Terapia Personalizada

Terapia Personalizada

Autor Osvaldo Shimoda

Assunto STUM WORLD
Atualizado em 30/01/2009 15:45:22


Traducción de Teresa - [email protected]

En la Folha de São Paulo de 12/01/09 leí una materia extraída del The New York Times, escrita por Andrew Pollack, cuyo título es “El ADN indica el mejor específico para cada paciente” , que empieza así: “Durante más de dos años, Judy Uslan tomó el medicamento tamoxifeno con la esperanza de evitar la reincidencia de un cáncer de mama. Hasta que un nuevo examen sugirió que, debido a su composición genética, ese específico no le hacía ningún bien. “Yo estaba devastada”, dijo Uslan, 52, que dejó de tomar tamoxifeno y ahora evalúa tratamientos alternativos. “Descubres que has tomado ese medicamento durante todo ese tiempo y que no has obtenido beneficio alguno”. Su situación es bastante frecuente – y, no solo entre cientos de miles de usuarias de tamoxifeno en los EUA.

Los especialistas dicen que la mayoría de los específicos, para cualquier dolencia, solo funcionan en cerca de la mitad de los pacientes.
Esto significa un desperdicio de aproximadamente US$300 billones por año en medicamentos en los EUA, además de innumerables pacientes que están siendo expuestos a efectos colaterales innecesarios. Es natural, por tanto, que se depositen tantas esperanzas en la llamada “medicina personalizada”, en la cual un rastreo genético y otros exámenes ayudan a los médicos a determinar un tratamiento a medida – o sea –, en vez de continuar tratando a todos de forma igual, un examen genético podría, también, ayudar a los médicos a determinar la mejor dosificación de un medicamento.”

Esa materia ilustra claramente que la ciencia médica trata a todos los pacientes de forma igual, encuadrándolos en un determinado patrón de tratamiento, sin tener en consideración que las personas no reaccionan de igual forma a un mismo medicamento, pues cada ser es único, con características y sintomatologías diferentes. A cuenta de esto, todo específico tiene un margen de eficacia, de cura, y un margen de fracaso, de ineficacia. Vale recordar que la singularidad también se produce en la naturaleza.

Obsérvese una hoja de un árbol y compárese con otras hojas del mismo árbol.
Aparentemente parecen iguales, sin embargo, observándolas bien, notamos que no existe siquiera una que tenga idéntica disposición en las nervaduras. De la misma forma, no existen personas con huellas dactilares idénticas, o con las mismas personalidades, como ocurre, por ejemplo, en gemelos univitelinos.
Urge, por tanto, que la medicina adopte un tratamiento personalizado y trate a los pacientes como seres singulares. La era de los tratamientos “talla única” debe llegar al fin.

En la T.R.E. (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual – Abordaje psicológico y espiritual breve canalizado por mí por los espíritus superiores del Astral, ha sido creada con este propósito: respetar y considerar cada paciente como un fenómeno único, una aventura única, un milagro suficiente para no tener que compararse con nadie, a no ser con él mismo. De esta forma, la T.R.E. es, sin duda alguna, una terapia personalizada, que busca agregar la ciencia psicológica a la espiritualidad, tratando también al ser humano como un ser integral (mente, cuerpo y espíritu).

En esta terapia es el mentor espiritual de cada paciente quien va a conducir el tratamiento. El mentor espiritual es un ser desencarnado de elevada evolución, responsable directamente por nuestra evolución espiritual
En el nuevo diccionario Aurélio, mentor es “la persona que guía, enseña o aconseja a otra; guía, maestro, consejero”.
Por conocerle profundamente, pues viene acompañándolo en varias encarnaciones, el mentor espiritual del paciente va directamente al punto, revelándole la causa de sus problemas y su resolución.
De ahí la brevedad de esta terapia en lo que se refiere al tiempo de duración. En vista de esto, el mentor espiritual es la persona más indicada, la de más autoridad para conducir esa terapia.

Y mi papel como terapeuta escapa totalmente a los moldes de la psicoterapia convencional, pues en la TRE soy aquel que facilita, el que busca abrir el canal de comunicación entre los dos. Una vez abierto ese canal, incluso después del final de la terapia, en muchos casos, el paciente sigue beneficiándose de las orientaciones de su mentor espiritual en su cotidiano.

Caso Clínico: Esquizofrenia.
Hombre de 26 años, soltero.


El paciente acudió a mi consultorio por padecer esquizofrenia.
En su primer brote psicótico creía ser Jesús y tener pacto con el diablo. Padecía asimismo paranoia – ideas persecutorias de que alguien lo perseguía, filmándolo, observando todo lo que hacía, queriendo matarlo.
El paciente asoció que el consumo de drogas (marihuana y cocaína) había desencadenado su brote psicótico (hoy no fuma ni bebe).
Había venido tomando medicación psiquiátrica y, gracias a eso, no tuvo más brotes. Desde los 14 años padecía también TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo), o sea, manías, compulsión de verificar si la puerta estaba cerrada con llave, tics nerviosos (parpadeaba), manías de orinar y lavar las manos varias veces.
Nunca había tenido novia debido a su excesiva timidez (cuando una mujer se interesaba por él huía, evitándola).
Era muy ansioso, padecía fobia social (miedo a exponerse en público). Era muy reservado, cerrado, introspectivo, evitaba las reuniones sociales, salidas nocturnas, fiestas, pues no se encontraba a sus anchas en grupos. No aceptaba ser blanco, siempre había querido ser negro o mulato. Quería saber también cuál era su verdadero propósito de vida en la encarnación actual.
Al hacer regresión me relató. “Estoy viéndome como negro en un caserío para esclavos (el paciente lo dice llorando). Estoy en la picota, apaleado por un hombre blanco, que se ríe. Soy fuerte, llevo un pantalón blanco, voy descalzo, sin camisa. Tendré unos 30 años.”

- ¿Cómo te sientes? - Pregunto al paciente.
“Odio a los blancos porque ellos nos maltratan. Vivo en ese caserío y trabajo en la plantación de caña.”- A ver ¿qué más te viene? – Pregunto al paciente nuevamente.
El paciente respira jadeante y me dice: “Me parece que he muerto de una enfermedad en ese caserío de esclavos (el paciente lo relata llorando mucho).
Un negro me abraza y retribuyo su abrazo. Estamos en espíritu (el paciente ha muerto y ha salido de su cuerpo físico). Él es mi mentor espiritual y está todo de blanco. Era mi hermano de esa vida pasada, dice que está siempre conmigo en todos los momentos de mi vida.”
En la sesión siguiente, el paciente me relató otra vida pasada: “Veo a una mujer negra (el paciente me dice que ya había soñado con ella), lleva ropa de la década de los 60. Vive en una favela, es mi madre de esa vida pasada. Soy un crío, un niño de 10 años. Llevo ropa sencilla, soy muy pobre, mulato”. (Pausa).

- Avanza más adelante en esa escena – ruego al paciente.
Ahora soy joven, tendré unos 20 años. Voy vestido con bermudas, camisa y calzo chinelas. Estoy en una esquina de la favela con mis amigos, vendo drogas – cocaína y marihuana. La favela está en un morro, en Río de Janeiro. Vivimos mi madre y yo, no tengo padre.
He de conseguir dinero para sostener y ayudar a mi madre. Tengo enemigos, que son los policías.”

- Ve continuando en esa escena – pido al paciente.
“Golpeo a las mujeres, tengo varias. Hago sexo con ellas, demuestro mi poder en los morros, todo el mundo me respeta; ando armado, intercambio disparos con la policía y con quien hace las cosas mal en la favela… Creo que ellos hoy son mis enemigos espirituales (obsesores), me perturban, no me dejan tener mujeres.”

- ¿De qué forma? – Pregunto al paciente.
“Ellos me atemorizan. Por eso tengo miedo, soy inseguro cuando voy a rondar a una chavala… Ahora siento un escalofrío muy fuerte (el escalofrío es resultante de la obsesión, de la presencia espiritual de seres de las tinieblas, del umbral, que es una región fría y oscura).
Veo ahora a mi mentor espiritual. Él dice que en esa vida pasada yo no fui del todo malo – a pesar de hacer cosas equivocadas –, pues era caritativo con la comunidad de la favela, compartía lo que tenía con los convecinos.
Dice que hoy tengo buen corazón y deseos de hacer el bien. Es preciso que lo ponga en práctica, hacer el bien al próximo, y así los espíritus de luz me ayudarán (el paciente lo dice llorando).”
En la 4ª sesión de regresión (última) el paciente me relató: “Mi madre está aquí presente (es frecuente en esta terapia que los parientes desencarnados se manifiesten también cuando la espiritualidad lo cree necesario y benéfico al paciente, para orientarlo, apoyarlo o incluso dar un recado en relación a sus problemas).
Ella está orgullosa de mí porque estoy en el camino del bien. Me ruega que cuide de mi hermano (el paciente tiene un hermano más joven).
Dice que mi mentor espiritual va a estar siempre conmigo indicándome el camino del bien. Dice que van a surgir oportunidades en mi vida para que yo pueda ayudar a las personas, pero que esto llegará con el tiempo.”

- Pregunta si tu madre tiene algo que decirte de esas ideas paranoicas que has sufrido – Ruego al paciente.
Ella dice que vienen a causa de los recuerdos de aquellas vidas pasadas, principalmente la última en que he sido perseguido por los policías y enemigos de la favela.”

- Pregúntale por qué has desarrollado también los TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) – Ruego al paciente.
“Dice que es fruto de mi mente y que están agravados también por algunos enemigos del pasado (obsesores espirituales), que están siendo encaminados hacia la luz.”

- ¿Por qué no resultan tus tentativas de tener novia? – Pido nuevamente al paciente.
“Mi madre aclara que es también debido a esas interferencias obsesoras de las tinieblas (después de conducir más de 4000 sesiones de regresión, he constatado que existen tres factores que causan los problemas en mis pacientes: a) Psicológico – oriundo de esta o de otras vidas; b) Espiritual – interferencia espiritual obsesora, desafecto de los pacientes; c) Mixto – Psicológico y Espiritual).
Ella garantiza que con el tiempo voy a perder esos miedos, que todo va a salir bien. Resalta que esos problemas por los que vengo pasando, en realidad son dolencias que me están enseñando a ser una persona mejor. Mi timidez, la ansiedad, el miedo a hablar en público, todo es asimismo un reflejo proveniente de otras vidas. La timidez es reflejo de aquella vida pasada como esclavo en que fui muy discriminado, humillado y, con eso, he desarrollado mi complejo de inferioridad. Odiaba a los blancos, de ahí que hoy en la vida actual no acepte ser blanco. Mi madre le está dando el parabién por su trabajo, dice que usted es un espíritu de luz, que aún ha de ayudar a muchas personas como terapeuta.”

- Pregunta tu madre cuál es tu verdadero propósito en la vida actual – Ruego al paciente.
“Dice que es preciso que busque algún lugar, una institución, para practicar la caridad, y que mi mentor espiritual me va a intuir sobre a qué lugar debo ir. En realidad, sería un trabajo voluntario.”

- Pregunta si debemos continuar con nuestro trabajo o bien hacemos una pausa y vuelves más adelante – (En esta terapia es siempre el mentor espiritual quien evalúa si debemos o no continuar con el tratamiento).
Dice que no hay necesidad, le agradece a usted por todo.”

- ¿Te gustaría hacerle alguna pregunta más? – Pido al paciente.
Le he preguntado si todo le iba bien.
Ella me contestó que está en un lugar maravilloso, y que un día hemos de encontrarnos. Ahora está concluyendo, dice que esto era lo que tenían que decirme ella y mi mentor espiritual en esta terapia.

- Pregúntale quién te ha hecho venir a mi consultorio – ruego nuevamente al paciente.
“Ella dice que yo quería hacer la T.V.P. (Terapia de Vida Pasada) y mi mentor espiritual me mostró (intuyó) el Website de usted. Dice que la T.R.E. – La Terapia del Mentor Espiritual ha sido una gran bendición en mi vida.”

Después del tratamiento el paciente me ha mandado un e-mail diciendo que se encontraba muy bien, menos ansioso, confiado en sí mismo, seguro y más calmo.

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Shimoda
é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida. Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos)
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