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Para realizar nuestros deseos precisamos reconocer nuestras necesidades


Traducción de Sandra Olivares - [email protected]

Por que nuestros deseos nos parecen tan inalcanzables? Porque no sabemos atender nuestras necesidades... Cuando no reconocemos nuestras necesidades, corremos el riesgo de no establecer los limites reales entre lo que podemos y queremos ofrecer.
En general, tenemos dificultad para discernir la diferencia entre necesidades y deseo.

Deseo es la motivación de manifestar algo, sea interno o externo a nosotros, que nos proporciona placer y satisfacción. Y las necesidades son todas las condiciones que precisamos adquirir y madurar para que nuestra motivación pueda manifestarse de modo estructurado. En este sentido, para conquistar lo que quiere, ya sea interior o exteriormente, tenemos antes que primero adquirir una base sólida.

En tanto, en la mayoría de las veces, pasamos por encima de nuestras necesidades pues creemos que basta seguir nuestros deseos para encontrar la felicidad.
El problema es que sin atender nuestras necesidades no tendremos condiciones reales para sustentar la manifestación de nuestros deseos!

Es como la construcción de una casa: primero, tenemos que analizar las condiciones del terreno, construir una buena fundación, para después ver la casa de nuestros sueños construida... Caso contrario, estaremos construyendo un castillo de arena.

Muchas veces, asociamos el hecho de reconocer aquello que nos falta como una señal de carencia, debilidad y vulnerabilidad. Si tuviéramos una auto-imagen basada en el condicionamiento de que somos insuficientes para enfrentar las adversidades, iremos naturalmente evitar mirar de frente lo que nos falta. En tanto, eso es un error de interpretación. Percibir nuestras necesidades es apenas el primer paso del proceso de autorrealización.

El peligro de sentirnos avergonzados de nuestras necesidades es por que acostumbramos a esconderlas de nosotros mismos y de los otros. De esta forma, con frecuencia decimos: No se preocupe por mi (el famoso todo bien). Asociamos la idea de que nuestras necesidades pueden incomodar a los otros. Declaramos que no precisamos de nada debido al miedo de convertirnos en un peso extra y ser rechazados. Al final, quien nunca da trabajo no corre el riesgo de ser excluido...

En tanto, de esta forma, el hechizo se vuelve contra el hechicero. Podremos no ser excluidos, pero seremos fácilmente víctimas de abusos, pues nuestras necesidades no serán reconocidas y mucho menos atendidas!

Nosotras las mujeres, porque escuchamos varias veces el cuento de la Cenicienta, aprendemos desde pequeñas a asociar la idea de que precisamos primero sufrir para después tener momentos de placer. Al final, Cenicienta sólo podría ir al baile después que hubiese cumplido todas las órdenes de sus hermanas.

Pero, si reconocemos esas hermanas como un símbolo de nuestras necesidades internas, la cosa cambia de figura. Atender nuestras necesidades es un deber que tenemos para con notros mismos. O sea, al escuchar las ordenes de nuestras hermanas, estaremos simplemente atendiendo las exigencias que surgen delante de un proceso de realización.

En este sentido, cumplir nuestras obligaciones deja de ser un fardo para tornarse parte del proceso de madurez de las condiciones necesarias para manifestar nuestros deseos.

Seguir nuestros deseos sin haber revisado nuestras necesidades es una forma de autodestrucción. Pues, sin atender nuestras necesidades, no somos capaces de sustentar nuestros deseos. Por ejemplo, podemos tener el deseo de subir el Everest (substitúyalo por algo que Ud. quiera mucho), pero si al comenzar a subir la montaña no nos damos cuenta que no tenemos los zapatos adecuados, estaremos condenados al fracaso.

Volver para atrás en busca de mejores condiciones no quiere decir desistir del deseo de subir la montaña, sino, simplemente, comprender que nuestras necesidades están en primero lugar!

Hacer esfuerzo con perseverancia es parte de nuestras conquistas, pero si pasáramos por encima de nuestras necesidades ese sufrimiento se tornará inútil.

Precisamos aprender a considerar nuestras necesidades como algo precioso y de gran valor en vez de asociarlas a una condición de debilidad o insuficiencia.

Nuestras necesidades poseen un valor de moneda de cambio importante en nuestras relaciones. Al final, para atender las necesidades ajenas precisamos incluir también nuestras necesidades para ayudarlos!

Imagine la siguiente situación: Ud. está enamorada y su amor le pide que lo lleve al aeropuerto a las 5:30h de la mañana, pues pasará seis meses fuera del país. Sin dudarlo, Ud. dice que si. En seguida, el la convida para cenar fuera en el restaurante de que a Ud. más le gusta. Inmediatamente, Ud. acepta. Uds. vuelven a casa tarde, después de algunas copas de vino y quedan de acuerdo para ir temprano al aeropuerto. Después, en el camino para el trabajo, Ud. comienza a sentir el cansancio en su cuerpo y su mente. Triste con la despedida e irritada con la falta de sueño, pasa el día distorsionando la realidad debido a su mal humor. Las consecuencias de este trato mal elaborado saldrán a la superficie tarde o temprano...

El hecho es que de esta forma Ud. fue al baile sin haber ordenado su cocina... Al seguir impulsivamente el deseo de agradar a su novio, dejó de auto preservarse. El hábito de agradar al otro a cualquier costo hace que sus necesidades no sean vistas.

En la medida en que aprendemos a atender nuestras necesidades delante de las necesidades ajenas, pasamos a tener relaciones más saludables. Pues, libres del fardo de corresponder a las expectativas ajenas como ordenes incuestionables, pasamos a sentirnos recompensados por los beneficios de cuidar de nosotros mismos.


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Bel Cesar é psicóloga, pratica a psicoterapia sob a perspectiva do Budismo Tibetano desde 1990. Dedica-se ao tratamento do estresse traumático com os métodos de S.E.® - Somatic Experiencing (Experiência Somática) e de EMDR (Dessensibilização e Reprocessamento através de Movimentos Oculares). Desde 1991, dedica-se ao acompanhamento daqueles que enfrentam a morte. É também autora dos livros `Viagem Interior ao Tibete´ e `Morrer não se improvisa´, `O livro das Emoções´, `Mania de Sofrer´, `O sutil desequilíbrio do estresse´ em parceria com o psiquiatra Dr. Sergio Klepacz e `O Grande Amor - um objetivo de vida´ em parceria com Lama Michel Rinpoche. Todos editados pela Editora Gaia.
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