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¿Es posible que mi hijo sea un niño altamente sensible? ¿Cómo saberlo?


Autora Rosalira dos Santos
rosalira@amesuasensibilidade.com.br

Traducción de Teresa
teresa_0001@hotmail.com

“Es principalmente la condición parental lo que decide si la expresión de la sensibilidad será una ventaja o una fuente de ansiedad”.
Elaine Aron, Doctora en Medicina

La anterior pregunta es una de las que recibo más frecuentemente. Con la divulgación, todavía muy incipiente, sobre el fenómeno de la alta sensibilidad en el Brasil, muchas dudas persisten sobre la cuestión, y una de las más corrientes concierne a los niños altamente sensibles (conocidos en la literatura por la sigla HSC – Highly Sensitive Child, o en español por la sigla NAS). Este es un asunto bastante complejo y reconozco que no es mi especialidad. Pese a todo, debido a su importancia y a la necesidad de prestar algunas aclaraciones a los padres he decidido tratar el tema en este artículo.

¿QUÉ ES UN NIÑO ALTAMENTE SENSIBLE?

Según la Dra. Elaine Aron, un niño altamente sensible es “uno entre los quince a veinte por ciento de los niños nacidos con un sistema nervioso que es altamente consciente y rápido para reaccionar a todo”. Estos niños son increíblemente receptivos a sus ambientes, ya se trate de la iluminación, de los sonidos, olores o del humor de las personas en diferentes situaciones. También suelen ser intelectual y emocionalmente dotados, siendo muy creativos y demostrando desde muy pronto una compasión genuina.

Una de las desventajas es que estos niños, intensamente perceptivos, tienden a sentirse fácilmente saturados o sobrexcitados. Y cosas como: multitudes, ruidos, situaciones nuevas, cambios súbitos y sufrimiento emocional de otras personas o animales, por ejemplo, suelen afectarles mucho. Al contrario de lo que ocurre con las Personas Altamente Ssensibles adultas, los niños altamente sensibles no consiguen identificar estas sensaciones ni lidiar con ellas. Por ello necesitan cuidados extras y apoyo por parte de padres y profesores para aprender a mirar su sensibilidad como una fuerza y capacitarse para explotar sus aspectos positivos – como la percepción de las sutilezas, la creatividad, la empatía, etc. – al tiempo que aprenden a equilibrar su rica e imaginativa vida emocional.

RETRATO DE UN NIÑO ALTAMENTE SENSIBLE

Describir los rasgos de comportamiento más presentes en un niño altamente sensible no es tarea fácil. Principalmente porque, como dice la propia Dra. Aron, el modo en cómo la alta sensibilidad se expresa en cada niño puede variar profundamente, a menudo en forma extrema. Dice ella:

“Como los niños son una mezcla de varios rasgos de temperamento, algunos NAS son razonablemente difíciles – activos, emocionalmente intensos, exigentes y persistentes – mientras que otros son tranquilos, vueltos hacia dentro y casi fáciles de criar, excepto cuando se espera de ellos que se junten a un grupo de personas que les son desconocidas. Pero sinceros y exigentes o reservados y obedientes, todos los NAS son extremadamente sensibles a su ambiente emocional y físico”.

Para ayudar en la identificación de un niño como altamente sensible, la Dra. Aron relaciona algunos de los atributos que considera los más característicos de esos niños. Según ella, un NAS:

– Capta más informaciones sensoriales del ambiente que otros niños. Los niños altamente sensibles oyen sonidos débiles, detectan olores sutiles y notan detalles en dibujos y arquitectura que otros niños pasan por alto. Ellos pueden considerar que ciertos alimentos son muy sabrosos, o no soportar ciertos tejidos. Son también bastante hábiles en el arte de descifrar el lenguaje corporal de los adultos.

– Procesa las informaciones de manera más detallada. Su creatividad e intuición brotan de esa vida interior rica y profundamente reflexiva. Ellos también presentan cierta tendencia a hacer observaciones bastante precisas sobre las personas o el medio ambiente y también suelen hacer preguntas sobre temas considerados muy “adultos” y poseen, de modo general, un vocabulario considerado adelantado para su edad.

– Siente fuerte empatía hacia los demás. Los niños altamente sensibles captan las emociones de aquellos que les rodean y no soportan presenciar el sufrimiento de nadie. Debido a la empatía tu pequeño NAS puede llorar al mirar una película violenta en la TV o preocuparse desde muy pronto por temas como la ecología y el bienestar del planeta y de los animales, por ejemplo.

– Se siente fácilmente súper estimulado. En comparación con los otros críos, los niños sensibles se cansan más rápidamente y necesitan de más tiempo de descanso e inactividad.

– Puede ser propenso a crisis súbitas o colapsos. Estas crisis son, a menudo, precipitadas por la sobrecarga de información o por la intensidad emocional de una situación. Un simple juego en el colegio puede disgustar profundamente a un NAS, llevándolo a las lágrimas. Situaciones que son un deleite para otros niños – como un paseo en el Centro Comercial o una fiesta de cumpleaños – pueden rápidamente convertirse en una probación para un niño sensible debido a la sobrecarga sensorial.

En resumen, los niños altamente sensibles perciben más, reflexionan más y sienten más. Y alcanzan sus límites más rápidamente también.

Vale, pero ¿cómo saber si mi hijo(a) es altamente sensible?

Bueno, como siempre digo, no hay cómo diagnosticar si alguien, sea niño o adulto, es altamente sensible, simplemente porque no existen protocolos de diagnóstico para algo que no es una enfermedad ni un trastorno. Pero entonces, ¿cómo saberlo?

Además de las características anteriormente descritas, una buena manera de identificar si tu hijo(a) es o no un niño altamente sensible es preguntarte por tu propia sensibilidad (o la de otro familiar cercano al niño), visto que, como sabemos, el rasgo de la alta sensibilidad se hereda.

Otra manera de saberlo es responder al cuestionario “¿Es tu hijo altamente sensible?”, elaborado por la Dra. Elaine Aron, cuyo enlace dejaré disponible al final de este artículo. El test también permite tener una buena noción de las características que son más comunes a los niños altamente sensibles, ayudándote a comprender más sobre tu NAS.

Finalmente, y pese a la casi ausencia de literatura disponible entre nosotros, es importante que busques informarte lo más posible sobre el tema de la alta sensibilidad en general y de los niños altamente sensibles en particular. Cuanto más comprendas ese rasgo, más podrás ayudar a tu hijo(a) y ayudarle a vivir bien en un mundo que, de modo general, no comprende su sensibilidad.

INDICACIONES PARA AYUDAR A TU PEQUEÑO NAS

Los padres de niños altamente sensibles tienen que estar particularmente atentos en función del gran conocimiento existente sobre ese rasgo, no sólo en la sociedad en general, como también entre médicos, profesores, pedagogos, terapeutas y otros profesionales especializados. Otro obstáculo es el estilo de vida frenético de nuestra sociedad – que está presente incluso en la rutina de los niños – y que puede dejar a tu pequeño NAS en un estado constante de saturación o exceso de estimulación. Por todo ello es extremadamente importante que puedas ofrecerle en casa el soporte que el niño quizá no encuentre en otros ambientes. Aquí van algunas indicaciones de los especialistas:

1. Evita el exceso de estímulos: A menudo menos es más. Agenda repleta y una serie interminable de compromisos (aunque sean festivos) no hacen bien a un niño altamente sensible. Éste necesita tiempo y reposo para procesar la información recibida.

2. Organiza una rutina: A los NAS, de cualquier edad, no les gustan las sorpresas ni los imprevistos. Organiza una rutina y síguela.

3. Proporciónale tiempo de inactividad: Crea un “rinconcito de la paz” con actividades silenciosas como libros para colorear, auriculares con música suave o libros para leer, y anima a tu hijo(a) a utilizarlo cuando se sienta sobrecargado(a). Un poco de tiempo en inactividad puede ser fundamental para ayudar a un niño sensible a recargar baterías.

4. Enséñale a identificar sus sentimientos: Los niños sensibles por lo regular demuestran a los padres cómo se sienten a través de su comportamiento. Ayuda a tu hijo(a) a identificar sus sentimientos con palabras. Tener un nombre para asociarlo al modo en cómo se está sintiendo le ayudará a comunicarse mejor contigo y reducirá las crisis de rabietas o llantinas.

5. Ayúdale a lidiar con su intuición y empatía: Los niños altamente sensibles, así como los adultos, tienden a interiorizar los problemas de la familia, de los amiguitos e incluso del mundo en general, y a querer resolverlos. Eso es irreal y les produce sobrecarga. Enséñale desde muy pronto que es responsabilidad de cada persona descubrir cómo lidiar con las circunstancias de su vida.

6. Enseña a tu hijo(a) a luchar y a defenderse: Cuanto mayor sea el niño, más deberá ser capaz de solucionar los propios conflictos cotidianos. Es preciso, claro está, respetar los límites de lo que él puede (o no puede) resolver por sí solo. Pero también es preciso estar atentos para evitar la súper protección y con ella el mensaje de que el niño es frágil e incapaz de lidiar con los desafíos, siempre que sean adecuados a su edad.

7. Cuida mucho tus propias necesidades: Padre sobrecargados y estresados no son capaces de lidiar adecuadamente con las situaciones difíciles. Los padres deben transmitir tranquilidad y seguridad a los hijos. Para ello es preciso que también tú te sientas equilibrado(a). Cuida con especial atención tu autoestima: si tú te sientes inferior por ser altamente sensible, tu hijo(a) se sentirá igual.

8. Recuerda: Todos los padres cometen errores en la educación de los hijos. No te martirices por ello. Pide disculpas cuando adviertas que te has equivocado, pero no dramatices tus errores ni aflojes las normas para compensar a tu hijo(a): los niños, en especial los altamente sensibles, perciben tus inseguridades y saben muy bien cómo manipularlas.

Por último, y hablando a partir de mi experiencia como madre que ha criado a un hijo altamente sensible, me gustaría decir que constituye realmente un privilegio poder disfrutar del intercambio y de la complicidad ofrecida por un pequeño NAS. Y, si como dice la Dra. Aron “todos los padres cometen errores”, nadie es más generoso en el acto de perdonarlos que un niño altamente sensible.

Como he prometido aquí está el link para el cuestionario elaborado por la Dra. Aron para ayudarte a identificar si tu hijo(a) es o no un niño altamente sensible.

Y en caso de que adviertas que necesitas aprender más sobre la alta sensibilidad para poder ayudar a tu pequeño NAS clica en este link y asiste a las clases gratuitas de mi curso online “La Alta Sensibilidad y tú: conócela y aprende a lidiar con ella”.

Besos y bendiciones y hasta el próximo artículo.



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