¿Locura u Obsesión Espiritual?

¿Locura u Obsesión Espiritual?

Autor Osvaldo Shimoda

Assunto STUM WORLD
Atualizado em 18/11/2006 10:15:57


Traducción de Teresa - [email protected]

“¿Influyen los Espíritus en nuestros pensamientos y en nuestros actos?
-Mucho más de lo que imagináis. Influyen hasta tal punto, que, de ordinario, son ellos quienes os dirigen.”
(El Libro de los Espíritus, Allan Kardec, Cuestión 459).


Recientemente ha sido portada en los periódicos y en los medios televisivos el caso de una mujer que prendió fuego a una jubilada de edad avanzada en una agencia bancaria en Río de Janeiro.
La jubilada fue ingresada en estado grave con el 60% del cuerpo quemado y falleció posteriormente.
La agresora justificó a la policía su acto atribuyéndolo a la ira que sintió al no conseguir cobrar su pensión en la agencia bancaria. No obstante, según el banco, ella no cobró sus haberes porque había ido en fecha equivocada (no era el día adecuado para el cobro).
Confesó además a la policía que había practicado tal acto porque estaba fuera de su normalidad y se sentía perseguida por una luz que la “acuchillaba por dentro”. Esa luz decía que iba a matarla y a sus hijos también.
A pesar de haber practicado un acto tan bárbaro, dijo que no estaba arrepentida.

Yo pregunto: “¿Es un caso de locura o de obsesión espiritual?”
¿Cómo se puede distinguir la locura propiamente dicha de una interferencia espiritual obsesora? En el caso de esta mujer, es difícil responder con certeza, hasta porque cada caso es un caso. Es muy tenue la línea divisoria que separa la locura de la obsesión espiritual. No obstante, sin la menor sombra de duda, la obsesión espiritual puede ser la causa de un proceso de locura.

En la psicogénesis de muchísimos casos de locura, es frecuente la existencia de un factor obsesivo, o sea, la interferencia de espíritus que tienen por objetivo causar irritación para perjudicar al obsedido.
Puede ser el caso de esta mujer que estaba irritada, muy enfadada, y se sentía perseguida por una luz que la “acuchillaba por dentro” (en mi práctica clínica, es común en la regresión de memoria que el paciente vea a su obsesor como una luz grisácea o un bulto oscuro, una sombra).
No obstante, es importante decir aquí que innumerables pacientes en hospitales o clínicas psiquiátricas no son locos en el sentido de la palabra. Son apenas víctimas de obsesión.
Por tanto, hay que distinguir un disturbio mediúmnico, espiritual, de un disturbio psiquiátrico propiamente dicho.

Allan Kardec, el codificador del Espiritismo, decía: “Hay locura que no es locura, es apenas obsesión. Pero hay locura que no es más que un trastorno eminentemente psiquiátrico.”
Sin embargo, es importante esclarecer que un disturbio mediúmnico, caso se prolongue por mucho tiempo, puede ocasionar un daño en el cerebro y provocar la locura psiquiátrica.
De esta forma, si por un lado existen los espíritus obsesores que perjudican al obsedido influenciándolo negativamente en sus pensamientos y acciones, existen también los espíritus protectores, guiándonos y orientándonos frente a las adversidades de la vida. Por tanto, no es una exageración decir que a todo momento estamos siendo guiados o influenciados por buenos o malos espíritus.
Pero es a través de nuestros pensamientos, sentimientos y actitudes en el día-a-día, como determinamos al lado de quién estaremos: buenos o malos espíritus.

Es bueno recordar que los espíritus se ligan a nosotros por la afinidad de nuestros patrones vibratorios de pensamientos, sentimientos y actitudes.
Si tú vibras negativamente, cultivando en lo cotidiano odio, ira, rencor, desesperanza, tristeza, miedos, venganza, amargura, es obvio que habrás de atraer a los malos espíritus.
Recuerda que eres tú quien atrae a buenos o malos espíritus, según la Ley de la Afinidad (los semejantes se atraen).
Entre el bien y el mal tú eres quien elige de qué lado te quieres quedar.
Lígate con la luz, evoca la presencia de los espíritus superiores cultivando buenos pensamientos, sentimientos y actitudes, que así serás protegido por ellos, aunque no lo percibas.

Caso Clínico:
Depresión y sentimiento de incapacidad

Hombre de 35 años, soltero.

El paciente acudió a mí debido a su sentimiento de incapacidad e inferioridad. Cultivaba constantemente pensamientos críticos – desvalorizándose – del tipo de: “Eres burro, retrasado”; “Eres un fracaso, es mejor renunciar porque no saldrá bien.”
Todo cuanto empezaba no lo terminaba, pues tenía la autoestima muy baja. Despertaba depresivo, ya que era frecuente sentirse atormentado por esos pensamientos.
De esta forma, quería saber el por qué de ser tan crítico, exigente consigo mismo y qué lo llevaba a sentirse incapaz.

Al hacer regresión, me relató: “Siento algo presionando mi rostro... la impresión es de que alguien está empujando, hundiendo mi rostro en el diván (pausa).
Veo ahora ante mí a una luz gris, medio oscura...
Estoy sintiendo un escalofrío muy fuerte por todo el cuerpo con la presencia de esa luz aquí en el consultorio.”

-Pregunta a esa luz (entidad espiritual) si ella tendría algo que decirte – pido al paciente.
“Ella me dice: ‘¡Vas a morir!’ ‘¡No tienes nada en la vida porque eres un desgraciado!’

-Pregúntale qué es lo que tú le has hecho en el pasado.
“Me está dando un mareo porque el diván está girando rápidamente (es común en mi consultorio que la entidad obsesora haga “girar” el diván para agredir y amedrentar al paciente. En verdad, todo es una ilusión, una falsa sensación, pues en momento alguno sale el diván de su lugar). Ahora ha parado, ya no siento girar el diván...
Mirando bien para esa luz gris percibo que es una mujer (pausa).”

-Pregúntale qué relación habéis tenido en el pasado – pido al paciente.
“Ella me dice que hemos estado casados y que le he desgraciado la vida.”

-¿Qué le has hecho?
“Ella dice que le he quitado la vida, que no la he dejado vivir. Por eso, cualquier desliz o error que yo cometo en la vida actual, me lo cobra, me condena, no me deja vivir tampoco (el paciente comprende ahora que aquellos pensamientos negativos, críticos, condenatorios, que le hacen sentirse inferior, depresivo y con baja autoestima, no son suyos, sino provocados por esa entidad espiritual)”.

-Pregúntale si sabe cuánto tiempo hace que ella está desencarnada, en espíritu en la oscuridad, en las tinieblas.”
“Dice llorando que no lo sabe ciertamente, pero es probable que se trate de más de 100 años.”

-¿Te gustaría decirle alguna cosa? – Pregunto al paciente.
“Le pido perdón, de corazón por lo que le he hecho, y que hoy jamás le quitaría la vida” (el paciente habla emocionado).

-Pregúntale si quiere ser ayudada, si desea salir de ese lugar oscuro.
“Ella dice que sí.”

-Entonces, pídele que evoque los espíritus amparadores, benevolentes, para salir de ese lugar – pido al paciente (pausa).“Veo un ser de luz – es una luz muy intensa, clara – acercándose a ella (pausa).
Ellos están ahora adentrándose en un túnel iluminado... han desaparecido.
Otra luz clara, bastante intensa, procedente de arriba, se acerca a mí. Siento una paz muy grande ¡es increíble!”

-Pídele que se identifique...
“Dice que es mi mentora espiritual (entidad espiritual directamente responsable por la evolución del paciente, que lo guía, protege y aconseja).
Siento una paz y tranquilidad que vienen de ella, y una luz bastante clara que ella irradia y que me ilumina también.
Ella me dice que debo ser fuerte, no tener miedo, y que está siempre ayudándome en todos los momentos difíciles de mi vida. Me dice que haga todo en la vida con amor y dedicación.
Siento una paz enorme, pues ella emana una energía muy buena. Su luz está irradiando a la sala entera.” (El paciente se refiere al consultorio).

-Mira a ver si tu mentora espiritual tendría algo más que decirte – pido al paciente.
“Ella sólo me pide que cultive el amor en mi corazón y le agradece a usted (refiriéndose a mí como terapeuta) por esa oportunidad de poder comunicarse conmigo.”

Después de pasar por otras cuatro sesiones de regresión, el paciente estaba encontrándose muy bien, más animado y motivado. Ya no le venían a la mente aquellos pensamientos críticos, negativos y de descalificación que lo dejaban deprimido, desesperanzado e inseguro.
Antes del tratamiento, por cualquier desliz o error que cometiese, le venían muy fuertemente esos pensamientos, que permanecían martilleando en su mente y que lo llevaban a sentirse deprimido y desmotivado. Sentía que se había quitado un peso enorme de encima, además de haber rescatado su autoestima.

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Shimoda
é terapeuta com mais de 40 anos de experiência e 60 mil sessões de regressão já realizadas. Criador da Terapia Regressiva Evolutiva TRE, professor e pesquisador das terapias integrativas e do desenvolvimento espiritual, com atuação dedicada ao estudo da consciência, dos processos terapêuticos profundos e da formação de novos terapeutas. Reconhecido por sua abordagem ética, responsável e acolhedora, Osvaldo Shimoda desenvolveu e estruturou metodologias terapêuticas que auxiliam pessoas em seus processos de autoconhecimento, equilíbrio emocional, expansão da consciência e desenvolvimento espiritual.
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