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En el fuego del espíritu – cara a cara con lo invisible

por Wagner Borges
Publicado dia 19/09/2009 11:27:13 em STUM WORLD

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Traducción de Teresa - teresa_0001@hotmail.com

Cara a cara con lo invisible, todo hombre llora.
Ante el ojo omnipresente del Todo, no hay sombras.
El iniciado espiritual lo sabe. El dolor lo ha enseñado, por muchas veces.
Cuando su ego era grande, tempestades correctivas lo azotaron.
Maat*, con gran generosidad, doblegó sus rodillas en la sal y en la sangre.
Y él lloró en las arenas ardientes del antiguo Egipto, sin que los dioses lo escuchasen.
En el crisol de la experiencia, su arrogancia quedó fundida en el fuego del espíritu.
Y, a la hora grande de su ascesis, la ((Isis – la Gran Madre en la cosmogonía egipcia antigua, esposa de Osiris y Madre de Horus. La madrina de los iniciados en los grandes arcanos)) Madre Isis(*) lo guió por los túneles oscuros.
Ella trajo prendida la antorcha del amor y sonrió para él, llenándolo de gracia.
Después, en presencia de los ((Hierofantes – dentro de las tradiciones herméticas de otrora, eran los maestros que ponían a prueba a los neófitos – novatos – en los procesos iniciáticos)) hierofantes(*), él aprendió a servir a la Luz.
Allí, abrió su corazón y lloró, una vez más, renacido en sí mismo.
Pero sus lágrimas eran libertarias. Eran lágrimas de agradecimiento.
Sí, todo hombre llora ante el ojo de la verdad. ¡Y su orgullo se calla!

* * *

En muchos vuelos hacia fuera de su cuerpo físico, él ha visto verdades y ha sido puesto a prueba.
Mientras su cuerpo reposaba, en espíritu él era iniciado en los templos sutiles.
Ha visto muchas sombras, dentro y fuera de sí mismo. ¡Pero trabajó firme!
En silencio, él oraba y se fiaba en la Luz. Recordaba la gracia de Isis.
Solo con pensar en la Gran Madre, su corazón se enternecía. ¡Ella era su sol!
Él aprendió a seguir los dictámenes de lo Alto y siguió adelante, por la Luz...
A las puertas de lo infinito, en su propio corazón, él se disolvió en un lindo amor.
¡Él ya no era de sí mismo, era de la Luz! Y en su frente brillaba una estrella espiritual.
Admirado, agradeció, una vez más, a la Madre Isis, por el regalo brillante.
Él sabía que, por donde fuese, la estrella lo guiaría y protegería.

* * *

Sí, todo hombre llora ante el ojo espiritual. ¡Todo se revela en la Luz!
Pero el iniciado espiritual sabe algo que el vulgo desconoce: es llanto libertario.
Sabe que el egoísmo y el orgullo llevan a los caminos del dolor.
Por eso, sigue firme en la senda espiritual que ha elegido servir, sin desviarse.
El equipaje de su conciencia porta el discernimiento y la sencillez.
En su corazón, la antorcha del amor, prendida por la Madre Isis.
En su frente, una linda estrella.
Por donde vaya, ella lo guiará, como debe ser.

P.D.:
Algunos escritos, leídos en el momento oportuno, son capaces de verter lo sublime.
Entonces, en la cueva secreta del corazón, algo sucede. Algo sutil. Algo lindo.
Es leve como la pluma de Maat y dulce como la gracia de la Madre Isis.
Es como un toque de la Luz en el silencio. Hace recordar algo bueno.
Hace al espíritu vibrar en la sintonía de lo Eterno, más allá de las palabras.
Hace sentir que hay otros sintiendo lo mismo, por esos mundos de Dios...
Hace percibir conexiones invisibles, forjadas en el fuego del espíritu, más allá del vulgo.
Y ¿quién de fuera podrá comprender esto?
Dentro de sí mismo hay una certidumbre brillando: hay algo más en cada ser.
Vivir es más que solo respirar, comer, beber, dormir, copular y, un día, morir.
Cuando se yergue el velo de las ilusiones, lo que se ve es lo infinito inmanente...
Cara a cara con el ojo de la verdad, lo invisible se revela y la conciencia despierta.
Y ¿quién pasará incólume por ese fuego de la transformación,
cuando todo hombre llora, al ver lo divino en sí mismo?
Quien comprende esto, lo entiende.
Parafraseando a los maestros de la antigua India, también exclamo, de corazón:
¡Levántate y no te detengas más, hasta alcanzar la meta!

(Apreciados lectores, ahora, con el apagar de las luces de estos escritos, yo entro en mi corazón, y os veo, desconocidos y, al mismo tiempo, tan conocidos, de alguna manera que solo Dios sabe. Y me alegro por eso. Con este coloquio sutil, humano y espiritual, por entre los planos y dimensiones, hecho del fuego del espíritu y bajo la acción de la Luz y los auspicios de lo Alto).

- Estos escritos van dedicados a todas las personas, de todos los lugares, que batallan por climas mejores en la existencia, que, incluso con dificultades, aún respiran y aspiran los valores de Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Esas personas de la Luz, que saben que la gran iniciación es hacer el bien sin mirar a quién. Ellas saben que el templo real está en el propio corazón.
A ellas, en espíritu y verdad, las bendiciones del Gran Arquitecto Del Universo.

Paz y Luz.
Wagner Borges – sujeto con cualidades y defectos, 46 años de encuadernación, discípulo de nada y maestro de cosa alguna, eterno neófito del Todo, a quien agradece, por todo.

En las próximas semanas comprueben la secuencia de dos textos que presentan fuertes correspondencias con estos escritos de hoy y que, leídos en conjunto, podrán enriquecer la comprensión de las ideas aquí expuestas.


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Sobre o autor
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Wagner Borges é pesquisador, conferencista e instrutor de cursos de Projeciologia e autor dos livros Viagem Espiritual 1, 2 e 3 entre outros.
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Email: eippb@uol.com.br
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