Encuentro entre ángeles encarnados

Encuentro entre ángeles encarnados

Autor Osvaldo Shimoda

Assunto STUM WORLD
Atualizado em 28/02/2012 15:52:11


Traducción de Teresa - [email protected]

A pesar de la abundante literatura existente acerca de los ángeles, aún así, en tratándose de temas ligados a la espiritualidad, desconocemos muchas cosas. Por eso es preciso investigar, profundizar más respecto de este tema.
Mis pesquisas sobre ángeles comenzaron cuando creé en 2006 la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual. Fue durante las sesiones de regresión cuando los mentores espirituales de algunos pacientes les revelaron que eran ángeles encarnados.

En aquella ocasión, y por mi ignorancia acerca de esa cuestión, me sentí sorprendido, pues no sabía que había entre nosotros ángeles encarnados que conviven con nosotros – a menudo a nuestro lado –, pudiendo incluso ser un miembro de nuestra familia. Creía que los ángeles son almas tan evolucionadas que ya no necesitaban encarnarse. ¡Craso error!

La verdad es que los ángeles son realmente almas evolucionadas; pero encarnados en esta vida terrena son personas normales, con sus conflictos, anhelos y problemas como cualquier encarnado, sujetos asimismo a las vibraciones del dolor, el miedo o la ira propios del planeta Tierra. No obstante, se diferencian de otros encarnados por la pureza de su alma.
Por ello son muy sensibles, sienten mucho el dolor ajeno y están sensibilizados con los problemas sociales, quizá mucho más que la mayoría de la gente. Se incomodan, se angustian profundamente con las mancillas de los seres humanos, con las atrocidades que practican (robos, estupros, asesinatos, hambre, miseria, destrucción de la naturaleza, etc.)

Por tanto, debido a la pureza de su espíritu, muchos no son capaces de lidiar con los problemas terrenos. Si no son bien orientados se sienten perdidos, confusos, despistados, porque no soportan la maldad humana. Sin embargo, cuando son bien orientados, retoman el camino al que han venido en esta jornada, que es el de ayudar al prójimo en todos los campos del saber humano: medicina, ciencia y tecnología, diplomacia, derecho, economía, artes, música, etc. De esta forma, son muy útiles a la humanidad.

Sin embargo, en la vida amorosa los ángeles encarnados suelen encontrar dificultades para relacionarse, a no ser que la pareja sea un alma afín, un ángel encarnado también.
Pero ¿por qué encuentran esas dificultades?
Porque los ángeles encarnados son libres, independientes, no soportan sentirse presos, impedidos en sus actos. Su espíritu, su esencia, es libre, desapegada.
De ahí la importancia de encontrar también un compañero, un alma afín, que sintonice con su modo libre de vivir.

Es el caso de una paciente – un alma-ángel encarnada – que acudió a la TRE para comprender por qué no conseguía encontrar a un hombre que la amase verdaderamente, ya que no lograba afirmarse en sus relaciones afectivas.

Caso Clínico:
¿Por qué no encuentro a un hombre que me ame verdaderamente?
Mujer de 40 años, soltera.


La paciente acudió a mi consultorio deseando comprender por qué no encontraba a un hombre que la amase verdaderamente y que asumiese la relación; por eso no lograba una relación afectiva duradera. Se sentía carente, frustrada, infeliz, y por ello desarrolló una compulsión alimentaria como válvula de escape.
Tras pasar por dos sesiones de regresión, en la 3ª y última sesión, relató así: “Veo un jardín muy bonito del plano espiritual, lleno de críos y de mujeres, que los atienden.

De en medio de los críos sale una niña de tres años, viene hacia mí, salta a mi regazo, se me agarra al cuello y dice: - ¡Hola! (pausa).
Ella ahora se va transformando, retrocediendo al útero materno, y estamos ligados por el cordón umbilical… Soy su madre, pero la veo como un feto sin vida, muerto”.
Le ruego que me muestre qué fue lo que le sucedió.

Ahora ella retrocede a mi barriga, en el 7º mes de gestación… “Mi barriga está abultada, estoy desesperada, en desatino, ando por la arena de una playa – es una vida pasada – y entro en el mar.

Yo me suicidé, veo mi cuerpo flotando en el agua… Dos seres de luz nos socorren, rescatan nuestros espíritus, llevándonos a una luz mayor.
Estoy sonriendo y la niña, mi hija, que está en mi regazo, también sonríe. Ahora estamos bien y pienso: ¡aquella vida no fue bien!

Veo ahora una escena de la vida actual, tengo 25 años, estoy encinta de nuevo de esa niña, pero tengo mucho miedo al parto. Me siento mal, me desmayo, y acabo por tener un aborto espontáneo; la niña sale en espíritu, subiendo en dirección al cielo y me dice: - ¡Mamá, otra vez ha ido mal!

Pido perdón llorando, por haber sido débil nuevamente, y ella me dice: -¡No pasa nada!
Estamos abrazadas… Ahora ella se convierte en una joven, me abraza y dice que me comprende.
Imploro su perdón, pero ella me ruega que no esté triste, ya que ella está bien, en un lugar bueno. Dice que es preciso que yo me perdone, puesto que ella está bien. (Pausa).
Veo ahora en el consultorio a mi mentor espiritual acercándose; es muy alto, su luz es dorada, toma mis manos y dice:
- Nosotros necesitamos de ti y de otros ángeles encarnados en ese proceso de transición del planeta Tierra…
Lanza una luz azul a mi pecho, que es, según dice, para marcar a los seres que habrán de ser protegidos por ellos, y para que sepan dónde estamos posicionados en la Tierra. Afirma que mi misión es salvar el mayor número posible de almas. Le pregunto acerca de los seres de las tinieblas que me acosan constantemente. Dice: - Tú tienes una barrera de protección; ellos incluso se acercan a ti, pero no pueden franquearla, ya que estás protegida.
Mi mentor espiritual me aclara que estoy sobreestimando a los seres de las tinieblas, pues la fuerza del bien, del Universo, es mucho mayor, por eso no se debe dar un mayor peso a las tinieblas. Afirma asimismo que mi gran aprendizaje es superar retos, verme libre, dejar atrás mis miedos. Asegura, sin embargo, que está siempre ayudándome, puesto que es mi mentor espiritual.
Tiende su mano y me lleva nuevamente a aquel jardín del plano espiritual con los críos y dice: - ¡Elige! (pausa).

Veo un niño de dos años, cabellos castaños rizados, y lo tomo en brazos. Pregunto si puedo elegir otro crío más.
Él dice que sí, y veo ahora una niña rubita, sentada, que está un poco triste… Me acerco a ella y ella me da la mano. El niño continúa en mis brazos.
Mi mentor espiritual revela que esos dos críos serán mis futuros hijos, y que la niña rubita vendrá primero. Le pregunto ¿pero quién va a ser el padre de esos críos?
Él me muestra a un hombre fuerte, dice que es un ángel encarnado, un guerrero de la luz, que será mi futuro marido. Lleva bigote, barba, aparenta tener más edad y madurez que yo.Mi mentor espiritual dice: - Con él no perderás tu esencia, tu libertad, ya que sois almas afines, ángeles encarnados. Ese hombre será para ti una fuente de energía, te aportará paz y confianza, será atento, generoso, y querrá siempre tu bien.
Tus relaciones afectivas no han ido bien hasta ahora porque siempre has tenido miedo a perder tu libertad. Pero cuestiono: ¿Cómo voy a tener dos hijos si ya he llegado a los 40 años?
Él responde:
- ¡Tus dos hijos pueden venir con un año de diferencia! (Pausa).

Ahora él me muestra encinta, feliz, sonriente, tomada de la mano con aquel hombre (en esta terapia, el mentor espiritual del paciente puede mostrarle no solo una escena de una vida pasada – regresión de memoria – sino que también puede mostrarle una escena futura – progresión de memoria – en caso de que lo juzgue necesario o útil)”.
Pregunta a tu mentor espiritual si tiene algo que decirte acerca de tu compulsión alimentaria – Pido a la paciente.
“Él me orienta para que cuando tenga el ímpetu, la compulsión de comer en demasía, respire hondamente y pida a Dios y a las legiones del bien que me limpien, y que yo vuelva a mi equilibrio. (Pausa).
Aclara que cuando entro en la compulsión alimentaria, hago bajar mi energía y dice que, guardada la debida proporción, me alimento como aquellos hombres primitivos en la edad de la piedra.
Sin embargo, cuando sintonizo con la luz, yo me elevo, paso a tener un hambre normal, natural y equilibrada. (Pausa). Le pido ahora que me dé un poco de energía, ya que la estoy necesitando, y me coloca dentro de su luz. Mi mentor espiritual es muy alto, quedo a la altura de su barriga”.

- Pregúntale si tienes que volver a esta terapia – Pido a la paciente.
“Él responde: - ¡Vamos a ver cómo caminas! (Pausa).
Si bien intuyo que sería bueno que yo volviese más adelante a esta terapia… Ahora mi mentor espiritual está realineando mis chakras, mi campo de energía. Dice que si yo tuviese el mismo equilibrio y clareza emocional que él, sería capaz de hacer yo sola ese realineado, es decir, yo me auto-curaría. Aclara que nos podemos expandir, hacer esto de dentro a fuera con nuestra propia energía. Aclara además que nuestra esencia, nuestro Yo Superior está en el chakra cardíaco, por eso es preciso expandir el núcleo de energía de ese chakra hacia el resto del cuerpo. Dice que eso es la verdadera auto-curación, y que es cuestión de practicar.

Él sonríe, toma mis manos y dice: - ¡Ve en paz porque siempre estaré contigo!

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Shimoda
é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida. Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos)
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