¿Por qué mis relaciones amorosas no salen bien?
Autor Osvaldo Shimoda
Assunto STUM WORLDAtualizado em 11/07/2008 14:32:29
Traducción de Teresa - [email protected]
¿Por qué mis relaciones amorosas no salen bien?
¿Qué me traba en mis relaciones amorosas?
¿Por qué mis relaciones amorosas no duran mucho, se acaban muy pronto?
¿Por qué hombre alguno desea quedar conmigo?
¿Por qué nunca me envolví en una relación amorosa ni me entregué en ella?
¿Por qué sólo atraigo a hombres comprometidos?
¿Por qué sólo atraigo a compañeros celosos, posesivos y egoístas?
Por qué…
Esas preguntas reflejan el grado de insatisfacción e infelicidad de hombres y mujeres en lo que se refiere a su afectividad.
Son, por tanto, seres disfuncionales desde el punto de vista amoroso – no funcionan bien en el área de la ternura, no se entregan. Y lo que es peor, muchos desconocen que son disfuncionales, no saben que inconscientemente están trabando, bloqueando su felicidad a causa de sus defensas psíquicas (creencias negativas) creadas y cultivadas en varias encarnaciones – fruto de sucesivas desilusiones y decepciones amorosas, resquebrajando así su confianza en el amor.
En verdad, la poca fortuna en el amor es una consecuencia, un “auto-sabotaje”, una defensa psíquica (autoprotección) que hombres y mujeres crean – no envolviéndose – para no sufrir una nueva desilusión o decepción amorosa.
De esta forma, a través de la Terapia Regresiva Evolutiva (TRE) – un nuevo abordaje psicológico y espiritual breve – canalizado por mí a partir de los espíritus superiores del Plano Mayor, el paciente, a través de su mentor espiritual (espíritu directamente responsable por la evolución del paciente) es orientado y esclarecido en lo que concierne a la causa de sus problemas y también sobre como resolverlos.
Véase el caso de una paciente que se sometió a la TRE por su poca fortuna en el amor.
Caso Clínico:
¿Por qué no logro casarme, constituir una familia?
Mujer de 30 años, soltera.
La paciente acudió a mi consultorio tratando de comprender el motivo de que no lograse concretizar, realizar su sueño: casarse y constituir una familia.
Se sentía muy incomodada, infeliz e insatisfecha por no realizar su deseo, pues el anhelo de constituir una familia era muy grande. No obstante, sus relaciones amorosas no salían bien y se acababan muy rápidamente.
Al hacer regresión me relató:
“Veo un castillo gris… soy campesina, regordeta, baja, llevo un pañuelo a la cabeza. Soy muy simple, trabajo en ese castillo. Ahora voy con una tina de madera y la coloco sobre la pileta de una cocina.
Salgo de ese castillo, el sol me da en la cara, oigo el sonido de la naturaleza, voy caminando por el bosque, sola, no tengo familia.
Paso frente a la casa vecina… hay una fiesta. Veo un salón todo acristalado; es de noche, luna llena. Veo varias parejas bailando, observo desde fuera, admirando a las parejas bailando. Es una casa de gente de muchas posesiones.” (Pausa).
- Avanza más adelante en esa escena – ruego a la paciente.
“Veo el mar, está calmo, oigo el rumor de las olas. Llevo puesto un manto sobre la espalda, que me da calor.
- Avanza nuevamente más adelante en esa escena – le pido.
“Ahora estoy sentada en el soportal de una casa. Es en otra vida pasada.
Vivo sola en esa casa, tengo un perro. Soy mujer… me duele el pecho.” (La paciente se lleva la mano al pecho, gimiendo).
- Averigua el por qué de ese dolor – pido a la paciente.
“Mi mentor espiritual me dice (la paciente se comunica con él intuyéndolo, en pensamiento) que en esa vida pasada había fallecido de un infarto, y que sólo me encontraron porque mi perro ladraba mucho.
Él dice que me ha desvelado esas dos vidas pasadas para que yo vea que era muy introspectiva, solitaria, y con dificultades para congeniar con otras personas.”
- Pregúntale el motivo de que adoptases ese estilo de vida solitario – Ruego a la paciente.
“Porque quiero tener el control de mi vida. El me aclara que en realidad control es sinónimo de seguridad – un mecanismo de defensa que empleo para sentirme segura. Por tanto, a partir del momento en que entra un hombre en mi vida, pierdo el control de mi realidad y, por consiguiente, mi seguridad. Así, él me aclara que para mí es importante tener el control en mis manos, para estar bien.”
- Pregunta a tu mentor espiritual de dónde viene esa necesidad de control – pido a la paciente.
“Dice que he vivido varias encarnaciones siempre sola, creando mi pequeño mundo para ser feliz, pues en las dos vidas anteriores que me fueron desveladas, tuve muchas desilusiones, decepciones amorosas, y eso resquebrajó mi confianza en mi misma respecto de creer en los hombres.
Mi mentor me explica además que para mí es difícil el ejercicio de compartir y por eso atraigo a hombres que están en un proceso evolutivo más bajo que el mío. Son hombres egoístas, todavía inmaduros.
Pero dice que nada sucede por casualidad, pues relacionarme con esos hombres ha proporcionado un aprendizaje mutuo. Aclara que mi alma es más reacia a perdonar, pues no tengo paciencia para lidiar con el egoísmo de un alma más joven. Dice que, como contrapartida, el alma más joven de esos hombres, pese al egoísmo en los sentimientos, tenía de sobra la paciencia que me faltaba (la paciente me informó de que realmente su intolerancia e impaciencia con esos hombres eran muy acentuadas; cualquier desliz que cometiesen le parecía imperdonable y acababa siempre en disputas).
Mi mentor me está diciendo: ‘Permite la apertura a las almas de otros hombres más maduros. No te encierres, no tengas miedo’. Él entiende que es comprensible que me haya encerrado, que haya creado una autodefensa – una creencia negativa de que los hombres no son dignos de confianza, cultivada en varias encarnaciones. Aclara además que el deseo y las ganas de casarme y de constituir una familia han sido una semilla que él ha puesto dentro de mí, para que yo pudiese evolucionar, ya que en varias encarnaciones pasadas vivía solitaria, no deseando relacionarme ni constituir familia.
Tenía, por tanto, necesidad en la vida actual de aprender a relacionarme, envolviéndome afectivamente para formar una familia.
No obstante, ese deseo ha trastocado mi alma, entablando conflicto con mis creencias cultivadas desde varias encarnaciones” (pausa).- Pregunta a tu mentor de qué modo puedes hacer que esos hombres más maduros se aproximen a ti – pido a la paciente.
“En primer lugar él me pide calma porque soy muy ansiosa y preocupada; en segundo lugar, pide respeto por los hombres, cultivando la humildad y la paciencia.
Dice que he sido muy valiente en buscar una herramienta de auto-conocimiento y cura (se refiere a la TRE).
Aclara que esa terapia ha reforzado nuestra comunicación (la TRE tiene por objetivo servir de eslabón de la cadena espiritual, es decir, facilitar la comunicación del mentor con los pacientes, para que pueda orientarlos mejor acerca de sus problemas – conocer su origen y resolverlos, y asimismo hacer ver al paciente si se encuentra en el buen camino, cumpliendo aquello que se ha propuesto antes de venir en la encarnación actual).
Explica que tras este tratamiento (esa era la 4ª sesión de regresión) él continuará comunicándose conmigo, intuyéndome en pensamiento.
Dice que esta terapia silencia el ego (mente racional de la duda, de la incredulidad, del escepticismo) y, con ello, facilita que el mentor espiritual pueda comunicarse con el paciente. Dice que la terapia está terminada (es el mentor espiritual de cada paciente quien hace esta evaluación – si hay o no necesidad de proseguir con el tratamiento – pues él lo conoce profundamente por acompañarlo en varias encarnaciones), pero que permanecerá orientándome para entregarme de acuerdo en mis relaciones amorosas.
Resalta que mis relaciones con el sexo opuesto no han salido bien por no haber cultivado la calma, la paciencia y la humildad.”
Tras el tratamiento, la paciente se sentía confiada en sí misma y motivada para ejercitar lo que había aprendido con su mentor espiritual.








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