¿La enfermedad es Karma?
Autor Osvaldo Shimoda
Assunto STUM WORLDAtualizado em 25/09/2007 23:56:53
Traducción de Teresa - [email protected]
El Doctor Ian Stevenson, médico psiquiatra norteamericano, ha estudiado innumerables casos de marcas de nacimiento (“Birth Marks”), o sea, niños que nacían con esas señales en el cuerpo y recordaban que esas marcas provenían de la forma de su muerte en una vida pasada.
Según algunos casos estudiados, no sólo por ese psiquiatra, sino también por en investigador brasileño Dr. Hernani Guimarães Andrade, si una persona en una vida pasada ha muerto de un disparo, podría traer en la vida actual la marca del tiro en su cuerpo.
En mis pesquisas, trabajando desde 1985 con la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva), - abordaje psicológico y espiritual breve, canalizado a través de mí por los Espíritus Superiores del Astral – he podido percibir también que la causa de muchas dolencias puede ser encontrada conforme al modo en que se produjo la muerte del paciente en una vida pasada.
Por ejemplo, si una persona ha muerto ahogada, ahorcada, enterrada viva o asfixiada en un incendio, su periespíritu (cuerpo espiritual) queda comprometido y, cuando se reencarna, puede traer consigo el reflejo de esa muerte en forma de dolencias del aparato respiratorio (asma, bronquitis, enfisema, etc.).
Por tanto, al reencarnarse – aunque no tenga consciencia de las vidas pasadas (el velo del olvido del pasado no le deja recordar) –, las experiencias vivenciadas en el momento de su muerte permanecen archivadas en el inconsciente (en la mente del cuerpo astral) y se reflejan en la vida presente en forma de dolencia. Lo mismo puede ocurrir con las fobias, los trastornos del humor (depresión, ansiedad, angustia, trastorno bipolar), el síndrome del pánico, los problemas de relaciones interpersonales y los desajustes de conducta - agresividad, impulsividad, TOC (trastorno obsesivo compulsivo).
Los niños muy miedosos, asustados, con mucho miedo de la vida, pueden haber sido agredidos, apaleados y asesinados en una vida anterior.
A través de la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva), el paciente tiene la oportunidad de vivenciar nuevamente las experiencias negativas de su pasado para liberarse definitivamente de esas energías y ponerse bien. Es preciso, por tanto, soltar el pasado (las experiencias traumáticas) para que esas energías se disipen y no lleguen a transformarse en dolencias más tarde.
En realidad, muchas enfermedades del cuerpo físico son resultantes del propio espíritu, las que actualmente denominamos dolencias psicosomáticas, es decir, enfermedades que, procedentes del espíritu, se reflejan en el cuerpo físico (soma).
En muchos casos, debido a que el médico solamente trata los síntomas físicos (efectos), los medicamentos producen un alivio temporal, pero sin curar la dolencia, pues la cura está en descubrir y tratar su verdadera causa.
He tratado a una paciente que manifestaba crisis alérgicas constantes por todo el cuerpo. Había pasado por varios especialistas, pero no se libraba de su dolencia. Al hacer regresión llegó a descubrir que había sido quemada en la hoguera durante el período de la Inquisición, condenada por actos de brujería. Al tomar conciencia de la causa de su problema, liberando toda la energía de dolor, de queja, de resentimiento, por haber muerto injustamente en la hoguera, nunca más tuvo las crisis alérgicas crónicas que la acometían constantemente.
Trabajando con la TRE he podido percibir que la muerte es la segunda mayor experiencia estresante del ser humano, siendo el nacimiento la primera.
Pero ¿por qué?
La muerte es el momento en que – la mayoría de las veces – dejamos cosas inacabadas, sueños, proyectos de vida, principalmente cuando llega bruscamente (accidente, asesinato, infarto, etc.). Y de ese modo, llevamos esas cosas no resueltas para la otra vida.
Así, inconscientemente, intentamos resolver los problemas de la vida pasada en la vida presente. Si morimos después de una larga y demorada agonía, llevamos con nosotros esa experiencia de muerte para el mundo espiritual y, consiguientemente, para otra encarnación.
Hay espíritus desencarnados que por haber acumulado tantas energías destructivas (odio, rencor, tristeza, etc.) durante la vida, al desencarnar llegan al mundo espiritual enfermos e infelices, y, para curar su alma, la única solución es reencarnarse nuevamente, pero viviendo tan sólo el tiempo necesario aquí en la Tierra (algunas horas o días) para absolver y eliminar esas energías destructivas.
Aquí se explica el por qué de que muchas mujeres pierdan precozmente a sus bebés.
Quiero resaltar, por tanto, que la mayoría de los problemas de mis pacientes tienen origen en las muertes de sus vidas pasadas. En la TRE, al hacer regresión, el paciente vuelve a vivenciar su experiencia de muerte y borra el impacto de ese aspecto traumático y muchas de sus disfunciones simplemente desaparecen.
Caso Clínico: Rinitis Alérgica.
Mujer de 28 años, soltera.
Llegó a mi consultorio a causa de sus problemas en las vías respiratorias.
Padecía una rinitis alérgica crónica, sufría ahogos, tenía que sonar constantemente la nariz, pues sus vías respiratorias permanecían totalmente congestionadas. Sentía muchas dificultades para tragar la saliva, debido al exceso de secreción.
Había llegado a pasar por dos operaciones quirúrgicas en la nariz a causa de esa rinitis.
Sentía pavor de cualquier cosa que oprimiese sus vías respiratorias. Por ejemplo, en el momento de quitarse un jersey con cuello cisne que oprimiese su rostro, entraba en pánico, se sentía asfixiada, angustiada. No conseguía dormir con el cobertor sobre el cuello o el rostro porque le producía pánico.
Al hacer regresión me relató:
“Estoy viendo un calabozo oscuro, es un lugar de castigo (pausa).
Estoy presa en ese lugar, me han atado las manos y los pies.”
- ¿Consigues ver quién te ha atado? – Pregunto a la paciente.
“Son hombres que llevan capucha. Ellos me torturan.”
- ¿Cómo te torturan? – Le pregunto nuevamente.
“Introducen mi cabeza dentro del agua (la paciente habla jadeando).
¡Quiero respirar, pero no lo consigo! (jadea y comienza a toser).
¡Aayyy, me duelen las manos y los pies, ellos me están atando! ¡Dios mío, no aguanto más, quiero salir!” (Habla llorando).- Vuelve a antes de esa escena para saber cómo has ido a parar a ese calabozo – ruego a la paciente.
“Estoy junto a mi amor, es el hombre a quien amo.
Veo un castillo, ¡soy muy feliz cuando voy a verlo! Le veo casi todos los días, pero hoy estoy triste porque él no ha venido a nuestro encuentro. Ha ocurrido algo grave para que él no viniese (pausa).
¡Dios mío! Él no ha podido venir porque han descubierto que nos encontrábamos en este castillo.
¡Aayyy me duele la mano izquierda!
¡Mira lo que han hecho con mi mano! ¡Aquellos hombres de la capucha me han quemado la mano! (La paciente habla llorando).
Ahora estoy en el calabozo, ya no puedo encontrarme más con él.
Pero los días van pasando (la paciente se pasa la mano por la barriga).
Estoy embarazada de él. Ellos me torturan porque quieren saber el nombre del padre de la criatura.
Pero yo no hablo. Y entonces me torturan más (la paciente gime). Ellos me someten a todo tipo de torturas. Quieren saber el nombre de él.
Hasta que un día ya no aguanto más y acabo por hablar. Revelo su nombre.
En realidad, él es un cura y yo una monja. Por eso nuestro amor está prohibido, ¡pero yo lo amo tanto!
Ellos me han torturado para que dijese su nombre y después nos han matado.
Hemos muerto ahorcados. Los obispos han mandado que nos ejecutasen.
Ellos consideraban que tenían derecho sobre la vida y la muerte de las personas (la paciente habla con odio).
Pero en momento alguno me he arrepentido de lo que hice, porque lo amaba mucho.”
- Mira qué pasó contigo después de tu muerte física – ruego a la paciente.
“¡Ahora estoy bien! (La paciente se suena fuertemente la nariz).
Consigo respirar, porque antes no lo conseguía (pausa).
Yo me veo en un lugar muy bonito, hay muchas flores. Ellos cuidan de mi bebé. Mi muerte ha sido a causa de mi hijo, pero yo le quiero mucho.
¡Ahora estoy libre!
A pesar de que ahora soy una desencarnada, aún me visto como una monja, llevo una vestidura blanca.”
- Mira a ver si viene alguien a conversar contigo en ese lugar – pido a la paciente.
Veo a un hombre. Es mi mentor espiritual (el ser desencarnado directamente responsable por nuestra evolución espiritual), lleva una túnica blanca.
Me dice que me calme, que todo se resolverá a su tiempo. Dice que todos nosotros tenemos, en nuestras vidas, cosas pendientes del pasado.
Y que, por ello, en mi caso, se hace difícil liberarme de esos problemas respiratorios que padezco en la vida actual. Pero me pide que no me preocupe, pues ese problema será solucionado.
Mi mentor espiritual está agradeciéndole a Vd. y dice: “Aprecio que Vd. continúe en el camino recto del bien al prójimo (en algunos casos, es corriente que el mentor espiritual del paciente me mande algún mensaje). Ahora él se despide de mí.”
Tras pasar por otras cuatro sesiones de regresión, la paciente me dice que ya no estaba padeciendo aquellas crisis de rinitis, y que aquel pavor de cualquier cosa que oprimiese sus vías respiratorias era más llevadero, ya no la molestaba como antes.








in memoriam