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¡La vida es un acto de amor!

por Graziella Marraccini
Publicado dia 02/07/2008 15:13:12 em STUM WORLD

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Traducción de Teresa - [email protected]

Para hablar de amor hemos de tener en mente que, si bien el Amor es uno sólo, su forma de expresión puede ser múltiple. Muchas veces se confunde amor con atracción sexual, o con pasión. El amor puede ser absolutamente intelectual, afectivo y no tener nada de sexual, o bien puede no ser un componente indispensable para que el acto sexual llegue a suceder. No obstante, está claro que él, Venus, el planeta del Amor, estará influenciando tu forma de buscar placer físico. El planeta Venus está considerado por la astrología como el planeta que representa el arquetipo de nuestra concepción intelectual del amor. Venus posee una cualidad ‘magnética’ y, por lo tanto, simboliza todo cuanto nos es agradable y exalta los sentimientos y el bienestar. Ejerce el poder de atraer hacia nosotros lo que deseamos y demuestra asimismo lo sensibles que somos ante lo bello, ante las demostraciones artísticas y culturales. Venus, regente de Libra, simboliza esa concepción artística e intelectual del amor. Venus, regente de Tauro, simboliza nuestro concepto de placer y confort físico y material. ¡Venus es el planeta de la atracción! (¿sabes? aquella Ley de la Atracción explicada en el libro “El Secreto”).
Entonces, cuando un astrólogo examina tu mapa natal, puede deducir cuáles son tus formas de amar, cuáles tus formas de obtener placer, dependiendo de dónde se posiciona este planeta, en qué signo y en qué Casa astrológica se encuentra, qué aspectos forma con los demás planetas o con las luminarias (Sol y Luna). El astrólogo podrá explicarte de qué forma aprovechar al máximo las influencias positivas de ese ‘planeta benéfico’, que atrae el bienestar, la prosperidad y el placer.
La vida es un acto de amor: así he comenzado mi artículo de esta semana. Esa frase me ha sido inspirada por un libro magnífico titulado “La biología de la Creencia”, del biólogo americano Bruce H. Lipton (Editora Butterfly), que estoy leyendo y releyendo desde hace varios meses. El libro es difícil y complejo, pero sus enseñanzas son indispensables para comprender cómo la ciencia y la espiritualidad están uniéndose en la visión del Todo.

En ese libro el escritor demuestra científicamente que las formas de vida se obtienen mediante la aglomeración de millones de células que se unen entre sí por el poder de atracción, formando conjuntos de varios tamaños y diseños (en lo micro y en lo macro) que se adaptan al medio ambiente circunstante y componen entonces cuerpos o expresiones vitales materiales en el reino mineral, vegetal y animal. La explicación de la ciencia es clara: ¡las células son atraídas entre sí por el poder del amor! Y más todavía, el autor, doctor en biología, demuestra que las células de nuestro cuerpo reciben la influencia de nuestro pensamiento, de nuestro humor, del ambiente en que vivimos y de nuestras creencias. ¡Cuando comprendemos esto en profundidad también podemos comprender que una vida estresante sea capaz de provocar muchas dolencias en nuestro cuerpo físico! Podemos comprender además que la falta de afecto y de amor sólo puede producir un cuerpo enfermo, ya que la multiplicación de las células no ocurrirá en armonía y consiguientemente acabará por provocar un cáncer u otra dolencia degenerativa. Podemos comprender además que hemos de tener una noción de Dios para que nuestra creencia nos ayude a vivir en armonía con el Todo.

Sin amor, sin ese acto de fe, las células, en lugar de aglomerarse y multiplicarse en una demostración de amor, de unión entre sí, de cooperación mutua, se alejarán unas de otras, se opondrán unas a otras e incluso guerrearán entre sí, destruyéndose mutuamente y provocando desórdenes de todo tipo. ¡Llegamos a la conclusión de que el cuerpo enferma por falta de amor! Y eso ocurre también en nuestras sociedades desordenadas y enfermas, donde el amor se mira con desconfianza y se confunde con sexo, con promiscuidad, con envidia, con posesión ¡o incluso con los celos!

En el artículo “Vênus nos signos”, describí sucintamente de qué forma tu concepto de amor (o sea, tu Venus) se expresará dependiendo del signo en que se encuentre ese planeta en tu mapa natal. Sin embargo, es importante analizar todos los aspectos que forma ese planeta, o sea, de qué modo lo influencian otras energías, dónde se encuentra, con quién interactúa, y solamente así podrás realmente comprender cuál es tu concepto de Amor y de Placer. Haré entonces una distinción: existe el placer del cuerpo físico, como puede ser el ofrecido por una caricia, un abrazo, una demostración de ternura, un beso o un acto sexual; y además el placer que brinda una manta calentita en una fría noche de invierno, o una buena sopa caliente, un buen plato de comida cuando tenemos hambre, ¿no es cierto? Esos son placeres muy subjetivos e individuales. Es necesario comprender y aceptar esa diversidad en la concepción de placer, pues lo que me da placer a mí puede no ser lo mismo que da placer a otra persona. Existe también el placer intelectual, como el que puede ofrecer la música clásica, una expresión artística, una noche llena de estrellas, una flor, una melodía armoniosa, o sea, el placer despertado a través de nuestros cinco sentidos estimulando nuestras emociones, y esos también son placeres absolutamente subjetivos. ¡No obstante, todos reconocemos un acto de amor, que es ciertamente una noción universal, independiente del ambiente o de la sociedad! ¡No hay forma de vida en la Tierra que no reaccione positivamente ante un acto de amor!En buena parte, esa noción del Amor se ha formado en la tierna infancia, o incluso dentro del útero materno, donde todo era confort y placer. Desde el momento de la concepción (primer acto de amor), la interacción entre madre e hijo es imprescindible para ofrecer al feto las mejores condiciones de desarrollo. ¡En los primeros años de vida, aprendemos a amar si recibimos amor! La importancia del contacto del bebé con el seno materno es cada vez más reconocida por la medicina y por la ciencia como el medio más eficaz para un crecimiento saludable y armonioso. En una determinada época (años 70) en que la ciencia no tenía aún una visión holística de nuestro ser, la Nestlé abrió una guardería modelo, en Vevey, Suiza, para demostrar la eficiencia de la leche que producía. La guardería era bellísima, perfecta en todos los conceptos de higiene y modernidad, la alimentación de los bebés respetaba todas las normas nutricionales, había pediatras, enfermeras y todos los aparatos necesarios para que los bebés pudiesen desarrollarse perfectamente en el mayor confort. Tras algunos años de estudio, sin embargo, se percibió que los bebés de esa ‘guardería modelo’ crecían menos y eran más inquietos y llorones y estaban más sujetos a dolencias que los bebés de una guardería municipal cercana, donde permanecían, durante algunas horas al día, los hijos de los emigrantes italianos que trabajaban en los alrededores. La razón era sencilla: no había amor en la guardería de la Nestlé (pese a los cuidados modernos) ¡y sobraba amor en la casa y en la guardería de los obreros italianos, donde las ‘mammas’ todavía alimentaban a sus bebés al pecho y los consolaban en su regazo cuando lloraban! La Nestlé intentaba, en aquella época, demostrar que la leche que producía era mejor que la leche materna, ¡pero ciertamente, leche alguna en el mundo podría sustituir el calor de un regazo y un cariño de una madre!

¡Así, apreciados lectores, el Amor es la respuesta para nuestra felicidad! ¡El Amor es sin duda la llave maestra para poder arreglar nuestra sociedad que está tan enferma! Podemos demostrar amor hacia una plantita que ponemos al lado de una ventana soleada para que crezca fuerte, por el bichito de estimación que ha sido abandonado y que acogemos en nuestra casa, podemos demostrar amor hacia la madre Tierra, que está siendo tan maltratada por sus hijos, observando un comportamiento más ecológicamente correcto, podemos, en fin, demostrar amor de mil modos, pero no olvidemos que este es el alimento indispensable para una vida saludable y armoniosa con el Todo.



Para que podamos emplear esa energía cósmica del Amor, podemos entrar en contacto con la manifestación de Dios nº 12, en el Genio Cabalístico HAHAIAH: Dios del Refugio, o Amor Incondicional. El salmo de oración es el 9.

¡Te deseo una semana llena de Amor en todas sus formas!


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Sobre o autor
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Graziella Marraccini é astróloga, taróloga, cabalista e estudiosa de ciências ocultas e dirige a Sirius Astrology. grabnn Atende em seu consultório em SP com hora marcada no horário comercial.
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