La Fuerza de la Fe
Autor Osvaldo Shimoda
Assunto STUM WORLDAtualizado em 21/11/2007 17:17:28
Traducción de Teresa - [email protected]
"Los científicos que se dicen ateos tienen una visión empobrecida acerca de las preguntas que todos nosotros, los seres humanos, nos hacemos todos los días: '¿Qué ocurre después de la muerte?' o bien '¿Cuál es el motivo de que yo esté aquí?'. Necesitamos de la ciencia para comprender el mundo y para servirnos de ese conocimiento con objeto de mejorar las condiciones humanas. Pero la ciencia debe permanecer en silencio en los asuntos espirituales." - Francis Collins
(Biólogo, director del Proyecto Genoma y uno de los responsables de haber desvendado y hecho el mapa del Genoma Humano, en 2001).
El biólogo norteamericano Francis Collins está considerado como
uno de los científicos más notables de la actualidad por ser uno
de los responsables de la confección del mapa del ADN Humano, en 2001.
Collins, en una entrevista concedida a la revista Veja, ha dicho que está
siendo blanco de críticas por parte de sus colegas, cuya mayoría
niega la existencia de Dios.
En su libro A Linguagem de Deus (El Lenguaje de Dios) , narra
las dificultades que ha tenido que enfrentar en el medio académico al revelar
su fe, su creencia en Dios. Comenta: "Las sociedades necesitan tanto de la
ciencia como de la religión. Éstas no son incompatibles, sino complementarias."
El gran científico Albert Einstein decía que "la ciencia sin
la religión es manca; la religión sin la ciencia es ciega".
Alexandre Lowen - famoso psiquiatra, creador de la Bioenergética, discípulo
de Reich, decía que el paciente deprimido es una persona sin fe. Por su
falta de fe, entra en la crisis del "¿Para qué?"
"¿Para qué vivir?"
"Mi vida carece de sentido."
"¡Voy a poner fin a mi vida!"
"¡No vale la pena vivir!"
Cuando yo era estudiante de psicología (me licencié en 1981)
mis profesores solían decir que no se podía mezclar la ciencia con
la religión, es decir, la psicología con la religión. En
esa ocasión, pregunté a un profesor: "Pero ¿por qué
no?"
Me contestó secamente: "Porque no podemos mezclar el misticismo con
la ciencia, que está basada en el método científico."
En seguida cambió de conversación y volvió a dar su clase,
cambiando de tema. Por su respuesta, he podido percibir todo el prejuicio que
rodea esta cuestión, y además, que para él, fe y ciencia
no podían coexistir.
Pensé para mis adentros: "Pero la ciencia no tiene respuesta para
todo... hay misterios que no pueden ser explicados por la razón."
Mi pregunta se ha quedado atravesada en la garganta.
Veintiséis años después de licenciado, a través de
la Terapia Regresiva Evolutiva (TRE) - un nuevo abordaje
psicológico y espiritual breve - canalizado a través de mí
por medio del Astral Superior, es decir, de los Espíritus Superiores, he
constatado que es posible, sí, aunar la fe con la ciencia psicológica.
En esa terapia, el mentor espiritual (espíritu responsable
directamente por la evolución del paciente, que lo conoce profundamente,
por venir acompañándolo en varias encarnaciones) es quien habrá
de ayudarle a romper la barrera de su memoria (velo de olvido
del pasado) y a conocer la causa de su problema, que puede advenir de experiencias
traumáticas de esta vida (infancia, nacimiento, útero materno) o
de vidas pasadas, orientándolo en la resolución, así como
en los aprendizajes necesarios.
Por otra parte, mi papel en cuanto terapeuta, es facilitar, abrir el canal de
comunicación para que el mentor espiritual del paciente pueda comunicarse
de forma más efectiva con él y orientarlo.
En ese aspecto, el terapeuta en la TRE busca romper los patrones de misticismo
o fanatismo que muchos cultivan acerca de las cuestiones relacionadas con la espiritualidad,
sumando ciencia y espiritualidad, es decir, la razón con la fe, haciendo
que el paciente rescate su fe en sí mismo, en la vida, en el Creador.
En suma, en esa terapia - al silenciar a su ego (mente racional de la incredulidad,
de la duda y del escepticismo) - en estado alterado de consciencia (trance hipnótico),
el paciente entra en contacto con su yo verdadero (alma) para que su mentor espiritual
pueda orientarlo mejor y, con ello, invitarle a contemplar sus problemas bajo
una nueva óptica, de forma más lúcida, sin la interferencia
nefasta del ego.
Caso Clínico:
Drama Amoroso
Mujer de 25 años, soltera.
La paciente acudió a mi consultorio deseando saber por qué motivo
no conseguía desvincularse del hombre a quien amaba. Un hombre casado,
padre de tres hijos; hacía 6 años que mantenía relaciones
con él.
Esa relación, desde el principio, fue bastante conturbada - la paciente
creía que él la asumiría, pues le decía que ella era
la mujer de su vida. Sin embargo, llegó a descubrir posteriormente varias
mentiras y contradicciones por parte de él, relativas a querer efectivamente
separarse de su mujer (le mintió diciéndole que estaba separado
de su esposa). Llegó incluso a conocer a los familiares de la paciente
(padres, abuelos, etc.), gracias al grado de intimidad que había entre
ambos.
Pese a las mentiras y contradicciones, la paciente me dijo que no conseguía
sentir rabia o resentimiento contra él, dada la sintonía y afinidad
recíproca existente entre los dos, en todos los aspectos.
Su madre le exigía que se separase de él, y su padre estaba disgustado
por estar ella ligada a un hombre casado y mentiroso.
Sus conocidos la llamaban "ingenua", "boba", por continuar
con un hombre que solamente estaba "enrollándola".
Bonita, inteligente, con buena posición económica y profesional,
varios hombres habían intentado aproximarse de ella (uno le propuso matrimonio),
pero ella no conseguía vincularse con otro hombre.
Aunque racionalmente se diese cuenta de que esa relación estaba bloqueando
su vida, no conseguía ponerle punto final, ni tomar una decisión
para separarse de él. Por ello había acudido a mí intentando
comprender por qué, pese a todo, continuaba atada a él, sin conseguir
desvincularse.
Tras la relajación inicial, rogué a la paciente que atravesase el
portón (es un recurso técnico que utilizo para facilitar la regresión,
y funciona como un portal de la espiritualidad que separa el mundo terreno del
espiritual, el presente del pasado) y, después de ultrapasarlo, le rogué
esta vez que visualizase una luz grande e intensa (es otro recurso técnico
que utilizo en esta terapia para que el paciente entre en contacto con las fuerzas
espirituales amigas y, en especial, con su mentor).
La paciente me relató: "Veo a una chica, sólo veo sus cabellos
largos; va vestida con una túnica y lleva una cinta atada en la frente."
- Acércate a ella - ruego a la paciente.
"¡Ella es joven, transmite tanta calma, tanta paz!
Estamos sentadas en un banco. Me siento como una alumna a su lado."
- Pregúntale si es tu mentora espiritual - pido a la paciente.
"Dice que es uno de mis mentores (al hacer esa pregunta a los pacientes,
la mayoría me responde que solamente hay un(a) mentor(a) espiritual, pero
otros me dicen que hay más de un mentor).
En el lugar en que estamos aparece ahora una pantalla ante nosotros, pasando una
película con una sucesión de imágenes. Ella me dice: "¡Mira
cuántas experiencias y aprendizajes!"
Contempla esas vidas pasadas como un aprendizaje; no las mires como sufrimiento,
sino como oportunidades de crecimiento y aprendizaje. Cada vida te ha enseñado
algo, y este debe ser tu enfoque. Muchas han sido lecciones duras, difíciles,
tropiezos, volver a empezar, pero en fin, ¿no es esa la belleza de la vida?"
Siento una añoranza infinita de alguna de esas vidas (la paciente habla
llorando).
Ella me dice que observo esas vidas desde un ángulo equivocado, pues eso
es apego.
Siento una nostalgia inexplicable, deseos de revivir algunas de esas vidas...
Mi mentora me esclarece nuevamente que es una ilusión desear revivirlas,
pues soy el conjunto de todas esas vidas. Dice que me falta experimentar más
la vida. Que soy muy racional, que siempre quiero respuestas para mis indagaciones,
en vez de aceptar y admitir que no hay respuestas para todo. ¡Es preciso
sentir más la vida, experimentarla! Dice que yo misma me impongo sufrimiento
y culpabilidad. Dice: 'Tú quieres aparecer ante los demás siempre
como una persona coherente, con respuestas, con actitudes que te enjuicien como
acertada, correcta. Te consideras una mujer libre, pero en realidad eres prisionera
de ti misma.' Dice que estoy perdiendo la naturalidad, por querer controlar la
vida según mis deseos y necesidades, y, cuando las cosas no salen como
quiero, acabo cobrándomelo, criticándome.
Dice además que, con esa autoexigencia nunca me relajo. Que trabajo muy
poco el sentir, que permanezco la mayor parte del tiempo racionalizando, queriendo
tener explicaciones para todo cuanto me ocurre. Aunque no lo exprese, estoy siempre
preocupada, culpabilizándome, vivo un eterno conflicto conmigo misma (pausa).
Comento con mi mentora que cuando me he permitido sentir he sido duramente
condenada por mis padres.
Esto justifica que entre en conflicto - al mismo tiempo que hago las cosas, me
condeno, siempre estoy recriminándome.
Contesta: 'Es cierto, no confías en ti misma. Siempre estás a la
búsqueda de la perfección, que es el objetivo final de tu alma.
Pero quieres conquistarla ya en la encarnación actual.'
Esclarece, sin embargo, que lo más importante es ser consciente de que
esto no es posible en una única encarnación.
Me ruega que me relaje, que juegue más con la vida. Dice que no me permito
ser niña. Desde pequeña me he obligado a crecer muy rápidamente,
y he perdido esa inocencia de jugar más con la vida.
Dice: 'Tú quieres parecer, a ojos de los demás, siempre inteligente,
equilibrada; pero con ello te consumes por dentro. Incluso con el hombre que amas,
todo el tiempo permaneces condenándote, criticándote o criticándolo.'
No obstante, me aclara que no siento rabia o resentimiento por las actitudes de
él debido al amor que le tengo, que proviene de muchas vidas.
En relación a ese conflicto constante que pasa por mi cabeza - si debo
o no continuar con esa relación - ella dice:
'Hija, si aprovechases la jornada, esto importaría poco.
En vez de vivir, de rendirte a la vida, te pones a cuestionar, a rumiar en tus
adentros y, con ello, dejas de vivir de verdad esa relación.'
Me pide que tenga paciencia, pues las cosas van a resolverse.
Dice además: '¡Hija, la belleza es el caminar, el descubrir!
¿Qué gracia tendría la vida si supieses todas las respuestas
de antemano?
Tú quieres tener certeza de las cosas, respuestas. Eso es desperdiciar
la vida - esa búsqueda incesante de querer saber lo que va a pasar más
adelante, en vez de vivir el ahora.
¡Hija, no sientas vergüenza de amarlo!
Te da vergüenza amarlo en lo que la gente no ve - la esencia de él
- y esto te es difícil de aceptar.
En realidad, tú amas lo que ves dentro de él, su núcleo esencial.
Puede que todo lo que él haga, sus actitudes, sean equivocadas ante los
ojos de los hombres. Pero tú no consigues sentir rabia contra él
porque tú amas lo que hay detrás, su alma. El hombre comete errores,
miente, pero no es a ese hombre a quien ves, pues ese es tan sólo el aspecto
que él exterioriza.
Tu ego quiere odiar al hombre externo, pero tu yo verdadero (alma) ama el alma
de él. Entonces, existe un conflicto de exigencia, de crítica de
tu ego, que entra en choque con tu corazón (alma).
Hija, ten calma, es una conquista lo que has conseguido en la vida actual,
el perdonar las imperfecciones de él. ¡Es una conquista de tu alma!
Tu conflicto proviene de tu ego herido, pero tu alma comprende. Con ello no estoy
diciendo que está bien mentir, engañar, pero vosotros estáis
aprendiendo una lección. Recuerda: ¡la vida no se equivoca! Si consigues
comprender esto, entenderás también lo que siente tu alma y lo que
tu ego considera equivocado.
¿Se te ha pasado alguna vez por la cabeza que él, su familia (esposa
e hijos), necesitan todos, incluso tú, pasar por esa experiencia?
Deja de castigarte, ten calma, todo se resolverá, las lecciones serán
aprendidas. ¿Quieres mayor belleza que esto?
Continúa orando, rogando a Dios sabiduría, ligándote con
el bien, con lo bello, pero aprovecha la vida, la experiencia de estar viva, ¡apréciala!
No te sientas culpable por amar a ese hombre. Él también te ama,
aunque de modo imperfecto a los ojos de los demás.
Mi mentora insiste en decirme que si yo viviese ese sentimiento de mi alma,
no estaría tan preocupada, tan en conflicto. Estaría aprovechando
la oportunidad de crecer, de aprender, disfrutando de la vida. Ella me aclara
que las personas tienen un concepto equivocado, transmitido por la mayoría
de las religiones, de que la vida ha de ser sufrida, que solamente aprendemos
mediante el sufrimiento. Ella me recuerda que el sufrimiento forma parte de la
vida, pero la Vida es mucho más que todo eso.
Aclara que en ella cabe también la alegría, el contentamiento, el
placer. Dice además que muchas personas consideran que no hay aprendizaje
alguno en disfrutar la vida. Dice que he sido una buscadora incesante de los porqués
de mis problemas, pero me ruega que no haga de eso una manera sutil de huir, de
no vivir la vida tal como es.
Dice: 'Hija, siempre estaré contigo. Sólo tienes que dejarme espacio
y abrir tu corazón para escucharme'."
- Pregunta a tu mentora qué tendría ella que decirnos con relación
a nuestro tratamiento... (Esa era la 4ª sesión de regresión,
y en esta terapia el mentor de cada paciente es quien hace la evaluación
sobre si debemos o no continuar con el tratamiento).
"Ella dice que estamos en condiciones de dar por terminado el tratamiento,
pero que posteriormente (dice que me lo intuirá) tendré que hacer
un mantenimiento cuando realmente sienta esa necesidad. Mi mentora se empeña
en aclarar que este tratamiento ha resultado muy bueno, ya que ha venido notando
en mí esa tentativa de ser más leve, de querer controlar menos la
vida.
Dice que me ve pensando que debo desligarme del futuro y contemplar mi momento
de vida.
Resalta que de ahora en adelante esa percepción se acentuará y mi
vida se volverá más leve y placentera y, con ello, todo lo demás
vendrá.
Me ruega que dé las gracias a usted por haber propiciado este contacto
entre nosotras, pues me aclara que venía intentando desde hace mucho tiempo
que yo aceptase llevar a cabo esta terapia, pero yo siempre rehuía venir
a su consultorio. Dice que ha sido interesante que yo acudiese a este tratamiento,
porque ha sido ella quien me influyó (intuyó) para telefonear a
su secretaria y marcar una cita precisamente un día en que otra de sus
pacientes había desmarcado la consulta (no había otra hora disponible
en mi agenda).
Además dice que los amigos del Astral están muy agradecidos por
el trabajo que usted viene desarrollando al facilitar el proceso de auto-conocimiento
y cura en esta terapia, abriendo el canal de comunicación para que el mentor
espiritual de cada paciente pueda orientarlo. Dice que usted, en cuanto terapeuta,
aún no se ha dado cuenta de la dimensión de ese trabajo, de la ayuda
que proporciona (pausa). Ahora nos bendice, diciendo: "¡Que Dios os
bendiga, quedad en paz y aprovechad la vida!"
Tras esa sesión la paciente me ha dicho que se encontraba más calma, más suelta, con más confianza en sí misma, ya no tenía tantas dudas, ni se sentía tan perdida acerca de qué rumbo tomar con relación a su novio.








in memoriam