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Goebbels y la lucha entre judíos y nazis, en el mundo espiritual


Autor Wilson Francisco - [email protected]

Traducción de Teresa - [email protected]

A comienzos de 2015, fuimos en caravana hasta Elói Mendes, en Minas Gerais, para atender en tratamientos de medicina espiritual, con un equipo de quince personas del Grupo de Fraternidad Espírita Carinho Miúdo.

La solicitud la hizo el Dr. Frederich – Espíritu, diciendo que necesitábamos plantar la semilla de la medicina espiritual en otras tierras; y allí se situaba el pequeño rancho de Gustavo, participante en nuestro grupo de tratamiento.

La víspera de los tratamientos, por la tarde, vino una petición a fin de que hiciésemos una reunión mediúmnica para solucionar ciertos problemas a que nos estábamos enfrentando dentro de nuestro grupo. Los espíritus amigos aprovecharon ese encuentro para “hacer ver” al médium vidente, José Carlos Carvalho el “ Carlão”, la existencia de un “castillo espiritual” sobre la colina al otro lado del río que pasa por la parte de atrás de la casa.

En aquel castillo estaban prisioneros decenas de espíritus desde el tiempo del nazismo; esos espíritus eran perseguidos por espíritus judíos que sufrieron tortura y muerte en los campos de concentración durante el segundo litigio bélico mundial, en la década de los años cuarenta del siglo pasado.

Comprendemos esa “visión”, porque el caso que teníamos, de desencuentro dentro de nuestro grupo de fraternidad, estaba ligado a la influencia de espíritus judíos que buscaban justicia. ¡No admitían que diésemos tratamiento a los nazis!

Pudimos notar la implicación de algunos de nuestros médiums gracias a sus cambios faciales e incluso de humor, que los hacían estar huraños y enfadados.

Los espíritus amigos pedían que aunásemos nuestros pensamientos para irradiar energías favorables, a fin de que ellos, agentes divinos de rescate, pudiesen sacar del castillo sombrío a todos los espíritus nazis allí encarcelados por los judíos.

La reunión se hizo tensa, pero poco a poco todos los espíritus estaban liberados y fueron encaminados a un hospital en el plano espiritual en una localidad llamada “Ciudad de las Aguas Claras”.

Cuando todos nosotros, médiums ostensivos y de apoyo, pudimos rehacernos, notamos la presencia de un espíritu nazi, junto a nuestro médium Carlão. Su cólera era incontenible, y presentaba una postura un poco extraña, ya que era algo torcido de cuerpo. Me acerqué allí a hablar con él, y por la intuición pude identificarlo.

Era Goebbels, el Ministro de la propaganda del partido nazi. Él no quería hablar, pues estaba muy nervioso e indignado, y yo no conseguí dialogar mucho; tuve que hacerlo adormecer por medio del magnetismo y entregarlo a los mismos enfermeros espirituales que recogieron los otros soldados del castillo.

Volvimos allí al cabo de algunos meses, y el castillo ya no fue visto por nuestros médiums. Se había deshecho en su estructura vibracional, en el plano espiritual.

En ese intervalo de tiempo, vino a sumarse a nuestro grupo una médium muy flexible, que nos daba varias informaciones sobre los espíritus, pues como su mediumnidad era consciente, nos daba todas las informaciones acerca de los espíritus comunicantes.

Venía por ella un espíritu que se dejó identificar como “profesor”; hablaba de instrumentos espirituales especiales que eran colocados en la cabeza de los pacientes para curarlos de sus males, y decía que los resultados estaban siendo positivos con sensibles mejorías en la salud de los enfermos, que volvían agradecidos por el beneficio.

Pero cuando le dirigíamos alguna pregunta sobre cómo era su actuación en favor de los pacientes, él callaba o cambiaba de conversación.

Empezamos a observarlo más atentamente; él empezó a llevar a la médium a tomar decisiones que no constaban en las necesidades de organización para nuestros tratamientos, pidiendo que se apagasen todas las luces, sin explicar por qué motivo.

Y también contaba cosas de la vida anterior del paciente, lo cual nos abochornaba mucho, pues no nos ocupamos de eso, sino únicamente de la donación nuestro amor y cariño a quien acude a nosotros, tanto para ser atendido cariñosamente con palabras, como para el pase o el agua fluida, y algunas veces para el recetario de hierbas medicinales dentro del formulario libre de la ANVISA.

En junio último tuvimos una reunión administrativa en la casa de nuestro coordinador Fernando, que no tenía el objetivo de hablar con los espíritus.

Pese a ello, la reunión degeneró hacia la discordancia de ideas y una de nuestras médiums, Silvana, vino a decirme que estaba allí un espíritu con profundo conocimiento de ciencias y filosofía; ella lo veía en una gran sala con muchas estanterías repletas de libros y sobre su mesa enorme también había varios libros. Y que, incluso con mis conocimientos, no me atreviese a enfrentarme a él, pues yo no detentaba ni una centésima parte de los conocimientos que él tenía.

En un repente, él tomó a nuestro médium Rogério Brum; Silvana llamó a Fernando para que hablase con él, pero Fernando quedó paralizado. Y él, el espíritu, se dirigió a mí, y dijo que nosotros éramos muy necios y fáciles de engañar, y que muy pronto él llegaría a destruir a todo nuestro grupo.

Yo tuve que llamar a un espíritu amigo, profundo conocedor de las energías magnéticas del plano espiritual, que vino por la médium D'Avila; él logró desligarlo del médium, y éste fue amparado con un pase de recomposición.

Y quedó en la idea de algunos que aquel espíritu tenía un vínculo particular conmigo de otras vidas, y quería destruirme tan sólo a mí. De aquella reunión poco provecho sacamos para encaminar los objetivos de nuestro grupo de fraternidad.

Yo tomé la decisión de dar un curso para explicar todo esto al grupo; así se hizo en el mes de julio, en la sede del Carinho Miúdo, y está grabado en DVD.
Y continuamos con nuestras reuniones de tratamiento en la misma normalidad de siempre, en la logia masónica, que nos presta su salón una vez a la semana, para atender a pacientes enfermos.

Entonces, una noche, yo busqué a tal espíritu profesor, de quien yo necesitaba ya esclarecimientos acerca de sus actos contrarios al buen sentido de la ética mediúmnica.

La médium se calló, y comprendió erróneamente que yo la criticaba. Ella defendió a aquel espíritu sabio, y ya no quiso volver a nuestro grupo. Se hizo entonces la paz dentro de nuestras nuevas decisiones después del curso impartido, y todo se venía recuperando.

El día 13 de septiembre, en una reunión del Grupo Carinho Miúdo, fui llamado a la sala de tratamientos coordinada por Gustavo, para decirme de la presencia de un espíritu de otro planeta del universo.

Cuando llegué a la sala, el espíritu ya había dejado al médium, que estaba agotado por la donación de energías para aquel proceso de integración con tal espíritu de otro planeta.

Expuse al grupo algunas dudas sobre esa comunicación, que yo dije ser legítima, pero la discordancia era sobre lo que traía y cuál era el objetivo del espíritu de otro planeta, y eso está contenido en el escrito “Orar y Vigilar”.

Todo aquello me hizo ligarme al tema, y desde aquel mismo día busqué a los amigos espirituales para que me proporcionasen mejores esclarecimientos.

Me detuve en aquella cuestión en todos mis momentos de reflexión, y mentalicé a aquel espíritu con cariño y fraternidad.

¡Por fin, se hizo la luz! El miércoles 16 de septiembre último, en la reunión de Barra do Pirai, en la logia masónica, después de atender a todos los tratamientos, reuní a todo el equipo, conté el hecho ocurrido el domingo anterior; invoqué al espíritu, éste tomó normalmente a Carlão, y yo conseguí charlar con él personalmente.

Nos dio un nombre, a petición mía, que he olvidado ahora, y él mismo dijo que era sólo un nombre y nada significaba para él.
Entonces le pregunté por qué había elegido nuestro pequeño grupo de fraternidad para venir a traer los conocimientos profundos sobre la medicina espiritual. Y dijo que nuestro grupo era el mejor grupo de todo el país, para recibir el equipo de espíritus terapeutas de su planeta.

Yo continué: - Si tu planeta está en el mismo tramo evolutivo que la Tierra, ¿por qué eso no puede hacerse allá? Y él tranquilamente contestó que allá no se había desarrollado la mediumnidad como aquí en el Brasil, y nosotros podríamos ayudar a aquellos espíritus a progresar.

Respetuosamente, le hice una observación: sabes, no obstante, que no tenemos tantos médiums buenos, que ya estamos comprometidos con el Dr. Frederich para dar amparo a los espíritus que estuvieron envueltos en la última guerra mundial, y que esos espíritus médicos necesitan reajustarse por la donación de sus conocimientos de medicina en favor del prójimo.

Y dijo que nosotros estábamos siendo enseñados para estudiar el evangelio de Cristo (él hizo al médium temblar y tartamudear al decir esto).

Yo iba dándole atención, y él, entendiendo que yo estaba aceptando todo aquello que decía, empezó a elogiarme por mis conocimientos; decía que todos deberían obedecerme, y reforzó la idea de que su misión era traer los espíritus médicos científicos de su planeta, para aportar métodos que habrían de admirar a todos con los resultados de sanación que nuestro grupo llegaría a realizar.

En esto, Cida le preguntó si era él quien estaba poniendo los aparatos parásitos en las personas del grupo, o en algunos pacientes, y también en ella, que sentía una presión enorme en la cabeza.
Impidiéndole contestar a eso, (yo ya había percibido la mistificación), le dije que estábamos terminando la entrevista y que él sería siempre bienvenido.

Él se fue; el médium fue amparado por el pase y se recuperó.
Cuando empecé a explicar a todos lo de aquel espíritu, Estefanía – Espíritu, tomó a Natalia y pidió hablar.

Dijo que aquel espíritu no era de otro planeta, sino que era uno de su tiempo, en Alemania, y que él había sido un grande y erudito estudioso, que detentaba una retórica inigualable, y con ello conquistó a miles de alemanes para las tesis del nazismo. Y nos alertó a fin de que tuviésemos cuidado con ciertos espíritus que se acercan, pues muchos de ellos quieren engañarnos para alcanzar sus objetivos.

Lo interesante es que Estefanía, aunque haya dicho eso, no lo hizo acusando ni condenando al espíritu.
Me extrañó, pero en aquel momento no vinculé los hechos.

La reunión terminó con la plegaria final de Cida, y sólo al salir del salón me acordé de Goebbels… Sí, era él. Y él también era el dicho profesor que no respondía a nuestras preguntas y también el espíritu que vino con todas sus amenazas a la reunión administrativa, que dejó una serie de cosas comprendidas erróneamente; el curso que yo había dado hizo terminar el desgaste de las discordancias entre nosotros y pudimos determinar una nueva postura de acción unida y realmente objetiva para nuestro grupo de fraternidad.

(Colaboración Denir Lopes)


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