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Haz algo por ti mismo


por Nelson Sganzerla - nelsonsganzerla@terra.com.br

Traducción de Teresa - teresa_0001@hotmail.com

¿Te has parado a pensar si has hecho algo por ti mismo últimamente? Algo sencillo, nada demasiado complicado, al fin y al cabo no tenemos tiempo para nada.

Cuántas veces por teléfono, o si encontramos por la calle a algún conocido, simplemente decimos: “¡Por Dios! Mi vida está hecha una correría, no tengo tiempo para nada, pero ¿por qué no quedamos para vernos?” Y el tiempo ha pasado, una vez más.

Pero ¿anda la vida así tan corrida como para que no tengamos tiempo siquiera para ver a los amigos? ¿Será nuestra vida únicamente levantarnos, trabajar, llevar a los hijos a la escuela, ir al banco, al supermercado, sentarnos a hacer las cuentas, llevar trabajo para casa, reuniones y reuniones… y nada más? ¿Será nuestra vida el no pararnos para nada, hasta el punto de dejar siempre para más tarde un chequeo médico? ¿Un análisis de rutina?

Es preciso, con urgencia, que separemos un tiempo para dedicarlo a nosotros mismos, un tiempo para simplemente leer un libro, ordenar nuestro cajón, nuestro armario; llevar a cabo aquellas pequeñas cosas que siempre recordamos y dejamos de lado, cosas tales como llevar la ropa a ajustar (lo cual es bueno, porque indica que hemos adelgazado), recoger todos los zapatos para llevarlos al zapatero, cambiar la pila del reloj, pedir cita en el dentista; en fin, una infinidad de cosillas que solo a nosotros conciernen.

Es obvio que aquí voy a despertar las iras de quienes se consideran por demás ocupadísimos(as) para esas pequeñas tareas, considerando que tienen más que hacer que atenerse a esas cosas tan sin importancia. Personas que dirán: “Si me paro a pensar en esas cosas ¿quién hace mi trabajo? ¿Quién paga mis facturas? ¿Tengo yo, acaso, tiempo para eso?”

Yo diría que si no mejoramos nuestra calidad de vida, si no damos importancia a nuestras pequeñas tareas, no seremos jamás competentes para realizar las grandes. No muero de amores por la cultura norteamericana, pero el americano medio, los fines de semana, se dedica por entero a la familia, la lleva al parque, hace su barbacoa, corta el césped de casa, arregla las ventanas, las cerraduras. Está claro que a nosotros los brasileños no nos gusta, después de una ardua semana de trabajo, ponernos con esas pequeñas tareas en casa.

Lo cierto es que no es ahí a donde quiero llegar… La idea es estar más cercano, más presente. Por eso, busca ese tiempo, ten un cuidado mucho más especial con tu casa, con tus cosas, al fin y al cabo es a ella donde volvemos todos los días. Allí es donde tenemos nuestro rinconcito, solo nuestro, y nos sentimos protegidos de toda esa salvajería. Allí es donde tenemos nuestros libros, nuestros cachivaches tan queridos.

¿Cuánto tiempo hace que no pones aquel CD, que te hace recordar cosas buenas que viviste o querías vivir? La vida está formada de pequeños momentos felices, hay que aprovecharlos y valorarlos. Quién sabe tu hijo te ruega todas las noches que eches una partidita con él al juego nuevo del cumpleaños. Y tú lo aplazas por falta de tiempo. Son momentos nuestros que, a veces por pereza o cosa por el estilo, no nos regalamos, y que ya no volverán.

Este fin de semana sal de la rutina, intenta hacer algo nuevo para ti. Sé que te parece un fastidio, pero procura ir con tu mujer al supermercado. Os hará bien elegir unos vinos juntos, una comidita diferente; hazlo por ti y por ella; ofrécete más, entrégate más; procura ir a comer fuera con tus hijos y con tu familia; deja aquel fútbol rutinario de los sábados (tranquilo, no tienes que dejarlo para siempre), altérnalo; levántate temprano y acuéstate tarde, desayuna en la cama, lleva el desayuno a la cama; mirad la tele juntos; camina a pie por tu barrio, hazte ver más, vive más. Estas cosas no vuelven y habrán de quedar grabadas en tu memoria para siempre. Ese es el secreto de la vida: recuerdos, momentos en que nos damos, movimiento en torno al bien común.

Esto es lo que vamos a dejar en este plano, en este rápido tránsito y, puedes creerlo, así nos haremos inmortales, en el recuerdo de quienes han convivido con nosotros, de los que han formado parte de nuestros momentos felices, que han sonreído y a veces incluso llorado, también, con nosotros… De esta manera te perpetuarás como un gran ser humano que vivió aquí en la Tierra y todos te recordarán como la gran persona que fuiste…

Mucha paz

Nelson Sganzerla


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