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La creencia del no-merecimiento


por Andre Lima - [email protected]

Traducción de Teresa - [email protected]

Imagina que adoptas un perrito callejero. Te lo llevas a casa, lo alimentas, lo bañas, lo llevas al veterinario, lo tratas y lo llenas de cariño. ¿Será que ese perrito va a pensar "yo no merezco nada de esto, mis amigos en la calle pasando hambre y yo aquí con todo este lujo."?
Imagínalo diciendo todo eso en tono dramático de culpa y "humildad". Imagina al perrito saboteándose. Ya no come su ración y le pide al dueño que compre otra más baratita. También dice que no necesita tanto. ¿Para qué tanto confort? ¿Y sus colegas de la calle, que no tienen nada de eso? ¿Y él qué ha hecho para merecer todo lo bueno? ¿Por qué otros no tienen acceso a las mismas cosas? Está claro que un perro jamás procedería de esa forma. Él solamente acepta y aprovecha todo lo que se le ofrece. El animal no necesita razones para justificar el tener una buena vida. En cambio nosotros, los seres humanos, tenemos cierta inclinación a necesitar motivos que justifiquen las cosas que tenemos o ganamos: solo me siento cómodo con el mucho tener si trabajo mucho; solo consigo sentirme bien teniendo una vida buena si digo que me he pasado muchos años de estudio y trabajo para conquistar ese resultado; si no me sacrifico, no me siento con derecho a las cosas mejores; solo puedo permitirme cobrar un precio más alto si estudio tantos años más.
Un niño al nacer no cuestiona si merece o no lo que recibe. Sin embargo, cuando el pensamiento se va desarrollando y la estructura del ego se vuelve más compleja, la mente empieza a comparar, a juzgar, y van surgiendo, a una muy tierna edad todavía, los pensamientos de no merecimiento y de culpa. Inicialmente el crío va a compararse con los hermanos, observando si ellos tienen más o menos, si son felices o infelices. También empieza a observar el sufrimiento de los padres. Y según la situación familiar, cuanto mayor sea el sufrimiento, mayor será la tendencia a desarrollar sentimientos de culpa por ser feliz, culpa por tener, culpa por recibir. Al crecer un poco más, el niño también empezará a tener contacto con las personas del mundo exterior y sus sufrimientos, lo cual podrá alimentar todavía más la sensación de culpa y no merecimiento por tener una vida mejor que la media.
Una infancia pobre, en la cual el niño no ha tenido plenamente satisfechas sus necesidades básicas (alimentación, vestido, esparcimiento, etc.) puede ser también bastante perjudicial. De tanto oír: No se puede; no tenemos; no es posible; no es para ti; no es para nosotros (e incluso '¿quién te crees que eres para querer esto o aquello, te crees mejor que los demás, piensas que eres rico?) el niño crece y va interiorizando cada vez más que él no puede y no merece el acceso a ciertas cosas.
Atendí a una mujer que tenía un intenso sentimiento de no ser capaz de recibir. Por tener un problema de salud que exigía un gasto considerable, la entregaron de muy pequeña a una tía que estaba en mejor situación, para que la criase. Recibió los cuidados materiales necesarios, pero la parte emocional se vio muy perjudicada. Oía siempre a la tía hablar sobre los gastos necesarios para mantenerla, aparte de otras situaciones emocionalmente desagradables. Así ella había ido desarrollando la sensación de ser una carga. Recibir todo aquello tenía un precio bastante alto. Una parte del precio fue haber quedado alejada de sus padres, lo cual la privó de criarse con más afecto. La otra parte del precio fue haber desarrollado el sentimiento de culpa y cierta sensación de haber contraído con su tía una deuda imposible de saldar.
Empezó a sentir que recibir algo era lo mismo que contraer una deuda. Siempre que recibía algo, tenía que retribuirlo al momento para aliviar su malestar. Imagina los perjuicios que ese patrón puede causar en las relaciones y en la vida profesional de alguien.
Evalúate a ti mismo. ¿Se te hace difícil recibir regalos? ¿Tienes que regalar algo a cambio, o hacer algo a la persona para quedarte en paz? ¿Eres capaz de recibir elogios de forma natural o necesitas minimizarlos o retribuirlos en el mismo momento? Cuando existe la posibilidad de ganar algo bueno (un sorteo, un ascenso en el trabajo, un viaje.) ¿tienes cierta tendencia a dejarlo para otras personas o tú también quieres ganar y aprovechar? Si llegas a mejor situación (mayor salario, vida más cómoda) ¿necesitas justificar ante ti mismo o ante otros lo mucho que has trabajado para conquistar aquello? Cuando adquieres algún bien (coche, casa, ropa) ¿necesitas pensar y justificar ante ti mismo o ante otros que te has esforzado mucho, para sentirte bien con lo que has adquirido? Si algo te viene de manera muy fácil, ¿lo aceptas y disfrutas tranquilamente, o lo aprovechas pero con sentimiento de culpa?
Existe también la creencia del merecimiento ligada a cuestiones espiritualistas y religiosas. "Fulano no ha tenido el merecimiento suficiente para curarse de tal dolencia". "Yo no he tenido merecimiento para salir de la situación económica difícil en que estoy desde la infancia." "Si es de su merecimiento, Fulano lo conseguirá". "Si todavía no has salido de esa situación es debido a que no tienes merecimiento para ello". Se hace demasiado simple y conformista una justificativa de esa manera. Se desarrolla un sentimiento de que, si hay algo negativo, es porque esa persona "merece" pasar por aquello, hasta cuándo, nadie lo sabe. Muchas veces eso acaba originando una perpetuación del sufrimiento por culpa y auto-punición. A veces las personas se vuelven pasivas y dejan de comprender más profundamente las razones para aquel sufrimiento, perdiendo también la ocasión de transformarlo.
Deberíamos aprovechar el ejemplo de los animales, que no cuestionan si merecen algo o no. Ellos siempre aprovechan la abundancia. Y cuando pasan por dificultades hacen lo mejor que pueden para salir de ellas, sin preocuparse o sentir culpa por si han hecho o dejado de hacer algo para tener que pasar por aquello.
Declárate merecedor, y ve en busca de lo que deseas. Sé persistente hasta alcanzar lo que anhelas. Si la solución llega rápida y fácilmente, acepta y aprovecha. No compres el título de 'no merecedor' que alguien intente pasarte, ya que eso solo acaba creando pasividad y culpa. Considero que todos nosotros, de forma consciente o inconsciente, hemos dado causa a nuestro sufrimiento, o lo hemos atraído, o al menos contribuido a él. Aún así, todos merecemos liberarnos del sufrimiento.
Como todo y cualquier pensamiento, sentimiento y creencia negativa, podemos servirnos de la *EFT (técnica para auto-limpieza emocional, véase cómo recibir un manual gratuito al final del artículo) para limpiar profundamente esta creencia de forma a liberarnos de la sensación de no ser merecedores de lo que quiera que sea.André Lima - Práctico en EFT, Terapeuta Holístico, Maestro de Reiki e Ingeniero.

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