Receta para alcanzar la paz de espíritu
Autor Osvaldo Shimoda
Assunto STUM WORLDAtualizado em 26/07/2004 16:20:34
Traducción de Sandra
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Siente tristeza?
Agradezca su vida. Si Ud. desea realmente ser feliz, agradezca todas las cosas buenas que posee en este momento. Si Ud. es saludable, agradezca, pues agradeciendo, cada vez más cosas buenas surgirán en su vida. Observe que tendemos a reparar solo en las cosas que la gente no tiene y olvidamos de agradecer lo que tenemos. Acuérdese: Cuanto más Ud. se queje, reclame y hasta maldiga lo que no tiene, más su vida se volverá un “mar de insatisfacción” y Ud. acabará transformándose en una persona amargada. Por lo tanto, no maldiga su vida.
Siente irritación?
Media hora de silencio. Deje que la irritación venga. Con los ojos cerrados, preste atención a su cuerpo. Sienta, no analice, no controle. Si tiene ganas de llorar o gritar, hágalo! Sienta sus sensaciones físicas, observe, quédese apenas percibiendo sus reacciones corporales. Deje que los sentimientos y reacciones de su cuerpo se manifiesten. Preste atención a su cuerpo. Si viene una sensación de enojo, déjela venir y solo observe, no quiera controlar, suelte su cuerpo. Cuando Ud. solo observa y deja que sus sentimientos y sensaciones físicas se manifiesten, normalmente esas sensaciones desagradables se transforman en sensaciones agradables. Si Ud. se entrega a este ejercicio, no queriendo controlar su mente y su cuerpo, su energía vital fluirá de forma más libre.
Critica destructivamente a los otros?
Mírese Ud. mismo. ¿Lo que más Ud. reclama a los otros, es lo que menos hace consigo mismo?. Las personas son nuestro espejo. Ellas reflejan los defectos - que no queremos percibir - que existen en nosotros. Ud. reclama, por ejemplo, que su marido no le da cariño, atención. Entonces va aquí una pregunta: ¿Ud. se está dando cariño? ¿Ud. se reconforta y consuela? O Ud. es seco, muy duro consigo mismo? Si Ud. fuera realmente honesto con Ud., debería reflexionar sobre este asunto. Haga un examen de lo que Ud. es, de como se viene tratando. Reflexione sobre como Ud. se relaciona con los otros. Si Ud. es de aquellas personas que quieren controlar a los otros, la vida (porque es insegura), acaba quedando rígida, va perdiendo vitalidad y, consecuentemente, pierde el ánimo por la vida. Vida es movimiento, dinamismo, cambios. Como toda persona insegura, Ud. odia las sorpresas y los imprevistos. Y, con eso, pasa a no vivir la vida. Se acaba volviendo una persona formal, no se descontráe, no deja que a vida lo lleve. Ud. quiere llevar la vida, controlarla, quiere que las cosas acontezcan a su manera. En fin, quiere “domar la vida”. Acuérdese: la vida no se curva, no se somete a nadie. Tal vez Ud. no haya percibido que es Ud. quien tiene que adaptarse a ella y reverenciarla.
Pero para eso, Ud. precisa ejercitar la humildad.
Caso Clínico:
Dificultad de expresar pensamientos y sentimientos
Una paciente vino a mi consultorio por sentirse trabada, ansiosa, insegura y nerviosa al expresar lo que piensa y siente. No conseguía expresar claramente sus ideas, sus conocimientos al conversar con las personas, principalmente cuando participaba de dinámicas de grupo para conseguir un empleo. A pesar de sentirse capaz e inteligente, encontraba dificultades al comunicarse en grupo. El miedo de ser probada, evaluada era muy grande.
- Al hacer una regresión a vidas pasadas me relató:
“Soy un niño, tengo 10 años, mi piel es clara, cabello corto y oscuro, visto un mameluco y calzo botas. Veo mucha gente, como si fuera un mercado, una feria. Me siento un poco perdido en este lugar. Las personas corren empujando carros con verduras. La impresión que yo tengo es que soy tonto”.
- Ud. tiene familia, padre y madre? Le pregunto.
“Yo vivo con a mi madre y mi hermano más grande. No tengo padre, mi madre y mi hermano trabajan en este mercado. Ella es alta y su cabello es bien largo.
No me siento bien porque soy diferente de las otras personas. Los chicos me apuntan, dando risotadas. Ellos no me llaman para jugar y ni se me acercan. Me siento diferente, relegado. Aunque yo sea retrasado, tengo consciencia de mi deficiencia”.
- Vuelva antes de su edad actual para que Ud. recuerde como se originó su deficiencia mental, pregunto.
“Ya nací tonto. Mi madre había percibido que yo no era normal. A los 2 años de edad, casi no hablaba. Ella percibía que tenia algo extraño. Fui creciendo y siempre jugaba solito. Los chicos tenían miedo esta cerca mío. Suponían que yo podría ser violento con ellos. Pase a sufrir discriminación cuando mi madre comenzó a trabajar en este mercado. Los adultos y los niños se reían de mi manera tonta de hablar y gesticular. Yo razonaba, pensaba normalmente, pero no conseguía articular correctamente mi habla. Mi voz no salía. Era como un chofer apto para conducir, pero que su auto no funciona. Sabia que yo era extraño, pero no conseguía actuar como una persona normal”.
- Le pido a la paciente que avance en la escena algunos años más adelante.
“Estoy ahora con 24 años, continuo viviendo con mi madre. Mi hermano desapareció, se cansó de esa vida de pobreza y se fue. Él se sentía humillado por tener un hermano tonto que no ayudaba en nada. Me puse muy triste por que me gustaba mucho él, hasta más que mi mamá. Él conversaba conmigo. Yo pensaba: solo hago cosas erradas, no tengo coordinación. Tenia plena consciencia de todo, entendía lo que las personas hablaban, pero no conseguía expresarme. Las personas pensaban que yo no entendía nada. Lloraba casi todos los días por que los chicos me rechazaban, se burlaban de mi y los adultos no me respetaban.
La reacción de las personas era de burla, desconsideración y, muchas veces, de total indiferencia”.
- Avance más en esa escena para ver lo que acontece con Ud. en esa vida pasada, le pido.
“Ahora me veo solo, mi madre murió. Quedé desesperado, cuando la vi muerta. Salí gritando y nadie entendía lo que yo hablaba. Yo gesticulaba mucho, pero no lograba decir que ella estaba muerta. Su cuerpo quedo extendido en el suelo por mucho tiempo en casa. Hasta que la encontraron. Quedé solo, vivía de limosnas. Las personas me daban pan. No quería vivir más en mi casa. Terminé yendo a vivir en una cabaña. Era una buena caminada del mercado hasta donde yo vivía. Me volví un mendigo. Ahora me veo totalmente barbudo, sucio y andrajoso. Me siento confuso. No entiendo como una persona con retardo mental puede razonar, entender lo que las personas dicen. Todas las noches soñaba que había torturado a muchas personas y ellas morían enfermas en una prisión en una vida pasada. Yo las golpeaba, las torturaba y cada día ellas quedaban más desequilibradas. Ellas estaban encadenadas en esa prisión”.- Pregunté a su Yo Superior por que Ud. vino tonto en esa vida pasada...
“Yo tenía que vivir en esas condiciones para sentir en la piel el sufrimiento, el mal que causé a aquellas personas.
Yo tenía que comprender, sintiéndolo en la piel, no pudiendo expresar mi inteligencia. Por mi deficiencia mental, yo no movía tampoco mis manos (eran atrofiadas y torcidas). No podía usarlas como hacía en aquella existencia para azotar y herir a las personas. Esos recuerdos que me torturaban, solo venían en sueños. Tenía que convivir solo con esa limitación. Es muy triste! (la paciente llora copiosamente)”.
- Le pido que vaya hasta el momento de su muerte en esa vida.
“Sentí que tenía que haber pasado por todo eso, a pesar de la soledad y de ser incomprendido. Sentí también como si me hubiese liberado de una carga”.
- Le pregunto a la paciente si ella puede ahora hacer una conexión de su problema de la vida actual con el recuerdo de esa existencia pasada...
“Ahora queda claro el por qué de ese miedo de exponerme, de expresar lo que pienso y siento. Tengo miedo de hablar, de no conseguir expresar adecuadamente mi ideas, opiniones, mis conocimientos. En esa vida pasada, a pesar de ser una persona lúcida, no conseguía expresar mis pensamientos y sentimientos por culpa de mi deficiencia. Yo traigo a la vida actual las mismas dificultades. Tengo miedo de no conseguir expresarme y que las personas no comprendan lo que voy a hablar y rían, se burlen de mi como en la existencia pasada. La cabeza funciona, pero el vehículo de la voz, de la articulación verbal no funciona correctamente. Yo pienso de una forma y en la hora de verbalizar no expreso fielmente aquello que me gustaría decir.
Siento la misma sensación de frustración de aquella vida pasada cuando quería expresar mis pensamientos y no lo conseguía”.
En la sesión siguiente, la paciente me dice que salió de aquella sesión muy pensativa. Quedó muy sorprendida al descubrir que fue una persona retrasada. Me dice que se estaba sintiendo mejor, como si se hubiese librado de un peso en sus espaldas. Sentía que se había liberado de alguna cosa, aunque no me supiese me explicar de qué.
Después de haber pasado por 6 sesiones más de regresión, la paciente compartió conmigo su alegría diciendo que se estaba expresando de forma más libre, sintiéndose más a gusto con las personas, principalmente en grupo.
En el final del tratamiento, una vez que su bloqueo emocional había sido removido, recomendé a la paciente que se expusiese con más frecuencia en grupo para desarrollar sus habilidades en comunicarse.
Osvaldo Shimoda es terapeuta y trabaja con técnicas de hipnosis y terapia de Vidas Pasadas en su consultorio en San Pablo - Brasil. Email: [email protected]








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