradia amor y comprensión, que les ayuda revisando su vida actual. En la Terapia Regresiva Evolutiva (TRE) ese ser de luz se identifica como el (la) mentor (a) espiritual del paciente, que es la entidad espiritual directamente responsable por su evolución espiritual y que le conoce profundamente, pues lo viene acompañando en varias encarnaciones. Su mentor (a) espiritual le hace regresar para comprender los aciertos y equivocaciones de sus vidas pasadas y, con ello, comprender mejor su vida actual y el origen de sus problemas.No obstante, tanto en los relatos de los que han pasado por la ECM, como en los de mis pacientes, el encuentro con esos seres de luz – en la mayoría de esas personas -, ha provocado profundas modificaciones en su vida actual.
Véase el caso de un paciente que, tras haber revivido en la TRE su muerte en una vida pasada y de haber conversado con su mentor espiritual, ha transformado su visión acerca de sí mismo, con relación a los otros y a la vida.
Caso Clínico: Sequedad de afecto
Hombre de 30 años, soltero
Ha acudido a mi consultorio debido a su dificultad en relacionarse con las personas, es decir, era muy agresivo, ansioso, impaciente, impulsivo y temperamental (explosivo, “mecha corta”). No tenía mucha paciencia con sus pacientes y colegas de trabajo – es médico obstetra -, llegando a tratarles de manera desconsiderada. Evidentemente, tales comportamientos le traían muchos sinsabores y desafectos. Era también una persona muy tímida, cerrada y sesuda.
Desde niño sentía una soledad (incluso rodeado de gente) y una tristeza profunda, sin tener un motivo, una causa real que justificase tales sentimientos.
Al hacer regresión, me relató:
“Veo un puente de piedra, es noche, el lugar es muy frío (el paciente comienza a temblar bastante). Hay un río más abajo, yo tengo que andar y atravesar el puente. Estoy solo, ¡ay, qué frío! (el paciente habla temblando todo él).
Veo una casa grande, enorme, es un castillo. Estoy entrando en la casa, está muy iluminada, es cálida, tiene una chimenea. Voy a calentarme, tengo mucho frío.
Estoy aproximándome a la chimenea, voy a calentar las manos… ¡Qué extraño! Veo mis manos oscuras, como si fuesen sombras…”
-Mira para tu cuerpo – pido al paciente.
No tengo un cuerpo definido, sólo veo mi silueta, soy como un bulto oscuro…”
-¿Sientes los pies apoyados en el suelo? – Le pregunto.
“No, yo fluctúo” – Responde el paciente.
-¡Entonces, te encuentras en espíritu, estás desencarnado! Sólo los espíritus fluctúan, pairan en el aire – explico al paciente.
“¡Dios mío! ¿Entonces estoy muerto? (el paciente llora copiosamente).
Ahora me estoy viendo mejor, estoy sucio, muy feo.”
-Ve hasta el momento de tu muerte en esa vida pasada a ver cómo has muerto – pido al paciente.
“Soy gordo, fuerte, blanco, alto. Mi rostro es redondo, mofletudo, nariz afilada, cabellos negros, llevo zapatos con hebillas. Tendré unos 40 años.
Veo a muchas mujeres conversando conmigo, soy médico partero, hago muchos abortos. Mis manos están llenas de sangre, hice muchos abortos. Eran prostitutas, me daban mucho dinero, monedas de oro. No tengo familia, soy una persona muy solitaria y triste (pausa).
Ahora estoy viendo a una joven, debe tener 16, 17 años.
¡Es linda, afable, dócil!
Es de una familia muy rica – su padre es el dueño de aquel castillo que he visto al comienzo de la regresión.
La joven ha venido a mi clínica para consultarse… En realidad, ha venido a insinuarse… Yo he confundido las cosas, porque además de ser médico, soy mucho mayor que ella. Me excito, la tomo en mi regazo y la beso. Ella también corresponde.
Pero a la hora de la verdad, se asusta y se niega.
La fuerzo y ella comienza a llorar, desesperada, comienza a gritar, pero acabo obligándola a tener sexo conmigo. Ella se lo ha contado a su padre.
Éste me ha armado una emboscada. Recibí una llamada falsa para atender a una gestante. Yo estaba atravesando aquel puente y me pillaron. Son hombres muy fuertes, me han atado con una cuerda muy gruesa, mis manos están atadas detrás, presas a una piedra grande, y me han tirado al río.”
-Ve hasta el momento de tu muerte en esa vida pasada y percibe cuáles han sido tus últimos pensamientos y sentimientos – pido al paciente.
“Yo grito, pienso que he arruinado mi vida por nada. Ella se había insinuado, yo me sentía solo, carente, y ella era muy linda, graciosa…
Siento mucho frío, mi espíritu está saliendo del agua, estoy flotando.
Llego a la puerta de aquel castillo… Entro y me caliento en aquella chimenea (pausa). Ese castillo es donde vive aquella muchacha.
Voy hasta su habitación, paso la mano por sus cabellos. Ella duerme, la miro y le pregunto: “¿Por qué has hecho esto conmigo?”
Llega un Ser de Luz, irradia una luz muy clara, intensa, y me retira de esa habitación, me conduce a un lugar paradisíaco, un jardín muy bonito (plano espiritual de luz).
Ahora estoy en una cama, es un lugar muy claro. Veo seres vestidos de blanco (bata blanca), me colocan en una cama y me están aseando, comienzan a retirar toda la suciedad del río. Estoy vomitando algo negro que sale por mi boca, pero el lugar es muy limpio y blanco. Estoy tendido, llevo también una bata blanca (pausa).
Ahora estoy de pie, solo en ese cuarto… aquel Ser de luz aparece. Lo veo mejor, es una mujer. Ella me abraza, estoy muy triste.
Ella pone la mano en mi corazón y dice en pensamiento (telepáticamente) que debo calmarme. Yo la abrazo, llorando mucho. Ella me habla (en realidad leo su pensamiento, pues ella no articula los labios, no oigo su voz) que necesito reencarnarme, ya que tengo que aprender a amar debido a esa vida pasada.
Yo era muy tímido, muy retraído en esa existencia pasada, y tenía dificultad para expresar la afectividad, el amor (el paciente se da cuenta de que arrastra las mismas dificultades en la vida actual). Le digo que no quiero reencarnarme, pero ella me dice que es necesario volver. Me aclara que a muchos de los que he matado – les quité la vida en esa existencia pasada mediante los abortos que he practicado -, voy a tener que ayudarles. Aclara que les ayudaré reencarnando nuevamente como médico obstetra, pero, esta vez, no para quitar vidas, sino para generarlas, ayudarlos a reencarnar a través de los partos. Ella me dice: “Calma, relájate, quita esa arruga de la frente, no te preocupes, vas a conseguir cumplir tu propósito de vida en esa nueva encarnación (vida actual)”.
Ese Ser de luz es una señora muy guapa, irradia mucha luz, parece una santa (llora emocionado).
Dice que me vaya con Dios, y que voy a cumplir mis obligaciones, pero todo a su tiempo; reitera que no me preocupe (pausa).
Estoy solo ahora, veo una luz dorada bañando mi cuerpo. Veo salir fotones (quantum de luz, partículas elementales – NDR) de mis poros”.
-¿Cómo te sientes? –Pregunto al paciente.
“Reconfortado, en paz, bastante sereno”.
Tras esa sesión de regresión (era la 4ª sesión), el paciente me dice que estaba sintiéndose más tranquilo, calmo. Antes del tratamiento era tenso, irritable, estresado. Estaba encontrándose más suelto, sereno, modificó incluso su manera de respirar (respiraba con dificultad), ahora respira tranquilamente, sin esfuerzo.
Estaba también menos ansioso, comiendo más despacio, degustando los alimentos (antes no masticaba, “engullía” la comida sin sentir su sabor).
Estaba viéndose a sí mismo y a los demás con otros ojos. Percibió que estaba tratando a los compañeros de trabajo y a sus pacientes con más cariño y respeto, ya no en forma ruda ni agresiva.
Sus colegas de trabajo se extrañaban con su comportamiento respetuoso y calmo, antes agresivo y explosivo.
Con relación a sus pacientes, se sorprendió dando abrazos calurosos – antes era seco, casi no los miraba como es debido.
Me dijo que había rescatado su capacidad de amar, no sabía que era disfuncional desde el punto de vista amoroso, que no funcionaba bien en esa área de la ternura. Ya no sentía aquella tristeza ni soledad, estaba encontrándose muy bien.








in memoriam