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Fe, Confianza, Coraje, Paciencia...


por Jaime Benedetti - [email protected]

Traducción de Teresa - [email protected]

¡Para conquistar victorias en la vida y así vivir la vida con éxito, conoce, cree y pon en práctica – ahora – esas cuatro palabritas!

¡Créeme, ya he intentado de todo en esta vida!

Mi búsqueda de respuestas que ayudasen a encontrar lo mejor de mí para mí empezó en el patio de suelo batido, al toque del tambor, en terreiros de Umbanda, Quimbanda, Candomblé. Me incliné ante los Pais de Santo, Mães de Santo, Hijos de Santos y todos los demás miembros de la gran familia Santos. Encendí velas, fumé puros, bebí aguardiente, hice sacrificios de ‘ebó’, maté gallinas, hice entregas en la encrucijada, en la cascada, en la Playa Grande, créeme, todo eso lo hice y no incorporé respuesta alguna.

Pero no me desalenté. Volví mis ojos a los cielos. Consulté astros y estrellas en busca de conjunciones benéficas, de un tránsito fluido con aspectos favorables y nada, ni un mapa que me indicase respuestas. Eché mi destino a la suerte de naipes, tarot, runas, juego del ‘pif paf’, 21 y bacará. Ni una buena mano con las respuestas. Calculé que lo más exacto lo encontraría en los números y una vez más no obtuve nada que sumase.

Astrólogos, Tarólogos, Numerólogos, bien que lo intentaron, pero no obtenían respuestas. Seguí mi búsqueda en las enseñanzas del Budismo Tántrico, Tao, Reiki, participé en todos los cursos sobre todos los temas, frecuenté templos e iglesias, escuché sermones de curas y prédicas de pastores y, aún así, no recibí las bendiciones de las respuestas. ¡Ninguna que me ayudase a encontrarme!

En esa búsqueda desenfrenada, acabé topando con el acaso. No un maestro, tampoco un iluminado, simplemente un nadie, una de esas personas que parecen nada significar, sin rostro o referencia, y que, por representar tanta nada, me susurró todo en cuatro palabras: Fe, Confianza, Coraje, Paciencia... Ininteligible, balbuceó al pie del oído: recita todos los días de tu vida esas cuatro palabritas. E insistió: recítalas y tu vida va a mejorar.

Pues bien, qué ironía, la primera señal de respuesta surgiendo de donde menos se espera, de alguien a quien siquiera damos atención, de uno de esos miles de seres que nos rodean, pero a quienes convertimos en invisibles por la errónea presunción de que las respuestas que buscamos siempre vendrán de los sabios, de los cultos, nunca de los más humildes, de los menos reconocidos. Con ese alguien, nadie, más bulto que persona, aprendí.

Las cuatro palabras y su importancia en nuestras vidas.

Fe: Comprendí que debería tener fe y seguir firme en busca de mi camino, sin mirar a los lados, siempre en la creencia de que encontraría lo que venía buscando, sin dejarme afectar por nada ni por nadie, superando obstáculos, moviendo montañas. Pero para continuar teniendo fe es preciso recibir gracias, sintomáticamente en un círculo infinito: tengo fe, recibo gracias, recibo gracias, tengo fe... ¡Saltaría desde lo alto de la montaña sin paracaídas! Y también dejaría de saltar, por fe.

Confianza: Tenía que tener la confianza y con ella nada me desmontaría de encontrar el camino que tanto buscaba. Tuve la absoluta seguridad de que si continuase por ese camino encontraría mi destino. ¡Nadie me lo podría quitar!

Coraje: Tenía que tener coraje, fuerza, y nada me daría miedo, nada me amedrentaría. Miraría de frente en los ojos a los enemigos, lucharía con leones y serpientes, y ningún mal me sucedería.

Paciencia: Por último, tener paciencia, pues todo sucede a su tiempo y para todo hay que aguardar. Nada viene fácil y la espera de los acontecimientos es una gran virtud sobre la cual no tenemos control alguno, pues todo es cíclico y ordenado de forma que las cosas sucedan como tienen que suceder. En el tiempo oportuno, todo lo bueno nos ocurrirá a todos.

Solamente al dominar las cuatro enseñanzas de esas palabras lograremos alcanzar la próxima palabra, esa que se convertirá en la más importante para el resto de nuestra vida: ¡Victoria!

Nadie conquista la victoria sin pasar por el aprendizaje de las otras cuatro importantes palabras.

Nada viene de fuera para dentro. Todo brota de dentro para fuera, desde el fondo de nuestro corazón. ¡Así es en la tierra como en el cielo!

Por eso, amigos lectores, empezad hoy mismo a practicar, a recitar a todo instante las cuatro palabritas. Incorporadlas a vuestro cotidiano y recordadlas en todos los momentos importantes de vuestra vida. ¡Mentalizad esas palabras mágicas, que ellas habrán de traeros la magia de la libertad!

Fe, Confianza, Coraje, Paciencia = ¡Victoria!


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