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¡Es más fácil tragar normas que enfrentarse a sí mismo!


Traducción de Teresa - teresa_0001@hotmail.com

Conceptos y normas que definen dos extremos tales como “acertado” o “equivocado”, “bueno” o “malo” y “víctima” o “villano” sirven mucho más para acomodarnos en una posición inmovilizada y paralizante que para impulsarnos en dirección a la maduración tan esencial en nuestras relaciones.

El otro día, me preguntaba qué es lo que hace – en lo más profundo de nuestro íntimo – sentir a las personas tanto dolor al ser traicionadas, o tanta culpa (aunque inconscientemente) al quedar con otra persona…
Y para comenzar mi reflexión, me ha parecido muy obvio a servicio de qué están dolor y culpa. Cuando nos sentimos traicionados o traidores, todas nuestras convicciones quedan estremecidas y nos vemos frente a nosotros mismos, debiendo encarar nuestras elecciones, cuestionar nuestros sentimientos y revisar nuestros valores.

Este intenso e importante ejercicio es lo que nos remite al dolor y a la culpa, porque nos damos cuenta de cuánto aún tenemos para descubrir acerca de nosotros mismos; cuánto nos gobiernan aún los sentimientos pequeños, mezquinos y limitadores, como el deseo de posesión, orgullo, tentativa de controlar al otro y a la vida, envidia, inseguridad, falta de auto-estima, de comprensión, etc.
Sin embargo, es tanto más fácil justificar lo que sentimos a partir de la actitud del otro – ya sea la que nos ha colocado en la posición de traicionados; ya la que parece habernos motivado para traicionar, pues todo lo que queremos es que la responsabilidad no recaiga directamente sobre nosotros y sobre nuestros propios deseos y actitudes…
¡Pero justificar lo que somos – o lo que no somos – a partir del otro es lo que hemos hecho siempre! ¡Basta! ¡Ha llegado la hora de que comencemos a asumir que somos y hacemos y sentimos aquello – y solamente aquello – que nuestra madurez nos permite!
Son características como la inteligencia emocional, el auto-conocimiento y la disponibilidad para aprender, lo que hace que seamos o no lo suficientemente maduros para tomar las riendas de nuestra vida y hacer elecciones más coherentes y conscientes, facilitando la superación del dolor y de la culpa y, especialmente, la reincidencia de la felicidad.
Vivenciar situaciones complejas como la traición, inevitablemente nos coloca ante todo lo que hemos sido y ante cuánto hemos invertido para convertirnos en aquello que hemos deseado. Ante todo, porque se desliza en cuestiones como la legitimidad de la búsqueda del placer y del bienestar.
Por eso exige de nuestra parte – para ser comprendidas y discutidas tales vivencias de modo productivo, más que bajo un enfoque moral. Su peso e importancia (para aceptación o negación) recaen sobre el punto de vista de cada uno y de cada pareja, en cada instante de la relación.

Hemos venido prefiriendo la cómoda práctica de la acusación, situándonos en un lugar siempre – ¡y siempre! – de víctimas, dejando a un lado la preciosa oportunidad contenida en todo eso, y que se pierda la riqueza del tema en discusiones estériles, no creativas, que no llenan.
Confieso que todo esto me desafía a mí misma, pero creo que solamente enfrentándonos – cada cual a sí mismo – será posible caminar en la dirección de la madurez emocional que una relación amorosa adulta requiere, ¡poco importando cuál sea la escala de valores que cada uno adopta!

Entonces, si sufres por sentirte traicionado, o te culpas por sentirte traidor, intenta salir de los conceptos limitadores ¡y encárate de frente! ¡Asúmete! Reconoce quién eres tú, aunque, en principio, no te agrade lo que ves. Tan sólo cuando sabes quién eres, puedes convertirte en quién deseas ser. Esto es evolución.

Negarse o permanecer en lo desconocido de ti mismo puede incluso hacer que parezcas menos culpable y más víctima. Sin embargo, te hace – ¡de hecho! – menos auténtico, menos intenso y bastante menos amante de lo que realmente podrías ser.
¡Rehén de conceptos limitadores y de reglas que sólo sirven para rotular corazones, pierdes la ocasión de encarar la vida y de realmente aprender a amar!


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Rosana Braga é Especialista em Relacionamento e Autoestima, Autora de 9 livros sobre o tema. Psicóloga e Coach. Busca através de seus artigos, ajudar pessoas a se sentirem verdadeiramente mais seguras e atraentes, além de mostrar que é possível viver relacionamentos maduros, saudáveis e prazerosos.
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