Terapia del Mentor Espiritual - Parte 2

Terapia del Mentor Espiritual - Parte 2

Autor Osvaldo Shimoda

Assunto STUM WORLD
Atualizado em 08/04/2020 11:30:52


Traducción de Teresa - [email protected]

En el artículo anterior "Terapia del Mentor Espiritual 1", he aclarado que en la Terapia Regresiva Evolutiva (TRE) - abordaje psicológico y espiritual breve canalizado por mí a través de los Espíritus Superiores del Astral -, mi papel en cuanto terapeuta es abrir el canal de comunicación para que el mentor espiritual - espíritu desencarnado directamente responsable por nuestra evolución espiritual - la de cada paciente - pueda descortinar el "velo del olvido" de su pasado y, con ello, liberarlo de las ataduras (bloqueos) de su pasado, orientándolo en la resolución de sus problemas, así como en el cumplimiento de su propósito de vida (lecciones de vida para su evolución espiritual) en la actual encarnación.

Por tanto, descortinar el "velo del olvido" es el principal desafío de esa terapia, pues la vida ha extendido un velo sobre nuestro pasado, y no nos deja conocer la causa de nuestros problemas. En este aspecto, somos todos seres amnésicos, pues no recordamos de dónde venimos, qué estamos haciendo aquí y para dónde iremos tras la muerte física.
Sin embargo, la vida es sabia, actúa siempre en función de lo que para nosotros es lo mejor (no por acaso Kardec, el codificador del Espiritismo, ha dicho que "el velo del olvido" que nos impide recordar los acontecimientos pasados, principalmente los de nuestras vidas pasadas, es una bendición, un regalo de Dios).

Realmente, si no existiese ese velo que encubre nuestro pasado, nuestra vida sería insoportable - quedaríamos bastante perturbados si recordásemos las atrocidades, las barbaries que todos hemos cometido en las existencias anteriores - debidas a la falta de esclarecimiento, de conciencia, por ignorancia, en cuanto seres en evolución que somos.
Así, a través de la regresión de memoria, hurgar en el pasado para saber la causa de los problemas del paciente, reabriendo heridas antiguas, ocultas por el velo del olvido, descortinándolo sin saber después cómo tratarlas, puede agravarlas. En este sentido, solamente el mentor espiritual de cada paciente tiene autoridad y sabiduría para cumplir la función - lo conoce profundamente - ya que viene acompañándole en varias encarnaciones.

En la Terapia Regresiva Evolutiva (TRE), el mentor espiritual del paciente va abriendo poco a poco ese velo - en la mayoría de los casos -, preparándolo psicológicamente para entrar en contacto con la causa verdadera de sus problemas.
La TRE es, por tanto, la terapia del mentor espiritual, puesto que éste es la pieza clave para el éxito de ese tratamiento.

Quiero resaltar que todos nosotros tenemos un mentor espiritual que nos ayuda, aconseja, orienta y protege en nuestro cotidiano. En verdad, mentor espiritual es lo mismo que guía espiritual, ángel de la guarda, espíritu protector. He preferido utilizar el término mentor, ya que en el diccionario de Aurélio, mentor es "la persona que guía, enseña o aconseja a otra; guía, maestro, consejero".
Por ello he escrito un artículo en mi sitio web link, cuyo título es "Cuando el discípulo está preparado, el maestro aparece", máxima hindú muy antigua, refiriéndome al mentor espiritual.
Por tanto, si el paciente (discípulo) está preparado, maduro, seguramente va a comunicarse con su mentor (maestro) espiritual en las sesiones de regresión, y beneficiarse con sus orientaciones en la resolución de sus problemas. El mentor espiritual nos conoce más que nosotros mismos, porque para ejercer esa misión necesita tener permiso superior (en el mundo espiritual existe una jerarquía) y estar más evolucionado que la persona a quien protege.

Es importante aclarar al lector que la ayuda del mentor espiritual se da no solamente en esa terapia, sino de innumerables formas en nuestras vidas (muchos no se dan cuenta, no perciben esa ayuda).
Un retraso, la pérdida de un avión, un incidente de última hora que nos sucede, puede ser una forma de que el mentor espiritual nos proteja, nos evite accidentes o sinsabores.
Antes, ignorante de la existencia de mi mentor espiritual, acostumbraba a quejarme, a despotricar ante un incidente de última hora que me obligaba a modificar mis planes.

Hoy he cambiado mi actitud y agradezco a mi querido mentor espiritual, pues sé que actúa siempre a mi favor.
Él está siempre orientándonos, aconsejando, pero no se interfiere en nuestras decisiones, ya que respeta nuestro libre albedrío. El mentor espiritual ejerce su influencia sobre nosotros de diversas maneras, pero la más corriente es enviándonos intuiciones.
Aquel pensamiento bueno que tenemos, la voluntad de perdonar a un desafecto, de olvidar ofensas, de ponerse en el lugar del otro, la mayoría de las veces se nos ocurren por influencia suya. Además, los deseos de revidar, de no llevar agravios para casa, de irritarse con las personas, pueden provenir de los espíritus obsesores. Pero conforme a nuestros patrones vibratorios de pensamientos, sentimientos y actitudes - Ley de la Afinidad - conectaremos con nuestro mentor espiritual o con los espíritus obsesores. ¡La opción siempre es nuestra!

Caso Clínico:
No veo sentido en vivir.
Mujer de 28 años soltera.


La paciente ha acudido a mi consultorio a causa de su depresión, su desmotivación por la vida - solamente se sentía bien por la noche, al dormir. Tenía mucha dificultad para despertar (hacía de todo para volverse a dormir).
No se permitía soñar, tener ambición, establecer metas en su vida. Se sentía sola en el mundo, pues no tenía ninguna afinidad con su familia (padres y hermanos), a excepción de uno de sus hermanos. Era ignorada por su madre, rechazada, no conseguía verla como madre.
Su vida no fluía, estaba truncada - notaba bloqueo afectivo, financiero y profesional. Sentía deseos de llorar, tristeza y también un vacío muy grande.

Al hacer regresión me relató:
"Veo una luz muy fuerte, azulada.
Ella proporciona sensación de calor a mi cuerpo, es muy agradable. Parece que estoy ligera, fluctuando, es bueno (pausa). Esa luz es un ser espiritual".

-¿Consigues ver si ese ser espiritual es hombre o mujer? - Pregunto a la paciente.
"No la veo, pero tengo la impresión de que es una mujer (en muchos casos, es común que el paciente no vea a la entidad espiritual en la sesión de regresión, pero sí la intuya - llega en forma de impresión, de sensación).
Tengo la impresión de que ella es mi verdadera madre (la paciente la identificó como siendo su madre espiritual, en varias encarnaciones).
Ella me abraza, me toma en sus brazos. La añoro mucho (la paciente llora copiosamente).
No quiero alejarme de ella (habla llorando bastante). ¡Estoy tan feliz! Siento que ella me ama mucho. Dice también que es mi mentora espiritual.
¡Es tan guapa! Lleva un largo velo en la cabeza, color de rosa. Mira para mí acariciando mi rostro con los dedos y me sonríe. Ella también está feliz por este encuentro. Es clara, muy bonita, ¡tiene una sonrisa linda, pura, cristalina!"

-¿Te acuerdas de ella, te resulta familiar? - Pregunto a la paciente.
"Siento que ella es mi madre verdadera, la nostalgia es muy intensa (habla llorando)".
-¡Madre, me siento tan sola sin ti! (habla llorando).
Me siento muy conectada con ella, es un vínculo muy fuerte. Nunca me he sentido así con nadie, esta sensación es nueva. Es un amor que nunca he sentido en esta vida actual, un amor recíproco. ¡Cuánto lo echo de menos!
Me siento fortalecida cerca de ella, es como si nada me faltase.
Me sentía culpable por no profesar ese amor por mi madre biológica de hoy."

-Pregunta a tu madre espiritual, tu mentora, si tiene algo para decirte en la sesión de hoy - pido a la paciente.
"Dice que esté tranquila, que siempre está conmigo, que no me sienta sola. Dice además que ame a mi madre, a mi padre y a mis hermanos. Que tengo mucho amor para ofrecer, para donarme más, y que ese amor que estoy sintiendo por ella he de dispensarlo a los demás, sin miedo, sin recelo de sentirme ridícula o malinterpretada. Me ruega que les ayude a recorrer su senda evolutiva."

-¿Cómo te sientes" - Pregunto a la paciente.
"Es como si ahora mi cuerpo estuviese nuevamente pesado, ya no me siento fluctuar."

-Mira qué es lo que ocurre - pido nuevamente a la paciente.
"Noto ahora mi cuerpo tendido aquí en el consultorio, ya no quiero quedarme aquí, quiero salir de mi cuerpo físico (la paciente estaba en espíritu, fluctuando, fuera de su cuerpo biológico).
¡No quiero que mi madre se marche!
¡Madre, no me dejes! (Llora gritando)".

-¡Cálmate, tu mentora espiritual está siempre contigo, ella nunca te abandona! - Le digo a la paciente para calmarla.
Tras llorar mucho, más calmada, la paciente me dice:
"Doctor Osvaldo, mi mentora me ha hecho una revelación, me está diciendo: "Tú no estás sola, tu hermano que ha nacido después de ti ha venido para ayudarte a que no te sientas sola en esa familia. Tú no querías reencarnarte en modo alguno, ya que considerabas (en el mundo espiritual) que no conseguirías cumplir tu propósito de vida en esta encarnación actual. Sabías que ibas a reencarnarte en una familia de personas diferentes, sin afinidad alguna, y que esa convivencia familiar sería muy difícil. Tu hermano siempre ha colaborado contigo. Siempre te ha estimulado, te admira mucho, se enorgullece de ti. Él te ama mucho, es un ser muy iluminado, ha venido contigo para que no te sintieras tan sola. En verdad, él ya no lo necesitaba, pero se ha reencarnado tan sólo por ti, para ayudarte. Tú no lo sabías, no eras consciente (el velo del olvido no nos deja recordar el pasado) de ese profundo amor que él siente por ti, y que os une. Proviene de otras vidas; el amor que os une es muy fuerte."

Tras esa revelación de su mentora espiritual, más calma y controlada, la paciente me dijo:
"Ahora está todo más claro, estoy comprendiendo un montón de cosas en relación a mis problemas (la máxima secular de Cristo "La verdad os hará libres" va de encuentro al objetivo de esta terapia). Yo no estaba aún totalmente integrada en esta encarnación actual. Me sentía desconectada con la vida terrena, pues todavía estaba presa al mundo espiritual de donde provengo (es muy frecuente que los pacientes estén desconectados, no asuman la encarnación actual, principalmente aquellos que no querían reencarnarse, que han venido en contra de su voluntad. Así, al reencarnarse en la vida actual, permanecen amargados, depresivos, no aceptan la vida presente, pues todavía están presos al mundo espiritual, deseando retornar cuanto antes al lugar de donde han venido, aunque no tengan conciencia de ello).
Es como si aún no hubiesen aterrizado en esta vida terrena, y con ello, no asumiesen esta encarnación actual. Ahora comprendo también el por qué de sentirme bien cuando voy a dormir por la noche (sabemos que, al dormir, el periespíritu - cuerpo espiritual - sale del cuerpo físico para visitar el astral).
La noche, al dormir, es la mejor parte de mi día. Explica también el por qué de dormir tanto y tener dificultad para despertar al día siguiente. En realidad yo no quería vivir mi día, mi rutina de vida. Pero ahora soy consciente de que es necesario aprovechar el día de la mejor manera, tener contacto con las personas, con el mundo real, algo que yo no quería.
He tomado conciencia de que eso es necesario, es importante, y sé que puedo ser útil, producir, interactuar con las personas.
Ya no necesito huir de la realidad de la vida. Me parecía que no tenía el menor sentido estar aquí, vivir esta encarnación. Hacía las cosas de forma mecánica, pues no veía sentido a vivir. Consideraba que la vida es insulsa, sin color, sin brillo.
Ahora sé que mi alma estaba allá en el mundo espiritual y no en esta vida terrena. Por eso no soñaba, no tenía ambición ni deseos.
¿Cómo iba a establecer metas, tener ambición, prosperar, soñar, si no estaba viviendo integralmente esta vida de hoy? Estaba presente tan sólo físicamente, pero mi alma permanecía atada al mundo espiritual. En la sesión de hoy mi mentora espiritual me ha ayudado a integrar mi alma y mi espíritu en este cuerpo físico, descortinando mi pasado. Yo me sentía como si estuviese encapsulada, aprisionada dentro de mi propio cuerpo. Ahora me siento liberada y feliz.

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Shimoda
é terapeuta com mais de 40 anos de experiência e 60 mil sessões de regressão já realizadas. Criador da Terapia Regressiva Evolutiva TRE, professor e pesquisador das terapias integrativas e do desenvolvimento espiritual, com atuação dedicada ao estudo da consciência, dos processos terapêuticos profundos e da formação de novos terapeutas. Reconhecido por sua abordagem ética, responsável e acolhedora, Osvaldo Shimoda desenvolveu e estruturou metodologias terapêuticas que auxiliam pessoas em seus processos de autoconhecimento, equilíbrio emocional, expansão da consciência e desenvolvimento espiritual.
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