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¡Pereza mental!


Autor Paulo Salvio Antolini
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Traducción de Teresa
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Pocos se dan cuenta de ese grande y trágico problema que aflige a un sector considerable de la población. Está presente en todas las franjas de edad, desde la infancia hasta la vejez. Grande porque el condicionamiento del no pensar actúa como un motor que ha estado desconectado durante años y hasta el líquido lubricante de sus engranajes se ha emplastado, creando el efecto inverso al deseado, es decir, en vez de lubricar y facilitar el movimiento, actúa como un "pegamento", que atasca todavía más el giro necesario para su funcionamiento.
Es trágico porque una persona que no raciocina es como un barco con motor engranado y con aceleración, pero con el timón suelto, a la deriva en un río caudaloso y veloz, donde sus aguas lo lanzan de un lado para otro. No pensar significa que las fuerzas internas no están actuando. Sólo están impulsando al ser humano sin que haya un destino, una dirección.

La pereza mental es a menudo más perniciosa que la pereza física (que también tiene sus consecuencias). Muchos jóvenes enfrentan dificultades de aprendizaje, no sólo sacando malas notas como además percibiendo el ir a clase como algo insoportable precisamente por esa razón. Pues todo aquello que exige pensar, razonar, es muy doloroso. Y no conseguir resultados, o sea, las frustraciones generadas por el bajísimo aprovechamiento es una situación todavía más bloqueadora.

Las personas que han quedado bloqueadas en la capacidad de pensar poseen una bajísima resistencia a las frustraciones. No se manifiesta únicamente en casos extremos, sino que está presente en un gran abanico de población. Tan grave como los casos extremos, muchos creen estar en plenos poderes de sus capacidades mentales, pero sólo están camuflando el no uso de sus capacidades cognitivas como una colcha de retales de ideas pre-establecidas y que se repiten a cada situación que surge.

Preguntado un joven en qué estaba pensando cuando con la mirada perdida permanecía en el sofá de su casa durante horas, me contestó: "No lo sé".
Después de varias sesiones, me contó que ahora se sorprendía preguntándose por qué procedía así. Sin respuestas, sin conclusiones. Hay muchas razones que llevan a una persona a eso, sin embargo, para poder desvendarlas sólo hay un camino: ¡obligarse a actuar!

Todos los factores ocultados por ese comportamiento, así permanecerán mientras no haya un movimiento para la modificación del mismo.
Normalmente, esas personas son muy hábiles en "escapar" a las consecuencias de sus actos. Esto les garantiza la permanencia en la "zona de confort". Y según ellas, no se sabe lo que es peor: si permanecer así o enfrentarse al pavor de lo desconocido, algo tan intenso que paraliza y lleva a reacciones incluso agresivas si se les presiona.
He aquí el gran impasse: si se permite a la persona permanecer en su zona de confort, ella nunca saldrá de ese estado. Si se le hace responder por sus comportamientos, las reacciones serán hostiles y algunas veces imprevisibles. En tal caso, quienes se asustan y atemorizan son las personas de su entorno.

Es necesario unir firmeza y amor. La jornada no es fácil y recorrerla es tan difícil como quien acompaña a personas enviciadas en drogas químicas. Ayuda medicamentosa y psicoterápica se hace necesaria, pues quienes están directamente implicados, a menudo se quedan sin saber qué hacer, lo cual es suficiente para desviar a la otra persona a volver a su "capullo".
Firmeza para que los caminos de fuga comiencen a disminuir y amor para que la persona perciba que es capaz y que se ve reconocido cada esfuerzo que hace.

Muchos que están en estado intermedio, donde el no pensar queda disimulado por las apariencias, pagan un precio también alto por ello y echan la culpa siempre a los demás. En la familia, en los empleos, en los amigos, en fin, no identifican sus responsabilidades y sus limitaciones para enfrentarse a sus obstáculos interiores.
Una persona, después de vencer sus bloqueos y salir de ese estado letárgico, me dijo: "Nunca imaginé que una "simple" displicencia mental pudiese acarrear problemas tan graves como los que estoy enfrentando". ¡Vale mucho pensar sobre eso!


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