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Tener coraje para seguir adelante


Traducido por Melissa Park - meishiman@hotmail.com

Cada vez que nos tornamos más transparentes a nuestra propia luz, restauramos la luz del mundo.
- Rachel Naomi Remen


El maestro budista Chögyam Trungpa decía que el objetivo de la vida consiste en simplemente ir adelante y hacer de la vida un modo de despertar, más que de adormecer. La capacidad de continuar nos ayuda a percibir que ningún problema es sin salida. Seguir adelante significa no nos dejemos estancar por la inercia, por el miedo o por la irritación.

La mejor manera de liberarnos del pasado es hacer las paces con nosotros mismos en el momento presente. Hacer las paces con cualquier recuerdo o sentimiento que puedan surgir. De forma que, de a poco, no seremos más “prisioneros” por esos recuerdos.

Pasamos a permitir que antiguas imágenes sobre nosotros mismos se vayan. Continuamos simplemente hacia adelante. Nada más nos hace parar. Sabemos continuar positivamente, pues estamos conectados con nuestra confianza básica, con nuestra bondad fundamental.

Coraje es la habilidad de moverse para el futuro, sin mirar para atrás: desapegarse del pasado. Recuerdo un hacho ocurrido con Lama Segyu Rinpoche. Él me contó que años después de haber ido a vivir a los EUA, encontró en la casa de su madre una caja cerrada remanente de la mudanza. No tuvo dudas: colocó al fuego la caja sin abrirla. “Así, no despertaría la mente del apego”, me dijo Él. Una vez que pasaron tantos años sin precisar de las cosas que estaban en aquella caja, no era necesario abrirla para saber que lo que ella contenía era carga extra. Eso muchas veces me inspira a no remover en historias pasadas que ya agotaron sus enredos. En muchos momentos, es preciso saber contener la curiosidad y colocar fuego en nuestras “cajas”, antes de que no podamos más controlar el impulso de abrirlas.

Hay, además, también momentos en que ir al sótano y remover en cajas del pasado puede ser muy terapéutico. Después que comencé a escribir este libro, pasé a releer mis cuadernos de anotaciones. Siempre tuve el hábito de anotar mis sueños, sesiones de terapia y frases llave que escuché de los Lamas. Ahora, al releer cosas escritas hace más de diez años, percibo como aún estoy presa de algunos padrones y también como conseguí de hecho liberarme de otros. Algunos sueños eran premonitorios. Algunos enseñanzas, hoy, tienen más impacto sobre mi, de lo que lo tuvieron en la época que los escribí.

Como dice John Welwood: “Ya que toda la auto-imagen es sustentada por viejas historias - creencias que nosotros mismos nos contamos sobre ‘como es la realidad’ - traerlas a la luz es un paso esencial para aflojar la sujeción a una identidad”.

“La gente se ve, en la Tierra Pura”

Desde que mi hijo, Lama Michel Rinpoche, a los 12 años se convirtió en monje y fue a vivir al Monasterio de Sera Me en el Sur de la India, tuve que aprender a despedirme, esto es, a no mirar para atrás. Por algunos años seguidos, nos encontramos apenas una vez al año durante dos semanas. Teníamos el siguiente trato: en el aeropuerto, después del último abrazo, cada uno debe seguir hacia el frente, sin mirar para atrás.

Hubo una vez que llegué a programarme internamente para vivenciar estas dos semanas de manera bien conciente. Estábamos en Katmandú, en Nepal. En la primera semana me solté, sin pensar en la despedida. Ya en la segunda, reconocí cada día como un entrenamiento para aprender a separarme físicamente de aquellos que amo, inspirada en la realidad de que cuando estuviera para morir tendré que saber despedirme de todas las personas queridas!

Entonces, cada día escogía abrir mano de estar junto con mi hijo para estar a solas conmigo de una manera diferente: “me fui para almorzar”, “me fui para visitar un templo” y así por delante. Él no sabía que, dentro de mí, estaba siguiendo una programación interna, cuando le decía: “Hoy no voy a almorzar contigo, después nos vemos”. Siento tener, desde entonces, interiorizada la motivación de lidiar con las separaciones de un modo conciente. Espero que cuando mi muerte llegue, mi mente ya esté programada para pensar: “Hoy no voy a estar contigo, después nos vemos en la Tierra Pura”.

Cuando la separación de una persona querida es inevitable, corremos el riesgo de abandonarnos y partir junto con ella. Como resultado, nos sentiremos vacíos y melancólicos, porque nos tenemos a nosotros mismos para hacernos compañía. Es preciso aprender a mantener el fuego de nuestra casa interior prendido, para que encontremos el acogedor calor interno cuando retornamos “para casa” contando apenas con nosotros mismos. Así como tendremos que saber “volver para casa” en el momento de nuestra muerte.

Según el Budismo, al purificar nuestra mente de las marcas mentales negativas podremos renacer en la Tierra Pura de los Buddhas donde tendremos un cuerpo y una mente puros, vivenciaremos continuamente la paz interior y, por eso, podremos rápidamente concluir nuestra evolución personal para retornar a la esfera impura del ( La rueda del Samsara en el Budismo simboliza el eterno ciclo de la muerte y el renacimiento, gracias al cual el espíritu evoluciona hasta alcanzar la perfección absoluta. ) Samsara(*) en condiciones de ayudar a todos los seres a hacer lo mismo: alcanzar la iluminación.

La Tierra Pura no existe por si sola, como un lugar “allá en el cielo”. Ella es el resultado de un estado mental extremadamente sutil y puro. Lama Gangchen Rinpoche, en su libro NgelSo Autocura Tántrica III, describe la Tierra Pura, cuando finalmente hemos alcanzado la iluminación, esto es, el completo relajamiento y regeneración NgelSo de nuestra Energía Esencial de Vida:

La mente de luna llena iluminada amanece,
comprendemos que la Tierra Pura está y siempre estuvo en nuestro propio corazón,
mas que debido al velo del apego a si mismo y de la ignorancia,
visiones comunes y pensamientos comunes,
o simplemente no conseguíamos verla,
o estábamos buscando en el lugar errado!


Aprendí a superar el dolor de la nostalgia de mi hijo cuando entendí que el amor que nos nutre emana de la confianza en nuestro vínculo de madre e hijo, y que por lo tanto no depende del hecho de que podemos o no encontrarnos. Como dice Sogyal Rinpoche cierta vez en sus enseñanzas: “Cuando una persona siente que recibió todo lo que le gustaría haber recibido de alguien, déjalo ir”. O sea, la satisfacción es un antídoto natural del apego.

Coraje para seguir adelante y realizar nuestra vocación

Al descubrir nuestra vocación, surge en nosotros, simultáneamente, un profundo sentimiento de coraje. Nos sentimos muy próximos de nosotros mismos cuando comprendemos una verdad interna que no puede más ser negada. Consecuentemente, nosotros nos comprometemos con la idea de abandonar todo aquello que nos impedía de ir en la dirección de nuestro destino.“Ir al encuentro del destino es realizar plenamente el potencial que está desde siempre en nosotros. Es como oír un llamado y responder a él. O desbrochar todas nuestras potencialidades y seguir una vocación. Y extrañamente, el mundo acostumbra correspondernos cuando hacemos así. Una de las formas de saber que se está en el buen camino y que estamos haciendo aquello para lo cual nacimos es que el mundo nos abre las puertas (Marcia Mattos)".

Joseph Campbell nos da una óptima ayuda de como descubrir nuestra vocación en su libro Reflexiones sobre el Arte de Vivir “Cuando Jung decidió intentar descubrir el mito según el cual estaba viviendo, él se preguntó, ‘De que bromas yo gustaba cuando era pequeño?’ Su respuesta fue: hacer pequeñas ciudades y calles con piedras. Así, él compró un terreno y, a manera de distracción, comenzó a construir una casa. Dio un trabajo inmenso, absolutamente innecesario, pues él ya poseía una casa, pero fue un modo apropiado de crear un espacio sagrado. Fue pura diversión. Lo que usted hizo, cuando niño, que creaba la sensación de salir del mundo, que hiciera que usted se olvide del tiempo? Es ahí que está el mito por el cual usted debe vivir".

Todos nosotros precisamos conocer nuestra vocación: lo que tenemos de particular para ofrecer al mundo. No seguir nuestra vocación representa un problema tanto para nosotros como para los otros, pues, cuando nos entregamos a la inercia de la vida, nos tornamos también un peso para aquellos que están a nuestro alrededor.

Jean Yves Leloup, en su libro Caminos de la Realización, analiza como la historia de Jonás y la ballena, contada en el Articulo Testamento de la Biblia, puede enseñarnos sobre los miedos y resistencias con los cuales nos topamos en la búsqueda por nuestra vocación.

Dios ordena a Jonás que vaya a la violenta ciudad de Nínive a pregonar Su palabra. Jonás, en tanto, lo desobedece y toma un barco para Társis, ciudad de veraneo. Sobreviene una fuerte tempestad. Los marineros tiran al mar toda la carga del barco para evitar que éste naufrague. En tanto, el mar continúa increíblemente agitado y el peligro de un naufragio permanece inminente. El capitán decide entonces buscar a Jonás que había descendido a la bodega y al encontrarlo echado, durmiendo un sueño profundo, le dice: “Como puedes dormir tan profundamente? Como puedes dormir en el medio de este desespero que nos hace sucumbir? Levántate, despierta, invoca a tu Dios. Tal vez éste tu Dios pueda oírnos, tal vez, con éste tu Dios, no pereceremos". Mientras eso, al jugar dados, los marineros preocupados identifican a Jonás como el causante de aquella perturbación. Él por fin confiesa haber desobedecido a Dios, y pide que lo arrojen al mar. La tempestad entonces cesa. Al ser lanzado al mar, Jonás es tragado por una ballena dentro de la cual pasa tres días hasta arrepentirse y pedir a Dios que le de una segunda chance. Así, él es expelido de la ballena y finalmente sigue para Nínive.

“Por lo tanto Jonás, en un primer momento, es el arquetipo del hombre echado, adormecido, del hombre que no quiere levantarse y no quiere cumplir misión alguna. Es el arquetipo del hombre que huye, que huye de su identidad, que huye de su palabra interior, que huye de esta presencia del Self en el interior de su Yo. Esta fuga de su voz interior va a provocar un cierto número de problemas en el exterior de él mismo". Aquel que se rehúsa a conocerse a sí mismo y no sigue sus deseos más profundos, acarrea problemas para los otros!

En un otro momento, cuando Jonás dentro de la ballena decide retomar su camino, él no teme más nada. Como escribe Jean Yves Leloup: “Hay momentos que no podemos más mentirnos, ni contarnos historias. Nosotros somos obligados a ser auténticos, no podemos más huir. El arquetipo de Jonás es también una invitación para que nos sumerjamos en la profundidad de nuestro inconsciente, para pasar a través de estas sombras, para sumergirnos en nuestra propia experiencia de la muerte, aceptar que nuestro ser es mortal, para descubrir, en nosotros, lo que no muere".

Nyang-de: ir más allá del rencor

Se decidimos convertirnos en alguien que se dedica con todo el corazón a utilizar la vida para despertar, tenemos que superar la dificultad de lidiar con la incomodad de los cambios.

Cuando tomamos conciencia de que somos reticentes en aceptar un cambio inminente, es útil preguntarnos: “Que es necesario que muera ahora dentro de mí, para nacer en esta nueva fase con fuerza y confianza?” Una respuesta es cierta: nuestros rencores.

Cargar resentimientos nos hace sentir cansados y sin voluntad de iniciar nuevos proyectos. Ellos revelan cuanto estamos estancados por limitaciones internas y externas. Quedar presos a ellas consume nuestra energía vital.

Dalai Lama explica que el término tibetano para nirvana es nyang-de que se traduce literalmente como “más allá del rencor”. “En ese contexto, rencor se refiere a las aflicciones de la mente; de modo que el nirvana realmente designa un estado de ser que está libre de emociones y pensamientos angustiantes. El nirvana es la inmunidad al sufrimiento y a las causas del sufrimiento. Cuando percibimos el nirvana en esos términos, comenzamos a darnos cuenta de lo que la felicidad verdadera y genuina realmente significa. Podemos entonces visualizar la posibilidad de librarnos totalmente del sufrimiento".

Cada vez que somos capaces de interiorizar y escuchar nuestro miedo estaremos madurando nuestro potencial de coraje. Al reconocer el miedo, diga a sí mismo: “Yo ya te conozco, sé para donde usted me lleva, no quiero más seguirte”. Concéntrese, entonces, en su intención de expresar su vocación. Y finalmente recuerde: no todo lo que es aflictivo sucede - noventa por ciento de nuestros miedos son hábitos, ideas pre-concebidas. Muévase para el futuro, confíe en él!

Meditación para Curar rencores

En silencio, traiga de regreso para su casa interior todas las energías de su mente y cuerpo. Descanse en su espacio interno el tiempo que le parezca necesario. Enseguida, con todo su corazón, invoque a su frente al Ser Sagrado con el cual usted sabe que puede contar o una fuerte luz del color que usted, en este momento, sabe que posee la cura que necesita.

Considere que este Ser o esta luz no son apenas el resultado de su imaginación, más sí la verdadera expresión de su conexión con la fuente sanadora.

Reconozca con sinceridad sus rencores y abrase para recibir la sanación: visualice rayos de luz saliendo del Ser Sagrado o de esta fuente de luz y penetrando en la parte superior de su cabeza. Rápidamente, envuelva su cuerpo de luz, purificando instantáneamente sus rencores. Véase totalmente envuelto de luz.

Luego, su cuerpo de luz disminuye hasta transformarse en un punto luminoso que se disuelve en la intensa luz del Ser Sagrado que está en su delante.

Traiga esa luz sagrada para el centro de su corazón. Sienta su conciencia nuevamente centrada en su cuerpo. Determine cultivar ese estado mental, simple y natural, aún después de abrir los ojos.

Para finalizar, agradezca a la fuente sanadora, la purificación recibida y comparta esa energía curativa con todos aquellos que estén precisando de ella.

Texto extraído de " (O livro das Emoções - Reflexões inspiradas na Psicologia do Budismo Tibetano” de Bel César, Ed. Gaia) El libro de las Emociones - Reflexiones inspiradas en la Psicología del Budismo Tibetano(*)".


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Bel Cesar é psicóloga, pratica a psicoterapia sob a perspectiva do Budismo Tibetano desde 1990. Dedica-se ao tratamento do estresse traumático com os métodos de S.E.® - Somatic Experiencing (Experiência Somática) e de EMDR (Dessensibilização e Reprocessamento através de Movimentos Oculares). Desde 1991, dedica-se ao acompanhamento daqueles que enfrentam a morte. É também autora dos livros `Viagem Interior ao Tibete´ e `Morrer não se improvisa´, `O livro das Emoções´, `Mania de Sofrer´, `O sutil desequilíbrio do estresse´ em parceria com o psiquiatra Dr. Sergio Klepacz e `O Grande Amor - um objetivo de vida´ em parceria com Lama Michel Rinpoche. Todos editados pela Editora Gaia.
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