auravide auravide

LA PRÁCTICA DE LA MEDITACIÓN


por Carmem Farage - zenviver@hotmail.co

Traducción de Teresa - teresa_0001@hotmail.com

Muchas personas que me conocen saben de mi trabajo en terapia de regresión a vidas pasadas. Hoy trataré otro tema, que para mí es tan importante como el de la regresión, por los beneficios que puede aportar.
A lo largo de estos años, entrando en contacto con los recuerdos de otras personas y en posesión de mensajes de los maestros – espíritus elevadísimos – que nos enseñan y ayudan en nuestra evolución, modifiqué mucho mi forma de encarar al ser humano y al universo. Hoy sé que no somos solamente humanos, ni siquiera seres humanos que eventualmente disfrutan de experiencias espirituales, sino seres espirituales que tienen experiencias humanas. Tenemos diversas dimensiones que podemos vivenciar y disfrutar. Tenemos en nuestro espíritu posibilidades por encima del tiempo y de las limitaciones físicas. Y hay muchas formas de entrar en contacto con el Yo superior que albergamos. Se trata de un camino donde cuanto más avanzamos, más capaces somos de alcanzar grados cada vez más altos de espiritualidad.
Al igual que la regresión y otras técnicas que utilizo en las terapias, la meditación desarrolla una progresiva capacidad de concentración y enfoque, abriendo las puertas del inconsciente. Los recuerdos de nuestras vidas pasadas y de nuestras estancias en la dimensión espiritual entre una encarnación y otra se hallan guardados en el inconsciente. Siendo el plano más clarividente y creativo de la mente, de allí sacamos recursos espirituales, psíquicos e intelectuales muy útiles para nuestro día a día.
Más que eso, por la meditación vivenciamos una belleza interior que nos hace repensar todo cuanto nos rodea y a nosotros mismos. Que nos hace confiar en la capacidad – que de hecho poseemos – de utilizar y encaminar nuestras energías hacia la purificación de nuestro cuerpo y de nuestra mente, y para el descubrimiento y desarrollo de nuestra espiritualidad.
Y todo comienza cerrando los ojos, relajando los músculos, aquietando la respiración. Poco a poco, la persona va pidiendo a su mente que aleje el alarido de voces que normalmente la aturden, aunque sea una de cada vez, un problema de cada vez. Como si invitásemos a cada dificultad a permitirnos un momento a solas con nosotros mismos. Un momento todo nuestro: ¡todo tuyo! Un momento de gracia, de luz, de elevación. Es cuestión de vivenciar intensamente, con desprendimiento y entrega, ese momento.
Pese a que algunos consideran que lo único que hace un psicoanalista es revolver en el pasado, yo entiendo la terapia – en todas sus formas – como una manera de tratar nuestros problemas en el presente. En el presente es donde está la felicidad. Solo que la mente humana es un misterio maravilloso, capaz de llevarnos tanto al cielo como al infierno creado por nosotros.
Vivenciamos traumas – principalmente cuando somos niños – tan devastadores que graban sus efectos en la mente y en el alma para muchas existencias. Pese a todo, empujados al inconsciente, sus efectos – las reacciones físicas y emocionales desencadenadas – permanecen.
En términos sencillos, lo que hacemos en la terapia es llevar a la persona a que recuerde el origen de sus reacciones – sus reflejos físicos, sus miedos, su rabia, su dolor. Al localizar el momento traumático la persona tiende a librarse de los síntomas, percibiendo que se trata de algo que ya pasó, que ya no constituye una amenaza para ella.
Además, hay otros caminos para alcanzar tanto la paz interior como el equilibrio y el desarrollo de nuestra espiritualidad. La meditación tiene un puesto especialmente privilegiado entre esos caminos.
El mundo de hoy invade nuestro cotidiano, e incluso nuestros momentos de descanso y placer, con presiones y demandas que se acumulan, tumultuando nuestra mente. Se hace cada vez más difícil volver a nosotros mismos, intentando iluminar nuestro interior y visualizar la causa de nuestras angustias. Bajo una amenaza, el organismo y la conciencia se ponen en alerta, acelerando el metabolismo, activando toda una secuencia de reacciones físicas y emocionales. El miedo – una dolencia de actualidad – es asimismo una alarma, disparando la necesidad de movilizarse, de protegerse.
La práctica de la meditación nos ayuda a limpiar la mente. Durante un período determinado, nos desembaraza de tensiones, de pensamientos intrusos y de lo que retenemos en la conciencia bajo la forma de ecos y fragmentos inquietantes oriundos del mundo exterior. En cierto sentido, vuelve la mente más sensible a lo que de hecho es esencial. Y sus efectos se prolongan más allá del estado meditativo.
He venido observando que la meditación ensancha la capacidad de recuerdo de los pacientes que están sometiéndose a regresión. Yo misma, en estado de meditación profunda, he experimentado visiones de vidas pasadas, aparte de muchas percepciones que me han ayudado a resolver problemas presentes.
Es importante resaltar que, incluso sin estar en terapia, la práctica de la meditación aporta muchos beneficios. Cuanto más profundo nos lleva nuestra práctica de meditación, más nos alejamos del plano de las apariencias y de las tensiones, de la importancia que damos a las frustraciones, a los rencores y resentimientos, y más nos envolvemos con ese Yo superior, con su capacidad de amar. Por consiguiente, al comprender que esa visión de la vida y del mundo – y ese amor – está dentro de nosotros, al descubrir que poseemos ese don tan precioso, repleto de belleza, nos sentimos dignos de ser amados y de alcanzar la felicidad. Somos, sí, seres luminosos e iluminados.
La espiritualidad que cura y trae equilibrio es esa capacidad de amar y de sentirnos amados. Es lo que nos devuelve al mundo provistos de habilidades impresionantes. Menos sujetos a inhibiciones y constreñimientos, el inconsciente es una matriz de creatividad y de respuestas intuitivas. Creatividad e intuición, dos fuentes de realización, pero que habitualmente subestimamos o reprimimos. El contacto, y a medio plazo la intimidad, con nuestro inconsciente nos vuelve capaces de confiar en la contribución única y original que tenemos para dar al mundo.
Condicionados a respuestas estándar, nos dejamos enredar por los problemas y dificultades. Todo a veces parece volverse un callejón sin salida.La meditación nos lleva a experiencias con el cuerpo, con la mente y con el espíritu. Mi experiencia comprueba que la práctica de la meditación lleva al encuentro de nuestro “yo” más poderoso y esencial.
Es un camino que requiere persistencia. Aun así, nos exige menos que las aflicciones que permitimos se adueñen de nuestro cotidiano. Se trata de un viaje en solitario que nos propicia comprender que en realidad nunca estamos solos. Justamente por eso, la práctica de la meditación adquiere otros significados. No es únicamente la búsqueda de la espiritualidad, de un algo que hay que alcanzar. La espiritualidad mayor está en la manera en cómo buscamos: vueltos hacia nuestro interior, comprendemos que somos responsables por nuestro aprendizaje. Los únicos responsables. No hay otra manera de aprender a no ser conociéndonos, transformando nuestros miedos y limitaciones en fuerza y alegría. Esa es la principal enseñanza.
Nuestra tarea en el plano físico es aprender. Aprender en el sentido más amplio, más ilimitado: aprender a amar. Amar a los demás y a nosotros mismos. Ese es el conocimiento que nos torna divinos.



estamos online   Facebook   E-mail   Whatsapp

Gostou?   Sim   Não  
starstarstarstarstar Avaliação: 5 | Votos: 1


clube WebMaster é o Apelido que identifica os artigos traduzidos dos Associados ao Clube STUM, bem como outros textos de conteúdo relevante.
Visite o Site do Autor

Saiba mais sobre você!
Descubra sobre STUM WORLD clicando aqui.


Veja também

As opiniões expressas no artigo são de responsabilidade do autor. O Site não se responsabiliza por quaisquer prestações de serviços de terceiros.


 

Voltar ao Topo

Siga-nos


Somos Todos UM no Smartphone
Google Play


© Copyright 2000-2021 SomosTodosUM - O SEU SITE DE AUTOCONHECIMENTO. Todos os direitos reservados. Política de Privacidade - Site Parceiro do UOL Universa