¿Tienes miedo a tomar las riendas de tu vida?

¿Tienes miedo a tomar las riendas de tu vida?

Autor Osvaldo Shimoda

Assunto STUM WORLD
Atualizado em 10/06/2011 14:49:24


Traducción de Teresa - [email protected]

“Tengo la costumbre de aplazar lo que tengo que hacer, lo dejo siempre para última hora”;
“No concluyo lo que hago, acabo siempre abandonando”;
“No confío en mí, soy inseguro, siempre pido opinión a otras personas”;
“Me siento incapaz, no confío en mi capacidad”;
“Siento dificultad en tomar una decisión, porque tengo miedo a equivocarme”;
“Me siento un fracasado, nada me sale bien en mi vida”.

Son las quejas más corrientes que oigo en mi consultorio, de pacientes que tienen miedo a tomar las riendas de su vida. Muchos se sublevan, se quejan, caen en el victimismo, responsabilizando a otras personas, a los acontecimientos y a la vida por su infelicidad; otros asisten pasivamente a los acontecimientos de su vida, pues se sienten impotentes, rehenes de la vida; y asimismo están aquellos que permanecen rumiando el pasado, culpándose por los errores cometidos, adoptando una postura fatalista, conformista, frente a los desengaños de la vida.
Pero ¿qué es lo que lleva a la persona a enfocar su atención en los problemas y en el fracaso, en vez de enfocarla en la oportunidad y en la solución?
¿Por qué el miedo a tomar las riendas de la vida?

En mi experiencia clínica, lo que observo con frecuencia en esos pacientes cuando pasan por la TRE, ya sea en la regresión de memoria o incluso con las orientaciones de sus mentores espirituales, es que sabotean su vida a causa de errores cometidos en vidas pasadas.
Por haber perjudicado a mucha gente en la existencia pasada, vienen en la vida actual con mucho miedo a equivocarse nuevamente. Esto explica su inseguridad, la dificultad para tomar decisiones. Es un mecanismo compensador del inconsciente.

Lo explico mejor: si en la vida pasada perjudicaste a mucha gente quitándole la vida, abusando del poder, siendo autoritario, arrogante y prepotente, vienes en la encarnación actual esta vez inseguro, miedoso, sumiso, con culpa y remordimiento, con mucho miedo a tomar decisiones. Inconscientemente, tú te saboteas en la vida presente, auto-castigándote por haberte equivocado y perjudicado a mucha gente en el pasado.

Recuerdo a una paciente que tenía muchas dificultades para tomar decisiones por el miedo a equivocarse. Era muy insegura, miedosa, no conseguía asumir las riendas de su vida. Esperaba acontecimientos, en vez de ser más proactiva, de hacer que las cosas sucediesen.
Con eso, sus problemas se iban haciendo más grandes, pues dejaba siempre para más tarde la solución de los problemas, en vez de resolverlos de inmediato.
Al hacer regresión, se vio en una vida pasada como un general autoritario, arrogante, prepotente, y en una reunión con sus subordinados, uno de sus colaboradores más cercanos se le enfrentó, discordando de su estrategia de guerra, al considerar que su táctica era muy arriesgada y pondría en riesgo la vida de los soldados. Indignado, sintiéndose afrentado con aquella oposición, le mandó callarse y ordenó que los soldados siguiesen sus órdenes.

Resultado: Toda la tropa fue diezmada, incluso su hijo, pues no sabía que él había tomado parte en la batalla. A caballo, solitario, vio la escena trágica de aquella batalla: cuerpos caídos, ensangrentados; tomó el cuerpo de su hijo y lo enterró. A continuación, montó en su caballo, entró en un galpón, ató una cuerda a una viga de madera del techo y se ahorcó, quitándose la propia vida.
Tras salir de su cuerpo físico, en espíritu, no conseguía salir del lugar donde había cometido el suicidio (es frecuente que el suicida quede preso a su cuerpo y al lugar del crimen y no consiga ir para la luz).

Permanecía mirando pasivamente su cuerpo, viéndolo balancearse en la cuerda. Tras pasar varios años observando el propio cuerpo, su mentora espiritual se le apareció diciéndole que ya era hora de salir de aquel lugar, porque había llegado el momento de su liberación, y lo condujo al plano espiritual de luz.
Al final del tratamiento, ella lo orientó sobre la necesidad de liberarse, de perdonarse, porque aún arrastraba en la vida actual la culpa de aquella existencia pasada. Lo orientó para que hiciese la oración del perdón para su propia alma, para su espíritu, pues solo así podría liberarse de la culpa con que todavía cargaba.
Dos meses después del término de la terapia, la paciente me envió un correo diciendo que había cumplido exactamente la recomendación de su mentora espiritual: hacer la oración del auto-perdón. Dijo sentirse más confiada, resolviendo sus problemas, sin aplazar lo que tenía que hacer. También se sentía más segura en la toma de decisiones.

Caso Clínico:
¿Por qué tengo miedo a tomar las riendas de mi vida?
Mujer de 29 años, soltera.


La paciente acudió a mi consultorio diciendo que tenía mucho miedo a tomar las riendas de su vida, pues no conseguía concretizar lo que quería. O sea, cultivaba el hábito de dejar para última hora lo que necesitaba hacer, aparte de despertar con mucho sueño, desvitalizada, cansada. Tampoco conseguía demostrar afecto o cariño, pues no confiaba, no se abría con su madre y su hermana. Por último, se sentía confusa, no estaba segura sobre cuál era su verdadero camino profesional (trabajaba en diseño gráfico).
Tras pasar la primera sesión de regresión, en la segunda este es su relato: “Veo una silueta oscura (los seres espirituales de las tinieblas se manifiestan normalmente en forma de silueta oscura o como una sombra)… Me fijo en que es un hombre, y me está observando. (Pausa). Me toma de las manos... Nos tocamos levemente las manos espalmadas”. (Pausa)

- Pregunta a ese ser espiritual qué hubo entre vosotros en la existencia pasada.
“Dice que en varias encarnaciones fuimos amantes y hermanos. Dice además que siente mucha añoranza, y que hace varios años que me acompaña. Explica que siempre va conmigo, que no quiere hacerme daño, pero que tiene miedo”.

- ¿Miedo a qué?
“Contesta que a quedarse solo”.

- Pregúntale por qué tiene miedo a quedarse solo.
“Porque va a sentir un vacío. Dice que yo no lo apreciaba, pues lo rechazaba en las vidas pasadas, y hoy quería venir como hijo mío, pero yo no se lo he permitido, ya que nuevamente lo rechacé, abortándolo (en la entrevista de evaluación la paciente me dijo que había practicado un aborto).
Dice que quería venir como hijo mío para que yo pudiese cuidar de él, amarlo”. (Pausa).

- ¿Deseas decirle algo? – Digo a la paciente.
“Lo siento mucho (la paciente habla llorando). (Pausa).
Él está muy triste, afirma que lo único que desea es que lo ame. Dice que lo rechazo durante todo el tiempo, manteniéndolo alejado de mí. Por eso dice que, por sentir mucho frío, quiere estar siempre cerca de mí”.

- Pregúntale si quiere pedir ayuda, si quiere irse a la luz.
“Dice que quiere permanecer conmigo… Está en duda”.- Vamos a hacer juntos la oración del perdón, mandando luz para él, la luz dorada de Cristo – Pido a la paciente. (Pausa).
“Él quiere despedirse (la paciente habla llorando). Dice que cada uno va a seguir su camino, y quién sabe si un día volveremos a encontrarnos. Dice que sabe que a pesar del apego que tenía por mí y de rechazarlo, de alguna manera yo estaba ligada a él. Pero que ahora está notando el calor del sol”.

- ¿Deseas decirle algo, antes de que se vaya a la luz?
“Quiero decirle que lo amo también, y que voy a orar por él. (Pausa). Él dice que ahora ya no se siente tan solo, porque hay dos seres de luz con él, que van a conducirlo a la luz… Ahora se está marchando. (Pausa).
Ahora hay otro ser espiritual conmigo… Es una mujer, coloca su mano en mi hombro dándome apoyo. Me dice: - Tú sabes lo que tienes que hacer en relación a tu trabajo. Las oportunidades van a aparecer y tú sabrás qué hacer.

- Pídele que se identifique – Ruego a la paciente.
“Dice que es una gran amiga, que es mi mentora espiritual, y su nombre es Gabriela”.
En la tercera y última sesión la paciente me relató: “Estoy dentro de una biblioteca. Es muy grande, antigua… Parece que hay alguien que me llama… Es Gabriela, mi mentora espiritual.
Dice que quiere mostrarme algo. (Pausa). Me muestra un libro. Es blanco, muy grande. Ella dice que es el libro de mi vida, y que todos los libros que están en esta biblioteca ya fueron escritos, y que ahora tengo uno en blanco para escribir de ahora en adelante sobre los acontecimientos de mi vida actual.
Afirma que todos esos conocimientos escritos en esos libros no valen nada porque están guardados, no están siendo utilizados.
La verdad es que todos esos conocimientos que adquirí en varias encarnaciones están dentro de mí, en mi memoria periespiritual (la memoria del cuerpo espiritual). Dice que de ahora en adelante, es preciso que abrace ese libro en blanco y empiece a reescribir mi vida. Dice además que no he de tener miedo de las cosas desagradables de la vida, porque también son aprendizajes”.

- Pregunta a tu mentora espiritual cuál es tu verdadero camino profesional.
“Sin duda es el que hago actualmente, contesta. Pero es preciso que me organice mejor, y que eso también forma parte de mi aprendizaje en esta encarnación.
Me pide que organice mi vida como en un libro, y que cuando lo haga me daré cuenta de lo que es ser libre, persona autónoma. Me ruega asimismo que no tenga miedo a equivocarme, ya que eso forma parte de la vida terrena”.

-Pregúntale por qué te da miedo tomar las riendas de tu vida.
“Se debe a que ya perjudiqué a mucha gente en una existencia pasada, incluso a mí misma, pues abusé del poder que tenía, de mi libertad, y por eso en la vida actual me da miedo ser libre y volver a elegir de manera equivocada. Me pide que trabaje un día cada vez, añadiendo una cosa nueva cada día. No perder el foco, escuchar más mi corazón (intuición) porque dentro de él es donde está todo el conocimiento.
Dice que escuchar el corazón es recordar la belleza de la existencia, y que incluso en la tristeza se puede encontrar belleza. Incluso en el dolor se encuentra la belleza cuando ésta forma parte de nuestro camino.
Dice que el dolor es un hecho, sufrir es una opción. El dolor es inevitable, pero el sufrimiento se puede evitar.”

- ¿Qué diferencia hay entre dolor y sufrimiento? – Pregunta a tu mentora espiritual.
“Dice que el dolor forma parte de esta vida terrena, de este planeta de tests y probaciones. Sufrir es apegarse al dolor, es identificarse con el dolor, que es una elección de nuestra mente.
Pero si entendemos el dolor como algo inevitable, podemos trascender el sufrimiento. Sufrir es un apego, una terquedad de nuestra mente. El sufrimiento nos paraliza en el dolor y no nos hace crecer. Por tanto, ella lo reitera diciendo que el dolor es inevitable, inherente a este planeta, pero el sufrimiento puede ser evitado, es una elección nuestra. Me pide que nunca olvide que no estoy sola, y que escuche siempre mi corazón. Dice que me quede con Dios… Está despidiéndose y se marcha”.

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Shimoda
é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida. Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos)
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