Ligaduras de Vidas Pasadas
Autor Osvaldo Shimoda
Assunto STUM WORLDAtualizado em 05/01/2009 17:51:11
Traducción de Teresa - [email protected]
Durante siglos la reencarnación era asunto exclusivo de los filósofos, religiosos y místicos. A partir de la década de los 50 la ciencia empezó a investigar esa cuestión dentro de una metodología científica, aunque sujeta a críticas, debido a la peculiaridad del objeto en estudio (la reencarnación presupone no solo la existencia del espíritu, sino además su supervivencia a la muerte. Sin embargo, ¿cómo demostrar empíricamente la existencia del alma, del espíritu, algo no palpable, no concreto, no visible para muchas personas?
Es importante resaltar que la cultura occidental es fundamentalmente una cultura tecnócrata y materialista, en la cual el materialismo científico todavía está muy presente. No ocurre lo mismo en la India, donde la reencarnación forma parte de sus fundamentos filosóficos y la idea de que vivimos más de una vez es tan común para ellos como los credos occidentales lo son para nosotros. De esta forma, en todas las partes del mundo existen los que creen en la tesis de la reencarnación, sin necesitar pruebas o evidencias, pues su creencia es visceral, espontánea, viene del alma, del espíritu. Pero hay también los irreductibles, llenos de prejuicios, cerrados acerca de la existencia de otras vidas, que normalmente invalidan todo, incluso ante pruebas indiscutibles sobre la existencia del espíritu, su supervivencia a la muerte, y las sucesivas encarnaciones en cuerpos diferentes en la vida terrena.
Por último, los hay que tienen dudas, no están convencidos, pero tampoco no descreen del todo de la existencia del espíritu y de la reencarnación. Sin embargo, necesitan pruebas para creer.
San Ignacio de Loyola (Jesuita de la Compañía de Jesús) decía: “Para el que cree, ninguna palabra es necesaria; para el que no cree, ninguna palabra es posible”.
No obstante, la duda debe ser respetada, de la misma forma que merece respeto la creencia. La duda a la que me refiero es la duda investigativa, la de aquellos que por ahora no creen, pero están abiertos y receptivos para investigar algo que desconocen.
En este sentido, el beneficio de la duda es dado a aquellos que no dudan por dudar, sino que, aunque no tengan la certeza, procuran informarse, esclarecer, reflexionar y, a partir de ahí, extraer sus propias conclusiones. Son los que vivencian, experimentan por sí mismos y no se basan apenas en lo que dicen otros. Saben que la fe solo se convierte en certidumbre a través de la vivencia.
Es la invitación que hago a mis pacientes antes de que pasen por la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual - Abordaje psicológico y espiritual breve, canalizado por mí por los espíritus superiores del Astral. En esta terapia, como terapeuta, mi papel el procurar abrir el canal de comunicación del mentor espiritual (ser desencarnado responsable directamente por nuestra evolución espiritual) de cada paciente para que él pueda orientarlo mejor acerca de sus problemas y de su evolución espiritual.
En muchos casos, el mentor espiritual del paciente le revelará sus vidas pasadas como causa de sus problemas y, al final del tratamiento, es el propio paciente el que habrá de llegar a una conclusión honesta y sincera consigo mismo sobre lo que vivenció en su experiencia con su mentor espiritual.
Fundamentalmente, dentro de una metodología científica, muchos científicos vienen investigando la reencarnación de varias maneras distintas:
- recordaciones espontáneas de sus vidas pasadas;
- sirviéndose de la regresión de memoria a través de la hipnosis (es el caso de la TRE – Terapia Regresiva Evolutiva – La Terapia del Mentor Espiritual);
- a través de médiums o sensitivos que hacen captación (éstos acceden al campo de energía de las personas y les revelan sus encarnaciones pasadas);
- a través de marcas de nacimiento en adultos y niños, que se acuerdan espontáneamente de esas marcas, oriundas de una vida pasada;
- sueños recurrentes (son siempre recuerdos, reminiscencias de vidas pasadas);
- déjà vu (término francés que significa “ya visto”, en el cual tenemos la sensación de familiaridad, de que una persona nos es familiar, o de que ya hemos estado en un determinado lugar; la familiaridad es siempre el descortinar de una punta del “velo del olvido” del pasado);
- meditación (en meditación, por estar en estado alterado de consciencia, es posible también recordar nuestras vidas pasadas);
- presencias espirituales obsesoras.
En la TRE es corriente, en las sesiones de regresión, que una entidad obsesora (desafecto del pasado) del paciente, se manifieste acusándolo del mal que le hizo en una vida pasada.
En este aspecto, la presencia espiritual obsesora es una de las pruebas más contundentes de que ya hemos vivido en otras encarnaciones.
Véase el caso de un paciente que padecía cansancio, indisposición, falta de vitalidad (falta de energía), desmotivación y somnolencia constantes, debido a una interferencia espiritual obsesora.
Caso Clínico:
Falta de vitalidad y somnolencia constantes
Hombre de 29 años, casado.
El paciente acudió a mi consultorio quejándose de mucho cansancio, indisposición, desmotivación, falta de vitalidad, estaba casi sin energía para vivir. Sentía un vacío, una tristeza y una somnolencia constantes en los fines de semana (si se dejase ir, dormiría seguido).
La esposa y los hijos le amonestaban mucho por no salir los fines de semana, pues solo quería dormir. Había llevado a cabo todas las pruebas médicas necesarias, pero los resultados fueron todos normales.
Se sentía también perdido, sin rumbo en relación al lado espiritual (era médium de incorporación consciente, pero no se encontraba espiritualmente).
Al hacer regresión, me relató:
“Veo muchas culebras en torno a un hombre. Él está clavado en una cruz, hincada en un suelo de tierra.
Su cabeza está caída -no veo su rostro-, está sin camisa, solo tiene un paño atado a la cintura.”
- ¿Por qué está crucificado, y quién ha hecho eso? – Pregunto al paciente.
“Creo que he sido yo quien lo ha crucificado… La impresión que tengo es la de que ese hombre era un auxiliar mío en alguna actividad, pero él ya no quería formar parte de todo eso. (Pausa).
Siento todo mi cuerpo helado, mis manos hormiguean (en esta terapia, cuando un paciente nota el cuerpo helado y alguna parte de él hormigueando, es siempre debido a la presencia de un ser espiritual obsesor de las tinieblas, que se encuentra en un lugar muy helado, oscuro y de sufrimiento. De ahí que el paciente sienta escalofríos o un frío muy intenso y hormigueo, por captar el campo vibracional del ser espiritual).
Alguien está diciéndome: ‘Vas a pagar por todo cuanto me has hecho’.”
- Pregunta a ese ser espiritual qué cosa le has hecho en el pasado – Ruego al paciente.“Hay una mano apretándome el cuello y la otra sujeta una espada sobre mi frente… Es aquel señor feudal que manipulé haciendo que invadiese la aldea. De alguna forma la magia “se ha roto” y él se enteró de que en realidad yo era un brujo. Él me aprieta el cuello, me arroja a la hoguera y soy quemado.”
- Pregunta a tu mentor espiritual si tiene algo que decirte en esta sesión – ruego al paciente.
“Siento un calor en el pecho (chakra cardíaco), una luz muy fuerte, es muy bueno. Aquel frío que sentía, ha desaparecido.
Dice que es esa vida pasada me habían sido dados dones para ayudar a las personas, pero no hice eso, acabé por desviarme de mi camino, empleando las fuerzas negativas de las tinieblas, perjudicando a muchas personas. Yo solo pensaba en mi propia ambición, en buscar el poder y, con eso, acabé por convertirme en un esclavo de las tinieblas. Tras morir en la hoguera, me han llevado los seres de las tinieblas.
En el umbral, cada una de aquellas culebras que me picaban representaba a las personas que perjudiqué, que maté, o sea, por la ley de la acción y reacción he sido picado por ellas para pedir perdón – rescatar el daño que les he causado.
Permanecí mucho tiempo en las tinieblas, ya no soportaba el sufrir, hasta que un día acepté el auxilio de los seres de luz.
Mi mentor espiritual me dice que he sido encaminado al consultorio de usted para tener conocimiento de esa vida pasada y así perder el miedo que tengo a desarrollar mi lado espiritual como médium de incorporación.
Algunos de los espíritus que piden que les dé paso (incorporarse) son también aquellos que he perjudicado en aquella vida pasada.
Necesito ayudarlos para que ellos también evolucionen espiritualmente, pero para eso es preciso confiar y perder el miedo a servirme de mis dones mediúmnicos, pues, esta vez, los emplearé para ayudar a las personas.
Él dice que mi principal objetivo en hacer esta terapia es superar el miedo a trabajar como médium.
Aquel ser espiritual que he crucificado en aquella vida pasada sigue en las tinieblas, pese a que en varias encarnaciones he intentado ayudarle.
Él siempre viene perjudicándome, pues aún existe un rescate kármico entre nosotros, y el perdón ha de ser mutuo.
Mi mentor espiritual reitera que yo crea en mí mismo, en mis mentores espirituales, en todos los seres de luz que están en torno a mí y que me necesitan como medio de comunicación con el plano superior para que yo desarrolle ese trabajo de auxilio, de caridad, de esclarecimiento a los encarnados y desencarnados.
Dice que va a ayudarme, a intuirme para que encuentre un centro espírita adecuado para mi trabajo mediúmnico. Me ruega que no me preocupe pues seré encaminado hasta allí. Pide también que me mantenga en el camino de la luz, ya que así estaré protegido por el plano superior. Él te agradece por el trabajo que vienes haciendo con muchas personas, y dice que si yo no hubiese venido a esta terapia no lograría cumplir en esta encarnación aquello que me comprometí a hacer”.
Al final del tratamiento el paciente me dijo que ya no sentía cansancio, falta de energía, desmotivación, sueño ni tampoco tristeza y vacío. Tampoco tenía ya pesadillas. Estaba firme y fuerte en sus oraciones diarias; su fe en Dios y en las fuerzas invisibles habían aumentado, al igual que su sensibilidad mediúmnica.








in memoriam