Eslabón de la cadena espiritual
Autor Osvaldo Shimoda
Assunto STUM WORLDAtualizado em 08/01/2007 12:18:25
Traducción de Teresa - [email protected]
“La psiquiatría está apoyada en un modelo fisicista, organicista, cerebrocéntrico. Como resultado, procura actuar sobre la estructura celular y fisiológica del cuerpo, atingiéndolo con medicación de orden químico con la intención de alcanzar el psiquismo. El hombre debería ser estudiado científicamente, no sólo dentro de los parámetros fisicistas, ideológicos, sociológicos o políticos, sino en sus estados energéticos y transconcienciales. El concepto teórico de ‘enfermedad mental’ está mereciendo reparos fundamentales en el campo médico y en el de la psicología, hija dilecta de la medicina.”
-Dr. Eliezer C. Mendes, médico baiano, creador de la Psicotranceterapia y autor del libro “Psicotranse – Terapia dos disturbios mentais e psicosomáticos” (Psicotrance – Terapia de los disturbios mentales y psicosomáticos).
El Dr. Eliezer Mendes defiende la tesis de que varios disturbios psíquicos, como por ejemplo la esquizofrenia, rotulada por la psiquiatría oficial como un disturbio psicótico (que no tiene cura), en verdad, son resultado de una paranormalidad desajustada del paciente. En otras palabras, para él, los pacientes esquizofrénicos están en un psicotrance permanente o descontrolado (trance mediúmnico), cuando esos pacientes recuperan la salud, se tornan, casi invariablemente, sensitivos equilibrados (médiums equilibrados).
Por cierto, el médico baiano aclara en su libro Psicotranse el desconocimiento y la falta de preparación de nuestra cultura en lo que se refiere al tema de la paranormalidad. Comenzando por el término “paranormal” que traduce nuestra profunda ignorancia acerca de la naturaleza espiritual del ser humano. En realidad, tales pacientes rotulados como “esquizofrénicos” o que tienen “múltiples personalidades” por la psiquiatría convencional, no son paranormales o anormales en el sentido de la palabra. En verdad son médiums, y el fenómeno de la mediumnidad es natural, inherente al ser humano; por tanto, normal.
De esta forma, paranormal o anormal es nuestra ignorancia, nuestra estrechez mental acerca de la naturaleza humana.
Peor todavía, es que esos pacientes, rotulados equivocadamente como psicóticos (“locos”) por la psiquiatría oficial, por otro lado, son mistificados por las diversas teologías, vistos como obras atribuidas al diablo o a satanás.
Es fundamental esclarecer también que esos pacientes sensitivos nada tienen de misterioso o sobrenatural, pues somos todos sensitivos, dotados – en cuanto seres humanos – de una sensibilidad (unos más, otros menos) denominada “percepción extra-sensorial” (P.E.S.) – clarividencia, clariaudiencia, premonición, psicofonía, psicografía, etc.
En verdad, somos todos eslabones de la cadena espiritual (plano espiritual).
Aclaro siempre a mis pacientes que mi papel en cuanto terapeuta es servir de eslabón entre el paciente y su (mentor o mentora) espiritual (espíritu desencarnado directamente responsable por nuestra evolución espiritual). Por tanto, a través de la Terapia Regresiva Evolutiva (T.R.E.), abordaje psicoterápico creado por mí, el (la) mentor (a) espiritual se comunicará con el paciente descortinando el “velo del olvido” de su pasado, causante de sus problemas psíquicos, psicosomáticos, orgánicos y de relación interpersonal.
Véase el caso de una paciente, rotulada por la psiquiatría oficial como “esquizofrénica” y como teniendo “múltiples personalidades” por trastornarse y haber intentado varias veces el suicidio, influenciada por las voces (entidades espirituales) que escuchaba y que la controlaban.
Caso Clínico: Depresión y tentativas de suicidio.
Mujer de 28 años, casada.
Desde pequeña veía bultos grisáceos con mucha frecuencia. Escuchaba a alguien llamándola por su nombre. Esos bultos eran entidades espirituales desencarnadas que susurraban a su oído sugiriéndole suicidarse. Siempre sentía que tenía a alguien (entidad espiritual) acompañándola en la calle o en su casa.
Era común también sentir escalofríos, estremecimientos en el cuerpo cuando esa entidad espiritual la acompañaba.
A causa de esas tentativas de suicidio (había intentado suicidarse con cuchillos, tomando exceso de medicación, lanzándose para ser atropellada) y de agredir a su marido (le arrojaba vasos, si bien no desease agredirlo), había sido internada cuatro veces en hospital psiquiátrico.
Desde pequeña sufría también depresión por sentirse rechazada por su familia (en especial por su madre), así como inseguridad y miedo de enfrentarse a la vida.
Después de pasar por tres sesiones de regresión, en la cuarta sesión, la paciente me relató:
“Estoy entrando en un túnel... Ahora hay bastante más claridad... Es la salida del túnel. A mi alrededor veo un azul celeste, parece que estoy en las nubes (pausa).
Veo ahora a una persona... Está lejos.”
-Acércate a ella – pido a la paciente.
“Es un hombre. Lleva una bata blanca, azul y dorada... Pero no consigo verle el rostro. Sé que es un hombre y es un ser de luz, irradia una luz intensa (un arco-iris a su alrededor).
Siento que es mi mentor espiritual. Me envuelve con su luz, siento paz, alegría, deseos de bailar. ¡Es una sensación indescriptible! (pausa).
Ahora él tira por mí para fuera de mi cuerpo... ¡Dios mío, estoy fluctando, estoy más o menos a un metro por encima de mi cuerpo! (La paciente está tendida en el diván del consultorio).
¡Dios mío, es increíble! Estoy en espíritu, fluctuando, pairando por encima de mi cuerpo físico. Le veo a usted nítidamente (refiriéndose a mi en cuanto terapeuta) sentado en la butaca frente al diván, con un bloc de papel haciendo anotaciones.
Es la primera vez que salgo fuera de mi cuerpo (la paciente está en desdoblamiento, en espíritu).
Es bastante diferente la sensación de estar dentro del cuerpo físico y fuera. Me siento muy bien, ligera. En espíritu, siento que puedo hacer todo, conseguir todo lo que quiero. Me siento poderosa. Mirando desde aquí arriba, siento que soy totalmente diferente de esa que está acostada, en cuerpo carnal, es débil (la paciente se refiere a ella como si estuviese observando a otra persona). Ella quiere matarse, huir de sus problemas. El constante pensamiento de matarse es un acto de desesperación, una huida, porque ella no consigue hacer frente a sus problemas.
Es una sufridora porque es débil. En realidad, ella quiere abreviar su vida con la intención de liberarse de ese cuerpo físico. ¡Es increíble, la sensación de estar fuera el cuerpo es muy buena! (pausa).
Ahora mi mentor espiritual está haciéndome retornar a mi cuerpo físico... Estoy bajando, he entrado en él. Ya no le veo más a usted ni tampoco a mí misma.
Todavía no siento mi cuerpo, está durmiente. Pero siento una paz muy grande. Ha sido una experiencia muy buena, gratificante.”-¿Qué es lo que has aprendido con esa experiencia de salir fuera de tu cuerpo físico? – Pregunto a la paciente.
“No tenía conciencia de lo débil que estaba siendo, escondiéndome ante la vida. He aprendido que debo enfrentarla sin temor, pues en espíritu he sentido mucha confianza en mi misma, me sentía capaz, algo que nunca había sentido en mi vida.
He notado también que tenía miedo de las personas, de las críticas ajenas, de lo que pensarían las personas de mí, caso llegase a contrariarlas.
De esta forma, he acabado por anularme, principalmente en relación a mi familia, para no ser criticada, rechazada.
Es impresionante, sólo en espíritu, fuera de mi cuerpo, he notado que debo hacer frente a mis problemas, no escondiéndome de las personas. Yo colocaba una especie de velo en mi rostro, no queriendo verme ni captar la realidad de los acontecimientos.
Percibo claramente que puedo ser yo misma, sin miedo de contrariar a las personas ni de ser rechazada. Esa experiencia fuera de mi cuerpo que me ha propiciado mi mentor espiritual en la sesión de hoy, ha calmado mi corazón y mi mente, y me ha hecho observar lo que necesito modificar en mi vida (pausa).
Ahora él me está diciendo que estoy curada, equilibrada en el aspecto espiritual. No obstante, aclara que mi cuerpo físico todavía necesita tratamiento. Dice que ahora estoy en manos de los médicos y que no puedo dejar de tomar los medicamentos, pues he venido tomándolos desde hace mucho tiempo (hace más de ocho años).
Explica que mi cuerpo físico se ha acostumbrado con las medicaciones y que por eso éstas deben ser reducidas de manera gradual con orientación médica. Pide, por tanto, que yo tenga paciencia. Dice que está siempre conmigo... Ahora se despide de mí.
Mi mentor exhala una fragancia suave, de esencia floral.”
Aunque ya se había terminado la sesión de regresión, la paciente me dijo que continuaba sintiendo todavía el aroma agradable que su mentor exhalaba. Su marido, que la había acompañado en todas las sesiones de regresión, relató que la paciente estaba muy bien, habiendo percibido claramente modificaciones en su humor y comportamiento (ya no estaba agresiva ni llorosa). Antes, aun tomando las medicaciones, era muy agresiva e inestable emocionalmente.
Notó también que la esposa estaba más tranquila y confiada en sí misma (ahora salía sola de casa, lo cual no ocurría antes del tratamiento, puesto que ya no sentía que alguien la perseguía en la calle).
La paciente me dijo que ya no pensaba en matarse, pues aquellas voces que susurraban a su oído habían desaparecido.
También su depresión había desaparecido, pues ya no se sentía rechazada por su familia (aunque su madre y su familia todavía la tratasen con frialdad).








in memoriam