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Poder Psíquico de los Animales


Autor Eliana Gomes da Silva - [email protected]

Traducción de Teresa - [email protected]

Un tema que ha fascinado siempre es la llamada Psi animal. La Psi animal es la capacidad psíquica que tendrían algunos animales de ver los muertos, presentir el futuro, viajar muchos kilómetros sin conocer el camino y llegar a su destino, hablar telepáticamente con seres humanos, entre otras formas de sensibilidad sutil. ¿Serían capaces los animales, o algunos animales, de comunicarse mentalmente con nosotros? ¿Serían capaces de presentir, por ejemplo, cuándo sus dueños llegan a casa? Hay muchas personas que afirman que sí, que los animales poseen un componente de paranormalidad, como los seres humanos. Nuestras pequeñas mascotas pueden saber más sobre nosotros de lo que suponemos.


Es posible que ciertos animales tengan sus facultades psíquicas más desarrolladas, y por eso la manifestación de sus dones paranormales sería bastante más clara que en otros. Un caso notable fue el sucedido recientemente en un asilo de la ciudad de Providencia, en los Estados Unidos. Óscar, un gatito blanco y negro, solía permanecer unas 3 o 4 horas al lado de los pacientes cuya muerte se acercaba. Por algún motivo desconocido, el minino lograba prever o presentir que una persona ingresada en el asilo estaba a punto de morir. Según los miembros del asilo, Óscar nunca se equivocaba.


Decían los médicos que Óscar había previsto más de 25 muertes. Sucedía así, más o menos: él se acercaba a la persona y permanecía a su lado durante algún tiempo, no más que 4 horas. Cuando Óscar se demoraba más tiempo con una persona, los propios empleados del asilo ya telefoneaban a familiares y amigos para que fuesen a visitar al anciano, pues había muchas probabilidades de que estuviese a punto de fallecer. Ese comportamiento nos hace pensar que quizá el gatito estuviese “consolando” a la persona antes de morir. “Muchos familiares se sienten confortados, pues consideran que el gato hace compañía a alguien que se está muriendo”, dice David Dosa, médico que trabaja en el asilo.
Ocurre también que algunos familiares piden que se aleje al gato del lugar donde se encuentra el paciente. Desgraciadamente a algunas persona no les gustan los gatos. Cuando eso ocurre, el gatito se queda rondando la puerta, de un lado para otro, maullando mucho, como protestando por haber sido alejado de aquel paciente. Todo esto nos hace reflexionar sobre la posibilidad de que los animales tengan algún don psíquico. Dicen que los moribundos irradian una energía diferente, más oscura, que probablemente es percibida por algunos animales, y en el caso de los gatos, éstos pueden venir en socorro de las víctimas.
En el esoterismo se dice que los gatos podrían verse atraídos por energías negativas, mientras que los perros serían atraídos por energías positivas. Algunas personas cometen el error de afirmar que el perro protege mucho más la casa de su dueño que un gato, pero eso no es verdad. Quienes conocen el trabajo psíquico que los gatos llevan a cabo en los planos sutiles saben que las protecciones hechas por gatos y perros son diferentes: mientras que los perros protegen la casa materialmente, los gatos parecen protegerla de irradiaciones negativas provenientes del exterior y también de energías nefastas que se encuentran en el interior de la casa. Ambos la protegen, y son importantes a niveles diferentes, según las características de cada uno. Se dice que los gatos se sienten atraídos a los aposentos más cargados, y así ayudan a purificar el ambiente. De esa forma, el auxilio que presta el gato es sutil, imperceptible a ojos humanos. Por ese motivo vemos en los cuentos y leyendas de la antigüedad que las brujas siempre tenían un gato negro. Reza la tradición que ellas tenían conocimiento de los prodigios de que los gatos eran capaces, y como forma de autoprotección, elegían tener alguno siempre cerca.


Una buena forma de comprobar la idea de que los gatos se sienten atraídos por las energías negativas y los perros evitan esas mismas energías es lo que ocurre en el estudio de un conocimiento llamado Radiestesia. La Radiestesia es el estudio de las influencias de radiaciones diversas, principalmente la energía telúrica, sobre los seres. En el libro “Radiestesia e Saúde” de Kathe Bachter, la autora describe con detalle de qué modo las energías telúricas de las vetas de agua subterráneas pueden influir sobre personas y animales. En sus pesquisas, que son confirmadas por investigaciones de otros radiestesistas, cuando las corrientes de aguas subterráneas se cruzan por debajo de una casa, los moradores de ella que permanecen mucho tiempo bajo la influencia de esas radiaciones, pueden desarrollar una serie de problemas físicos y mentales.
Lo que Kathe descubrió en sus pesquisas y que, según la autora, siempre se confirma, es el hecho de que los perros siempre evitan los lugares de una casa donde se producen esos cruces de corrientes de aguas subterráneas. Los gatos, por el contrario, buscan esos lugares, se acuestan en ellos, y en cierta forma parecen encontrarse muy cómodos allí. Por alguna razón todavía desconocida, una influencia telúrica que afecta a la salud de los seres humanos tiene el poder de atraer a los gatos. Mientras que los perros siempre se acuestan en sitios donde no corren las vetas de agua, los gatos, al contrario, son atraídos por ellas.


En Radiestesia, cunde la idea de que las corrientes de agua que se cruzan en el subsuelo pueden causar dolencias bastante graves a los seres humanos. Las más de las veces el trabajo del radiestesista consiste en identificar esas corrientes de agua y orientar a los dueños de la casa a dormir en otras habitaciones, bien alejadas de esos cruces. En ese ejemplo, bastante estudiado, queda claro cómo los gatos son atraídos por las energías negativas, deletéreas, y los perros, al revés, las encuentran repelentes. Queda aquí bien demostrado cómo los animales poseen una buena sensibilidad hacia las energías de la Tierra y se relacionan con ellas de diversas formas. Es posible que los gatos busquen esas energías telúricas perjudiciales para los seres humanos y se acuesten sobre ellas con el fin de proteger a sus dueños.


Ese es sólo un ejemplo, que se ha vuelto famoso en los medios de comunicación, de una tan clara manifestación de psi animal, pero hay otros muchos casos semejantes. Se dividen en casos pesquisados con control experimental, y otros casos de personas corrientes que relatan hechos inexplicables de sus animales (muy numerosos).
Si bien los relatos espontáneos de algunas personas no dejan de tener su valor, los casos estudiados con un control más rígido son más dignos de crédito. Un caso interesante, tal como queda relatado en el libro “100 Maiores Mistérios do Mundo” cuenta un experimento hecho con una perrita y su cachorro. Ambos fueron condicionados para sentir miedo siempre que su dueño levantaba el periódico contra ellos. La reacción, tanto de la perrita como del cachorro era siempre de peligro inminente, aunque los dueños nunca les pegaban cuando levantaban el periódico. Sólo se trataba de una amenaza, y el condicionamiento siempre funcionaba como forma de evitar cualquier zipizape que montasen. El cachorrillo fue encerrado, sólo durante el experimento, en una caja de cobre. Sabemos que el cobre es un metal que no permite la propagación de los sonidos, o sea, el animal dentro de la caja no podía oír ningún ruido proveniente de la madre, que estaba en otra sala. En cuanto el dueño levantó el periódico contra la perrita en la otra habitación, el cachorrillo dentro de la caja se encogió de miedo, tal como solía hacer como reacción al periódico amenazador. En otro experimento similar, una mujer y su bóxer fueron colocados en puntos diferentes de una casa, cubiertos por una capa de cobre, siendo que uno no podía oír al otro ni mantener contacto alguno entre ellos. El perro tenía sus pulsaciones cardíacas monitorizadas.

Después de cierto tiempo, un hombre entró en el aposento donde estaba la dueña y empezó a gritar con ella y a amenazarla de forma agresiva. En ese exacto momento la monitorización cardíaca del perro empezó a indicar una aceleración en sus pulsaciones cardíacas, demostrando una sensación o percepción de que algo malo estaba sucediendo. Algunas situaciones de sensibilidad animal llegan a sorprender a los más escépticos. Un caso fascinante que se hizo muy conocido en la década de los 20 fue el de un perrito de raza Collie llamado Bobbie, que estaba de vacaciones con sus dueños en Indiana, en Estados Unidos. En agosto de 1923 ocurrió que en determinado momento Bobbie se perdió de sus dueños, y ya no pudo ser encontrado. Su familia viajó de vuelta a Oregon pensando que habían perdido a Bobbie para siempre. El Estado de Indiana (localizado a Oeste), queda a más de 3.000 km del Estado de Oregon (localizado en el extremo Este de Estados Unidos). Sin embargo, en febrero de 1924, para sorpresa de todos, Bobbie saltó a la cama de su dueño, y lamió alegremente su rostro. El perro parecía estar radiante con el reencuentro. Sin embargo, estaba muy abatido, esquelético, y con grandes heridas en las las patas, que tenía en carne viva. La apariencia de Bobbie, de hecho, era la de un perro que había recorrido una larga distancia para reencontrarse con sus dueños, consiguiendo tener éxito en esa tarea. El caso de Bobbie se hizo famoso y activó la discusión sobre la sensibilidad psíquica de los animales. La Sociedad Humanitaria se interesó por el caso y logró rastrear la ruta recorrida por el can. Ellos descubrieron que el animal había hecho un camino muy diferente al que hicieron sus dueños, cruzó las Montañas Rocosas, atravesó el Río Misuri, cazaba conejos y otros animales pequeños, bebía agua de los ríos y mantuvo una gran disposición para caminar esa distancia tan larga. Pero ¿cómo fue capaz de descubrir el camino, si sus dueños no habían pasado por los lugares que Bobbie atravesó? Esto sólo puede ser explicado por la psi animal. Los escépticos pueden alegar que él grabó mentalmente todo el camino, pero aunque lanzásemos la hipótesis de una tan vasta y profunda memoria (que no poseen siquiera los seres humanos), esto todavía no explicaría cómo Bobbie pasó por otras rutas y llegó al destino, y tampoco no explica otros casos semejantes de perros que retornaron a sus residencias después de un viaje en avión. Tal como el caso de Bobbie hay otros casos semejantes de gatos y perros que sirviéndose de su facultad psíquica, lograron de alguna manera desconocida percibir cuál sería la trayectoria correcta de vuelta al hogar. Otra clara demostración de sensibilidad animal son los casos de telepatía observados entre animales y seres humanos. Un caso muy interesante, relatado por Ilona Selke, quien tuvo una experiencia insólita con un delfín en alta mar. Para la mitología griega, los delfines son los “ángeles del mar”, y se les tiene en gran consideración. Un templo muy famoso en la antigüedad era el llamado Templo de Delphos. En lo alto de este templo se leía la famosa inscripción “Conócete a ti mismo y conocerás el universo y sus dioses”. Delphos en griego significa delfín. Esa frase del autoconocimiento se hizo conocida al ser divulgada por Platón contando la vida de Sócrates. Los griegos ya intuían que los delfines son seres que presentan una inteligencia más sutil de lo que podemos imaginar con nuestro cartesianismo.

Sabemos por investigaciones que el cerebro de los delfines tiene casi la misma complejidad que el cerebro humano. Además, ellos viven en una suerte de sociedad organizada, donde hay vínculos estrechos. También son capaces de reconocerse en un espejo. Todo esto es signo de gran inteligencia. No hay duda de que, después de los seres humanos, ellos son los animales más inteligentes de este planeta (alguno incluso diría que son más inteligentes, ya que no destruyen su propia casa como hacemos nosotros con la Tierra). Estudios del biólogo escocés Vincent Janik, publicados en la prestigiosa revista Science, lograron descubrir que los delfines emiten ciertas señales llamándose unos a otros, y la misma señal se repite siempre que un delfín llama a otro. Esa señal puede compararse a un nombre, una emisión específica que identifica a unos y otros. Eso significa que cada uno de ellos podría tener una identidad propia, visto que se llaman y se reconocen con señales determinadas semejantes a un nombre. Algunos estudiosos del esoterismo llegan a afirmar que los delfines son seres de avanzada evolución espiritual cuyo origen no es la Tierra, sino mundos extraterrestres. Ilona Selke pasó varios años junto a los delfines, nadando con ellos en su hábitat natural y buscando un contacto más estrecho. Ella contó la siguiente experiencia, que habla sobre la increíble capacidad telepática de esos seres: Hacía un día muy bueno y fui, con otras dos personas, a una pequeña isla de Maui, en Hawái, en busca de los delfines. Cuando llegamos, las palmeras se balanceaban al sol y los delfines estaban en la bahía. Nadamos mar adentro para ir a su encuentro. Estuvimos nadando con ellos durante un tiempo que me pareció alrededor de una hora. Perdida en el tiempo, de pronto oí un mensaje muy claro: '¡Vuelve a la playa ahora! Sólo tienes energía suficiente para hacer el camino de vuelta. ¡Ahora!' Inmediatamente saqué mi cabeza fuera del agua. Las palmeras estaban totalmente curvadas. Mis otros dos amigos también sacaron sus cabezas del agua en el mismo momento, ya que también habían oído el mismo mensaje: “Volved ahora”. En realidad habíamos estado por allí durante un tiempo muy prolongado. A mitad del camino de vuelta empecé a caer en pánico. Todavía faltaba una larga distancia y yo estaba exhausta. Empezó a parecerme que yo no era capaz de nadar contra la corriente. Empecé a tener calambres en la pierna derecha y el dolor era tanto que yo mal podía hacer uso de ella. Eventualmente avisté la arena y alcancé la playa. Si el oleaje hubiese sido algo más fuerte o si me hubiese detenido por allá unos pocos minutos más, pienso que no lo habría conseguido. Lo más notable es que los delfines enviaron un mensaje claro, que los tres oímos claramente al mismo tiempo. Seguramente lograron acceder a mis límites físicos, calcular la distancia y comunicarse con nosotros”. Selke cuenta que tiene experiencias claras de telepatía con los Delfines. En sus palabras, dice que “Ellos envían pensamientos, que a mí me suenan como si fuesen mis propios pensamientos, pero ellos tienen una energía más poderosa. Es como una voz diferente. A veces es el conocimiento de un instante, una imagen, un pequeño pensamiento”. Selke cuenta también que algunos delfines saben cuando una mujer está embarazada, y en algunos casos son capaces de alertar a las personas sobre ciertas enfermedades que ellas hasta entonces desconocían. Parece que Japón es el único país del mundo que todavía insiste en practicar la matanza de delfines. La carnicería emprendida contra esos seres se lleva a cabo por la captura y conducción de los más aptos para los parques acuáticos. Contrariamente a lo que muchos creen, los parques acuáticos no tratan a los delfines de modo adecuado; éstos son retirados de su hábitat natural y encerrados; sufren mucho con la falta de libertad. Desgraciadamente muchas personas todavía frecuentan esos parques acuáticos para ver las ballenas y los delfines, sin suponer el gran mal que están promoviendo al alimentar ese mercado escuso de pesca y matanza indiscriminada de delfines y ballenas.

Otro caso interesante de telepatía con los animales que salió en Discovery Channel es el de una mujer que afirma comunicarse mentalmente con los animales.
Maria Jacobs descubrió su don cuando aún era pequeña. Pasó su niñez en una hacienda, y espontáneamente conseguía oír en su mente aquello que los animales querían decirle. Hoy Maria trabaja en colaboración con una veterinaria, ayudando a la profesional a diagnosticar una enfermedad sólo escuchando el relato de los síntomas que el propio animal le transmite telepáticamente.
“Las informaciones que ella me pasa están siempre absolutamente correctas”, dice la veterinaria. El Programa Discovery Channel acompañó la visita rutinaria de Maria con la veterinaria a una casa donde había un perro enfermo. Maria Jacobs dijo que, al hablar con el perro, éste empezó a mostrarle, por vía de imágenes mentales, lo que estaba ocurriendo. Él le dijo que tenía mucha sed, y aunque bebía mucha agua, la sed no le pasaba. La dueña confirmó que, de hecho, él estaba bebiendo mucha más agua que de costumbre. Maria Jacobs explica que “Cuando empiezo a hablar con un animal por primera vez es muy guay, pues generalmente ellos tienen mucho para decir. Pero a veces algunos animales hablan más que otros, aun siendo de la misma especie. Un perro puede hablar bastante y ser muy abierto. Un gato puede ser más callado y más reticente. Por eso a menudo necesito ganar su confianza”.

En su opinión, cualquier persona puede aprender a hablar telepáticamente con los animales, ya que esa facultad no es exclusivamente suya o de unos pocos elegidos. En sus charlas, M. J. afirma que algunas personas, después de cierto entrenamiento, ya pueden tener éxito en la telepatía con ellos, y que no es algo tan difícil de aprender. “No es un don ni nada por el estilo, cualquiera puede aprender” complementa.
Esta experiencia, lo mismo que otras semejantes, sumada a los relatos de casos de psi animal en el mundo entero, demuestra que por lo pronto no debemos dudar de los poderes psíquicos atribuidos a los animales, y que quizá sus facultades mentales y su sensibilidad sean más sutiles de lo que suponemos.


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