Lazo Familiar

Lazo Familiar

Autor Osvaldo Shimoda

Assunto STUM WORLD
Atualizado em 06/05/2007 10:50:17


Traducción de Teresa - [email protected]

El gran médium Chico Xavier decía: “En las familias es donde suelen reunirse los desafectos del pasado.”
Por tanto, para comprender los conflictos familiares, es preciso ampliar la visión de familia bajo una óptica reencarnacionista.

En este aspecto, la familia no es el resultado de un mero encuentro fortuito, en que los miembros del grupo están juntos por acaso, como muchos creen.
Tampoco es por acaso el que ocurran los conflictos, la discordia en una familia. En este contexto, la familia atiende a una finalidad clara, que es proporcionar a todos un aprendizaje, una gran oportunidad – a través de la convivencia – de transformar lazos de odio en amor. Explica el motivo, por ejemplo, de que dos enemigos de una vida pasada se reencarnen como madre e hijo. De todas las relaciones humanas, no existe, a mi modo de ver, una relación más fuerte, más visceral que la de madre e hijo.

En la maternidad, la mujer genera en su vientre un pequeño ser y, en esa relación, las condiciones tienden a ser más propicias para que ambos – otrora desafectos del pasado – se amen y se reconcilien.
No obstante, en la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva – un abordaje psicológico y espiritual breve – canalizado por mí a través de los espíritus elevados del Astral superior), ya he visto a una paciente hacer regresión al útero materno e identificar a su madre como a una enemiga que le había quitado la vida en el pasado, y debido a esto, rehusar, dificultar al máximo su nacimiento.

Orientada por su mentor espiritual – espíritu desencarnado directamente responsable por nuestra evolución espiritual – acerca de que en la vida actual ha venido como hija para reconciliarse con su desafecto (madre), su relación con la madre ha mejorado considerablemente. A través del amor, el lazo de odio que las unía se ha roto.
Por otro lado, es común que todos los miembros de una familia se encuentren presos, atados por un lazo antiguo de riñas, discordias, odio, desamor y desunión, que se repite en varias encarnaciones. Ese lazo tiene que deshacerse; caso contrario, la vida de todos dejará de salir adelante, permanecerá atascada.
Para deshacerlo, la clave de la liberación de todos es la reconciliación, el perdón.

Véase a continuación el caso de una paciente que quería entender por qué su madre alimentaba odio contra ella y por qué no conseguía conquistar su libertad para vivir sola, a pesar de varias tentativas.

Caso Clínico:
¿Por qué mi madre siente odio contra mí?
Mujer de 25 años, soltera.


La paciente acudió a mi consultorio a fin de averiguar el motivo de no mantener una relación armoniosa con su madre.
Siempre hubo desavenencias entre las dos, pero se intensificaron (riñas diarias) cuando ambas comenzaron a trabajar juntamente.

Su madre siempre ha sido extremadamente celosa, posesiva y poco cariñosa. El padre se envolvió con otra mujer y la paciente siempre estaba en medio para apaciguar el altercado entre los dos. De esta forma, fue criada en una familia donde siempre presenció peleas constantes entre los padres, por los celos de la madre.
No tuvo un modelo relacional de familia en que prevaleciese el amor, el compañerismo, la amistad y la complicidad, pues constantemente había disputas, desamor y desunión entre todos (la paciente tiene un hermano más joven).
Por otra parte, su hermano siempre se ha mantenido distante de esas contiendas, encerrándose – nunca hablaba de su vida íntima – y alienándose de los problemas familiares. Respecto al padre, su relación ha sido siempre buena y amistosa.

Quería comprender también por qué no conseguía conquistar su libertad de vivir sola (había intentado varias veces marcharse de casa de los padres, pero siempre algo salía mal).
Siempre percibió que la madre no vibraba con sus conquistas – sutilmente alimentaba envidia – y deseaba que su hija no tuviese éxito en la vida.

En la 4ª sesión de regresión, la paciente me relató:
“Veo una criatura, una niña, debe tener unos cuatro años. Lleva un vestidito largo, cabellos cortos (chanel), castaños, es blanquita.
Esa niña vive con los padres. La madre es joven, tiene unos 25 años, blanca, cabellos negros, lleva una ropa antigua, falda larga. La hija llama por la madre, pero ésta no le da atención, permanece sentada bordando. La impresión que tengo es de que la madre está fastidiada... Hay otra mujer en esa casa. Es la criada. La niña está llorando y, como la madre no le da importancia, toma a la niña en brazos y se marcha con ella (pausa).
Llega ahora un hombre, también joven, debe tener unos 30 años. Es su marido, dice que va a viajar, pero ella se queja, dice que él viaja mucho, que ella se queda muy sola, y que no debía haberse casado con ella. El marido la consuela, pero dice que es necesario que viaje para resolver un problema de trabajo.
Dice además que se llevará a la hija con él.
Ella acaba por quedarse en casa con la criada.
Más tarde, descubre que está embarazada, y dice a la criada que no quiere a esa criatura porque es infeliz.
Acabó no teniendo al crío, parece que ha tomado algo y abortó.
El marido ha vuelto del viaje y ella no le cuenta sobre ese aborto.
La madre ni siquiera pregunta por la hijita, por qué él no la ha traído consigo.”-¿Por qué el padre no ha traído a la hija? – Pregunto a la paciente.
“La ha dejado en otra casa.
La niña tiene cinco años, estudia piano, y el padre la ha dejado en casa de la profesora.
El marido pregunta a la esposa si no desea saber de su hija...
Ella dice que no le importa. (Pausa).
Ahora veo a la madre que, despertándose por la noche, sorprende al marido con la criada haciendo sexo. Ella siente mucho odio, pero finge que no ha visto nada. Le dice al marido que quiere marcharse, vender la casa y trasladarse a la ciudad donde está la hija.
Viajan a caballo y, por el camino, ocurre un accidente y el marido queda paralítico.
A partir de ese suceso ella comienza a humillarlo, acaba saliendo con otros hombres, no cuida de él ni de la hija. Los años han pasado, la hija se casó, se ha marchado, solamente han quedado los padres en esa casa; ambos se han puesto enfermos.
La madre dice al marido que él es el culpable de que ella se encuentre enferma, dice que nunca le perdonará por su traición, y que él ha sido la causa de su infelicidad.
El marido le pide perdón, dice que ya lo está pagando por haber quedado paralítico, pero ella no le perdona.
Así que ella se muere, la hija viene a buscarlo. El padre dice a la hija que su madre nunca le perdonará por su infelicidad. La hija lo abraza. (Pausa).
Siento aquí en el consultorio una presencia espiritual... Es mi mentor espiritual. Irradia mucha luz. (Pausa).
Pregunto a mi mentor si esas escenas que acabo de ver han sido realmente vivencias de una vida pasada...
Dice que sí, y que me ha mostrado esas escenas para que yo pudiese conocer mejor quién ha sido mi madre en el pasado.
Aclara que nosotros los tres hemos venido juntos nuevamente en la vida actual, en los mismos papeles familiares (padre, madre e hija) con la excepción de mi hermano, que no era de aquella familia.
Dice que la vivencia de hoy ha sido para que entienda que no debo cargar con los problemas de mis padres, que se repiten en la encarnación actual. Dice además que ese lazo de familia viene de muchas vidas – todos nosotros – como familia – hemos ido reencarnando juntos, pero no necesariamente en ese orden – como padres e hijos.
Mi mentor me aclara que hasta hoy mi madre no ha perdonado a mi padre – ella le guarda un odio muy antiguo, pero que no soy yo quien causa ese sentimiento.”

-Pregúntale por qué entonces tu madre te odia, no vibra con tus conquistas – pido a la paciente.
“Dice que el alma de ella no me odia. En verdad, el alma de ella está muy oscura, guarda muchas amarguras contra mi padre y otras personas (desafectos de vidas pasadas).
Debido a eso, a no perdonarles, el lazo de familia no se deshace.
Ella necesita, por tanto, perdonar y yo no tengo culpa, no es a mí a quien tiene que perdonar, sino en primer lugar a ella misma, porque, dice él, mi madre no tiene amor a la vida. Por eso siente rabia cuando alguien ama la vida. Mi madre no acepta que las personas sean felices.
Él me aclara que ella abriga ese sentimiento de odio por cualquier persona. Por ello, resalta que lo que ella siente por mí no es nada personal.
De esta forma, mi mentor explica que la clave de la liberación de la familia es mi madre.
Ese lazo familiar tiene que ser deshecho. Dice que todos nosotros oremos por ella. El amor la curará. Dice que si hacemos la cadena del perdón, mi madre nos libertará, porque sola no lo va a conseguir.”

-Pregunta a tu mentor si debemos continuar con nuestro tratamiento – pido a la paciente.
“Ha dicho que sería bueno que mi madre viniese a su consultorio, pero que antes es necesario que hagamos la cadena del perdón para que ella acepte venir para hacer ese tratamiento. Dice que será una oportunidad para una limpieza kármica familiar, y que aún podemos evitarle una enfermedad grave, pues esa dolencia sería una forma de que ella se vengase de todos nosotros.
Resalta que eso puede ser evitado, y que ella aún puede vivir muy feliz. Y me pide que, si en algún momento ella quiere discutir conmigo, visualice una luz rosa en torno a ella e irradie el amor de Cristo. Dice además que, al deshacer ese lazo familiar a través del amor, cada cual podrá seguir su rumbo.
Él me ha abrazado, estoy andando en dirección a la escalera (es un recurso técnico que utilizo en la regresión para que el paciente suba y regrese a mi consultorio), he subido algunos peldaños, hay una llave en la escalera. Me inclino y cojo la llave. Le pregunté qué era aquella llave. Me ha dicho que la lleve conmigo, pues es la llave de una conquista que está en mis manos.”

-¿Qué conquista? – Pregunté a la paciente.
“Es la de un objetivo que deseo mucho – comprar una casa. He guardado la llave y subo las escaleras... Ahora estoy aquí en el consultorio. Mi mentor ya no está.”

-¿Cómo te sientes? – Pregunté a la paciente.
“Estoy bien, tranquila, en paz.”

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Shimoda
é terapeuta com mais de 40 anos de experiência e 60 mil sessões de regressão já realizadas. Criador da Terapia Regressiva Evolutiva TRE, professor e pesquisador das terapias integrativas e do desenvolvimento espiritual, com atuação dedicada ao estudo da consciência, dos processos terapêuticos profundos e da formação de novos terapeutas. Reconhecido por sua abordagem ética, responsável e acolhedora, Osvaldo Shimoda desenvolveu e estruturou metodologias terapêuticas que auxiliam pessoas em seus processos de autoconhecimento, equilíbrio emocional, expansão da consciência e desenvolvimento espiritual.
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