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Gestión empresarial en tiempos de crisis


por Tom Coelho

Traducción de Teresa
teresa_0001@hotmail.com

“La gestión y la supervivencia van de la mano”
(Joseph Carvalho)

Economistas y científicos políticos están de acuerdo en que para retomar el camino del crecimiento necesitamos las reformas política, fiscal y tributaria. El gobierno necesita aumentar su ahorro, reducir los gastos e invertir en infraestructuras. Necesita asimismo aumentar la recaudación, pero reducir la carga tributaria para estimular la producción y aumentar la competitividad.
Mientras la discusión de estos puntos conflictivos se halla en compás de espera, incumbe a los empresarios cuidar sus propios negocios. A fin de cuentas, la macroeconomía tiene impacto a largo plazo y la gestión microeconómica tiene que hacerse aquí y ahora. Siguen siete pasos para reflexión:
1. Repensar el negocio. Analiza tus productos y/o servicios considerando las demandas de los consumidores y la actuación de tus competidores. Podrás llegar a la conclusión de que es momento de reducir tu cartera, enfatizando los apartados más expresivos donde tu competitividad sea mayor, o ampliarla, buscando llegar a nuevos nichos de mercado.

2. Planificar. Elabora un plan estratégico para un horizonte mínimo de doce meses, teniendo en vista tres escenarios posibles: estancamiento, con mantenimiento de las ventas obtenidas en el transcurso de este año; retracción, con caída en los resultados; y evolución, con crecimiento en la facturación. Prepárate para actuar ante cualquier situación coyuntural.
3. Reducir costes. Verifica todos tus procesos, desde los administrativos hasta los operacionales, a fin de encontrar medios para cortar costes, evidentemente sin que ello tenga impacto sobre la calidad. Esto podrá conducir a la necesidad de inversiones en infraestructura, que hagan posible aumentar la efectividad, es decir, hacer más y mejor con menos recursos físicos y financieros, implicando asimismo menos tiempo y personas.
4. Administrar las finanzas. La falta de capital de giro es uno de los mayores problemas corporativos, en especial en la pequeña y mediana empresa.
Para ello hace falta austeridad en la gestión de caja. Esto significa cuidado en la obtención de crédito y vigilancia constante de los índices de endeudamiento, ya que es imposible vencer los intereses compuestos. Atención también a las ventas a plazo, y al sistema para cobranza de los morosos.

5. Capacitar el equipo. El camino para aumentar la productividad y, consiguientemente, la competitividad, pasa por invertir en tu equipo. Considerándose el bajo nivel de preparación con que acceden los profesionales al mercado, resultante directo de la calidad de nuestra enseñanza, a ti incumbe instruir, entrenar y desarrollar a tus empleados. Asegúrate de que están en línea con la cultura de tu empresa, que conocen sus productos y/o servicios, y que dispensan a los clientes internos y externos una atención ejemplar. Trabaja para elevar su nivel de compromiso mediante políticas de remuneración variable basadas en el éxito, programas de reconocimiento y valoración, y construcción de un clima próspero en la organización. Y, como siempre digo, acuérdate: contrata despacio, pero despide rápido.

6. Vender más. El corazón de cualquier empresa está en el departamento comercial, responsable por el origen de los ingresos. Para apoyarlo, pon en marcha los más diversos instrumentos de marketing, buscando mostrarte al mercado y difundir tus diferenciales. Puedes optar por campañas para promover el deseo y el impulso del consumidor hacia tu producto y/o servicio, o bien acciones más institucionales capaces de potenciar la credibilidad y la reputación de la marca. Elige los medios y vehículos adecuados para la divulgación y no desconsideres la fuerza de las redes sociales.
7. Administrar impuestos. Cuanto más competitivo sea tu mercado de actuación, imponiendo márgenes menores que exigen volúmenes crecientes para alcanzar resultados satisfactorios, más relevante será el cuidado con la carga tributaria que impacta tu negocio. Así, consulta a tu asesor contable sobre la viabilidad de alterar tu régimen tributario, pasando del régimen de beneficio real al supuesto, o adherirte al Simplificado. Considera también la posibilidad de desmembrar tu compañía en dos, con una al menos optante por el Simplificado, a fin de distribuir la facturación y disfrutar de alícuotas reducidas. Consulta también otras formas de elisión fiscal (reducción legal de tributos).
Todas estas acciones básicas son esenciales para perseguir la sostenibilidad de tu negocio, si bien no las únicas, ni tampoco garantía plena de éxito. Pero ellas están a tu alcance y no dependen de las decisiones del ámbito político.





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