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Jesús, un mito – Parte 2


Traducción de Teresa - teresa_0001@hotmail.com

¿Cómo reaccionarías si descubrieses que Jesús es un mito?

HORUS 3.000 a.C.
Dios egipcio del Cielo, del Sol y de la Luna.
Nació de Isis, de forma milagrosa, sin que hubiese relación sexual.
Su nacimiento se conmemora el 25 de diciembre.
Resucitó a un hombre llamado EL-AZAR-US.
Uno de sus títulos es “Krst” o “Karast”.

MITHRAS siglo I a.C.

En origen era un dios persa, pero fue adoptado por los romanos y convertido en dios Sol.
Intermediario entre Ormuzd (Dios-Padre) y el hombre.
Su nacimiento se conmemora el 25 de diciembre.
Nació de forma milagrosa, sin que hubiese relación sexual.
Los pastores acudieron a adorarlo, con regalos de oro e incienso.
Tras la muerte, resucitó.

BUDA siglo V a.C.
Su misión de salvador del mundo fue profetizada cuando todavía era un bebé.
En torno a los 30 años inicia su vida espiritual.
Fue tentado sin piedad por las fuerzas del mal mientras ayunaba.
Caminó sobre las aguas. (Anguttara Nikava 3:60).
Enseñaba por medio de parábolas, incluso una acerca del hijo pródigo.
A partir de un pan alimentó a 500 discípulos, y aun le sobró (Jataka).
Se transfiguró ante los discípulos, mientras salía luz de su cuerpo.
Tras la muerte, resucitó. (Sólo en la tradición china).

BACO / DIONISIO siglo II a.C.
Dios griego del vino
Nacido de la virgen Sémele (que fue fecundada por Zeus).
Cuando era pequeño quisieron matarlo.
Hizo muchos milagros, como la transformación de agua en vino y la multiplicación de los peces.

HÉRCULES siglo II a.C.
Nacido de la virgen Alcmena, que fue fecundada por Zeus (el dios degenerado desflorador)
Su nacimiento se conmemora el 25 de diciembre.
Fue tentado sin piedad por las fuerzas del mal.
La causadora de su muerte (su esposa) se arrepiente y se ahorca.
Están presentes en el momento de su muerte su madre y su discípulo más amado (Hylas).
Su muerte va acompañada por un terremoto y un eclipse de Sol.
Tras la muerte, resucitó, ascendiendo a los cielos.

KRISHNA 3.228 a.C., entonces, ni que decir tiene...

Estos no son los únicos que presentan ese asombroso “parentesco biográfico” con Jesús. Adonis (Grecia), Atis (Frigia), Beleno (Celtas), Joel (Germanos); Fo (china); Quetzocoalt (Olmecas, Mayas), todos ellos nacieron de forma virginal, murieron sacrificados, su sangre “purifica” y bendice, resucitaron, y su herencia es el amor incondicional al Creador de todas las cosas; amor que se manifiesta amando a las criaturas. Algunas de estas leyendas pueden haber sufrido una influencia directa de la historia de Jesús, ya que los cultos han coexistido con el cristianismo primitivo, pero ciertamente la inmensa mayoría había surgido antes. Hay también mucha leyenda urbana, de personas que añaden más semejanzas en los dioses antiguos por su propia cuenta, como si todo esto ya no fuese bastante.

¡Tranquilos! Como estamos viendo la deconstrucción de algunos temas, como la idea de la reencarnación – y de la propia individualidad – y profundizando en los arquetipos, es natural que cuestionemos además nuestras creencias más “sagradas”, por más incómodo que pueda ser para nosotros. Por ello recomiendo el documental Zeitgeist, que tiene tres partes, y sirve para revelarnos hechos sobre algunas historias mal contadas (entre ellas el atentado al World Trade Center). La primera parte es sobre la historia de Jesús:

Resumen de la Ópera:
El documental hace un paralelismo entre la mitología contenida en la historia de Jesús, relatada en la Biblia, y la de otros enviados de Dios, que siempre se confunden con la milenaria adoración al Sol. Muestra el significado de la importancia del 25 de diciembre en todas estas culturas, y establece una analogía interesante entre la astrología y la religión, mostrando las Eras Zodiacales (Tauro, Aries, Piscis y Acuario) simbolizadas en la Biblia.

Un maravilloso trabajo de pesquisa, que desgraciadamente culmina con un desliz imperdonable al final: la conclusión precipitada de que Jesús no ha existido. Hubiera sido mejor si el documental no intentase hacer tragar una conclusión (esto vale para los tres capítulos). Ahora bien, no es posible demostrar ni negar, basándose en leyendas de tradición oral, que una persona haya o no existido hace casi 2.000 años. El historiador judío Flavio Josefo llegó a escribir que existía un tal Jesús, que habría resucitado y tal, pero aún así no hay consenso entre los historiadores sólo porque el relato se refiere a Jesús. Tenemos también la carta de Publius Lentulus, que tampoco está demostrado que sea verdadera (ni falsa). Pero es extrañísimo considerar que Pedro, Pablo, y toda una comunidad de primeros apóstoles, que ciertamente existieron y fueron judíos, se hubiesen reunido para conscientemente forjar de la nada una historia tan contraria a la expectativa y a la sensibilidad religiosa de la abrumadora mayoría de su pueblo. Es bastante más sensato suponer que el Maestro Jesús, revolucionario, outsider, cuestionador, que predicó al pueblo las más sencillas y sublimes enseñanzas, haya de hecho existido, y que todo lo demás pueda ser historia. Y esto no cambia en nada mi admiración por este hombre.

Más que una persona que existió o no, que nació de virgen o no, Jesús es la sustentación psicológica, moral y emocional para buena parte de Occidente, tal como Mahoma y Buda lo son para el Oriente. Y las religiones (lo quiera Dawkins o no) son el vehículo a través del cual entramos en contacto (directo o indirecto) con esas figuras (o mitos). Como digo siempre: Si Jesús no existiese, habría que crearlo.
La importancia del Mito es innegable en la historia de la humanidad y, a nivel más personal, en nuestra estructura psicológica.

Incluso el propio Mahoma, que un pueblo culto como son los árabes ha tratado de documentar de la forma más detallada posible (hasta haciendo la relación de los parientes de quien ha contado que Mahoma ha dicho o hecho, para que aquello no se convirtiese en una “leyenda urbana”), ya pertenece a la esfera del Mito, lugar inaccesible a las personas corrientes. Los budistas no tienen el menor problema en atribuir pasajes o cuentos a Buda, al fin y al cabo, lo que importa es la enseñanza, y Buda, (cuyo nombre terreno fue “arrinconado” en favor de un título que sirve para cualquiera que alcance la iluminación) es “apenas” la figura del profesor.

Lo que se es, mediante una intuición interior y lo que el hombre parece ser sub specie aeternitatis sólo puede ser expresado a través de un mito. Éste es más individual y expresa la vida más exactamente que la ciencia, la cual trabaja con nociones intermedias, demasiado genéricas para que puedan dar una idea justa de la riqueza múltiple y subjetiva de una vida individual. (Carl Jung; Memorias, sueños y reflexiones).El hombre necesita de una vida simbólica... Pero no tenemos vida simbólica. ¿Acaso disponéis vosotros de un rincón en algún lugar de vuestras casas donde lleváis a cabo ritos, como ocurre en la India? Aun en las casas más sencillas de aquel país, tienen por lo menos un rincón cerrado por una cortina, en el cual los miembros de la familia pueden vivir la vida simbólica, pueden hacer sus nuevos votos o meditar. Nosotros no tenemos eso. No tenemos tiempo, ni lugar. Sólo la vida simbólica puede expresar la necesidad del espíritu – la necesidad diaria del espíritu, ¡no os olvidéis! Y como no disponen de eso, las personas jamás pueden verse libres de ese remolino – de esa vida angustiante, aplastadora y banal en que las personas son “nada sino”. (Carl Jung; Ego y Arquetipo).

Jung llegó a la conclusión de que el alma crea espontáneamente imágenes de contenido religioso y que por ello tendría una naturaleza religiosa. Y que alejarse de esa naturaleza fundamental sería, según él, la causa de numerosas neurosis, particularmente en la segunda mitad de la vida. Obviamente el concepto junguiano de religión difiere en muchos puntos del cristianismo tradicional, principalmente en relación a la concepción del “bien” y del “mal”.

Lázaro Freire escribe que “cuando el mito, la interfaz, ya no se adecua a nuestra experiencia y filosofía; cuando las excepciones a la regla molestan mucho y el discernimiento se hace necesario, es momento de saber abrir mano de la antigua seguridad, admitir que no lo sabemos todo en nuestra creencia, y adoptar algo que lo explique mejor. Por ejemplo, para muchos, el espiritismo cristiano de Chico-FEB-Kardec; que en el fondo no es tan diferente del catolicismo. Sin embargo, ese espiritismo también es mito, y hace el mismo camino que el catolicismo: a principio dice ser la nueva revelación del propio Dios, la que no ha venido a destruir la Ley; después se arroga ser la verdad final del cosmos; después intenta establecer su carácter científico o filosófico; pero al fin solamente sobrevive como una doctrina religiosa más. Lo cual, por definición (religión) niega todo cuanto ha intentado ser antes (verdad final, revelación exclusiva, nueva ciencia, filosofía suprema).
Los mitos no son mentiras, tal vez sean la gran verdad que podemos alcanzar, en un mundo relativo. Los mitos son la mejor historia, moral, credos y explicaciones TRANSITORIAS que conseguimos encontrar para explicar un trascendente o estructural que dé sentido al mundo, y sin el cual no tendría objeto vivir.”

La verdad de hoy es el mito de mañana, siempre ha sido así – para quien no se ha estancado. La propia ciencia camina en ese sentido, al abandonar sus creencias en favor de algo que explique mejor la “realidad”. Pero la ironía es que no existe realidad, al paso que “donde estamos” nos parece muy “real”. Quitamos las cáscaras de la cebolla de la “ilusión” y percibimos que la “ilusión” no tiene fin, algo que la física cuántica ya ha percibido, en asombrosa semejanza con la doctrina budista). Y sabemos que la mayor de todas las ilusiones es considerarse dueño de la Verdad.

Esperamos estar hoy lejos de la ridícula pretensión de decretar que nuestro pequeño rincón es el único a partir del cual nos asista el derecho de tener una perspectiva.
(Friedrich Nietzsche)

La cosa más importante que nos ha enseñado Buda fue el desapego. Tenemos que desapegarnos de nuestros Maestros, o mejor, de los mitos con que hemos revestido a nuestros Maestros, para poder quedarnos apenas con el contenido.

Pero Lázaro argumenta: “La cuestión es: ¿quién se sostiene por sí solo, sin su mito? Hay quien se confunde con la máscara que ha tenido que usar. Todo es muleta, y es lícito que usemos una. Ser usado por ella es otra cosa. En lo que insisto es: todas las capas YA son el vacío, pero Dios está en todas ellas. Y si todo es real para ti y al mismo tiempo ilusión, lo que realmente importa es vivir bien, independientemente del mito o credo del cual temporalmente necesites para explicar y realizar a Dios. No tengo nada contra los mitos espíritas, hinduistas, esotéricos, psicoanalíticos o greco-romanos. Siempre que los utilicemos de manera consciente, y no ellos a nosotros. Al fin y el cabo el mito no es Dios, pero Él está en nuestros mitos también. Y siempre ha sido, arquetípicamente, así.”

Vocatus atque non vocatus, Deus aderit
(Frase del Oráculo de Delfos, que quiere decir “Evocado o no, Dios está presente)

Entonces, antes de querer “quitar” el Mito a alguien, como quien roba una piruleta de la boca de un crío, piensa en el poder estructurador del mito para aquella consciencia, comunidad o sociedad. Y piensa en cuál es el Mito con que tienes estructurada tu propia consciencia, antes de señalar con el dedo acusador para denigrar el Mito de los demás.

Continuará...


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Acid é uma pessoa legal e escreve o Blog (Saindo da Matrix).
"Não sou tão careta quanto pareço. Nem tão culto.
Não acredite em nada do que eu escrever.
Acredite em você mesmo e no seu coração."
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