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La Medicina Holística


por Mani Álvarez - [email protected]

Traducción de Teresa - [email protected]

Según los historiadores, las primeras referencias a una medicina de inspiración holística datan de muchos milenios antes de Cristo. En el año 1822 de nuestra era lograron descifrar algunos papiros que contaban la historia de los grandes hechos de aquel tiempo. Había un nombre considerado sagrado por los egipcios, que era Imhotep. Hace unos 10 mil años, habría construido las primeras pirámides y sentado las bases de un conocimiento que todavía hoy sigue siendo misterioso para nosotros. Su ciencia abarcaba estudios sobre la conciencia, astrología, medicina, arquitectura, física, matemáticas y biología. Su concepción de la vida correspondía a lo que hoy denominamos holismo.

La alta tecnología desarrollada en aquellas construcciones solo hoy empieza a ser descubierta, gracias a la física cuántica. Siglos más tarde, Imhotep pasó a ser conocido como Hermes Trismegisto, el tres veces sabio. Los griegos le llamaron Esculapio, después Asclepios y se le relacionó con la sanación por haber introducido un método más racional y eficaz para lidiar con las enfermedades. Por eso fue llamado el Padre de la Medicina moderna.

Sus ideas son extremadamente avanzadas y esto ha quedado demostrado tras el descubrimiento de un importante papiro al que se denominó Edwin Smith, fechado en 1600 a.C., que hace referencia a tratamientos quirúrgicos, conocimientos de anatomía, terapéutica estética y de rejuvenecimiento, entre otros.

Se cuenta que Egipto conoció mucha perfección y estabilidad social gracias a la armonía existente entre la ciencia, la magia y la religión. La palabra Magia tenía el significado de “alta sabiduría”. Su raíz “mag”, en arameo, quiere decir “gran sacerdote, sabio”. Esto significa que magia era sinónimo de sabiduría, y muchos conocidos filósofos griegos fueron a abrevarse en las fuentes de la “magia” egipcia. Entre ellos Pitágoras, Hipócrates, Platón y otros muchos.

La cosmovisión egipcia de la medicina estaba basada en el concepto de cura natural. Entre los métodos que se empleaban estaba el uso terapéutico de la energía solar, el empleo de agua solarizada en frascos cromáticos y el empleo de piedras preciosas para la curación de enfermedades. Según la famosa Tabla de Esmeralda, donde quedaron registradas las enseñanzas del sabio Hermes Trismegisto, el cuerpo humano está constituido por nueve cuerpos sutiles, y esta concepción original de la constitución humana demuestra que conocían la existencia de la energía, y además, que sabían cómo hacer uso de ella. Gracias a ese reconocimiento de los orígenes del arte de curar, hay un juramento que hasta hoy se hace en la graduación de los nuevos médicos, en nombre de Apolo, el dios griego de la curación y de Esculapio, el Imhotep de los egipcios. En la tradición médica occidental tenemos el Caduceo, símbolo del cetro de Toth, dios egipcio de la sabiduría, que fue adoptado como símbolo de la Medicina también.

Se cuenta que Thot (que es lo mismo que Hermes) reunió en diversos libros todo el conocimiento existente sobre matemáticas, música, arquitectura, danza, geometría, astronomía y medicina, de su época y de las anteriores. El Caduceo originariamente representaba a dos serpientes enroscadas, siendo una blanca y otra negra, evocando el movimiento ascendente de los contrarios. Este símbolo evoca el movimiento de la energía en el cuerpo, a lo largo de la columna dorsal, hacia la cura o la salvación. Recuérdese que salud es una palabra de origen latino que significa “estar a salvo” (saluus, salvus). Desgraciadamente, con el tiempo, hemos ido perdiendo ese significado, quedándonos únicamente con la idea de que salud es ausencia de enfermedad.

Más cercanamente a nuestra era cristiana, se han descubierto textos en el Mar Muerto que hacen referencia a antiguos terapeutas que vivían en Alejandría y recorrían el desierto cuidando a los enfermos y afligidos. Los relatos del judío Filón, que fue contemporáneo de Jesús, revelan que la práctica de esos Terapeutas del desierto se pautaba por una antropología holística, en la cual el ser humano era percibido uno en su multidimensión de cuerpo, mente, alma y espíritu. Por eso, la tarea principal de esos médicos era “cuidar del ser”, sin hacer separaciones entre la dimensión espiritual y los cuidados del cuerpo, como es costumbre en nuestra cultura. Por cierto, el término griego “Therapeutes” tiene dos sentidos muy cercanos, que son los de servir o rendir culto y tratar, cuidar. En la época de esos antiguos Terapeutas del desierto, Alejandría era un espacio cultural de gran riqueza e intercambio de conocimientos. Por sus templos pasaron muchos filósofos de otras culturas y tradiciones, en busca de ciencia y sabiduría.

Tras la barbarie de invasiones e incendios criminales, se produjo la evasión del conocimiento de Egipto hacia Grecia, gracias a los innumerables filósofos griegos que habían pasado por la famosa Escuela de Medicina de Heliópolis, y por la Escuela Ginecológica de Saís. En ellas aprendían con los sacerdotes egipcios el arte médico, y con las parteras, los conocimientos tradicionales prácticos de ginecología. Eran muy utilizados los baños de sol, lo cual demuestra que el poder terapéutico y bactericida de la energía solar era bien conocido entre ellos.

Durante siglos Hipócrates tuvo un templo dedicado a la cura de todos los males, llamado Epidaurus. Allí se practicaban métodos que hoy son empleados en los modernos Spa, como baños de hierbas, masajes terapéuticos, ejercicios físicos, relajación, fitoterapia y, junto a todo esto, la interpretación de los sueños hecha por los oráculos, como en el moderno Psicoanálisis. El relato de esas curaciones fantásticas puede verse todavía en las columnas de mármol de las ruinas del templo de Hipócrates, en Epidaurus.

De todo ello podemos entender que la medicina holística, cuyos principios empezamos a aplicar hoy de forma más consistente y sistemática, formaba parte de la visión de mundo de nuestros antepasados. ¿Habrá sido ese el ‘secreto’ para el mantenimiento de la paz, del patrimonio sociocultural y espiritual de los pueblos egipcios durante milenios?

De esa medicina holística forman parte los sistemas de curación que estimulan la salud, y no la preocupación por los diagnósticos o las enfermedades. Los cuidados con la alimentación de la Tradicional Medicina China, los ejercicios físicos de la terapia Yoga, el equilibrio energético de la acupuntura y otros, enfocan a la persona entera en recuperación, y no solo a uno u otro órgano afectado. Esta visión integrada nos hace más responsables y con más actuación en la promoción de la salud, estimulando la autonomía y la independencia del paciente. Este es el verdadero significado de salud: ser salvado de un estado de pasividad y dependencia en relación a otro, a los medicamentos, a las intervenciones externas, para asumir la propia esencia y misión en el mundo.Mani Alvarez
Doctora en Filosofía de la Educación y directora del Instituto Humanitatis. Autora del libro “Psicología Transpersonal: alianza entre espiritualidad y ciencia”.
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