Mentor espiritual, tu verdadero terapeuta
Autor Osvaldo Shimoda
Assunto STUM WORLDAtualizado em 16/03/2010 14:08:49
Traducción de Teresa - [email protected]
En un artículo anterior, Mentor espiritual, tu verdadero amigo, hice un homenaje a ese ser bienhechor, nuestro verdadero escudero, maestro y amigo fiel, directamente responsable de nuestra evolución espiritual, que nunca nos abandona – aunque muchas personas aún desconozcan su existencia – principalmente en los peores momentos de nuestras vidas.
Siendo así, quiero resaltar que el mentor espiritual, además de ser un amigo fiel es, sobre todo, un gran maestro, nuestro verdadero terapeuta, pues nos conoce profundamente (viene acompañándonos en varias encarnaciones).
De esta forma, en la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual – Abordaje psicológico y espiritual breve, canalizado por mí por los Espíritus Superiores del Astral, es siempre el mentor espiritual del paciente quien descortina el velo del olvido de su pasado (barrera de la memoria que se manifiesta en forma de amnesia, y que nos impide tener acceso a nuestros recuerdos reencarnatorios) para que él pueda liberarse de sus bloqueos, y con eso, vivir la vida de forma más libre y autónoma.
En esta terapia, como terapeuta, soy un facilitador, un co-terapeuta, pues busco auxiliar al mentor espiritual del paciente, creando todas las condiciones necesarias para abrir el canal de comunicación, a fin de que él pueda conversar directamente con el paciente y orientarlo acerca de sus problemas.
No obstante, recibo diariamente innumerables e-mails de los lectores de mis artículos, describiendo detalladamente sus problemas y, al final, me preguntan cuál es la causa de éstos, y su resolución. Otros desean una terapia a distancia, online, con hora marcada, argumentando que viven lejos (en otros estados u otros países), y por eso no pueden venir a mi consultorio en São Paulo.
Aprovecho este artículo para aclarar a esos lectores que sería mucha irresponsabilidad por mi parte como terapeuta, además de una falta de compromiso con la verdad, contestar a sus e-mails diciéndoles la causa y la resolución de sus problemas. Bien, cada ser humano es único y, por tanto, tiene una historia de vida también única. Siendo así, como se dice en la jerga médica, Cada caso es un caso, y queda claro por qué no hago consultas online o por teléfono.
Quiero resaltar también que, incluso aunque el paciente venga personalmente a mi consultorio, no soy yo quien habrá de dar respuestas a sus indagaciones, sino que siempre será el mentor espiritual de cada paciente quien va a orientarlo.
En El Arte de la felicidad – Un manual para la vida, escrito por el psiquiatra americano Howard C. Cutler, en aparcería con Su Santidad el Dalai Lama, el autor ilustra claramente en ese libro la particularidad y la singularidad del individuo, o sea, la complejidad de los problemas humanos.
En uno de esos encuentros con el Dalai Lama, el Dr. Cutler describió el caso de una paciente que persistía en mantener comportamientos autodestructivos (en el libro, el autor no especifica cuáles eran esos comportamientos).
El psiquiatra quería saber del maestro tibetano si éste tenía una explicación para esos comportamientos, y cómo podría lidiar con la paciente. Pensativo, después de una larga pausa, el maestro tibetano simplemente respondió que no sabía.
Al percibir la reacción de asombro del psiquiatra, el Dalai Lama aclaró que desde el punto de vista del Budismo son muchos los factores que contribuyen para un determinado tipo de comportamiento humano, y que la visión occidental procura explicar todo de una forma simplista dentro de una única vida, negando la existencia de vidas pasadas (el paradigma médico y psicológico vigente de la ciencia occidental materialista, busca explicar el comportamiento humano basándose tan solo en el cerebro y en esta encarnación, optando por no tomar en cuenta la tesis reencarnacionista, es decir, la pluralidad de las existencias).
Parafraseando la respuesta dada por ese líder espiritual tibetano, respondo también a los lectores de mis artículos que me mandan e-mails pidiendo orientación, que no lo sé, y que desgraciadamente no tengo (hubiera querido tenerlas) las respuestas a sus problemas, la solución para sus angustias, inquietudes y mancillas, pero resalto que su mentor espiritual las tiene, pues él sí es el verdadero terapeuta.
Esto explica por qué la TRE – La Terapia del Mentor Espiritual – es conocida por su brevedad, eficacia y seguridad, pues el mentor espiritual del paciente – debido a conocerlo profundamente – va directamente al punto, sin rodeos, mostrándole con objetividad y sabiduría la causa de su(s) problema(s) y su resolución. Y, aún después de haber terminado la terapia, recibo e-mails de mis pacientes relatándome que su mentor espiritual sigue orientándolos en su vida.
Caso Clínico:
¿Por qué no consigo salir de ese triángulo amoroso?
Hombre de 30 años, casado.
El paciente acudió a mi consultorio tratando de comprender el por qué de ese triángulo amoroso, y por qué no lograba definirse entre su esposa y su amante.
Con la amante se llevaba muy bien, pues había afinidad entre los dos. En cambio, con la esposa, había pensado en separarse, pero había algo que lo prendía a ella. Con eso, permanecía en un impasse, pues no conseguía salir de ese triángulo amoroso.
Además de ese problema afectivo, tenía mucho miedo a tomar decisiones en otras áreas de su vida. Ponía siempre obstáculos, del tipo de y si…, aunque tuviese todo para salir bien. Era realmente muy pesimista, negativo.
Quería saber además por qué no lograba llevarse bien con su hermano, pues las riñas eran constantes, hasta el punto de haber roto definitivamente la relación con él. Finalmente, deseaba saber cuál era su misión de vida.
En la primera sesión de regresión, el paciente me relató: Veo un ser espiritual… Se parece a una calavera, lleva una caperuza marrón. (Pausa).
- Pídele que se identifique – ruego al paciente.
Dice que yo lo sé.- Pregunta a ese ser cuál es el motivo de su presencia en el consultorio – Pido nuevamente al paciente.
No quiere contestar. (Pausa). Ahora estoy viendo a otro ser espiritual… Es una mujer, lleva una capucha blanca. Se ha quitado la capucha, es muy bonita. (Pausa).
Dice que es mi mentora espiritual, que hemos estado juntos en otras vidas, y que siempre hemos estado muy ligados. Dice además que siempre me ha acompañado, y continúa acompañándome en la vida presente. Dice que yo sabré quién es ella realmente.
Afirma que aquel ser cadavérico que apareció al comienzo de esta sesión es un desafecto mío de una vida pasada. Dice que él siente odio por mí debido a que acabé con su ejército. Yo era muy rico, próspero, y un estratega militar. Afirma también que yo era una persona poderosa, no solo en esa vida pasada, sino en otras vidas, y siendo así, hice muchos enemigos, pero dice que sabe de mi corazón.
Dice que entre esos enemigos, algunos están encarnados conmigo en esta vida terrena, pero otros están en las tinieblas. Me pide tener calma, y que siempre me ligue a Dios y a Jesús, que todo saldrá bien.
Al final de esa sesión, pedí al paciente que hiciese la oración del perdón y la limpieza espiritual de los 21 días con toda humildad y pureza de espíritu.
A la siguiente sesión el paciente me relató: “Veo una casa estilo americano, portón bajo, blanco… Es una existencia pasada, y es en Illinois, EUA.
Dentro de la casa, veo a mi esposa, ella me abraza y dice que me ama… Yo la reconozco, es mi mentora espiritual. Ella me revela que en esa vida pasada su nombre era Évora. La calle es muy tranquila, casas grandes, de madera.
Veo dos perros: uno es grandote y el otro pequeño. Cuando llego a casa, ambos vienen a jugar conmigo en el jardín. Évora es muy guapa, es rubia, de ojos azules, rasgos típicos de una americana. Ahora estoy saliendo de casa, andando por la acera, los vecinos me saludan. (Pausa).
Veo una ladera, las casas van escaseando y llego a una playa muy calma, las olas del mar son pequeñas. Hay hombres, mujeres, niños caminando también en esa playa. Évora viene a mi encuentro, con una manta, irradia una luz blanca y me abraza. Siento mucho amor y protección provenientes de ella. Vamos tomados de la mano caminando por la arena. Ahora a mi lado derecho veo a mi esposa de hoy. Évora me dice que ha sido ella quien la ha puesto en mi camino, pues es una persona muy buena.
Ahora aparece mi amante al lado izquierdo. Mi mentora espiritual dice: ‘Calma, aún habrás de decidir entre ambas. Todo a su tiempo. Pero piensa bien, no cambies lo seguro por lo incierto. Eres un hombre de suerte. Hay gente que no tiene a nadie que le ame y tú tienes dos’. (Pausa).
Estoy mojándome en el mar, Évora me observa. Ella parece una santa, irradia mucha luz y en la cintura de su albornoz lleva un cinturón morado.
Volvemos para casa, abrimos la puerta y veo un chiquillo en la sala. Es rubito, tendrá unos dos años.
Ella me dice: ‘Es mi hijo del primer marido que falleció. Me he quedado viuda y tú has aparecido en mi vida’. Siento que mi hijastro me quiere mucho. (Pausa). Veo muchos libros en la estantería, son libros jurídicos. Yo era un juez en esa vida pasada. Hay una mesa donde hago mis estudios. El crío juega con Évora, ambos están a mi lado”.
- ¿Qué es lo que sientes por tu mentora espiritual? – Pregunto al paciente.
“Siento mucho compañerismo, seguridad. La aprecio mucho. Siento un amor grande como nunca he sentido por mujer alguna (el paciente habla emocionado).
Yo me completo con ella, no la veo solo como mujer, sino como un ser etéreo, espiritual, pues siento que estamos en la misma sintonía. Parece que la conozco desde hace mucho tiempo”.
- Pregúntale si ella es tu alma gemela – Pido al paciente.
“¿Tú qué crees?” contesta ella bromeando.
Dice además: ‘Por eso te mando personas de almas elevadas. Pero esa confusión en que te has envuelto con las dos, no ha sido por casualidad.
A decir verdad, has caído en la armadilla del propio destino porque la sintonía de ambas es increíblemente idéntica a la tuya. La decisión de elegir con quien vas a quedarte es fácil y difícil al mismo tiempo. Ella habla riendo: ¡¿quién te ha mandado tener tanto amor para dar?!
Tú realmente eres un hombre amoroso con las mujeres; por eso, a veces ellas confunden tu modo amoroso de tratarlas, creyendo que estás interesado en ellas, lo cual no es cierto. Es tu modo de ser cariñoso.
Respecto a tu misión en la vida actual, has venido para ayudar a tus semejantes, incluso cuando no lo piden. ¡Acuérdate de las sabias palabras del gran avatar San Francisco: ‘Es dando como se recibe’!”
- Pregunta a tu mentora espiritual de dónde procede tu miedo a tomar decisiones, a creer que no va a salir bien. ¿Por qué te pones tantos obstáculos en tu vida? – Pido al paciente.
“Ella dice que viene de una existencia pasada en que fui millonario. Yo me envolví con gente de poco valer. Esa vida fue en Inglaterra. Cuando me di cuenta, mis socios habían dilapidado todo mi patrimonio. Debido a eso aún traigo en la vida actual el miedo a perderlo todo, como sucedió en esa vida pasada.
Dice además: ‘Te parece que va a ocurrir nuevamente, aunque hoy tu realidad de vida sea otra, ya que está registrado en tu memoria espiritual (cuerpo espiritual).
Eso es lo que te impide seguir adelante, pero has de saber que cuando vayas a hacer algo de ahora en adelante, me tienes a mí. Estaré siempre a tu lado para orientarte.
Hazlo también todo por amor y no por deber. Puedes estar seguro de que, haciendo así, todo saldrá bien. Ten calma, pues tienes mucha prisa, todo va a resolverse en relación a las dos mujeres.
En cuanto a tu hermano, hubo muerte por disputa de tierras en una vida pasada. Él vino a matarte con un machete y tú para defenderte disparaste un tiro de escopeta. También erais hermanos en esa vida. Y, lo mismo que hoy, no había diálogo entre vosotros. Pero por parte de tu hermano había mucha envidia. Te considera más inteligente que él. Déjalo tal como está, no le tengas rabia, aunque el contacto con él no será buena cosa. Él solo te perjudicará. Lamento informarlo, pero él va a tener aún que encarnarse muchas veces, pues su nivel de progreso espiritual aún es muy bajo, porque anda en cosas que no debe (magia negra).
Pero tú ya no necesitarás reencarnar junto a él porque en la encarnación en que le has quitado la vida no has tenido culpa alguna – fue en legítima defensa.
Desgraciadamente el nivel en que él siempre se ha encontrado fue el de las tinieblas. Hay una tendencia en su espíritu a seguir el camino de las tinieblas. ¿Va a mejorar? Sí, pero como te dije: tendrá que encarnarse muchas veces hasta que un día reconozca que el Amor Supremo todo lo comanda”.
Ella ahora está despidiéndose, me pide que vaya en paz, que todo ha de ponerse bien.
Dice que los esclarecimientos e informaciones que me ha transmitido en esta terapia son suficientes. Está subiendo, marchándose… ¡Se ha ido!








in memoriam