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LA ESENCIA DE LA MAGIA CON LAS PLANTAS


por Bruno J. Gimenes - [email protected]

Traducción de Teresa - [email protected]

Desgraciadamente la humanidad en los días actuales ha perdido mucho su contacto con la fuerza y la magia presentes en el reino vegetal. Como consecuencia de los nuevos tiempos, de las nuevas costumbres y puntos de vista acerca del Todo, gradualmente el ser humano se ha vuelto más materialista, por tanto, ha iniciado un camino en sentido opuesto al conocimiento de los grandes misterios del universo.

No es una perspectiva pesimista, porque para los planes del Gran Espíritu Creador, sabemos que nada está equivocado y todo tiene su propósito. En otras palabras, no hay caminos equivocados, solo hay caminos más cortos, más sencillos, como también hay caminos más difíciles, más largos y tortuosos, y siendo así, podemos considerar que es el libre albedrío de cada cual lo que determinará el tipo de camino.

Volviendo al tema central de este artículo –la magia del reino vegetal- es imprescindible afirmar que hay una fuerza sutil, por tanto, extra-física, que está presente en cada planta o partícula vegetal, que posee increíbles potenciales beneficiosos para los seres humanos.

Para comprender mejor esos beneficios, primeramente hemos de recordar que nuestros cuerpos físicos son vehículos de manifestación de nuestra conciencia divina, también llamada alma o incluso espíritu, dependiendo del contexto. Quiero decir que no somos el cuerpo físico que tenemos, sino que estamos dentro de él, habitándolo y utilizándolo como instrumento de conducción de nuestra voluntad en el plano físico.

Ampliando la visión sobre nosotros mismos, podemos concluir que somos un sistema o conjunto que une el cuerpo, la mente y el espíritu. Todo esto es una gran concentración de energías, algunas condensadas en la forma de material orgánico que constituyen nuestros cuerpos densos, otras, en cambio, dispersas, por tanto sutiles, que penetran la masa física, y además gravitan en torno a ella.

La fuerza de vitalidad que alimenta nuestros cuerpos no viene únicamente vía oral, por cuenta de lo que ingerimos, sino que también se absorbe por el aire que respiramos y por nuestra aura, o campo energético. Desgraciadamente la comunidad científica tradicional está muy desfasada en sus conceptos, por lo cual no considera que nuestros cuerpos físicos sean alimentados también por una fuerza de vida. Y ahí es donde el cautivador poder del reino vegetal puede ampararnos.

En la convivencia con los diferentes ambientes y personas, interactuamos mutuamente con diversos campos de energías sutiles. En esa interacción recibimos energías externas, de personas o ambientes, y también las brindamos de la misma forma. Aparte de esto, todos nuestros pensamientos y sentimientos también tienen el poder de manipular (positivamente cuando son superiores y negativamente cuando son inferiores) nuestro campo energético o aura.

La actual pauta humana normal de pensamientos y sentimientos está muy perturbada y contaminada por los aspectos negativos, tales como miedos, resentimientos, tristezas, pesimismos y mucho más. Lo que tenemos que comprender es que esto nos está saliendo caro, porque el mantenimiento de estas pautas ha venido haciendo más densa nuestra porción extra-física, que es precisamente la parte responsable por la absorción de los fluidos vitales presentes en la naturaleza, en el sol, en el universo.

El tiempo va pasando, los comportamientos negativos continúan y nuestra aura sigue haciéndose más densa. Como consecuencia, la absorción natural del aura empieza a reducir su potencia; en otras palabras, pasamos a absorber menos energía vital, porque nuestro poder de absorción está contaminado por nuestros pensamientos y emociones. Y si esta absorción disminuye, entonces natural y gradualmente se reducirán el estímulo de vitalidad y conciencia, tanto para el cuerpo como para la mente, hasta hacernos sentir enfermos, infelices y cada vez menos envueltos en sentimientos nobles, porque estamos obstruyendo el paso de las bendiciones superiores que el Gran Espíritu Creador nos ofrece constantemente.

En un análisis preliminar, podríamos concluir que el escenario es desalentador, ello si no fuese por la bondad de Dios, enviándonos Sus mejores mensajeros, exactamente con el objetivo de reconducirnos al camino de la plenitud, de la salud y del equilibrio.

Lo digo porque, lo mismo que el pájaro adulto va a buscar alimento para su polluelo y lo alimenta directamente en su pico, hasta que el recién nacido adquiere su autonomía, las plantas son intermediarias en el proceso de cura y regeneración de nuestra aura. Esto sucede porque el reino vegetal nos ofrece una energía sutil contenida en sus semillas, raíces, ramas, hojas, troncos, frutos, que es exactamente el tipo de energía que no nos es fácil de producir por nuestra propia cuenta. Es una energía de bendición, que lleva en sí la frecuencia del amor, de la salud y del equilibrio, que sirve a la humanidad tal como la mamá pajarillo sirve a sus polluelos.

Y en este punto podemos contextualizar la cuestión de la magia con las plantas. Queriéndolo o no, conscientemente o no, la energía de las plantas actúa en el aura de cualquier ser humano, estimulándolo a regenerarse de pensamientos o emociones en desequilibrio.
La magia con las plantas comienza cuando tenemos conciencia de ese mecanismo y nos abrimos a percibir con más intensidad la fuerza de las bendiciones que vienen de lo “verde”. Provistos del conocimiento de que el reino vegetal, entre tantas otras funciones increíblemente beneficiosas para la humanidad, también nos ofrece fluidos balsámicos capaces de curarnos y elevarnos, y aumentar la receptividad y el potencial de esas virtudes. Este es el primer paso para proceder con la magia de las plantas, expresar cuánto somos conscientes de sus beneficios. Además, es preciso exaltar el sentimiento de gratitud en cualquier contacto con las plantas. Cuando la manipulación con el verde, cualquiera que ésta fuese, se hace sin esa conciencia y gratitud, su poder no se expresa en su totalidad. Podemos decir que sin la conciencia del poder de las plantas, o sin la gratitud, captamos solamente una pequeña parte de esas virtudes y potenciales. La magia divina de lo verde se revela en su totalidad únicamente a los corazones humildes, agradecidos y conscientes.

Ese es el secreto: ¡humildad, gratitud y conciencia! Solo así recibiremos la totalidad de la bendición de lo verde.
¡Modifica o ensancha tu visión cuando el tema sea el reino vegetal, pues en lo verde está uno de los caminos hacia nuestra plenitud!


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