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Psicoterapia Reencarnacionista en 10 lecciones - Parte 7: La Evolución Espiritual


Traducido por Teresa - teresa_0001@hotmail.com

Partiendo del principio de que nuestra Misión al encarnar es solamente la búsqueda de la auto-evolución a partir del aprendizaje de lecciones que aún tenemos sin aprender, purificándonos en términos de sentimientos y pensamientos - puesto que el cuerpo físico es apenas el vehículo que facilitará las oportunidades de realizarlo - es fácil percibir que ese cuerpo es un vehículo conducido y comandado por los dos cuerpos más inmediatos: el emocional y el mental.

El físico es como el automóvil, que va a donde el conductor (pensamientos y sentimientos) lo lleva. La finalidad de las encarnaciones es que vayamos "limpiando" en nuestro cuerpo emocional las imperfecciones que todavía presenta, como ira, odio, tristeza, amargura, resentimiento, etc., y en nuestro cuerpo mental las ideas que crean y mantienen esos sentimientos negativos. Se advierte entonces la importancia de que sepamos quién realmente somos y qué es lo que estamos haciendo aquí, lo cual se obtiene por la noción exacta de los aspectos temporales y los aspectos eternos de nuestra realidad.

Si convenimos en que uno de los aspectos que nos diferencian de los Espíritus superiores es que todavía necesitamos de tránsitos por este plano terreno, y ellos no, debemos entonces entender por qué esto es así. Si aún estamos pasando por vivencias en este plano material como encarnados y ellos no, esto se debe al hecho de que no hemos aún aprendido las lecciones pertinentes a este plano, lo cual implica la necesidad de más "limpieza" en nuestros cuerpos emocional y mental a que nos hemos referido antes. Por consiguiente, si reencarnamos, por ejemplo, para "limpiar" nuestros cuerpos sutiles de rabia, odio y agresividad, seguramente habremos de pasar por situaciones y experiencias por las que todos pasan, y ante las que nosotros, sin embargo, reaccionaremos con rabia, con odio y con agresividad, puesto que con eso hemos venido "contaminados". Y eso es lo que tendremos que trabajar en nosotros, y si lo conseguimos, ello propiciará nuestra auto-evolución. Otra persona reaccionará con tristeza y con amargura, puesto que, siendo lo que trae consigo, es lo que deberá trabajar en sí, para su auto-evolución. Algún otro reaccionará con sumisión y dependencia, y esto es lo que deberá trabajar y así sucesivamente. Todos pasamos por situaciones de conflicto, "negativas", mas reaccionamos a nuestra manera, que es congénita, característica de cada uno, la que hemos traído al reencarnar.

Así nos percatamos de que evolución consiste en mejorar nuestras características inferiores congénitas. Y podemos fácilmente saber qué cosa venimos a mejorar, o eliminar, en nosotros, por la constatación de la imperfecta manera de reaccionar a situaciones y experiencias de la vida. Por eso, no debemos culpar a quien hace aflorar en nosotros sentimientos que no nos agradan, esas personas (que por lo regular son el padre, la madre, el marido, la esposa, un hijo, etc.) son agentes de nuestro destino que, aunque aparentemente nos estén haciendo un daño, en la realidad nos hacen un bien, puesto que nos hacen ver aquello que en nosotros está necesitado de mejora.

El psicoterapeuta reencarnacionista debe ayudar a su paciente a verificar que esas vivencias aparentemente desagradables son necesarias y benéficas para su propósito pre-reencarnatorio de evolución, porque le ponen de manifiesto lo que aún tiene de inferior en sí, y a promover una reforma interna en el modo inferior de reaccionar ante ellas. Es decir, quien reencarnó con sentimientos y pensamientos de rabia y odio irá pasando en la vida por situaciones cotidianas, por las que todos pasan, mas que desencadenarán en él la rabia y el odio, por ser lo que ha traído, hasta el día en que se dé cuenta de que debe curarse de eso y pase a reaccionar con paciencia, tolerancia y comprensión ante las mismas situaciones en las que su reacción era de rabia y odio. El karma (retorno) proporciona esas situaciones y si está aprendiendo la lección, esa persona podrá decir que está evolucionando espiritualmente. Y esto le posibilitará aumentar su capacidad de amar, que es la verdadera evolución. El mismo raciocinio se aplica a quien reencarnó con una tendencia, por ejemplo, a la reacción con sentimientos de rechazo y abandono. Reaccionará de ese modo ante las situaciones, es decir, con rechazo y abandono y su lección es aprender a cambiar ese antiguo modo de sentir, no amargándose, no sintiéndose víctima ni culpando a otros. Esto posibilitará a esa persona la misma evolución de la del ejemplo anterior, que necesitaba curar la ira.

La manera personal que tenemos cada uno, de reaccionar ante situaciones desagradables de la vida, es una tendencia congénita, de siglos, que ya nace con nosotros. De una encarnación para otra tan sólo cambia el cuerpo físico y por consiguiente, para saber cómo debemos evolucionar basta detectar nuestros defectos congénitos y empezar a corregirlos. El más frecuente -culpar a los demás - es pura pérdida de tiempo, ya que desvía el enfoque de la verdadera cuestión, que es nuestra tendencia a reaccionar inadecuadamente ante situaciones karmáticas, que siendo lo que debemos curar en nosotros, es nuestra Misión reencarnatoria. Ya no tendremos la necesidad de reencarnar cuando eliminemos completamente todas nuestras inferioridades, y en ese momento, entonces, seremos un Espíritu superior. Y ¿qué sucederá entonces? ¡Continuará la evolución! El que ya no necesitemos pasar por experiencias en el nivel terreno no significa que nos convertimos en "santos", apenas que hemos aprendido las lecciones pertinentes a este Plano, mas continuaremos pasando por vivencias evolutivas en otros Planos, uno tras otro.

Muchos creen que al morir irán para un lugar mejor y que "Allá sí que se está bien"... En verdad, somos nosotros los que estamos aquí y allá, la diferencia está en la frecuencia vibratoria de la superficie terrestre con relación al Plano Astral. El simple hecho de desencarnar no implica una mejora inmediata de los sentimientos inferiores, solamente que puede sobrevenir, por la pérdida del cuerpo terreno, un cambio en la visión de la realidad, o sea, puede ser corregido el enfoque distorsionado por las ilusiones de percepción de la personalidad pasajera. No obstante, muchas veces esto no sucede y la personalidad desencarnada permanece con la misma visión distorsionada que tenía cuando encarnada y continúan los mismos raciocinios y las mismas emociones equivocadas. Esto se observa en los denominados espíritus obsesores que se quedan por aquí y en los que son atraídos vibratoriamente hacia el Umbral.


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clubestum Mauro Kwitko é médico auto-licenciado do Conselho de Medicina para poder dedicar-se livremente ao seu trabalho como psicoterapeuta reencarnacionista. Em 1996, começou a elaborar e divulgar a Psicoterapia Reencarnacionista. É fundador e presidente da ABPR. Ministra Cursos de Formação em Psicoterapia Reencarnacionista e Regressão Terapêutica há muitos anos, tendo formado centenas de psicoterapeutas reencarnacionistas.


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